Domina con autoridad en la contrarreloj de Ortona, en la que aventajó en 43 segundos a Roglic, su gran rival para la conquista de la ‘corsa rosa’
Remco Evenepoel, en la crono inaugural del Giro 2023.Luca BettiniAFP
Liturgia en rosa para una prueba de culto en el país que adora el ciclismo como ninguno. Altares en carreteras, coches, campanarios y balcones para homenajear a sus héroes en un Giro de Italia que arrancó este sábado en la luminosa orilla del Adriático. Todos rendidos ante el majestuoso Remco Evenepoel, que voló imperialmente en la contrarreloj individual con meta en Ortona para enfundarse la primera maglia de líder de una ronda en la que amenaza con dominar de principio a fin, al estilo Miguel Indurain.
En la previa de la jornada, el nuevo talento belga avisaba de que su intención era poner en práctica la estrategia que utilizaba el navarro en el Giro y en el Tour de Francia: arrasar en las cronos y luego administrar esa renta en jornadas de la montaña.
El jefe de filas del Soudal Quick-Step, perfectamente acoplado a su manillar de triatlón, trazó con finura las curvas del rápido carril bici que enlaza Fossacesia Marina con Ortona y que transita por una senda salpicada por los monumental Trabocchi, las antiguas estructuras de pesca soldadas al arrecife. El belga exhibió, en un circuito de 19,6 kilómetros, todas esas condiciones que adornan como un enorme especialista en la lucha contra el crono. Avanzó a una media de 55 kilómetros hora, imponiendo su poderío, tanto en la zona plana junto al mar como en en el último tramo empinado de cerca de dos kilómetros de subida a Ortona.
Evenepoel, que salió con el maillot de campeón de contrarreloj de Bélgica, marcó un registro de 21 minutos y 18 segundos, 22 segundos menos que el local Filippo Ganna, segundo clasificado. La tercera plaza fue para el portugués Joao Almeida (UAE), con un tiempo de 21.41. La cuarta plaza fue para otro aspirante al podio de Roma, el británico Tao Geoghegan Hart (ganador del Giro 2020), que invirtió 10 segundos más que Almeida.
El gran perdedor de la jornada inaugural fue Primoz Roglic, que rubricó un ejercicio muy discreto: 22.01, a 43 segundos de Evenepoel. Arranque decepcionante para el esloveno, que esperar a la alta montaña para restar diferencias. El capitán del Jumbo es un notable contrarrelojista, pero inferior al pequeño Merckx, que además dispone de la crono de la etapa 10º (con un recorrido de 35 kilómetros) para incrementar su ventaja. Todo al favor del último ganador de la Vuelta a España, que ha preparado su participación en el Giro con meticulosa planificación en altura, combinando entrenamientos en el Teide y en un hotel del Alicante especializado en habitaciones de hipoxia.
Este domingo lucirá su maglia rosa en la primera jornada en línea, que discurr entre Vasto y Melfi, de 216 kilómetros, destinada al lucimiento de los sprinters. Los favoritos al podio de Roma, atentos a las caídas a los cortes provocados por el viento.
Al Giro de Italia en el que este viernes Javier Romo (Villafranca de los Caballeros, Toledo, 1999) debuta le acompaña la pequeña Biblia que le regaló un profesor cuando estudiaba en la Residencia Blume y era una de las grandes promesas del triatlón español. Es el amuleto de un ciclista contracorriente al que la pandemia y el impulso de Óscar Sevilla le hicieron cambiar de deporte, que encuentra en el toreo y en las conversaciones con los maestros Paco Ureña y Ángel Téllez, amigos y confidentes, la inspiración y el arrojo. Tras brillar recientemente tanto en la Tirreno Adriatico (12º) como en la Vuelta al País Vasco (7º), su puerta grande sería cazar una etapa en la Corsa Rosa.
Pregunta. Sorprendió en su debut en el Tour, hace dos años (23º). En la última Vuelta, un manifestante propalestino le salió de una cuneta y le arruinó. En la Itzulia también le tiraron...
Respuesta. La victoria está costando, pero son cosas que en el momento te cabreas y luego lo miras en frío y piensas: 'Que toda la mala suerte que tenga en la vida sea esto'. Tengo también mucha suerte de estar donde estoy. Y sobre todo de tener buenas piernas y poder disfrutar de días como el de la Itzulia o los que tuve en la Vuelta.
P. ¿Tenía ganas de Giro?
R. En septiembre ya lo pedí, porque era una carrera que me atraía. El frío, la lluvia... No me gusta, obviamente, pero creo que no me van mal esas etapas. Si te soy sincero, no he visto mucho del recorrido. Hay una crono larga por ahí por el medio, pero me gusta ir día a día. Hay etapas que te levantas con la pata tonta, como digo yo, y hay que intentar aprovecharlas.
