Dos fantásticos goles de Vinicius aplazaron la orgía que podría haber vivido el Barcelona el próximo domingo. El Espanyol lleva camino hacia el infierno y es candidato al descenso, aunque parezca increíble.
Ni el más malvado de los enemigos del Madrid hubiera perpetrado la peor muerte del equipo. Si no hubiera ganado al Espanyol, el Madrid se habría enfrentado a la tragedia y la vergüenza del pasillo, además de la mayor fiesta del club azulgrana, comparable a los mismísimos carnavales de Río.
El Barcelona se ve obligado a ganarle al Madrid en el Camp Nou para ser campeón, lo que sería otra orgía. Imaginen el himno de alegría y de placer al vencer a su peor enemigo en su propio estadio. Es algo formidable. Es lo más factible.
Le queda al Madrid la hazaña de postergar el título de los azulgrana con una victoria épica. Ni siquiera le vale un empate. Hay que ganar. Actualmente, me parece un sueño imposible.
Aunque al Barcelona siempre se le pegan los complejos ante el Madrid y su problema de inferioridad. Queda claro que Mbappé y Vini no pueden jugar juntos. Se detestan, se escupen, mientras que la estúpida mentalidad culpa al francés.
Pero yo digo que si Courtois reaparece y Vini y Mbappé hacen un esfuerzo para rebajar sus pulsaciones de egocentrismo, el Madrid, al contragolpe, puede lograr el milagro. Pero no tiene más remedio que fusionar esas dos grandes opciones.
Vini empezó el partido entre discusiones y mostrando una personalidad con complejo de persecución, que en ocasiones resulta absurdo. En la segunda parte fue ese fenómeno que habíamos visto hace tres o cuatro temporadas, hasta llegar al luctuoso suceso del “balón de playa”.
Si el Madrid hace funcionar este triángulo de la muerte, aprovechando los espacios y los agujeros defensivos, el Barça puede perder y aborrecer al Madrid. Solo hace falta esa conjunción entre Mbappé y Vini, con Courtois en la portería.
Pero estoy casi seguro de que Mbappé saldrá desde el banquillo, por la orden de su jefe Florentino de ayudar hasta la muerte a Vini para que renueve pronto, por encima del propio Mbappé, que es el mejor jugador del mundo.
La estúpida y rastrera manera de la prensa de atacar a Mbappé, cuando el único culpable es Arbeloa, que ha hecho todo lo posible para anularlo y hacerlo más pequeño que Vini.
Arbeloa no ha podido ser peor cicuta para el Real Madrid, cuando saca pecho por ganarle a un equipo que lleva diecisiete partidos sin ganar.
Pocos quedaron contentos anoche en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid se llevó la alegría de la victoria, de tres puntos que le acercan a uno de un Barcelona que hoy recibe al Getafe, pero terminó sufriendo y mucho. Los blanco arrancaron el duelo de forma imparable y se fueron a vestuarios 2-0. Rodrygo, nada más salir de nuevo al césped, marcó el tercero. Parecía sentenciado. Pero empezaron los "despistes", así lo admitió Ancelotti. Y la bronca, mucha bronca, con el colegiado del encuentro, Alejandro Muñiz Ruiz, como protagonista.
Todo empezó como los goles, muy pronto. El Madrid, que venía de recibir ante el Espanyol tres tarjetas amarillas por protestas de sus estrellas (Vinicius, Bellingham y Mbappé), se encontró con la primera tarjeta en el minuto 4. Fede Valverde protestó una falta levantando su brazo en señal de enfado y Muñiz Ruiz no dudó en sancionarle. Primeros abucheos del estadio, que ya venía caliente del duelo del sábado.
El ambiente fue elevando el tono mientras el Alavés acumulaba faltas (6 en la primera parte, 3 el Madrid) y llevó a su punto más alto de los primeros 45 minutos con la amarilla a Vinicius. El brasileño sufrió una dura entrada de Mouriño que Muñiz Ruiz no señaló, a lo que el delantero respondió arengando a la grada y repitió "balón, sí, balón...", mientras caminaba hacia la portería rival. Otra tarjeta por protestar.
