Ricky Rubio en un partido con los Cavaliers.Mary AltafferAP
Vi el nacimiento de Ricky Rubio con La Penya y, como decía Aíto, era un jugador que tocaba distinto el instrumento, tenía una forma especial de jugar. El estilo Ricky. Era muy descarado. Muy hábil. Le cuadraba la comparativa con Pistol Pete Maravich.
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Se acabó el culebrón, Mario Hezonja renovará por el Real Madrid. Así lo ha confirmado el propio jugador en sus redes sociales, con un mensaje de amor abierto al club blanco, al que no ha dudado en tildar de su "casa".
"El Real Madrid creyó en mí cuando muchos no, se cuidó de mí y de mi familia desde el primer día que llegué y nos hizo sentir como en casa. Mi única intención era quedarme así que estoy feliz de comunicarles que continuaré mi viaje en MI CASA, MI REAL MADRID ¡por mucho tiempo!", ha escrito el croata en X.
"Como todos sabéis, después de mi último partido de la temporada me convertí en agente libre y soy libre de decidir dónde quiero jugar durante los próximos años. No he celebrado ningún acuerdo con nadie más a partir de ahora y, como dije, ¡siempre lo oiréis de mí primero!", ha añadido 'Super Mario'.
Con este anuncio, Hezonja pone punto y final a uno de los culebrones más sonados en el baloncesto patrio desde la llegada de Mirotic al Barcelona. El eterno rival, que ha firmado a Kevin Punter, tenía, según muchos medios especializados, la firma del jugador blanco en un contrato de larga duración y de sustanciosas cifras económicas.
Todo parecía indicar que el ala-pívot iba a hacer las maletas para instalarse en la casa del eterno rival y convertirse en uno de los puntales del nuevo proyecto blaugrana, que trata de salir a flote después de una temporada para el olvido. Pero finalmente, en un nuevo giro de guion, en otro revés de un 'partido de tenis' que tenía al espectador girando el cuello de lado a lado de la cancha, Hezonja ha terminado de deshojar la margarita y se ha decantado por el equipo de la capital.
Muchos dicen que fue el Barça quien se echó atrás después de las declaraciones de Hezonja tras la conquista de la última liga por parte del Madrid, pero nunca lo sabremos a ciencia cierta. En esa alocución, un emocionado Hezonja le declaró amor eterno al equipo blanco, destacando la presión del propio Florentino Pérez para convencerle de que se quedara.
Es cuestión de tiempo. O eso al menos asegura Chus Mateo, labrando su nuevo Real Madrid, acoplando a los fichajes y echando de menos (cómo no) a los que se fueron. El Partizan de Obradovic sufrió la versión más parecida de lo que este equipo quiere llegar a ser. Especialmente en la segunda mitad, donde los blancos no extrañaron ni a Tavares. [93-86: Narración y estadísticas]
Porque el gigante, desenfocado, se cargó temprano de faltas. Y Mateo encontró a un tipo empeñado en no dejar pasar las oportunidades. Eli Ndiaye es hoy por hoy el mejor fichaje del Madrid. El africano, que pronto podrá jugar con España, cada vez es más sólido en su baloncesto. Junto a un extraordinario (otra vez) Campazzo fueron demasiado para un Partizan que también es todavía un equipo sin cohesión.
Campazzo había repartido ocho pases de canasta en la primera parte de un partido que, a priori, no iba a disputar por sanción. Pero el perdón (cautelar aún) por su pérdida de papeles hace una semana en Múnich iba a ser la redención -más oportuna todavía tras la lesión de Andrés Feliz, que se marchó de la pista sin poder apoyar su pie derecho- de este Madrid "raro" (Hezonja dixit), en busca de un rumbo y una identidad que todavía tardará semanas en llegar.
De momento, las urgencias van en el ensamblaje colectivo, en una capacidad defensiva que no aparece (más de 90 puntos de promedio encajados en los cinco primeros duelos de la temporada) y en la adaptación de los nuevos. Ante el Partizan, la primera victoria del año en Euroliga y la tercera en total del curso, lo primero siguió sin aparecer demasiado, pero tanto Serge Ibaka como Rathan-Mayes (Feliz se lesionó y Garuba sigue con molestias) mostraron grandes pinceladas de lo que pueden aportar.
Tavares tapona a Lundberg, del Partizan.Kiko HuescaEFE
El inicio no fue demasiado esperanzador, pese al ímpetu de Ndiaye, una de las mejores noticias de este nuevo Madrid, y el despliegue de Hezonja. El Partizan de Obradovic campaba a sus anchas en el WiZink, anotando con facilidad (seis triples en el primer acto), aprovechando la indolencia en la zaga de Musa.
Pero Campazzo, que no había partido como titular, lo empezó a arreglar todo. Conectó con Deck y desestabilizó al Partizan. Después Ibaka se hizo dueño de la pintura y una canasta del congoleño sobre la bocina dejó al Madrid con ventaja al descanso.
A la vuelta se iba a empañar con la falta de concentración de Tavares, dos faltas más (4) en menos de tres minutos. Fueron momentos de zozobra, de baloncesto sin dueño, de más errores que aciertos. El Partizan, pese a un gran Sterling Brown, no se lo terminaba de creer. Y esas dudas siempre las aprovecha el Facu, que estiró la ventaja con otro puñado de asistencias (una maravillosa por la espalda a Deck) y un triple.
En el inicio del acto final, con Ndiaye de cinco, Llull de base, Musa arreglando sus males anteriores y Rathan-Mayes acertando con su cuarto triple sin fallo, el Madrid demarró (83-66 después de un 15-0) para no pasar más apuros. Carlik Jones lo intentó a la desesperada, pero no encontró más aliados en los de Belgrado, que volvieron a perder en su visita a España, como la semana pasada en Vitoria.