Un Barça aturdido sale vivo del purgatorio de Newcastle con un penalti de Lamine Yamal en el último minuto

Un Barça aturdido sale vivo del purgatorio de Newcastle con un penalti de Lamine Yamal en el último minuto

Un paseo por el purgatorio se dio el Barça en St. James’ Park, pero un penalti en el último minuto aún le permitirá subir al cielo. Fue un equipo desdibujado, aturdido, que no supo cómo salir de la trampa tendida por el Newcastle, hasta que Thiaw trabó a Dani Olmo en el área cuando el colegiado ya se llevaba el silbato a la boca para pitar el final. Lamine Yamal, con frialdad, rescató un partido que estaba perdido con merecimiento. [Narración y estadísticas: 1-1]

Habían aprendido la lección los ingleses de la fase de grupos y atosigaron al rival sin darle ni un minuto para pensar con el balón en los pies. Las urracas parecieron más bien una manada de búfalos que no dejaba de correr hacia la portería de Joan Garcia sin que pudieran sujetarlos. Especialmente sufrió Cancelo en el lateral izquierdo en cada carrera con Elanga, que le avisó con un centro nada más arrancar el duelo. Algo mejor pudo sostenerse Araújo, en el otro costado, y entre Cubarsí y Gerard Martín, no sin sobresaltos, vigilaban a Osula. Un cabezazo de Tonali que salvó Cubarsí fue el primer aviso de los diez minutos en que el Barça estuvo a merced del Newcastle, corriendo detrás del balón.

Al cuarto de hora empezó a estirarse, pero no estaba entonado. Enredado y lejísimos de generar zozobra. Raphinha, en una contra, logró llegar al área y se encontró con que su centro no tenía rematador. Ni lamentarse pudo porque los ingleses respondieron con un disparo cruzado de Elanga que con la punta de los dedos logró desviar el guardameta culé. No encontraba el Barça la forma de animar un partido pegajoso. Necesitaba que Pedri sacara el compás para dibujar las ocasiones, que Fermín saliera de la etapa obtusa en la que vive desde hace demasiadas jornadas y que Lamine agitara la varita. Fue el único que cumplió, aunque fuera en una solitaria transición que acabó con control, recorte y disparo para forzar un córner. Fue tan kafkiano ese saque de esquina que se convirtió en una contra que acabó con centro al área de Elanga, una vez más, y un testarazo de Osula que no cogió puerta. La fortuna es que el Newcastle, a pesar de plantarse en el área con demasiada facilidad, no estaba aprovechando el aturdimiento de los azulgrana.

No los sacó de ese estado ni Fermín con un disparo que mandó, sin colmillo, a las manos de Ramsdale que, hasta ese momento, había sido casi un espectador más. Como Lewandowski, enmascarado y perdido. Sin amedrentarse, el Newcastle acumuló una más antes del descanso con los mismos protagonistas a los que no estaban pudiendo sujetar: centro raso de Elanga que se paseó por el área sin que llegara ni Joan Garcia.

No cambió el guion del partido en la segunda parte, en la que el guardameta catalán fue el jugador del Barça que más pelotas tocó. Y en el Newcastle, el mismo protagonista: el endiablado Elanga, con el que soñará Cancelo. Por velocidad, el sueco era imparable y esa ventaja le permitía colocar balones en el área con comodidad. Por fortuna, Joan Garcia, con la lección aprendida, se anticipaba. Salvador otra vez el cancerbero, porque en ataque la ofuscación era total. Pedri, Fermín y Lamine hicieron la peor gestión posible de los pocos momentos en que podían correr contra la defensa de las urracas. Poco a poco entendieron que no era noche de lucir, sino de sufrir. Aún se le complicaría todo un poco más con la marcha, agotado, de Pedri y la lesión de Bernal. Ni Rashford, héroe hace unos meses, alivió. Tuvo una clara el Barça en un balón de Cancelo a la espalda de Trippier que Raphinha convirtió en un centro perfecto que Lewandowski no embocó.

Como Eddie Howe también había buscado más piernas, Gordon dirigió el ataque más prometedor que acabó con Burns estrellando su remate en el poste. Seguía el Barça con vida en el minuto 70, pero quedaba calvario por delante. Pareció arrebatársela Barnes con su gol en el 86, pero apareció entonces la vida extra que se inventó Dani Olmo. Un penalti en el último instante que nadie discutió y que Lamine Yamal, con sangre fría, convirtió en el empate de la supervivencia. Todo se decidirá en el Camp Nou.

kpd