Ilia Topuria no podrá pelear durante 180 días tras el combate con Justin Gaethje en el Freedom 250 de la Casa Blanca. Lo curioso es que el americano deberá esperar el mismo tiempo que el peleador hispanogeorgiano pese a haber alcanzado la victoria al final del cuarto asalto.
Son dos de las primeras conclusiones que ha sacado la comisión médica que lidera, David Holland, y que pertenece a la Asociación de Comisiones de Boxeo y Deportes de Combate (ABC), el organismo encargado de supervisar el evento de la UFC del pasado domingo.
Es una recomendación inicial, que podría variar si el proceso de recuperación de los contendientes va mejor de lo previsto. En el caso de Topuria, debe restañar sus heridas en el rostro que comprenden dos fracturas orbitales sin desplazamiento ni necesidad de intervención médica, así como una de la nariz.
El luchador de Arizona, por su parte, debe esperar a que las resonancias magnéticas de su muñeca derecha y su rodilla izquierda muestren que no existe ningún tipo de lesión. No obstante, la diferencia es que el reposo de Topuria deberá ser mínimo de 60 días y el de Gaethje, de 45.
Antes de que Ilia Topuria pueda volver a la jaula a recuperar su cinturón y su aura (17-1) deberá ser revisado por un cirujano maxilofacial que certifique que está recuperado al 100% de sus lesiones en el rostro.
Del evento Freedom 250 hay otros tres luchadores que también han recibido la sanción máxima de seis meses. Se trata del peso pesado Alex Pereira, derrotado por Ciril Gane, quien sólo tendrá ocho días de descanso obligatorio. Aiemann Zahabi (peso gallo) y Steve García (peso ligero), ambos derrotados por Sean O’Malley y Diego Lopes, respectivamente.
Estas suspensiones han sido reveladas por el medio ‘MMA Junkie’ quien dice haberlas recibido del director ejecutivo de la Comisión Atlética del Estado de California (CSAC), Andy Foster. Foster fue uno de los supervisores del evento.
“Si bien los 14 peleadores fueron suspendidos por la Asociación de Comisiones de Boxeo y Deportes de Combate (ABC), nueve recibieron un período de baja más prolongado del obligatorio debido a lesiones específicas sufridas en el combate”, explican en su información.
Cuando el árbitro Ndala Ngambo señaló el punto de penalti en el minuto 97 de la final de la Copa África entre Senegal y Marruecos, comenzó una cadena de acontecimientos surrealista en la que Brahim estaba en el epicentro de casi todos ellos.
El héroe marroquí y máximo goleador de la Copa África fue el objeto de la pena máxima y el encargado de patearla 17 minutos después. "Tuvo demasiado tiempo antes de lanzar, lo que debe haberlo perturbado", comentó el técnico marroquí, Walid Regragui. Senegal había decidido retirarse del campo al considerar que habían sido perjudicados por la anulación de un gol tras una presunta falta a Achraf, minutos antes, y luego les pareció que el agarrón al 10 marroquí no había sido suficiente para merecer ese castigo.
Así, en el minuto 114, el delantero de origen malagueño, colocó el balón en el punto de penalti y cogió carrera para lanzarlo ante Edouard Mendy, mientras en el otro extremos del campo seguía la pelea entre los hinchas senegaleses y la policía. Pese a que amagó con disparar con potencia, Brahim decidió intentar un panenka que adivinó el portero senegalés y lo acunó suavemente en sus brazos. "Fue su elección, no podemos cambiar lo que pasó... es muy duro haber estado a un minuto de ser campeones", declaró Regragui.
La ejecución y lo que ocurrió posteriormente, sin celebración de la parada por parte de los jugadores senegaleses, ha sido objeto de críticas en la prensa marroquí y de infundados rumores en redes sociales sobre si el fallo fue provocado.
"¿De verdad alguien piensa que, a un minuto del final y con un país entero esperando este título desde hace 50 años, podemos ponernos de acuerdo en algo así? Él quiso marcar y yo hice mi trabajo parándolo, nada más", salió al paso de esos comentarios el portero senegalés mientras que fuentes próximas a Brahim aseguran que no piensa en eso sólo está triste por haberlo fallado.
La acción dejó tocado al jugador que fue sustituido poco después por su técnico por el jugador del Villarreal, Ilias Akhomach. Pero todo se precipitaría con el gol de Pape Gueye poco después y la victoria final de Senegal ante los anfitriones en el Príncipe Moulay Abdellah de Rabat.
Infantino le entrega al delantero la bota de oro del torneo.Themba HadebeAP
Terminado el encuentro, el delantero del Real Madrid no pudo contener las lágrimas y con la cara descompuesta debió subir al estrado a recibir de las manos de Gianni Infantino la bota de oro como máximo goleador del torneo con cinco tantos. Marcó en todos los partidos del campeonato hasta semifinales, pero falló en el momento más crítico para su selección.
Una maldición en los penaltis
Puede ser una maldición la que sufre Marruecos con las penas máximas en una Copa África que no ganan desde hace 50 años. En 2019 fue Ziyech el que falló una pena máxima que les apeó de los octavos de final ante Benín, en 2023 le tocó a Achraf marrar un penalti que podría haber dado vida a su equipo ante Sudáfrica y ahora Brahim.
