El Real Madrid ha solicitado a la grada de animación, tras la advertencia de cierre parcial del Santiago Bernabéu y la multa de la Comisión de Control, Ética y Disciplina de la UEFA de 15.000 euros por comportamiento racista en el encuentro ante el Benfica, que no porten banderas de España ni realicen cánticos ofensivos contra Pep Guardiola en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.
La situación acaecida el pasado 25 de febrero, en el partido de vuelta de la ronda de clasificación a octavos de final ante el Benfica, cuando un aficionado de la grada de animación del Real Madrid fue expulsado del Bernabéu tras ser captado realizando el saludo nazi, ha provocado la petición del club blanco a sus aficionados.
Según informaron a EFE fuentes de la grada de animación madridista, ubicada en el fondo sur del estadio, en una reunión se les trasladó la petición de acudir vestidos de blanco y sin banderas de España. También se solicitó un especial cuidado en cánticos que se realizan contra la figura de Pep Guardiola, técnico del Manchester City, que ya provocaron multas económicas en el pasado.
Como si fuera el guion de una película. Felipe Perrone, quien llegó al que ha sido su último Mundial de natación casi de puntillas y que únicamente había podido marcar un gol hasta la final, tuvo la ocasión de firmar la despedida que soñaba. De nuevo, bañada en oro. Tras un tercer cuarto que fue otra vez toda una pesadilla para el equipo que dirige David Martín, se encargó de ponerle el broche prácticamente final a una victoria que, tras su gol, el momentáneo 15-12, no se les podía escapar de entre los dedos a los españoles. Rubricó ese tanto el título mundial de España, el cuarto.
Porque, con los suyos dos goles arriba, agarró el balón y se fue nadando buscando que los húngaros le hicieran falta para apurar al máximo el cronómetro. Y, una vez logrado ese primer objetivo, se encontró con una opción inmejorable de anotar con la que, desde luego, acabó por cerrar el partido. De nada importó que Hungría recortara distancias hasta el 15-13 final. La historia ya estaba escrita.
Perrone tuvo el protagonismo que, dada su trayectoria, merecía a todas luces. Pero, a decir verdad, quienes más brillaron por parte de los españoles fueron unos Bernat Sanahuja y Álvaro Granados, implacables ante la portería contraria, capaces de anotar cada uno de ellos cinco goles en un partido vibrante. Y si ellos brillaron con luz propia en tareas ofensivas, no les fue a la zaga desde su puesto bajo los palos un Unai Aguirre capaz de frustrar una y otra vez los lanzamientos de una Hungría que es, con mucho, la potencia más demoledora en la faceta anotadora.
Por eso, tal vez, no fue demasiado extraño que el primer cuarto se cerrara con una igualdad absoluta, con un 5-5 en el marcador que lo invitaba tal vez a pensar en un desenlace incierto. En el segundo, no obstante, España dio un paso adelante en tareas destructivas y únicamente permitió que Hungría sumara un tanto a los cinco conseguidos inicialmente, mientras que Bernat Sanahuja, cómo no, y Alberto Munárriz se encargaban de marcar los dos que les daban una tímida ventaja a los españoles (7-6).
Álvaro Granados lanza a portería durante la final.EFE
El tercer cuarto, con todo, fue toda una pesadilla para los de David Martín. Algo que, de hecho, se ha convertido casi en una costumbre. Con Gergely Burian arrancando una reacción confirmada por Vince Vigvari, Hungría logró ponerse por primera vez por delante en el marcador y marcar una distancia de dos goles que, al término del periodo, tras goles de Álvaro Granados, Akos Nagy por parte húngara y Felipe Perrone, con una gran intervención final del propio Granados para bloquear un pase peligrosísimo, acabó por propiciar que España se plantara en el último cuarto únicamente un gol por detrás en el luminoso.
