El Valencia Basket se proclamó campeón de la Copa de la Reina al derrotar en Tarragona al Hozono Global Jairis por 70-65 en un partido en que tuvo que apretar los dientes para remontar un primer cuarto en el que las murcianas, vigentes campeonas, las pusieron contra las cuerdas endosándoles un parcial de 0-17. Ninguna de las jugadoras de Rubén Burgos, que este año ya vivieron el varapalo de verse fuera de la Euroliga antes de hora, se repusieron del aturdimiento que les provocó ese primer golpe y apretaron el marcador hasta ajustarlo y que se resolviera en el último cuarto y bajo su dominio, pero con un rival que vendió cara su derrota.
Recupera así Valencia Basket su supremacía al sumar siete de los últimos nueve títulos que ha disputado. Copa de la Reina es la segunda, después de sumar la primera en Huelva en 2024 tras superar al Perfumerías por 61-44. En aquel torneo, en semifinales, se rompió la rodilla Raquel Carrera, una de las jugadoras que ha sido clave para sumar el título este domingo en Tarragona, tanto como la MVP del torneo, la búlgara Khaalia Hillsman.
Este trofeo, el primero que lucirá en el Roig Arena, se suma a la Liga Femenina que conquistó en 2023, 2024 y 2025 y a las Supercopas de 2023 y 2024. Esta campaña, sin embargo, no arrancó bien para el equipo de Rubén Burgos, que perdió la Supercopa ante el Casademont Zaragoza por 68-79 y sufrió la decepción de la Euroliga.
Tras un verano de no demasiados vuelcos en el mercado y con uno de los drafts menos entusiastas de los últimos tiempos, la temporada NBA pone sus focos y sus incógnitas en los rescoldos del curso anterior, en si lo de los Celtics campeones es una era que arranca, en si los Nuggets de Jokic serán capaces de resurgir, si Wembanyama está ya listo para llevar a un nivel superior a los Spurs o, evidentemente, si será la última temporada de LeBron James y en qué dará de sí el experimento de jugar junto a su hijo Bronny (y con su colega JJ Redick en el banquillo de los Lakers).
Aunque el más poderoso de los desafíos sin duda es el que atañe a Luka Doncic y no sólo por su inaplazable candidatura al anillo tras el fogonazo de los Mavericks en el tramo final del pasado curso que les llevó hasta las mismísimas Finales. La continuación de aquella química y la ilusionante adquisición de Klay Thompson, el inseparable compinche de Steph Curry en los históricos Warriors, elevan la presión y las expectativas en el colectivo de Jason Kidd a una NBA que ha visto cómo se disparaba su interés global gracias a su estrella.
Ayer mismo se hicieron públicos unos datos demoledores. Impulsada por los partidos de Dallas, la audiencia promedio de televisión de los partidos de los Playoffs 2024 emitidos en horario estelar en España aumentó un 44% el año pasado. El debut de Luka en las Finales tuvo un aumento del 61% en comparación con el año anterior. Y el ex del Real Madrid fue el cuarto jugador de la NBA más visto globalmente en redes sociales durante la temporada regular, con más de 1.200 millones de visualizaciones (solo por detrás de LeBron, Curry y Wembanyama). Además, los Mavericks fueron el equipo más visto en las redes sociales de la NBA durante los Playoffs y el segundo equipo en la plataforma League Pass la temporada pasada, con un aumento del 22% en su audiencia.
A Doncic, camino de los 26 años y en la que será su séptima temporada en la NBA, le persiguen las sospechas de su permanente enfrentamiento con los árbitros y de su aparente sobrepeso. De lo que no hay ninguna duda es en su rendimiento deportivo, hasta el punto de que ya a nadie le extrañaría que acabara el curso promediando un triple-doble (firmó 33,9 puntos, 9,8 asistencias y 9,2 rebotes), algo que sólo han conseguido Russell Westbrook y Oscar Robertson. Eso, sin duda, elevaría su candidatura al MVP, otro reto pendiente. Tampoco nadie recela ya de su capacidad de liderazgo, de involucrar a sus compañeros.
