El conductor que la arrollo trató de reanimarla sin éxito, tras lo que fue trasladada al hospital donde sólo pudieron certificar su muerte
Imagen de Danielle Belard publicada en el mensaje de despedida de la Universidad de Luisiana.LSU
Danielle Ballard, una ex jugadora de baloncesto de de LSU (Louisiana State University) ha fallecido después de un trágico accidente ocurrido en las calles de Memphis, Tennessee. La mujer de 29 años ha sido atropellada cuando cruzaba por un paso de peatones y los médicos no han podido salvar su vida.
El conductor del vehículo que la arrollo, desplazándola varios metros, trató de reanimarla sin éxito, tras lo que fue trasladada por los sanitarios al Hospital Regional One Health, donde no pudieron más que certificar su muerte. La Policía está investigando las causas del atropello.
La ex jugadora de la Universidad de Luisiana fue un estrella del baloncesto colegial con Central High School y era muy querida por el mundo de baloncesto en Memphis. Las redes sociales se han llenado de mensajes de recuerdo y de apoyo a su familia.
“Estamos profundamente entristecidos por el fallecimiento de Danielle Ballard. Ella significó mucho para nuestro programa y fue una parte tan importante de nuestra familia de baloncesto femenino. Es difícil entender por qué le sucedió esto a alguien que estaba tan llena de vida y prometía tanto. Nuestros pensamientos y oraciones están con su familia”, ha compartido la LSU.
Un parcial de 0-14 en los últimos tres minutos apartó a España de su quinto título europeo. Ese oro, que ya sentía sobre su cuello, terminó en poder de Bélgica, vigente campeona, un equipo con el colmillo retorcido, siempre dispuesto a aprovechar el menor temblor del rival. El fiasco se consumó en los últimos 17 segundos. Primero con una absurda pérdida entre Mariona Ortiz y Alba Torrens, aprovechada por Antonia Delaere para una bandeja sin oposición. Ya en desventaja, el desastre lo completaron los árbitros, que señalaron pasos de Raquel Carrera. Del 65-53, al 65-67. Un desenlace que tardará en borrarse de la memoria del seleccionador, Miguel Méndez.[Narración y estadísticas (65-67)]
Las españolas arrancaron el primer cuarto pisando fuerte gracias a sendas canastas de Alba Torrens y Awa Fam. Bélgica, no obstante, se las arregló para responder por medio de Emma Meesseman, casi siempre bien controlada, y, sobre todo, de una Julie Allemand que acabaría siendo la más decisiva, con nueve puntos que marcaron un primer intercambio de golpes muy igualado.
En el segundo cuarto, una mayor intensidad defensiva de las españolas, unida a una destacada actuación de Paula Ginzo, que brilló nueve puntos, permitió a España plantarse en el descanso con una ventaja algo más clara que la conseguida en el primer periodo, un 37-31 maquillado en los últimos instantes por una Kyara Linskens casi inédita en el primer periodo. Las españolas, de hecho, llegaron a atesorar una máxima ventaja de nueve puntos (36-27) tras responder con contundencia a un primer intento belga por volver a apretar las cosas forjado, precisamente, entre la propia Linskens y la enchufadísima Allemand.
Al límite en lo físico
Bélgica reaccionó con fuerza en un tercer cuarto en el que, de la mano de Meesseman, llegó incluso a ponerse tímidamente por delante después de que Raquel Carrera pisara fuerte en los primeros instantes del periodo. Las españolas, a pesar de todo, se las arreglaron para sobrevivir y plantarse en el último cuarto con algo de ventaja (52-49) gracias al buen pulso de Aina Ayuso desde la línea de tiros libres y la fe inquebrantable y con premio de una Elena Buenavida que buscó y encontró un 2+1 crucial.