Y, a partir de ahí, los españoles le dieron la vuelta al duelo. De nuevo, Bernat Sanahuja y Álvaro Granados marcaron en una primera reacción para volver a ponerse por delante (11-10). Después de que Burian pusiera un momentáneo 11-11, Alberto Munárriz, Granados y Unai Biel se encargaron de llevar las cosas hasta un 14-11 que, después de que Adam Nagy volviera a recortar distancias en el ocaso, Perrone transformó en un 15-12 ya casi definitivo, solo maquillado por Vendel Vigvari hasta el 15-13 final.
El triunfo en Singapur no solo es el cuarto oro en un Campeonato del Mundo para una selección española de Waterpolo que no para de sumar éxitos. Perrone, quien se estrenó con España tras haber jugado previamente con Brasil y que tuvo un breve paréntesis por jugar con la canarinha tanto el Mundial de 2015, en el que España estuvo ausente, como los Juegos de Río, ha sumado formando parte de sus filas dos oros más, uno en en los Juegos del Mediterráneo de 2005 y otro en el Mundial de 2022 de Budapest, tres platas y tres bronces. Toda una retahíla de éxitos en la que solo le ha faltado colgarse una medalla olímpica. El grupo que ha disputado este Mundial, de hecho, solo tiene una novedad con respecto a los Juegos de París (donde perdió el partido por el bronce) y su cohesión y compenetración ha ido a más. Todo invita a pensar que las medallas van a seguir cayendo. Para no perder la costumbre.
El Real Madrid no se dejó sorprender finalmente por un más que aguerrido UCAM de Murcia en el arranque de la final de la ACB. Los blancos, espoleados sobre todo por un gran tercer cuarto de Dzanan Musa (16 puntos, 20 de valoración) y Mario Hezonja (11 puntos) y agarrados a la solvencia de Facu Campazzo (11 puntos) se las arreglaron por imponerse a un rival que tuvo en Terry Caupain (16 puntos, 15 de valoración) y Howard Sant-Roos (13 puntos, 22 de valoración) a sus figuras más destacadas. [Narración y estadísticas (84-76)]
El UCAM demostró desde muy pronto su intención de reeditar el heroico desempeño de la semifinal ante Unicaja. Por mucho que se contagiaran a veces de la precipitación madridista en ataque e hicieran aguas en el rebote defensivo, lograron incluso ponerse brevemente por delante. Los blancos, con todo, bien apoyados en Campazzo y Musa, se las arreglaron para lograr una máxima diferencia de ocho puntos que el conjunto murciano, con un triple final de Sant-Roos, logró apretar hasta un 18-13.
Esa canasta abriría un parcial de 4-14 que les permitió colocarse cinco puntos por arriba (22-27), aupados sobre todo por Caupain y Sant-Roos. El Real Madrid, no obstante, supo encontrar la reacción gracias a una necesaria mejora a nivel defensivo, a un providencial triple de Sergio Rodríguez, el primero tras 12 intentos, y la oportuna postrera irrupción de Guerschon Yabusele para alcanzar el descanso con una mínima ventaja (37-33).
Los blancos, con un parcial demoledor de 27-13 en el que brilló por encima de todo Hezonja, siempre excelentemente escudado por Musa, le puso las cosas tremendamente cuesta arriba a un rival al que, de repente, tal vez, le pudo el vértigo. De muy poco les sirvió a los de Sito Alonso que Caupain tratara de mantener el tipo y que Jonah Radebaugh mandará el encuentro al último y definitivo periodo con un 64-48. Los locales, fajándose en defensa para salir acto seguido a la carrera hacia la canasta rival casi con el cuchillo entre los dientes, parecían dejar el duelo aparentemente visto para sentencia.
UCAM, con tres triples consecutivos, dos de Radebaugh y uno de Ludvig Hakanson, se las arregló para poner en alerta al Real Madrid en el arranque del último cuarto. De poco sirvió el Chacho Rodríguez, con un triple y una buena asistencia perfectamente aprovechada por Poirier, y Campazzo, con otro tiro desde más allá de la línea de 6,75, pareciera sofocar la rebelión visitante. Los visitantes reaccionaron con triples de Caupain y Sant-Roos para ponerse 79-71 en una recta final con intercambio de golpes en el que los locales acabaron por imponerse por 84-76.