Alguien contó todos los puntos que Oscar Schmidt Bezerra anotó en su desbordante carrera. Cuando colgó las botas con 45 años en el Regatas Flamengo, 32 de ellos entre canastas, sumaba 49.743. El mejor anotador que nunca pisó la NBA. Una de las más grandes leyendas del baloncesto que falleció este viernes los 68 años. Hace unos años superó un tumor cerebral.
Oscar era una pesadilla para sus defensores. Un tirador atildado, impecable, compulsivo. Mano Santa. En los Juegos de Seúl le hizo 55 puntos a España y promedió 42,5 (Y en el Mundial del 90, 53 a Australia. Ambos son récords). Disputó cinco citas olímpicas con Brasil, el país que nunca quiso traicionar para engrosar en la NBA, pues en los 80 acabar en la mejor liga del mundo (fue seleccionado en un sonrojante puesto 131 del draft de 1984, como lo fue el contrato que le ofrecieron después los Nets para quien ya era una estrella mundial) significaba no poder defender la camiseta de tu país. Anotó y anotó hasta superar en 2001 el récord de Kareem Abdul-Jabbar.
Oscar fue también una rareza, un genio de las canastas en el país del fútbol. Había nacido un 18 de febrero de 1958 en Natal, aunque pronto su familia se trasladó a Brasilia. Con 13 años medía 1,90 y su tío le llevó al club Unidade Vizinhança, donde aprendió a jugar con una disciplina única. Como recordaba en su precioso speech de ingreso en el Hall of Fame, al lado de su ídolo Larry Bird, “he entrenado para ser el mejor del mundo. No lo conseguí, pero trabajé más que cualquiera”.
Con 16 años, obsesionado ya, dejó a la familia y se marchó a Sao Paulo para seguir creciendo en el Palmeiras. Con 19 debutó con la canarinha y con 24 llegó por primera vez a Europa, al Caserta de la serie A2 italiana, donde fue entrenado por el mítico Zoran Slavnic, junto a Claudio Mortari y Ary Vidal, los tres entrenadores que marcaron su carrera, según reconoció.
Oscar Schmidt y Magic Johnson, en una imagen de archivo.AFP
El Caserta se hizo leyenda gracias a Schmidt, un club al que llevó desde la nada a disputar dos finales ligueras y ganar la Copa del 88. En la Recopa del año siguiente, sólo el Madrid le derrotó en la final de Atenas: Petrovic metió 62 y él 44.
Su leyenda fue aún más con Brasil (326 veces internacional), a la que llevó a conquistar dos Copas de América, dos Sudamericanos y un Panamericano. Y, más importante, algo de lo que presumió siempre, a ser los primeros en derrotar en suelo estadounidense al USA Team. Ocurrió en Indianápolis, en el Panamericano del 87 (120-115, él metió 46).
Mano Santa, quien siempre estuvo en la órbita del Real Madrid, también dejó huella en España, dos temporadas, ya veterano, en Valladolid: fue máximo anotador de la ACB en la temporada 93/94 (33,2 puntos de media).








