Había brujas que exorcizar en Bélgica. El Jan Breydel Stadium es una pesadilla para el Atlético y eso que este conjunto arquitectónico de cemento con capacidad para 30.000 ruidosos aficionados no es uno de los fortines europeos. Cero victorias en la historia rojiblanca. Había que apelar a la magia. Y los hechiceros del Atlético aparecieron, pero luego se dejaron engatusar hasta perder una triple ventaja. El Atlético se deja deberes para la vuelta y la maldición continúa vigente. Hay que sudar los octavos. [Narración y estadísticas, 3-3]
El partido comenzó frío, como no podía ser de otra manera. Una lluvia helada te calaba los huesos y complicaba la precisión rojiblanca. No obstante, los colchoneros querían apabullar a un Brujas que no terminaba de encontrarse cómodo. En el minuto tres, una jugada al primer toque estuvo a punto de cazarla Griezmann al costado izquierdo de Mignolet. El balón terminó en córner y a raíz de ese saque de esquina Seys decidió cometer la imprudencia que ya no permite el VAR ni el nuevo reglamento. Dos minutos de suspense… penalti.
Fue Julián no sólo el que lo marcó sino el que fue a por la pelota decidido a ejecutar su lanzamiento. Su falta de confianza ya es historia. Descorchó la botella ante el Barça y ahora no hay corcho que le sujete. Se adelantó el Atlético en un campo maldito. E iba a costar la maldición, porque el tanto del argentino espoleó a los belgas que se echaron encima de la portería de Oblak con Tresoldi.
El ataque belga era tan violento que cualquiera diría que en frente estaban los tercios españoles. Jugaban sin red y buscaban el fallo en salida del Atlético y lo encontraban. Molina y Llorente tuvieron algunos capitales que el Brujas no aprovechó y eso que se encontró con una jugada calcada a su penalti, pero la mano de Hancko estaba más abajo.
Pese al acoso belga, las oportunidades más claras antes de que Nyberg pitara el descanso fueron para Lookman. El nigeriano a punto estuvo de doblar la ventaja tras una gran jugada de Giuliano, pero tapó de manera milagrosa Sabbe. Sin embargo, lo consiguió tres minutos más tarde tras un saque de esquina maravillosamente sacado por Griezmann. Había mucho ganado con ese otro tanto antes del descanso, pero no todo.
De hecho, los belgas recortaron nada más volver de vestuarios. De nuevo, un córner. Un barullo en el área encontró la testa de Tresoldi pero su remate fue bien respondido por Oblak, que no pudo atajar la respuesta de Onyedika. El VAR dio algo de suspense al tanto por la posición del italiano, pero finalmente le dio validez. Nada es fácil en esta Champions. Tampoco Brujas, un equipo que cuenta con una grada caliente pese la temperatura que gastan en invierno.
Onyedika y Tresoldi, los goleadores del Brujas.AFP
Los belgas se agarraban al buen hacer del espigado Vannaken, capitán y general del conjunto azul y negro, y al menudo Stankovic, que lanzaba a placer a Diakhon a falta de Forbes. De hecho, el francés encontró en una de sus internadas a Tresoldi que batió a Oblak casi en área pequeña. Todo lo remado y conseguido se esfumaba en 10 minutos fatídicos. Había que ver la manera de recuperarse del golpe. Simeone lo quiso hacer a través del balón y para ello sustituyó a Lookman por Baena. Mucho que exigir al almeriense según el argentino.
Sorloth no pudo
Pero el que ya no tiene nada que demostrar, a juzgar por su rendimiento en el último mes, es Sorloth. El noruego sustituyó a Griezmann y la primera que tuvo la mandó a la cruceta. Con él se ganaba la profundidad que estaba faltando desde la ventaja en el marcador. La volvió a tener tras un pase de Baena que detuvo Mignolet y luego despistó a Ordóñez para que el central se la metiera en su portería.
Se las prometían felices los rojiblancos, pero las brujas tienen muchas vidas como demostraron en el 90. Tzolis definió la última oleada belga y apagó las ilusiones de romper la maldición, pese a la última opción de Sorloth. Malditas Brujas.