En el tramo final llegaría la gran polémica para un enfado general en ambos banquillos. Primero con una patada de Endrick a Mouriño que el colegiado no vio pero sí el VAR. El brasileño impactó con su rodilla en las partes íntimas del defensa, el VAR avisó al colegiado y éste y le sacó amarilla. "Lo de Endrick es roja, tendríamos que haber jugado los últimos 10 minutos con uno más. Es roja clara y nada más. No voy a hablar más del tema", admitió García Plaza ante los medios.
El técnico del Alavés también reconoció que el colegiado había sacado "alguna amarilla de más" al Madrid, "pero otra cosa es la acción de Endrick, eso es roja", insistió.
Después llegó el cambio de Vinicius por Fran García, justo cuando el Alavés más apretaba la meta de Courtois (3-2 en el marcador). El brasileño se fue del campo riéndose y recriminándole al cuarto árbitro los seis minutos de añadido.
En el tiempo extra, por si fuera poco, Muñiz Ruiz sacó una amarilla a Luka Modric, capitán del Madrid en ese momento, por dirigirse a él. Algo que en el conjunto blanco no entienden. "Habría que preguntarle a él", aseguró Ancelotti en la sala de prensa.
El italiano fue directo hacia el colegiado cuando pitó el final del duelo y conversó con él durante unos segundos. "Le he dicho que me parecían exageradas las amarillas que ha sacado por las protestas, nada más. Ahora yo tengo que hacer lo mío para evitarlo, y nada más", contó ante la prensa.
Ancelotti fue sutil a la hora de responder a las preguntas sobre el arbitraje. No quiso meterse en mayores problemas: "Tenemos que acostumbrarnos a la nueva norma (la de que solo habla el capitán) y nada más. Tenemos que dejar la protesta y punto. Justas o injustas hay que adaptarse a las nuevas reglas". Y añadió después: "Tenemos que evaluar el tema de las amarillas por las protestas y lo haremos entre nosotros. Pero le ha sacado una amarilla al capitán, Modric, que sí puede hablar", repitió.
Las tres amarillas por protestar ante el Alavés hacen que el acumulado total del Madrid este curso sea de 16, nueve de ellas por gestos o palabras en relación a los colegiados de los encuentros. Vinicius, por ejemplo, suma ya tres tarjetas, por lo que está a dos de la suspensión, teniendo el clásico contra el Barcelona en apenas un mes.
"Creo que están siendo muy severos. Creo que lo que hace Fede en el minuto tres que no justifica la tarjeta. El otro día lo de Kylian es muy suave. Nosotros entendemos que los árbitros quieren cortar un poco los aspavientos, pero creo que hay que tener un punto medio. Todos en el campo estamos con muchas revoluciones y hay que entender al jugador y bajar un poco eso", declaró Lucas Vázquez en la zona mixta, donde recordó que "ha penalizado más la protesta que la patada". "Teníamos dos tarjetas sin haber hecho ni una falta y ellos con 10 faltas no tenían ni una sola tarjeta. Creo que es para mirarlo", finalizó.
Un ventilador enorme rompe el silencio en la capilla de la Resurrección. El representante Jorge Mendes y el ex futbolista Joao Moutinho se sientan en las primeras filas del edificio junto a la familia Silva. Enfrente, dos féretros de color marrón, cerrados, con los restos mortales de Diogo José Teixeira Da Silva, Diogo Jota, y André Silva, su hermano menor, presiden un velatorio por el que pasará todo Gondomar a lo largo de este viernes. Al interior se llega tras atravesar un enorme pasillo de coronas de flores que mandan compañeros del futbolista, agencias de representación, clubes... pero también vecinos de la localidad que se quieren acordar de estos dos hermanos cuyo fallecimiento ha trascendido las murallas de esta pequeña localidad vecina a Oporto.
Si uno recorre los pasos que dieron los hermanos Silva, Diogo y André, ese camino está ligado a una pelota, lo primero, y a una portería, si había, después. Ana Oliveira, vecina de la familia cuando aún vivía en una casita humilde de Sao Cosme, en lo alto de Gondomar, tenía ambas cosas. Su hijo jugaba al fútbol con los hermanos en la calle sin asfaltar en la que se situaba su grupo de viviendas. Luego coincidiría con André en el Gondomar. "Tengo una tristeza muy grande", explica a EL MUNDO desde el balcón de su casa, contigua a la de los Silva, y rompe a llorar sin consuelo.
