Wimbledon representaba únicamente el cuarto torneo sobre hierba para Carlos Alcaraz, que se medía en la final a un adversario con la experiencia de Novak Djokovic, en busca de su 24º título de Grand Slam. El desafío era inmenso, pero el ‘número uno’
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Cuando tienes a Novak Djokovic al otro lado de la red, nunca te esperas un desenlace como el que aconteció este domingo en el All England Club. Estoy sorprendida por la madurez que demostró Carlos Alcaraz. Imaginaba un partido de cinco sets, con un punto de agonía. El español se ha presentado esta vez en Wimbledon no sólo como defensor del título sino como campeón de Roland Garros. Nole ya no muestra el aura invencible de otras temporadas y ha es
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El año anterior, Carlos Alcaraz se marchó de Melbourne con el ánimo por los suelos, desmoralizado por una derrota en cuartos ante Alexander Zverev donde apenas mostró su tenis. Ayer no fue así. Ante Novak Djokovic perdió en la misma ronda del Open de Australia por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4, pero fue un aprendizaje, más que una decepción: en el futuro no le volverá a pasar. Desde que acabó el encuentro, incluso antes, Alcaraz entendió que había caído en la trampa en la que muchísimos otros cayeron antes, que se había dejado enredar. A sus 21 años, un error perdonable.
Al salir de la pista Rod Laver, el español se subió a la bicicleta estática del gimnasio para soltar la mente, recibió el consuelo del equipo del propio Djokovic -empezando por su nuevo entrenador, Andy Murray- y se metió en la ducha. Fue una ducha larga. Había perdido por culpa del juego psicológico, ya lo sabía, pero necesitaba digerirlo. Después, antes de abandonar el recinto y volar de vuelta a España, aceptó ante los medios de comunicación lo ocurrido.
"Estaba controlando el partido y en el segundo set le he dejado volver. Ha sido mi gran error. Tenía que haberle llevado al límite y no lo hice. Luego empezó a sentirse mejor y fue más agresivo. Yo tuve mis oportunidades, pero casi todos los puntos importantes cayeron de su lado", analizó el actual número tres del mundo, que no perderá el puesto pese al tropiezo: se va con los puntos que vino.
El momento Djokovic
En la primera hora de partido, Alcaraz fue superior a Djokovic. Su derecha gobernaba, disfrutaba de las dejadas. Ya se intuían algunos problemas con su segundo saque, pero el resto de sus golpes eran decisivos. Con todo a su favor, el español conseguía el primer break, el primer set y se abalanzaba hacia la victoria cuando Djokovic mandó parar. Como muchas otras veces, reclamó un tiempo muerto médico para curar unas molestias en el aductor de la pierna izquierda, se marchó al vestuario y obligó a una pausa de 10 minutos. Al volver ya todo era distinto. Los intercambios se acortaron, se ralentizaron, se trastabillaron y Alcaraz no supo reconstruirlos.
"Cuando he visto que Novak tenía problemas físicos, ha sido como si dejáramos de jugar al mismo nivel. Parecía que iba a ser más fácil y me he centrado en no cometer errores. Por eso he dejado de golpear la bola como antes. Después ha sido muy difícil volver", confesaba el español, que participó de las dudas. ¿Realmente Djokovic estaba herido? Los precedentes invitaban a la suspicacia, más con el rendimiento del serbio en el último tramo del encuentro.
DAVID GRAYAFP
Sobre la pista, después de su celebración, el vencedor de 24 Grand Slam aseguró que se reservaba los detalles de su dolencia porque sigue en competición, que se hubiera retirado si hubiera perdido el segundo set, que los medicamentos habían hecho efecto justo después y que sólo el viernes en las semifinales ante Zverev podrá comprobar si está al 100%. "No digo que haya hecho show, pero en el segundo set se le veía con problemas y en el tercero y el cuarto no se veía nada. No creo que se hubiera retirado si hubiera perdido el segundo set. Un tenista que piensa en retirarse no juega así después", opinó Alcaraz que proclamó que la derrota le haría mejor. "Me voy con la cabeza alta", aseguró.
