Dani Milagros, pionero por sorpresa en patinaje de velocidad: “En España nunca he podido entrenar”

Dani Milagros, pionero por sorpresa en patinaje de velocidad: "En España nunca he podido entrenar"

Dani Milagros recuerda la tarde en la que le llevaron a descubrir el hielo. Difícilmente podría olvidarla: las sensaciones fueron raras, rarísimas, y además ocurrió hace apenas un par de años. Pese a ello, ya está en la élite del patinaje de velocidad sobre hielo; será uno de los dos españoles que participarán en los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo del mes que viene.

¿Por qué probó a patinar sobre hielo?
Desde pequeño siempre hice patinaje de velocidad sobre ruedas. Soy de Pamplona; en la ciudad hay varias pistas y se me daba bien. En 2023 llegué a ser subcampeón del mundo, pero poco después quise dejarlo. Al no ser modalidad olímpica sacrificaba mucho tiempo y no recibía nada a cambio. Iba a ponerme a trabajar al 100% en lo mío -estudié Ciencias del Deporte-. En ese momento, mi preparador físico, Ángel Arraras, me propuso lo del hielo y me pareció un reto bonito. La Federación Española de Deportes de Hielo organizaba unas concentraciones en Alemania y Polonia y pedí incorporarme al grupo, aunque lo pagué de mi bolsillo.
¿Cambia mucho patinar sobre hielo respecto a patinar sobre asfalto?
Muchísimo. Desde fuera parece que es lo mismo, pero hay cosas que van más allá de lo que ven los ojos. Cambia mucho la manera en la que debes aplicar la fuerza en los patines. Por eso hay muchos patinadores que lo han probado y no les ha funcionado.

El regalo de Nil Llop

Milagros es una auténtica rareza en los deportes invernales españoles. Normalmente, esquiadores, snowboarders e incluso pilotos de skeleton como Ander Mirambell alcanzan los Juegos Olímpicos de invierno tras toda una vida dedicada a sus disciplinas. Él, de repente, se convirtió en pionero. Nunca hubo un español olímpico en patinaje de velocidad y en unos días habrá dos: Milagros será uno de ellos. En 2024, su primer año sobre el hielo, entró en la Copa del Mundo sub-23. La temporada siguiente se marchó a vivir a Alemania para competir con los mejores. Y ahora, la cima.

Aunque hay un truco. Milagros se beneficia de la lucha de un compatriota, Nil Llop. Tras muchos años en el hielo, Llop logró dos plazas para España, en los 500 y los 1.000 metros, y aceptó compartir una de ellas con Milagros.

«Me lesioné y no pude luchar por mi plaza como quería. Estaba junto a Nil en Noruega; los de la Federación le preguntaron si estaba dispuesto y él aceptó. Yo flipé. Le estaré súper agradecido toda la vida», comenta el patinador, de 23 años.

Los Juegos Olímpicos le han cambiado la vida: ahora puede dedicarse al deporte. Pero haga lo que haga, siempre tendrá un sueño pendiente: patinar en casa.

Falta de instalaciones

España verá debutar en unos Juegos Olímpicos a sus primeros patinadores de velocidad, pero sigue sin contar con pistas donde puedan entrenar. Las instalaciones de Jaca, Puigcerdà, Majadahonda, San Sebastián, Pamplona o Logroño, donde se juega al hockey hielo, son demasiado pequeñas para el patinaje de velocidad -se necesita una pista de 400 metros, como la del atletismo-, y fuera de esas ciudades solo hay instalaciones lúdicas o temporales.

¿Cómo entrena está en casa?
No estoy en casa (ríe). Toda la temporada de invierno vivimos fuera y en verano mantengo la forma con el patinaje sobre ruedas. Alguna vez he ido al Palacio de Hielo de Pamplona, pero para hacer el tonto; no puedo entrenar. Voy con mi familia y me río un poco. Lo más parecido a un entrenamiento que he hecho en España fue en un acto publicitario que montaron el otro día en el Metropolitano, pero nada más.
¿Por qué los Países Bajos siempre se llevan todas las medallas en patinaje de velocidad?
Porque allí los patinadores son profesionales desde muy jóvenes. Hay mucha cantera, muchas pistas y los equipos tienen estructuras buenísimas, casi como si fueran equipos ciclistas. En España debemos de ser unos 30 patinadores e, increíblemente, vamos dos a los Juegos Olímpicos. Ellos tienen entre 5.000 y 10.000 candidatos entre los que elegir a los mejores. En Noruega, Canadá o Corea del Sur también hay buenos patinadores, pero ningún país tiene lo que tienen los Países Bajos.

kpd