Esteban Andrada, portero del Zaragoza, o el ataque de locura de un hombre tranquilo: “Me sorprendió, le conozco y nunca tuvo una reacción así”

Esteban Andrada, portero del Zaragoza, o el ataque de locura de un hombre tranquilo: "Me sorprendió, le conozco y nunca tuvo una reacción así"

El puñetazo de Esteban Andrada, portero de Real Zaragoza, al capitán del Huesca, Jorge Pulido, durante el último derbi aragonés es la acción más comentada en el mundo del fútbol en las últimas 24 horas. Desde el final del partido, el guardameta argentino se ha convertido en el futbolista más mencionado en redes sociales, mientras aguarda la ejecución de una sanción que podría superar los 12 partidos sin jugar.

Una vez se confirme, Andrada verá finalizada su carrera en el conjunto maño, en el que ha sido titular indiscutible desde su llegada en el último día del mercado de fichajes. Fuentes cercanas al portero cuentan a EL MUNDO cómo está: “Se encuentra tranquilo y apartado de todo el ruido mediático”. Aseguran también que está “muy arrepentido de todo lo sucedido porque él no es así y es consciente de que ha cometido un error gravísimo que no puede volver a suceder”.

A lo largo de toda su carrera, desarrollada previamente en Argentina (Lanús, Arsenal de Sarandí y Boca Juniors) y México (Monterrey), solo había sido expulsado en una ocasión durante toda su carrera y, tal y como explicó en su video de perdón, “fue por tocar el balón con la mano fuera del área”. Por ello, en Argentina, un veterano periodista que lo conoció en su etapa como arquero del club xeneize (donde disputó la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu), se mostró sorprendido por lo ocurrido: “Le conozco y nunca tuvo una reacción así; es recontra tranquilo”.

Andrada pide disculpas a su afición y a Jorge PulidoReal Zaragoza

Sin embargo, durante esta temporada en el Real Zaragoza, su primera experiencia en el fútbol europeo, no ha sido capaz de dar esa sensación de tranquilidad en ninguno de los 28 partidos que ha disputado. A los graves errores que han costado una buena cantidad de puntos al conjunto maño, que lleva toda la temporada en puestos de descenso, se suman un total de nueve amarillas recibidas, siendo, de largo, el portero más amonestado de la categoría. Una vez acabe la campaña, se mantenga o no el club en la categoría de plata del fútbol español, Andrada volverá al Monterrey, con el que tiene contrato en vigor hasta junio de 2027.

De este modo, el guardameta de 35 años dejará su vida en la capital del Ebro, en la que está totalmente instalado con su mujer e hijos. Ellos son los que siempre la han arropado a lo largo de toda su carrera, junto a su madre, quien le terminó de criar en solitario tras la muerte de su padre y uno de sus seis hermanos cuando era un adolescente. “En cuatro meses perdí a mi esposo y a uno de mis hijos”, expresaba la mujer en una entrevista en Argentina, lo que llevó a Andrada a trabajar en el campo con 16 años para ganar dinero rápido, pese a haber debutado en el fútbol profesional.

“Cuando mi papá murió, se hizo muy difícil salir adelante. Mi mamá era empleada en un café y con su sueldo no alcanzaba para darnos de comer a mis hermanos y a mí. Y como yo no tenía contrato en San Martín de Mendoza, donde había debutado en Primera de la liga, seguí jugando, pero a su vez me puse a trabajar en un viñedo. No ganaba mucha plata, pero cada centavo ayudaba“, expresaba en una entrevista al medio argentino Olé publicada hace nueve años.

Andrada estuvo recolectando uvas durante dos meses, cuando le fichó Lanús, un histórico del fútbol argentino. Antes de debutar, fue convocado por la selección argentina sub-20 para disputar el Sudamericano de 2011, en el que sus buenas actuaciones generaron el interés del PSV Eindhoven e, incluso, del FC Barcelona. “Me llamaron de la recepción del hotel y me entregaron un sobre con una carta. Era gente del PSV que quería saber mi situación. Y unas semanas más tarde apareció el Barcelona; ofrecía una buena cifra más un convenio con Lanús. Fue algo muy gratificante, y una linda oportunidad porque yo en el club estaba muy tapado. Pero la dirigencia no vendía a juveniles antes de que debutaran y tampoco hice fuerza para irme. No podía ir contra el club que me estaba dando absolutamente todo. Si a Lanús no le servía, chau”, explicaba en la pieza mencionada.

Se quedó en Lanús y, con los años, acabó haciéndose con la titularidad. En 2014, meses antes de salir cedido al Arsenal de Sarandí en busca de más minutos, fue víctima de un secuestro exprés. “Estaba en la puerta de la casa de mi cuñado, que me había invitado a cenar. Estaba por tocar el timbre y fui interceptado por un auto. Me llevaron en mi auto y a las 15 cuadras me cambiaron de coche y ahí no vi nada más porque me taparon y empezaron a hablar con mi cuñado. Querían plata. Me acuerdo que arrancaron pidiéndole 80 mil pesos a mi cuñado, después 50 mil y terminó dándoles 23 mil, que era todo lo que él tenía, más dos mil que yo tenía en la billetera. Después me soltaron a los 10 minutos”, explicaba.

Es la “cosa más fea que he vivido en mi vida”, aseguraba un tipo “tranquilo” que ahora espera para recibir la que puede ser la mayor sanción de este siglo en el fútbol español.

kpd