Ahora, en Doha, más cemento
En los próximos días deberá analizar en profundidad y aprender del partido, del enredo de Djokovic y también de su mala racha en superficie dura. Pese a su historial en el resto de 'grandes', en la pista dura 'aussie' sigue sin disputar unas semifinales, un vacío que se une a sus problemas en los torneos indoor del final de la pasada temporada. En pretemporada ha mejorado su saque para intentar ser más peligroso, pero necesita mejorar más si quiere dominar.
Para ello, este febrero competirá en el ATP 500 de Doha nuevamente sobre cemento en lugar de marcharse a Brasil y Argentina para disputar sus torneos de tierra batida. Será la preparación ideal para los Masters 1000 de Indian Wells y de Miami de marzo y, al mismo tiempo, un incentivo económico. El torneo qatarí ha aumentado de categoría -de ATP 250 a ATP 500- y para ello ha propuesto una bolsa de premios que ha hecho que se apunten también Jannik Sinner, Djokovic o Daniil Medvedev.
Todo estaba ya decidido cuando Yoshihito Nishioka suplicaba entre bromas que un golpe de Carlos Alcaraz, sólo uno, al menos uno, se marchara fuera de la pista y pudiera así celebrar un juego ganado, sólo uno, al menos uno. Finalmente ocurrió mediado el segundo set y el japonés lo festejó a lo grande con el público presente en la Margaret Court, que le dedicó una ovación. Su derrota era segura, pero el humor debe ser lo último que se pierde. Hasta Alcaraz sonreía; un hombre alegre en pleno ejercicio de autoridad, de excelencia, de maestría.
En la segunda ronda del Open de Australia, este miércoles, el español venció a Nishioka por 6-0, 6-1 y 6-4 en apenas una hora y 21 minutos y anunció una mejor versión de sí mismo. Quedan muchas eliminatorias y vendrán rivales con más recursos, el viernes el ganador del duelo entre Jordan Thompson y Nuno Borges, pero el juego de Alcaraz proyecta nuevos límites, quién sabe hasta dónde puede llegar.
Porque ahora ya no hay duda: su saque ha mejorado. Con los cambios técnicos introducidos durante la pretemporada, puede empezar los puntos con más fuerza, más seguro. Después de las dudas de primera ronda ante Alexander Shevchenko, frente a Nishioka fue un ciclón desde el servicio, llegando a los 14 'aces' y elevando la velocidad media de sus golpes. Si en el Open de Australia de 2024 su promedio en los primeros fue de 190 km/h, en el primer set este miércoles llegó a los 197 km/h con varios impactos alrededor de los 210 km/h.
"¿Soy un robot en el saque?"
"Estoy realmente contento con mi saque hoy. En primera ronda sufrí un poco y en ese partido estaba concentrado para hacerlo mejor. Durante toda la pretemporada estuve trabajando en mi técnica, era un aspecto de mi juego en lo que realmente quería evolucionar, y creo que estoy en el buen camino. Espero que en los próximos encuentros siga mejorando", proclamó Alcaraz al superar a Nishioka y antes de bromear sobre eso mismo. Antes de marcharse, en el habitual mensaje a la cámara, escribió: "¿Soy un robot en el saque?".
Durante el partido, especialmente en la primera media hora, lo pareció. En el primer set, apenas concedió cuatro puntos a su rival y sólo uno de ellos fue con su propio servicio. Los nueve primeros juegos fueron suyos y luego se relajó de la mejor de las maneras. En ningún momento cayó en el despiste, cerró el partido lo más rápido posible, pero también fue clemente con Nishioka.
En el último set el japonés pudo jugar y no fue más que una concesión de Alcaraz. Tenista experimentado -29 años- y con un buen ranking -el 65 del mundo-, su estilo se basa en la lucha y en un revés duro y ante el español se requieren otras armas. Desprovisto de un saque o una derecha peligrosa, Nishioka apenas pudo que esforzarse y tomarse con humor la derrota ante el nuevo Alcaraz, un Alcaraz más arrollador que nunca.