P. ¿Mirará de reojo la general?
R. A veces se da que te metes en una fuga, coges tiempo... eso puede ser. Pero vamos, la idea es ir a buscar etapas. Creo que tenemos un líder claro que es Enric (Mas) e intentaremos ayudarlo.
P. ¿Después del Giro?
R. Aunque me hubiera gustado, a la Vuelta seguro que no repito porque tengo previsto ser padre. Ahora son seis semanas obligatorias de baja y si todo va como tiene que ir... No sé la idea que tiene el equipo, pero espero, si todo va bien, estar en el Tour.
P. Allí estará Paul Seixas. ¿Qué le pareció de cerca en la Itzulia?
R. Se le ve bastante maduro para la edad que tiene y bueno, pues si va rápido, porque no va a ir al Tour. Yo no lo veo mal. Y la verdad es que va bastante rápido.
Romo, en una rueda de prensa de principios de año.GettyMUNDO
P. En 2020, aún triatleta, se presenta al campeonato de España sub'23 en Úbeda y lo gana... ¿Cómo lo recuerda?
R. Corrí sin presión, simplemente por disfrutar. Tampoco esperaba nada, ni ser profesional. Lo hice aprovechando el momento, la oportunidad que me dio la vida. Porque para mí simplemente ser ciclista amateur era ya la leche. Disfruté y todo salió mejor de mejor de lo esperado. Y ahí pues vi que... joder, nunca había pensado que podía ser ciclista.
P. ¿Echa de menos el triatlón?
R. Cuando hablo con mis padres lo recuerdo como la época en la que más he disfrutado, especialmente mi etapa en el CAR de Madrid. Eres un niño, estás con gente que hace lo mismo que tú... Vas a clase con gente con la que te entiendes, que llevan tú mismo estilo de vida. Ahora en el ciclismo intento ser profesional, un poco más maduro, porque ahora se ha convertido en trabajo.
P. ¿Sigue nadando o corriendo?
R. Los primeros años sí que mantuve lo de correr y nadar, pero este último poco o nada. Me gustaría, pero con mi entrenador hemos decidido centrarnos más en la bici y he hecho gimnasio y poco más.
P. A alguno en el pelotón no le gustaba mucho su pasado triatleta...
R. Ahora ya soy un poco más respetado. No es que fuese algo grave, son cosas normales.
P. ¿De dónde le viene la afición taurina?
R. Igual que me pasó con el deporte, no es algo de familia. Aunque tengo recuerdos con mis abuelos, las tardes de toros en verano en Castilla-La Mancha Televisión. No sé por qué, pero desde pequeñito me encantaba ver los toros. Después, por una serie de casualidades, tengo dos amigos, que uno ha sido torero y otro lo sigue siendo. Y también me han ayudado a conocer el mundillo desde dentro. He hecho muy buena amistad, me gustan los toros y tampoco me da miedo exponerlo.
P. Paco Ureña y Ángel Téllez, con el que compartes entrenamientos en bicicleta.
R. Sí, sí. Salgo con él a entrenar y algún día casi que me pone las pilas. Y Paco hace mucho rodillo para su preparación y también tengo muy buena amistad con él. En mis ratos libres intento estar con ellos, salirme un poco de lo que es la bici y aprender. Paco, por ejemplo, es una persona con mucha experiencia en la vida y he aprendido también mucho de él.
P. ¿Hay algún consejo suyo que le haya marcado?
R. Me transmite tranquilidad, que crea en mi trabajo, que tarde o temprano todo sale. Me hubiera gustado ir a verle este año en San Isidro, torea el 17 y el 31. Pero, como le dije: "Espero no poder ir a verte porque si puedo es que algo ha salido mal". Así que estaré siguiéndole desde la tablet.
P. Son mundos muy diferentes, pero, ¿también tienen cosas en común?
R. Sí, yo encuentro muchos aspectos en común y esas charlas que tengo con Paco la verdad es que me ayudan mucho a afrontar después momentos en el pelotón, que también tienes miedo, que tienes que echarle valor. Hay caídas que son parecidas a las cogidas. Y la forma de afrontarlas: hay que seguir para adelante. Sí, la verdad es que me inspiro mucho en el toreo.
P. No creo que te lo permitan por contrato, pero, ¿te pondrías delante de un toro?
R. No, no. Yo creo que ni aunque el contrato me dejara me pondría. No tengo valor. Me gusta y ojalá poder tener valor, pero no lo tengo.
