Sigue la presión sobre Luis Rubiales, acorralado por los estamentos políticos y deportivos del país, por los futbolistas AFE, las ligas (ya ha sido denunciado por la Liga Femenina), abandonado poco a poco por sus aliados (la Federación Vasca ha anunciado que no acudirá a la Asamblea de mañana) e investigado ahora por la FIFA. La máxima organización del fútbol mundial ha anunciado hoy que abre un “procedimiento disciplinario” contra el presidente de la Federación Española de Fútbol después de su actuación durante la final del Mundial femenino, en el que se agarró los testículos en el palco celebrando el triunfo de la selección y besó en la boca a Jenni Hermosoen la recogida de las medallas.
La entidad, a través de su Comisión Disciplinaria, asegura que “estos hechos podrían resultar constitutivos de violaciones de los artículos 13.1 y 13.2 del Código Disciplinariode la FIFA“.
En estos artículos, la FIFA avisa que las federaciones, los clubes, los jugadores y cualquier miembro deberán “respetar los principios de juego limpio, lealtad e integridad”. En concreto, en el punto 13.2, la máxima organización del fútbol mundial asegura que “podrán imponerse medidas disciplinarias a toda persona que lleve a cabo alguna de las siguientes acciones: violar las normas básicas de la conducta cívica; insultar a una persona física o jurídica de alguna manera, especialmente mediante lenguaje o gestos ofensivos; servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva; adoptar una conducta que desprestigie al fútbol o a la FIFA; modificar activamente la edad de los jugadores en los documentos de identidad que estos últimos presenten en las competiciones en las que existe un límite de edad”.
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La FIFA ha aprovechado para reiterar “su compromiso absoluto con el respeto a la integridad de todas las personas y por lo mismo condena con el mayor vigor todo comportamiento en contrario”.
Xabi Alonso ganó una vida extra en Mendizorroza gracias a los goles de Mbappé y Rodrygo para superar al Alavés y evitar que el proyecto terminase de entrar en caída libre. El francés estrenó el marcador, Carlos Vicente puso en duda el futuro del técnico vasco con el empate pero Rodrygo, tras una buena jugada de Vinicius, dio los tres puntos a un Madrid necesitado que vuelve a sumar de tres en tres después de las derrotas ante el Celta y el Manchester City. [Narración y estadísticas (1-2)]
Con la guadaña en su sombra, Alonso le entregó su destino a sus estrellas, al mismo vestuario que en las últimas semanas parecía dejarle caer. El vasco le dio la titularidad, a la vez y por primera vez desde que es entrenador del conjunto blanco, a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé. Los cuatro grandes nombres del equipo. El francés, ausente contra el City por molestias en su rodilla izquierda y uno de los que mejor ha conectado con el técnico estos meses, forzó para estar en la 'final' de Mendizorroza. Y sirvió.
A pesar de cojear tras sus dos primeras acciones del partido, primero en la pierna izquierda y luego en la derecha por sendos golpes, Mbappé hizo suyo el ataque del Madrid. Los blancos se asentaron bien sobre el césped, con Vinicius como nueve y el resto moviéndose por todo el frente de ataque. Güler y Bellingham, en un escalón inferior de la ofensiva, cogieron el timón en derecha e izquierda y el fútbol fluyó con lógica espacial ante su rival.
Buena nota para Valdepeñas
De un lado a otro, el Madrid tuvo pausa y calidad en el pase para marear al Alavés y plantarse de forma clara ante Sivera. Perdonó Mbappé la primera, perdonó Rodrygo la segunda tras un buen balón al hueco de Valverde, pero el galo no falló en la tercera. Rodrygo robó en el centro del campo, Bellingham encontró rápido a Mbappé al espacio y el francés, tras amargar varias veces a su par mientras entraba en diagonal hacia el área, definió con calidad al lado izquierdo de Sivera.
El tanto fue psicológico, porque cambió la cara de los dos equipos. El Alavés encajó el golpe y reaccionó a través de la pelota, centrando sus esfuerzos por el supuesto lado débil de la defensa del Madrid, el carril zurdo del canterano Valdepeñas. El joven defensa se midió una y otra vez con Calebe, encarador, y tapó lo que pudo a su paso para terminar con nota la noche.