El arranque del último cuarto fue demoledor por parte de las españolas. Con un parcial de 11-2, lograron una primera máxima ventaja de 12 (63-51), llamada a ser definitiva frente a un rival al que parecía no salirle nada. Las apariencias, no obstante, muchas veces son mentirosas y Bélgica, al límite muchas veces en lo físico y de la mano muy especialmente de Allemand y Linskens, acabaron por endosar un parcial de 2-16 para reeditar su oro de 2023.
En Belgrado, allá donde el Unicaja inauguró su palmarés europeo -la Copa Korac de 2001-, Alberto Díaz levantó al cielo para el club malagueño la Basketball Champions League, otro título continental, el tercero de su historia, para consolidar el estupendo proceso de renacimiento en el que transita el equipo que dirige Ibon Navarro. El 'Plan de Ibon' se impuso a la experiencia del Lenovo Tenerife (no pudo ampliar su cuenta, campeón del torneo en 2017 y 2022), repitiendo el guion de la Copa del Rey 2023 en Badalona. [75-80: Narración y estadísticas]
Pase lo que pase, histórico será ya este 2024 para Unicaja. Líder de la Liga Endesa a estas alturas y con una corona europea en sus vitrinas (y los 600.000 euros de premio de la FIBA que se lleva el campeón). Un estado de euforia, de permanente tensión competitiva, de volver a las raíces de un club que siempre tuvo mucho que decir en el baloncesto español. Le costó sufrir (como en semifinales contra el UCAM Murcia), evidentemente, en la finalísima ante el Tenerife, ese querido enemigo de tantas batallas recientes. Pero la defensa y el temple en los minutos decisivos, cuando los aurinegros intentaban la remontada, con Kendrick Perry asumiendo la responsabilidad, le dio la gloria que tanto perseguía, esa que le esquivó en la Final Four del Carpena hace un año.
El Unicaja fue un roca 40 minutos. Ya se fue con la máxima ventaja al descanso (27-38), tras un canastón en jugada individual de Kendrick Perry. Era su noche y sería nombrado MVP. Su plan de partido empezaba ya a dar frutos, cuando la calidad de sus estrellas salía a relucir. Antes habían sido los destellos de Tyson Carter, pero la clave de todo fue la defensa ideada por Ibon Navarro, intensidad, agresividad en primera línea, asfixia sobre Marcelinho Huertas, que es el principio y el final del Tenerife.
Los jugadores del Unicaja celebran la victoria en Belgrado.ANDREJ CUKICEFE
La distancia había tardado en ponerse de manifiesto, pero ya daban pistas las recurrentes pérdidas del colectivo de Txus Vidorreta, algunas suicidas en primera línea, especialmente torpe en el amanecer Kyle Guy. Tras el desacierto inicial de ambos, llegaron los triples malagueños y el Unicaja se fue sintiendo cómodo en Belgrado, tan espectacular como desangelado el Stark Arena.
Los tres triples a la vuelta de vestuarios de Nihad Dedovic abrieron más la herida insular. Pese al ímpetu de Marcelinho, la sensación pronto comenzó a ser de frustración, de querer y no poder. Aunque hubo reacción, porque la experiencia y el ardor competitivo de los aurinegros no es baladía. Un parcial de 14-3 para volver a meterse en el duelo, encontrando a Shermadini en la pintura y aprovechando algunos resquicios en la concentración malagueña.
Kendrick Perry, en acción ante el Tenerife.Darko VojinovicAP
Siguió empujando Tenerife, con el ímpetu de un Guy en búsqueda de redención, de su versión de semifinales contra el Peristeri (34 puntos), pero cada vez que se arrimaba respondía con fiereza Unicaja. Ya en el último acto, Perry enhebró cinco punto seguidos de puro genio (un triple lejano y una contra tras otro robo), más otro triple después, asumiendo la responsabilidad en el momento más caliente y mostrándose como el tipo más decisivo de la noche en Belgrado. Lloraba después el base estadounidense, toda la emoción que conlleva estos cielos, los que alcanzó el histórico Unicaja.