Desde que se conoció el accidente y posterior arresto de Tiger Woods el viernes de la semana pasada, las especulaciones se dispararon, la bola en dos sentidos opuestos se iba agigantando: el destructivo o catastrofista, que hablaba de Woods destruido física y mentalmente y la corriente completamente opuesta, que señalaba al golfista entrenando con normalidad para el Masters de Augusta. Ha sido el propio jugador el que, a última hora del martes, ha dado por zanjado el asunto. “Me alejo del golf por un tiempo indefinido”. Así de claro y escueto ha sido el ganador de 15 majors a través de un comunicado en la red social X.
Durante este parón Woods tratará de “buscar tratamiento y concentrarse en su salud”. Por lo tanto, no estará en el Masters y tampoco se espera que sea el próximo capitán de la Ryder Cup.
En su primera declaración pública desde su arresto por DUI, Tiger Woods, que fue acusado de conducir bajo la influencia de sustancias, daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba de análisis de orina legal, dio negativo en el control de alcoholemia, pero le encontraron con dos pastillas de hidrocodona en el bolsillo, un analgésico recetado. Los oficiales que intervinieron atestiguaron que el golfista tenía los ojos inyectados en sangre en la escena. Woods se ha declarado inocente y está buscando un juicio con jurado.
El californiano, además, ha pedido en el anuncio privacidad durante su recuperación, a continuación lo reproducimos de forma íntegra:
“Conozco y entiendo la gravedad de la situación en la que me encuentro hoy. Me alejo por un período de tiempo para buscar tratamiento y concentrarme en mi salud. Esto es necesario para que yo priorice mi bienestar y trabaje hacia la última recuperación. Estoy comprometido a tomarme el tiempo suficiente para regresar a un lugar más saludable, fuerte y más centrado, tanto personal como profesionalmente. Agradezco su comprensión y apoyo, y pido privacidad para mi familia, mis seres queridos y yo en este momento”.
Esta no es la primera vez que Woods se aleja del ojo público para buscar tratamiento. En 2009, Woods pasó 45 días en una clínica después de que la noticia de sus múltiples infidelidades salió a la luz, conmocionando al mundo del deporte. En 2017, después de su último arresto por conducir bajo los efectos de los tranquilizantes Woods completó un programa intensivo privado para abordar su trastorno del sueño y el manejo del dolor por sus numerosas lesiones en la espalda.
Woods también se alejará temporalmente de su trabajo dentro del PGA Tour, cuya misión se centraba ahora en reorientar el calendario del circuito americano de cara a 2027. Fuentes del propio PGA Tour aclararon que hubo una reunión virtual el martes
sin Woods, y que se reincorporará al comité “cuando esté listo para hacerlo”. “Tiger Woods es una leyenda de nuestro deporte cuyo impacto se extiende mucho más allá de sus logros en el campo. Pero, sobre todo, Tiger es una persona, y nuestro enfoque está en su salud y bienestar. Tiger sigue teniendo todo nuestro apoyo mientras da este importante paso“, escribió el Circuito Americano en un comunicado de apoyo. El CEO del PGA Tour, Brian Rolapp, dijo en otra declaración independiente que: “Durante el último año, he llegado a apreciar profundamente a Tiger no solo por su impacto en el juego, sino por su amistad y la perspectiva que ha compartido conmigo cuando me uní a la industria del golf. Mis pensamientos están con él y su familia mientras da este paso, por lo que tiene todo mi respeto y apoyo”.