Los vitorianos acumularon llegadas y córners, aunque pecaron de falta de calidad y claridad en el último pase para meter más miedo a Courtois. El Madrid, mientras, desapareció, perdiendo la batalla de la posesión y siendo incapaz de morder en los contragolpes. Pudo meter el segundo, pero Bellingham controló con la mano dentro del área. Y poco más, con Vinicius inoperante, Mbappé dosificando esfuerzos y Rodrygo y Güler sufriendo sin balón.
El remate de Mbappé para el 0-1 en Mendizorroza.AFP
Rozando el descanso y con el Alavés exprimiendo oxígeno, Pablo Ibáñez tuvo el empate al rematar un rechace en el área pequeña, pero el balón impacto milagrosamente en la cara de Courtois, gigante delante de la línea de gol.
El empate y la tensión
Tras el paso por vestuarios, Sivera salvó dos veces a su equipo con dos paradas ante Mbappé y Vinicius y el Madrid se volvió a descomponer. Permitió demasiada reflexión en el centro del campo del Alavés, regaló el balón, llegó tarde y flojo a los duelos y Coudet leyó el termómetro del partido. Realizó un triple cambio y le dio premio al instante. Carlos Vicente aprovechó un balón largo a la espalda de Rüdiger y definió con calma y calidad ante Courtois para empatar el partido. Lo anuló primero el árbitro pero le corrigió el VAR para situar al proyecto de Alonso sobre una cuerda peligrosa.
Toni Martínez perdonó el 2-1 en la siguiente acción y el Madrid reaccionó cuando más lo necesitaba su entrenador. Fue Vinicius, cuestionado en estas últimas semanas y desaparecido durante la primera hora del encuentro, el que superó a Jonny por primera vez en el partido para ganar línea de fondo y asistir con el exterior a Rodrygo. El brasileño marcó otra vez y dio aire a Alonso.
Sufrió el Madrid, pidió un penalti a Vinicius, perdonó la sentencia y sumó tres puntos de máxima vitalidad, para la clasificación, para su entrenador y para su proyecto.
A España no sólo la ha encaminado hacia la cuarta Eurocopa de su historia el desparpajo de chavales en el campo, también fueron ellos los que dirigieron los festejos. En el césped hubo lágrimas, abrazos, manteos a De la Fuente y fotos, muchas fotos, pero pareció una celebración contenida hasta que estalló en el vestuario. Música y baile bajo la batuta de, cómo no, de Nico y sobre todo Lamine Yamal. Fue el DJ, contagió a Álvaro Morata en calzoncillos e hizo bailar no sólo a su hermano Williams, MVP de la final, sino a los lesionados Rodri, Pedri, Ferran y hasta Gavi y Navas, que movió su dolorida cadera. No se quedaba atrás tampoco Fermín, otro del clan salvaje.
A sus 17 años, Lamine tuvo un momento de tranquilidad sobre el césped, jugando con su hermano pequeño, pero luego dio rienda suelta al festejo, primero con un sombrero y después con gafas de sol camino del autobús. "Es increíble poder estar aquí. ¿A Cibeles? No, a Madrid". Antes, una foto con la copa y dos checks: "La ESO. Campeón de Europa". La fiesta acababa de comenzar.
Ya había sonado Raphael, la Potra Salvaje y toda la playlist que ha acompañado las previas de los siete partidos y había quien empezaba a desesperarse. "¡Creo que ya me están llamando!". Cucurella no dejaba de apretar el claxon del autobús, rápidamente personalizado con la pegatina de campeones de Europa, mientras Rodri se emocionaba recordando su lesión, su MVP y su primera Eurocopa. "Cuando ha marcado Mikel, me he puesto a correr como un loco y se me ha olvidado la lesión hasta que el médico me ha dicho '¡eh, ojo!'. Estaba muy triste, pero chapeau por estos chavales".
A su lado, Nico Williams casi soltaba una lágrima recordando a su familia. "He hablado con mi hermano a través del móvil de mi madre porque yo no he podido ver el mío todavía. Me ha dicho que me quería y que está muy orgulloso, que el nombre de los Williams está en el cima del fútbol mundial", y casi se rompe al hablar de su madre: "Mis padres lo han pasado muy mal, especialmente mi madre. Esto es para ellos".