P. Eres muy religioso. ¿Cómo te ayuda ese mundo espiritual? R. Sí. Él no se acordará, pero tuve un profesor cuando estaba en la residencia Joaquín Blume me marcó mucho. Me regaló una Biblia tamaño mini, que es como un amuleto que llevo siempre. La habré leído tres o cuatro veces. Es el mejor libro que he leído, me ha enseñado bastantes cosas. Sí, soy muy religioso, tengo bastante fe. Mi familia también, mis abuelos, mis padres... Cuando puedo, aprovecho para ir a misa con ellos o con mi pareja.
P. ¿Te sientes un ciclista a contracorriente?
R. No te sé decir. Creo que todos somos muy diferentes y no soy ni mejor ni peor. Intento tener mi personalidad y hacer lo que me gusta, pero tampoco lo hago por intentar ser diferente. Lo hago porque me sale del corazón, soy así. Todo lo que hago, intento no hacer daño a nadie, ser buena persona, pero no por llamar la atención.
P. Quería preguntarte por tu evolución, porque has llegado tarde, entre comillas, al ciclismo.
R. Lo sé y sí que veo que año a año voy progresando. No a pasos agigantados, pero cada año doy un pasito más. Creo que mi madurez como ciclista va a llegar un poco más tarde e intento ser cada año un poco más regular, aprender de los errores, sobre todo en cuestión de entrenamientos, de cómo tengo que comer, cómo tengo que competir y sobre todo tomarme las cosas con más tranquilidad. Confiar en el trabajo que hago pues creo que va a dar sus frutos.
P. Me hablas de tranquilidad. ¿Antes eras más impulsivo?
R. En el en el sentido de que muchas veces, una mala carrera te la tomabas como que se ha acabado el mundo. Y creo que no hay que darle tantas vueltas. Olvidar lo que ha pasado y centrarte en lo que va a venir.
''Esto es un horno'', advierte Enric Mas. "Todos sufrimos con este calor'', exclama el belga Wout van Aert. Escalar una montaña con tramos de 20% de desnivel con una temperatura de 40º grados, como sucedió el pasado martes en Pico Villuercas, es un riesgo para la salud. La deshidratación amenaza a unos corredores que este miércoles parten de Extremadura y enfilan hacia el brasero de Andalucía. Llegada a Sevilla y máxima alerta en el pelotón hasta el domingo, cuando concluye el periplo andaluz, con el ascenso las cumbres de Sierra Nevada.
Trabajo extra para los médicos y preparadores físicos de los equipos antes y después de las etapas. Extraordinarias medidas de hidratación y de técnicas de enfriamiento para combatir el calor asfixiante. Los ciclistas, al margen de los enormes esfuerzos que realizan en las horas centrales del día, están expuestos a la agresión solar en brazos, piernas y espalda. Al menos, la cabeza la tienen protegida por el casco. "Con las altas temperaturas hay que contrarrestar el estrés térmico. La solución es enfriarse, aplicar soluciones frías en la cabeza, muñecas y cuello", explica el doctor Antonio Escribano, catedrático de nutrición deportiva de la UCAM de Murcia y especialista en endocrinología, nutrición y medicina deportiva, informa Efe.
Para hacer frente a estas temperaturas extremas, las escuadras han potenciado los recursos de suministro de agua. El Movistar, la formación de Enric Mas y Nairo Quintana, utilizará en cada etapa 200 bidones de agua y 80 kilos de hielo, casi el doble de la cantidad habitual. Lo esencial es que los corredores mantengan estable la temperatura corporal, para ello utilizan chalecos refrigerantes, cubitos de hielo anudadas en medias y maillots transpirables. La deshidratación baja el rendimiento y puede provocar la pérdida de orientación.
En las jornadas habituales, los corredores suelen consumir hasta 1,5 litros de líquido por hora. El agua llega en bidones de medio litro que les proporcionan los coches de los equipos y los auxiliares situados en zonas estratégicas de las carreteras. Ese consumo de agua en etapas con las de esta semana puede multiplicarse por cinco. Los auxiliares se suelen situar cada 20 kilómetros, pero en jornadas abrasadoras pueden hacerlo cada 10 kilómetros.
''El consumo de agua y líquidos reponedores no debe descuidarse antes, durante y después de la etapa. Hay que anteponerse a la sed, evitarla, ir por delante, porque cuando la sed aparece es que ya hay deshidratación. El consumo de agua depende del peso de cada corredor, pero el mínimo es de cuatro litros. Ante todo hay que beber con frecuencia y con antelación, luego mojarse todo lo que se pueda y también suplir el agua con bebidas isotónicas", advierte el doctor Escribano.
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JAVIER SÁNCHEZ
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