El italiano Jannik Sinner conquistó este domingo el primer Masters 1.000 de Indian Wells de su carrera, al doblegar al ruso Daniil Medvedev 7-6(6) y 7-6(4) en la final y al terminar el torneo californiano sin ceder set alguno.
Sinner, número dos del mundo, incrementó a 11 su racha de victorias consecutivas en los Masters 1.000, después de cerrar 2025 con un triunfo en París.
El italiano, de 24 años, luce ahora en su palmarés los seis Masters 1.000 en pista rápida tras cortar el gran momento de forma de Medvedev (n.11), que había eliminado a Carlos Alcaraz en las semifinales.
Necesitó una hora y 55 minutos Sinner para hacerse con el triunfo en el desierto y para llevarse su novena victoria en 17 precedentes contra Medvedev, un rival que le había doblegado en las primeras seis ocasiones.
Cien victorias en los Masters 1.000
Fue el título número 25 de la carrera de Sinner y la victoria número 100 en los Masters 1.000, en los que tiene un balance de 100 victorias y 29 derrotas. Tuvo que sufrir hasta el final Sinner para llevarse la primera manga ante un Medvedev que siguió luciendo el nivel visto 24 horas en la semifinal ganada a Alcaraz.
Sinner, que tuvo un problema en un pie al comienzo del encuentro, sin mayores consecuencias, consiguió dos bolas de rotura en el séptimo juego, pero Medvedev logró anular ambas y llevó el partido al desempate.
El equilibrio fue evidente incluso en el ‘tie-break’, cuando ambos jugadores mantuvieron sus turnos al saque hasta el 6-6. Medvedev anuló la primera bola de set del italiano con el saque, pero en el punto siguiente entregó el servicio. Sinner hizo valer esa minirotura y se llevó el primer set por 7-6(6) cuando el cronómetro marcaba exactamente una hora.
Máximo equilibrio
Fue un momento clave del partido para Sinner, ante un Medvedev que tan solo cometió nueve errores no forzados en esa manga. El italiano, por su parte, estuvo impecable a la hora de atacar la red, con siete puntos ganados de siete en esa posición.
El guión no cambió en la segunda. Los dos tenistas se encomendaron a sus saques y no hubo bola de rotura alguna. Fue necesario un nuevo desempate para dirimir la manga. Y esta vez Medvedev lo tuvo todo a favor. Se puso arriba 3-0 y 4-1, con dos turnos al saque por aprovechar. Pero Sinner tuvo una reacción contundente.
Encadenó seis puntos consecutivos y selló la victoria con un definitivo 7-4 para levantar al cielo su primer título en Indian Wells con una racha abierta de 22 sets seguidos a favor.
El italiano, que presiona a Alcaraz para la primera posición en el ránking mundial, llegará en gran forma al Miami Open, que arranca en Florida este miércoles con el propio Alcaraz como primer favorito y con la baja notable del serbio Novak Djokovic, frenado por unas molestias en el hombro derecho. EFE
Tampoco en la despedida de la Champions ante su afición consiguió el Villarreal regalarle una victoria. El equipo de Marcelino cayó derrotado ante el Ajax en otra noche aciaga en un torneo que se la ha atragantado desde el principio. El tercer peor equipo de esta Liga se llevó ante el segundo peor tres puntos que aún le permiten soñar gracias a un gol de Edvardsen en el 90, después de otro ejercicio de ineficacia del conjunto amarillo.
El Villarreal encontró pronto las costuras del Ajax pero le faltaba acierto y algo de fortuna para aprovecharlas. Poco más de cinco minutos bastaron para comprobar que el equipo de Fred Grim iba a sufrir corriendo hacia atrás y en el balón parado. Una pérdida de Mokio propició el primer contragolpe amarillo para Pepe, cuyo tiro tapó un defensa para provocar un córner que empezó a dejar en evidencia la inocencia de la defensa neerlandesa en ese tipo de jugadas. Para suerte suya tenían a Jaros bajo palos, que voló hasta el poste para sacar el remate de Cardona y salvó de nuevo a los suyos tras rematar Pepe en el segundo palo un nuevo saque de esquina.
El Ajax, que aún tenía alguna remota opción de regatear la eliminación de la Champions, pretendía mandar y lo hacía, pero con un juego muy plano, sin ninguna profundidad salvo cuando el lateral Gaaei se incorporaba por banda derecha. Así llegó su mejor, y prácticamente única, ocasión en el primer tiempo. Tenas sacó una gran mano para despejar el remate de Wijndal, que llegaba totalmente solo al segundo palo.