La fiesta en la zona mixta la puso Álvaro Morata, capitán y convertido en DJ de la selección por un ratito. Con un altavoz gigante en la mano con la bandera de España, el grupo caminó con por el pasillo de medios con una cerveza en la mano y al ritmo de una versión tecno del Viva España de Manolo Escobar. "Esto es tremendo", admitía Le Normand. "Algo único", reconocía Navas. "Dentro de nueve meses va a haber un boom de natalidad", vacilaba Cucurella. El lateral, uno de los hombres de esta Eurocopa que aún ayer escuchó pitos, tendrá que pensar si se tiñe la melena de rojo, como prometió. Antes pagó otro peaje: en la cena de los campeones, ya en el hotel con las familias, Morata le hizo subirse a la mesa, agarrar el micrófono y cantar la canción que le dedican en Inglaterra. "Cucurella se come una paella, se bebe una Estrella. Tiembla Haaland, que viene Cucurella", interpretó entre el júbilo de sus compañeros.
También tuvo tiempo el lateral del Chelsea para enviarle un recadito a Gary Neville en sus redes sociales. El comentarista de Sky Sport había dudado de él. "Pienso que Cucurella es una de las razones por las que España no puede llegar a la final", dijo. "Llegamos a la final. Gracias por tu apoyo", le contestó el catalán son sorna.
Era el momento de las risas, aunque a Oyarzabal, autor de un gol para la historia, le costó desatarse. "Lo primero que pensé al marcar fue en si había sido fuera de juego, porque era muy justo. Luego ya sólo escuchaba gritos", bromeaba. Alguno eran de Álex Remiro, el único jugador que no ha disputado un minuto en esta Eurocopa, pero que predijo el gol de su compañero en la Real. "En la merienda me dijo que hoy marcaba", confesó el vasco. No fue el único. "Le dije 'cómo te huele el pie a gol, niño', y he acertado. Igual me tengo que dedicar a eso", bromeaba Morata.
No salió el capitán con un balón bajo el brazo, pero sí Ferran, Pedri y Fabián. "Nos los vamos a llevar todos", decía el andaluz entre los gritos de Viva España del canario, enfundado en su bandera. A todos les costó anoche hacerse fotos en el césped con sus amigos y familiares. La seguridad del estadio impedía que bajaran al césped y Laporte o Dani Olmo tuvieron que acercarse a negociar.
Lamine juega con su hermano pequeño.F. VOGELEFE
Lo consiguieron Zubimendi, cuyos familiares llevaban la camiseta de la Real Sociedad, los de Ferran y los hijos de Morata, que lloraron de emoción tanto como su padre antes de comenzar a jugar con un balón en el césped ajenos al jolgorio en el que Lamine se había puesto un sombrero con los colores de la bandera y Luis de la Fuente volaba por los aires manteado.
Guardó el seleccionador un discreto segundo plano. Eso sí, se hizo una foto con sus sobrinos y la bandera de La Rioja con el nombre de Haro e hizo una piña con sus seres queridos, como si el partido fuera a comenzar. Quien fue corriendo a abrazarle fue el padre de Lamine, consciente de lo que la apuesta del seleccionador ha supuesto para su hijo. Lo llevaba en la mano: el trofeo de mejor joven. Apareció poco más De la Fuente, por los compromisos federativos y por su perfil. Salió del vestuario casi por la puerta de atrás y con la camiseta de Reyes de Europa en la mano.
La Copa fue del vestuario al autobús en un arcón, pero era imposible que permaneciera guardada. La sacó Morata, que le cantó el 'No puedo vivir sin ti' de Coque Malla y la manosearon todos. Hasta el Rey Felipe la alzó sobre el césped como si fuera un jugador más.
A la celebración sólo le faltó una traca, esa que el delegado Fernando Giner, valenciano, se quedó con ganas de tirar a las puertas del Olímpico.
