Audrey Pascual, la doble campeona paralímpica que nunca renunció a nada: “Mi abuelo me llamaba ‘number one’, ya lo soy”

Audrey Pascual, la doble campeona paralímpica que nunca renunció a nada: "Mi abuelo me llamaba 'number one', ya lo soy"

Cuenta Audrey Pascual que cuando le amputaron los pies a los nueve años, una psicóloga la visitó en su habitación del hospital y le recomendó que se pusiera metas alcanzables. «Me dijo: ‘No podrás ser profesora de ballet, pero podrás ser otras cosas’. Y a partir de ahí dejé de escuchar. Solo podía pensar en que esa mujer no podía decirme a mí lo que yo iba a ser. En ese momento deseé ser profesora de ballet con todas mis fuerzas. Luego ya se me pasó. Bueno, más o menos», cuenta. Porque Pascual no se puso a bailar, pero abrazó la rebeldía.

De Venturada, en la Sierra de Madrid, todos los fines de semana de invierno veía cómo sus primas se marchaban a la estación de La Pinilla a esquiar y ella pedía acompañarlas. Su familia no quería que sufriera en medio de una diversión que le sería ajena. Era imposible esquiar con prótesis, ¿qué iba a hacer allí? Pero tanto insistió que la llevaron, tanto insistió que descubrió el esquí adaptado, tanto insistió que se enamoró de la adrenalina, tanto insistió que ahora, por esa insistencia, es doble campeona paralímpica.

En los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina que se celebran estos días, Pascual, de tan solo 21 años, se ha convertido en la estrella española tras conseguir el oro en la combinada y el supergigante, y la plata en el descenso de la categoría LW 12-2, reservada a esquiadoras sentadas. La alemana Anna-Lena Forster había dominado los dos últimos Juegos Paralímpicos, pero Pascual ya la ha rebasado en dos ocasiones con emoción: en la combinada de ayer lo hizo por 46 centésimas. Todavía le quedan el eslalon gigante —mañana— y el eslalon —el sábado—, donde podría agrandar un palmarés que ya es historia del deporte español: nunca una mujer había triunfado tanto en una misma edición.

EFE

«Me acuerdo de mi familia, que lleva apoyándome desde siempre, y de mi abuelo, que decía que había que ser la number one. De hecho, él me llamaba así, number one, así que por fin lo soy y me estará viendo desde el cielo. También pienso en mis patrocinadores, que son otra parte de mi familia, y en la federación, que apostó por mí», señaló tras la carrera.

“Tiene unas ganas inmensas”

De abuela británica —de ella heredó el nombre, nada que ver con Audrey Hepburn—, sus padres, Quique y Laura, descubrieron que sufría agenesia bilateral —una malformación congénita grave— cuando nació. En las ecografías no se había detectado nada. De la rodilla para abajo, sus huesos no habían terminado de formarse, lo que le dificultaba caminar. Desde pequeña aprendió a nadar y a surfear sentada, pero fue después de la amputación cuando entendió cuál sería su deporte.

«Tiene unas ganas inmensas de comerse el mundo, de aprender, de probar cosas. A mí me ha sorprendido muchísimo», reconoce su entrenador, José Casado, que la acompaña este año. Su talento destacó pronto, pero más aún su empeño. Las escasas esquiadoras con su discapacidad solían contar con la ayuda de un monitor que las acompañaba, pero ella quería independencia desde el principio y la consiguió.

A través de la Fundación También —organización sin ánimo de lucro que promueve el deporte entre personas con cualquier tipo de discapacidad— obtuvo el material necesario y se lanzó a competir. Cuando lo hizo, su caso era rarísimo: en los Campeonatos de España ni siquiera existía categoría femenina.

Desde su debut en la Copa del Mundo en 2023 se confirmó como una de las mejores del planeta, hasta el punto de llevarse el Globo de Cristal en el eslalon gigante en su temporada de debut, con tan solo 18 años. Después vendría una evolución que la llevaría a competir en todas las disciplinas, hasta atreverse, este mismo curso, con el descenso: una especialidad que tiempo atrás le aterrorizaba. «En su primer descenso lo pasó regular, pero ahora está encantada. Tiene un carrerón por delante. Es muy joven y de cabeza va muy bien, sólo hay que ver cómo ha afrontado los Juegos», explica su técnico, Casado, y remata: «Y aún puede subir a dos podios más».

kpd