Desde su entorno trasladan que el futbolista está recibiendo sólo cariño por parte de los aficionados marroquíes. Apuntan a que gracias a él, llegaron a la final de la Copa África. "Está en shock, pero esto le hará más fuerte", comentan a EL MUNDO fuentes próximas al jugador que aseguran que sigue comprometido al máximo con Marruecos.
Con dos puñetazos asombró al mundo. El primero le hizo campeón del peso pluma de la UFC y el segundo le convirtió en leyenda. Ilia Topuria (Halle, 1997) ya mira en el retrovisor a luchadores míticos de las artes marciales mixtas como Alexander Volkanovski y Max Holloway. Derrotó a ambos en 2024, al primero en febrero y al segundo en octubre. Más que derrotarlos, les noqueó, algo que nunca le había ocurrido al luchador hawaiano, y su nombre empezó a sonar entre los mejores luchadores libra por libra de la empresa presidida por Dana White.
Ahora ocupa el cuarto puesto de la Ultimate Fighting Championship (UFC) y tiene delante a Álex Pereira, Jon Jones e Islam Makhachev, en ese orden. A los dos primeros no tiene opciones de enfrentarse, ambos en categorías de peso muy superiores al hispanogeorgiano y, además, Jones es uno de los peleadores favoritos del Matador. Pero al número uno no sólo puede sino que su gran objetivo este 2025 es enfrentarse a él en su propia categoría y una de las más competidas y atractivas de la UFC, donde por cierto pelea otro español, Joel Álvarez.
Topuria anunció que subiría al peso ligero este 2025. Se acabaron los dolorosos recortes para estar en los 65,8 y se le facilita esa última parte del training camp ya que puede dar 70,3 kilos en la báscula y no rebotando peso en 24 horas, un proceso muy exigente para el organismo. "Estoy cansado de dar oportunidades a los chicos pequeños", fue el recibimiento que le quiso brindar el dagestaní a su categoría. Pero con el crecimiento de popularidad del hispanogeorgiano, Makhachev abrió una puerta por la que Topuria quiere pasar. "Al 100% tendremos algún tipo de conversación. Habla todo el tiempo de mí. Probablemente, quiere algo de mí y me gustaría saber el qué. Lo veremos y hablaremos", concedió el ruso.
"Si alguien lo merece, es él"
El gran reto del Matador era enfrentar y ganar al mejor peleador actual de la UFC, pero debía colocarse en posición de poder aspirar a esa pelea con varias opciones abiertas. La primera y más obvia es conceder la revancha a Alexander Volkanovski, algo que aseguró que ocurriría segundos después de vencer a Max Holloway. "Lo volveremos a hacer, te lo mereces. Ha hecho siete defensas o más. Si alguien lo merece, es él. Vamos a hacerlo, hermano", dijo desde el octógono de Abu Dhabi a un Volkanovski presente en el enfretamaniento con el hawaiano.
Ilia Topuria golpea a Volkanovski.Getty
La segunda es esperar al daguestaní peleando desde las 155 libras y cortarle los posibles rivales para ponerse el primero en la lista de espera para el título del peso ligero. Así, las opciones principales y que más atraen al Matador pasarían por pelear con Charles Oliveira, algo que ya expresó públicamente, y si no también existiría la posibilidad de enfrentarse a Dustin Poirier. Y entonces llegó la invitación del entrenador de Makhachev, el mítico Khabid Nurmagomedov, "Si sube de peso y gana a alguien como Oliveira o Poirier, es el siguiente en la cola", admitía el preparador del team Khabib.
Con un pie en la puerta, el siguiente paso es elegir el salón y Topuria lo ha dicho en multitud de ocasiones que su objetivo es el Santiago Bernabéu en 2025. Las opciones del coliseo blanco eran limitadas, toda vez que Dana White no es muy propenso a grandes estadios por los problemas de visibilidad. Además, las veladas numeradas de la UFC, las más prestigiosas, estaban casi comprometidas para el próximo año y White, con el crecimiento de Topuria y la consolidación de Joel Álvarez sólo considera una de ellas para aterrizar en nuestro país.
El año de España en la UFC
Así, 2025 se presenta apasionante e incierto para el futuro de El Matador. Lo más lógico es que pelee entre abril y mayo, pero falta conocer el rival definitivo para sumar una nueva rosa a su cartilla de 16-0-0. El que seguro que no será es Connor McGregor, o McChicken, como le ha rebautizado el propio Topuria. "Los rumores de una pelea con McChicken son falsos. No peleo ni me interesa pelear con un violador", espetó el hispanogeorgiano haciendo referencia a la condena que recibió el irlandés por agredir sexualmente a una mujer en 2018.
Topuria celebra su título mundial.AP
2024 fue el año de Topuria, pero también lo fue el de España en la UFC. En las artes marciales mixtas hay que destacar las victorias de Joel Álvarez en el peso ligero. El asturiano sumó dos más a su cartilla y también por ko, como las 20 restantes. Y Dani Bárez se reencontró con la victoria en su pelea contra Victor Altamirano y para el año que viene habrá otro Topuria en el circuito. Aleksandre, hermano y asistente de Ilia, se estrenará en el peso gallo a principios del año que viene.Tantos años a la sombra del Matador, el pequeño de los Topuria reclamará los focos para él el año próximo.