"Tantas lesiones no son mala suerte, estamos preocupados". En febrero de 2021, Zinedine Zidane hacía pública la desesperación del Real Madrid, limitado y lastrado por la acumulación de futbolistas en su enfermería, con Grégory Dupont, jefe de la preparación física, en entredicho. En esa fecha, el conjunto blanco visitó por primera vez el Atleti Azzurri d'Italia de Bérgamo, hogar del Atalanta, para jugarse su supervivencia en los octavos de final de la Liga de Campeones. Esta noche, el Madrid, ahora guiado por Carlo Ancelotti en el banquillo y por el sargento Antonio Pintus en la parcela física, regresa a la ciudad italiana con sentimientos similares, pero con reflexiones diferentes.
A falta de tres jornadas, su vida continental está en el alambre, a cuatro puntos de los ocho primeros puestos que dan acceso directo a los octavos y situado como 24º clasificado, en la última plaza que otorga billete al playoff de enero. Sufre, además, una plaga de lesiones que han dejado el famoso 'Método Pintus' a debate, más fuera que dentro del club.
"La exigencia de este calendario no permite a los jugadores descansar y el riesgo de las lesiones es más alto. Es un problema general, no sólo de nosotros", repite Ancelotti, lejos de la desesperación de un Zidane que observaba en febrero de 2021 sus últimos meses como entrenador. El italiano mantiene todavía la calma, con los rumores de Xabi Alonso escuchándose al fondo pero con el saber estar de quien se ha curtido en miles de batallas mediáticas y futbolísticas.
El transalpino camina por su sexta temporada en el Madrid, la cuarta de esta estelar segunda etapa en la que ha conquistado dos Champions y dos Ligas. Una oportunidad inesperada en la que Carletto se ha moldeado a gusto del propio club, empezando por sus compañeros de viaje en el cuerpo técnico.
En ese febrero de 2021 en el que Zidane saltó a Bérgamo con un equipo de suplentes (Isco de nueve, juveniles en el banquillo...), la directiva del Madrid ya había decidido que Dupont no seguiría la siguiente temporada y ya había hecho movimientos para asegurarse el "sí" de Pintus. El preparador italiano, recomendado por Zidane y clave en las Champions de 2017 y 2018, estaba en el Inter y la planta noble de Chamartín asumía la necesidad de su fichaje como si fuera un futbolista estrella. O más.
Un fichaje estrella
Al terminar el curso 2020-2021, el Madrid anunció su regreso antes incluso que el de Ancelotti, dejando claro que sus contrataciones eran independientes y valorando la responsabilidad de Pintus en el futuro del cuerpo técnico. Por eso ahora, en plena plaga de lesiones y después de tres años en los que 'el Método Pintus' ha sido vital para los títulos blancos, el club sigue poniendo su futuro en manos del preparador, asumiendo sus argumentaciones sobre las causas de las lesiones y alejándose de las críticas que sí hubo hacia Dupont.
Y Ancelotti, consciente de ello, mantiene cauto su discurso. "Es un problemageneral", insiste en cada rueda de prensa. El Madrid recupera en Bérgamo a Vinicius, baja en los últimos cuatro partidos por una lesión muscular, y a Rodrygo, ausente en Girona. Confía en que Bellingham no empeore de sus molestias del sábado y espera aún a Camavinga y Mendy, el último en caer. Lejos de volver están Carvajal, Militao, con graves lesiones de rodilla, y Alaba va dando pasos en su recuperación.
A lo largo de la temporada, sólo han evitado la enfermería Rüdiger, Fran García, Valverde, Modric y Endrick. El resto, en mayor o menor medida, han sufrido diferentes lesiones. No es la plaga de 2021, que llegó a los 60 percances en el curso, pero ha servido para generar un pequeño runrún alrededor de la preparación física. En el Madrid, mientras, se cierran filas alrededor de Pintus y se recuerda su aviso de hace unos meses. "En mayo, después de ganar la Champions, Antonio nos avisó que esta temporada iba a ser complicada en cuanto a lesiones. Y ha acertado", explican fuentes cercanas al vestuario.
La escasa pretemporada que han tenido los internacionales y la acumulación de partidos oficiales siguen siendo las causas que esgrimen Pintus y los responsables de la preparación como germen de las lesiones. No hay mayor debate interno. Tampoco ruptura. Los problemas de Carvajal y Militao en la rodilla han trastocado todos los planes en defensa y han sido inesperados, pero las continuas molestias musculares se asumen por el poco tiempo disponible en verano.