Después no estaría tan fino el guardameta catalán en el gol del Ajax, el único borrón en un regreso a la portería en el que se le vio ágil con los pies y acertado a la hora de sacar en largo buscando sobre todo a Oluwaseyi. La potencia en carrera del canadiense era otro de los problemas para la defensa del Ajax, sólida cuando tenía tiempo para ordenarse en dos líneas de cinco por delante de su portero pero exigida en las transiciones del Villarreal. Y eso que no estaba excesivamente fino el equipo de Marcelino a la hora finalizar sus contragolpes. Dos buenas carreras de Oluwaseyi acabaron en un remate al lateral de la red y un pase que no pudo rematar Ayoze, quien lo volvería a intentar con un disparo desde la frontal que se fue por muy poco.
Ventaja fugaz
Fue a la tercera cuando encontró premio Oluwaseyi, ya tras el descanso. El joven Bouwman no calculó bien el bote en un balón largo y cuando quiso reaccionar ya encaraba el jugador del Villarreal hacia portería para poner el balón, esta vez sí, lejos del alcance de Jaros.
Como viene siendo costumbre en esta Champions, la alegría le duró poco al Villarreal, que vio como el Ajax empataba en su siguiente llegada con un poco de fortuna. Lanzó Gloukh una falta lateral metiendo el balón al área en busca de una cabeza y la que apareció fue la de Comesaña, que peinó hacia su portería sorprendiendo a un Tenas cuya salida fue mejorable.
El marcador volvía a estar igual pero el partido ya era otro, mucho más abierto, con alternativas en una y otra área y un Ajax más incisivo. Y certero. Fue la puntería la que acabó marcando la diferencia. No la tuvo el Villarreal, con un Pepe totalmente negado ante el gol. Hasta tres llegadas claras al área tuvo el francomarfileño y no fue capaz de aprovechar ninguna ante un inspirado Jaros.
El Ajax, en cambio, sí aprovechó las suyas. Avisaron los neerlandeses con un tiro de Klaasen que atajó Tenas y remataron en el 90, con una buena acción colectiva que culminó Edvardsen a pase de Gaaei. Fue el último trago amargo para La Cerámica en esta Champions para olvidar del Villarreal.
En la pista de patinaje de Boadilla del Monte un joven da vueltas y vueltas a una velocidad de vértigo bajo la atenta mirada de de Elba Alonso, su entrenadora. Guillermo Gómez Correas (Aranjuez, 2007) gira, salta, baila, hace piruetas, cae y se levanta, una y otra vez. «No duelen, estamos acostumbrados», explica después. Hace un par de meses se proclamó campeón del mundo júnior de patinaje artístico en Rimini (Italia), dominando el programa corto y el largo con una superioridad tal que su puntuación global (257,76) estuvo por encima incluso de la de los competidores senior.
«Y sólo pude llegar al 90% de lo que era capaz, porque hubo un combinado que por la lesión no pude entrenarlo del todo», rememora el patinador sobre su pesadilla, una fractura por estrés en el pie por la que tuvo que renunciar al Europeo para intentar acudir en la mejor forma posible al Mundial, un escaparate imprescindible. Porque pese a su excelencia, el sueño de Guille es de esos que van contra corriente, una disciplina no sólo minoritaria sino también fuera del universo olímpico, el gran anhelo.
Sólo el skate logró colarse en el programa de los Juegos de verano de los deportes que engloba el patinaje sobre ruedas, aunque la modalidad sobre hielo sí que este incluida en los invernales. Ahí está la leyenda de Javier Fernández, un espejo en el que Guillermo se mira, aunque en su paradoja cierre puertas, visibilidad y subvenciones. «A nosotros sólo nos faltaría ser olímpicos. El nivel es altísimo. Por rivalidad y competitividad, estamos por encima del hielo, que, sin las patinadoras rusas, ha bajado. Sin ellas no hay saltos cuádruples. Y los triples también los hacemos en ruedas», expone Gómez Correas, familia de nadadores, cuyos inicios se sitúan en el club Patinaje de Ocaña hasta que Albert Palau le descubrió en su primera competición: «Un diamante en bruto».
Guillermo Gómez Correas, en acción.JAVIER BARBANCHOMUNDO
Ese hándicap nunca frenó su deseo. Guillermo creció viendo los éxitos de Pau García, cuatro veces campeón olímpico ya retirado, y a ello aspira. Aunque por el camino no sólo tenga que realizar malabares sobre los patines. «Por suerte, el material me lo subvencionan mis patrocinadores. Pero tenemos que pagar las coreografías, el montaje de discos, los trajes, los viajes a las competiciones...», detalla ante la atenta mirada de su madre, Loli, que también es la que le prepara físicamente y que seis veces a la semana recorre 150 kilómetros para que su hijo pueda entrenar en Boadilla después de terminar en el instituto. Ante los obstáculos, Guillermo nunca dudó en recurrir al ingenio.