Doncic, durante las pasadas Finales de la NBA contra los Celtics.Julio Cortez
Lo logró con Kyrie Irving y parece que no le va a ser difícil conseguirlo con Klay, el cuarto jugador que más triples ha encestado en la historia de la NBA (2.982). Con esos dos veteranos talentos a su vera, se amplían las amenazas ofensivas de los Mavericks. Un equipo que ya demostró su salto defensivo tras los traspasos de mitad de temporada. Con la llegada de Daniel Gafford y PJ Washington, no sólo ganó 16 de los últimos 20 partidos de la temporada regular (además de las tres primeras eliminatorias de playoffs, pasando por encima de Clippers, Thunder y Wolves), también pasó a ser una de las mejores zagas de la competición.
"Una de las principales razones por las que vine aquí es la oportunidad de jugar junto a Doncic. Hay 82 partidos de temporada regular para que desarrollemos química. Pero para ser honesto, creo que es un jugador tan bueno que no necesitará mucho tiempo para eso", admite Klay, en busca de nuevos desafíos y de una versión similar a la anterior a sus graves lesiones: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y del tendón de Aquiles de la pierna derecha de forma consecutiva.
Doncic, que es duda para el inicio del curso por una contusión en el muslo izquierdo, ha tenido un verano como casi siempre movido. Pero tras no lograr el billete para París en el Preolímpico disputado en Atenas, ha podido descansar casi tres meses. "Todos hablarán de lo que hicimos el año pasado, pero esa temporada ya terminó. Este es un nuevo capítulo en el viaje de este grupo y tenemos que generar química. Internamente, la paciencia siempre ha estado ahí. Eso es lo único en lo que podemos apoyarnos. No tenemos prisa. Entendemos que va a llevar tiempo. Llegará un momento en que, si perdemos un partido, seguiremos trabajando por nuestro objetivo, que es ganar un campeonato", ha admitido un Kidd que aún no ha podido probar a su Big Three en pretemporada.
Elden Campbell, un pívot que jugó 15 temporadas en la NBA, incluyendo nueve con los Los Angeles Lakers, y que más tarde ganó un campeonato con los Detroit Pistons, ha fallecido este lunes a los 57 años. La familia de Campbell fue la encargada de informar a los Pistons de su muerte, aunque no se ha desvelado la causa de su fallecimiento.
Campbell, de 2,11 metros de altura, nació en Los Ángeles y destacó en la Morningside antes de unirse a Clemson. Fue seleccionado en el primer equipo de la conferencia ACC en la temporada 1989-90 y terminó como el máximo anotador de la escuela con 1.880 puntos.
Ayudó a los Tigers a ganar el título de la temporada regular de la ACC 1989-90 y a llegar a la fase del Sweet 16 antes de ser seleccionado en la primera ronda del draft de la NBA de 1990 por los Lakers de su ciudad natal.
Jugó nueve temporadas en Los Ángeles, pero no ganó un anillo de campeonato hasta después de llegar a los Pistons, venciendo a los propios Lakers en cinco partidos en las finales de 2004. Campbell jugó 1.044 partidos en la NBA y acumuló más de 10.000 puntos y 1.600 tapones, con un promedio de 10,3 puntos y 5,9 rebotes por partido.
Campbell promedió 14,9 puntos por partido con los Lakers jugando junto a Shaquille O'Neal y Kobe Bryant en 1996-97, pero su mejor temporada estadística fue en 1999-2000 con los Charlotte Hornets, cuando promedió 15,3 puntos y 9,4 rebotes.
Asimismo, Campbell defendió los colores de New Orleans Hornets, los Seattle Supersonics y los New Jersey Nets antes de retirarse en 2005.