La muerte de los dos jóvenes ha golpeado duramente este humilde barrio de una localidad limítrofe a Oporto y desde la que se puede oler el mar, aunque no sea completamente costera. Apenas hay movimiento por unas calles mitad de asfalto, mitad de arena. En una de ellas para su pequeño camión repleto de material de obra Angelo Oliveira, otro amigo de la familia. "Eran muy buenos chicos, muy queridos, estaban todo el día jugando al fútbol", cuenta el albañil, y se despide: "La vida, por desgracia, pasa".
Cientos de personas hacen cola para dar su último adiós a Diogo Jota y su hermano André, este viernes en Gondomar.AFP
A apenas 100 metros de su casa, por la parte de atrás, está la escuela básica Aguiar, donde estudiaron hasta secundaria tanto Diogo como André. Un nuevo campo de fútbol, con las redes de las porterías ajadas, recuerda a estos dos niños que "siempre estaban alegres" y que "eran muy sociables" apuntan desde la institución.
Los Silva dejaron esas humildes casas bajas cuando Jota comenzó a triunfar en el fútbol, pero la abuela materna permanece en ese rincón de Gondomar al que ya no pueden volver dos de sus hijos predilectos. Una enorme cruz preside otro campo de fútbol que da entrada a la rua Minhoteira, la antigua calle de los Silva, como si fuera un homenaje improvisado a lo que ocurriría un 3 de julio de 2025 en el kilómetro 63,300 de la autovía A-52 que une Pontevedra y Benavente.
Aunque, si hay un lugar en el que brille con luz propia el recuerdo de los futbolistas es en las instalaciones del Gondomar Sporting Clube, el equipo del pueblo y en el que varias imágenes gigantes de Diogo Jota presiden tanto el estadio de Sao Miguel, donde dieron las primeras patadas al balón ambos chicos, como en las oficinas, donde se ha instalado un altar improvisado en el que hay numerosas velas, mensajes, flores y muchas camisetas de la institución.
Fernando Ferreira, ex entrenador de Diogo Jota, en el altar del Gondomar SCLNV
Fernando Ferreira, ex dirigente y ex director de las Escuelas del Gondomar SC, ha querido venir a presentar sus respetos a los jóvenes fallecidos. El hombre, de unos 70 años, se queda inmóvil ante el altar mientras contiene el llanto. "No tengo palabras porque por mucho que quiera, no me salen", explica a este periódico, y recuerda cómo el abuelo de los chicos, el señor Alberto, no se perdía ningún partido de los hermanos.
Dicen que André era el que tenía potencial para llegar más alto, pero Jota siempre aseguró que lo conseguiría. Lo cumplió, como muestra el respeto y el cariño de una afición y un club como el Liverpool, que ha planteado retirar el dorsal del portugués, el número 20, en su primer equipo. "Los rivales siempre tenían mucho respeto por Jota porque era muy humilde" destaca. "No merecían este final... nadie lo merece", concluye con la voz entrecortada.
Son momentos difíciles en esta población de casi 170.000 habitantes. Este viernes, Luís Filipe Araújo, presidente de la Câmara Municipal de Gondomar, había decretado día de luto y suspensión de las actividades. Las banderas de los edificios municipales ondeaban a media asta. "Estamos muy dolidos, hablamos de dos chicos muy jóvenes que siempre, especialmente Diogo por su popularidad, estaban disponibles para cualquier acción solidaria que se les requiriera", comentaba a EL MUNDO.
El primer edil aún no se puede creer que la última charla que tuvo con Jota fue para ofrecerle una condecoración de la ciudad por haber ganado la segunda Nations League con Portugal. No quiere pensar en futuros honores para los fallecidos que está seguro llegarán, pero insiste en que el dolor que viven en estos momentos no les permite pensar en esas coas.
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa (derecha) visitando la capilla ardiente.MIGUEL RIOPAAFP
Araújo y parte del consistorio fueron los responsables de recibir al presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, en el velatorio de los futbolistas en la capilla de la Resurreción poco antes de las tres de la tarde. Por allí también pasaron el primer ministro, Luís Montenegro y el entrenador y hoy mandatario del Oporto, André Villas-Boas, entre otros. A las cuatro de la tarde se abrió al público para que quien quisiera pudiera rendir un último adiós a los futbolistas.