El año pasado, para poder revalidad su oro en la Copa del Mundo, tenía que competir en Trieste y, sobre todo, en San Juan (Argentina). Ante lo elevado de la cuantía, organizaron un crowdfunding y en pocos días superó los 4.000 euros que necesitaba. En su lucha por dar visibilidad a sus hazañas no sólo recurre a las redes sociales, donde es todo un fenómeno viral con sus hipnóticas coreografías. Cuando tenía 13 años impresionó en el programa televisivo Got Talent, donde se presentó ante el jurado con un emotivo discurso: «Quiero que el patinaje se presente en televisión, porque es un deporte muy bonito y con mucho sacrificio».
Gómez Correas, entrenando en Boadilla.JAVIER BARBANCHOMUNDO
También ha aparecido en una serie americana de Disney +, 'Saturdays'. Y hasta ha batido un récord Guiness. «Me escribieron del programa, me habían visto con la spinner y creían que se podía batir el récord. Empecé a ensayar más, a plantearme el objetivo. Lo logré al primer intento», explica sobre un reto 'mareante' para «seguir visualizando el patinaje artístico a nivel mundial». El 27 de febrero en Milán, en el programa de televisión italiano 'Lo Show Dei Record', Guillermo dio 92 giros con una sola pierna sobre su spinner de entrenamiento en sólo un minuto.
Pero, más allá del show, que él asume como necesario para reivindicar su disciplina, lo de Guillermo es pura pasión por el patinaje artístico, un talento único. En lo artístico -«me encanta emocionar a la gente, no sólo quiero ganar, quiero transmitir»-, donde cuenta con la complicidad de las tribunas, y en lo deportivo. Ahí, el madrileño ha supuesto todo una revolución a la hora de romper estereotipos. Porque su patinar no sólo se apoya en poderosos saltos de dominio físico, también ha incluido un nivel altísimo en las piruetas, algo que parecía exclusivo de las patinadoras. «Se ha comprobado que un chico puede saltar, hacer triples perfectos, pero también piruetas igual que las chicas o mejor. Eso antes no pasaba», asegura quien hasta logró que la Federación Internacional homologara una pirueta única, bautizada con su nombre. La Hell-Biellmann Go-Co (Gómez Correas, sus apellidos) fue incluida por World Skate en el reglamento en 2020, una combinación inédita de dos dificultades en una con un valor base de 5,8 puntos, el mayor de los que se realizan.
Gómez Correa, durante un entrenamiento en Boadilla.JAVIER BARBANCHOMUNDO
Toda esa destreza la tuvo que poner a prueba en el Mundial de Rimini, a pesar de que los meses anteriores fueron una tortura por una lesión a la que sigue buscando solución. Tuvo que renunciar al Europeo -que ganó otro español, su compañero de selección Unai Cereijo- y asumir mentalmente que no llegaría en la plenitud deseada. Lo bordó en el programa corto, pero después le llegó «una crisis de ansiedad» que estuvo a punto de arruinarlo todo. «Las expectativas eran altas. El pabellón estaba lleno, todo el mundo estaba esperando que Guille lo hiciera perfecto, que hiciera un discazo y toda la grada se levantara. Había mucha presión, pensamientos intrusivos, no estaba seguro de querer salir a competir, estaba mal», recuerda quien logró superar el trago cuando la música comenzó a sonar. Campeón del mundo júnior, el objetivo de una vida. «Estaba contento, pero en el fondo sabía que podía haber hecho mucho más. Es raro, pero fue un poco sabor amargo», admite.
A Guille le queda un año más en la categoría , donde tratará de revalidar todos sus títulos -«he ganado todo lo que he competido», entre otras cosas cuatro veces consecutivas campeón de España- antes de dar el salto inaplazable a la absoluta. Seguirá esquivando prejuicios («muchos piensan que el patinaje es un deporte más femenino, pero a la gente que no te hace bien hay que silenciarla») y luchando por una disciplina en la que España e Italia son los dominadores mundiales y que reivindica con un discurso claro: «Es un deporte que abarca muchísimo. Tienes que correr para hacer cardio, hacer gimnasio para estar fuerte, saber interpretar todo tipo de músicas, ser buen bailarín, flexible... y, por supuesto, patinar. Y, además, ser mentalmente fuerte. Es la suma de muchas pequeñas disciplinas. Tiene tantos detalles, que te acaba enamorando esa suma».