El gran maestro de ajedrez Daniel Naroditsky, considerado uno de los talentos más destacados de su generación y una de las voces más influyentes del ajedrez estadounidense, falleció este lunes a los 29 años, según informó el Centro de Ajedrez de Charlotte, donde se desempeñaba como entrenador.
“El mundo del ajedrez ha perdido a un jugador talentoso, un educador apasionado y un miembro muy querido de nuestra comunidad”, expresó el centro en un comunicado publicado en redes sociales. La causa de su muerte no fue revelada de inmediato.
Nacido en el condado de San Mateo, California, en el seno de una familia de inmigrantes judíos de Ucrania y Azerbaiyán, Naroditsky fue un niño prodigio que alcanzó el título de gran maestro a los 18 años. A los 12, ya se había proclamado campeón mundial Sub-12 y, durante su adolescencia, escribió varios libros sobre estrategia ajedrecística mientras ascendía en el ranking internacional.
Además de figurar durante años entre los 200 mejores jugadores del mundo en ajedrez clásico, se destacó en la modalidad blitz (ajedrez rápido), donde ocupó posiciones entre los 25 mejores a nivel global. En agosto de este año, ganó el Campeonato Nacional de Blitz de Estados Unidos, consolidando su prestigio en esta vertiginosa variante del juego.
Conocido como ‘Danya’ por sus seguidores, Naroditsky también se convirtió en un popular divulgador del ajedrez, transmitiendo en vivo partidas y análisis a través de YouTube y Twitch. Sus transmisiones atrajeron a miles de espectadores, contribuyendo a popularizar el deporte entre nuevas audiencias.
“Le encantaba transmitir y ser educativo. El mundo del ajedrez está profundamente agradecido”, dijo el también gran maestro Hikaru Nakamura durante una transmisión en vivo este lunes.
En su último video, publicado el viernes bajo el título “¿Pensaste que me había ido?”, Naroditsky aseguraba estar de regreso tras una pausa creativa y guiaba a sus seguidores a través de partidas en línea desde su estudio personal.
La noticia de su muerte generó conmoción en el mundo del ajedrez. El gran maestro holandés Benjamin Bok, amigo cercano de Naroditsky desde su infancia, escribió en la red social X: “Todavía no puedo creerlo. Siempre fue un privilegio jugar, entrenar y comentar con Danya, pero sobre todo, llamarlo mi amigo”.
Licenciado en Historia por la Universidad de Stanford, donde se graduó en 2019 tras tomarse un año sabático para competir, Naroditsky se trasladó posteriormente a Charlotte, Carolina del Norte, donde entrenó a jóvenes promesas del ajedrez estadounidense.
Los errores son contagiosos en ajedrez. Después de un inicio muy prometedor, el Campeonato del Mundo que se disputa en Singapur ha caído por una pendiente peligrosa, una pequeña pandemia de juego que con suerte pasará pronto. En la quinta partida y con el marcador empatado a dos, los dos grandes maestros que luchan por el título colapsaron, cada uno a su modo. Las tablas con las que terminó su aventura no reflejan el drama que se vivió.
El aspirante, Gukesh Dommaraju, planteó de entrada una apertura muy pobre, como si sus entrenadores le hubieran querido amputar la agresividad para evitar posibles efectos secundarios, ya conocidos. En una nueva defensa francesa que le tra malos recuerdos, eligió la llamada variante del cambio, poco incisiva. Luego cambió damas a las primeras de cambio, con lo que se llegó a una posición en la que jugar a ganar parecía una quimera. En las dos partidas que había jugado con blancas hasta ahora, Ding Liren había sido sometido a grandes presiones, aunque el chino se las arregló para ganar la primera. En el tercer intento, Gukesh erró el tiro por completo. Luego reconoció que, aunque la apertura elegida le sigue pareciendo buena, «es verdad que no sirvió para crear demasiados problemas al campeón».
Hasta ahí, más allá de la pequeña decepción del público sediento de sangre, todo fue hasta ciento punto normal, pero ese primer error de estrategia desencadenó otros en cadena. Lo mejor es que el espectador cambió un espectáculo aburrido a un pequeño carrusel de emociones, aunque la mayoría fueran negativas.
El punto débil
El indio de 18 años es un tigre nacido para atacar y estaba incómodo por el guion que él mismo estaba escribiendo. En cuanto pudo, provocó un giro inesperado en busca de la adrenalina que parece necesitar en sus partidas. Lo encontró, hasta donde era posible, pero luego cometió un error y se quedó al borde del abismo. Esa impaciencia en algunos momentos o esa ambición no siempre bien medida es la que justifica la actitud de Ding, quien sin embargo debe estar más atento para aprovechar sus opciones, como ya le advirtió Magnus Carlsen.
Como mínimo, parecía que veríamos un largo final en el que el campeón trataría de hacer valer su ventaja, lo que tampoco era sencillo. Ding, sin embargo, se dejó igualar con una facilidad pasmosa, como si en su cabeza no cupiera otra posiblidad que lograr las tablas. Minutos después, cuando comprobó en plena rueda de prensa las opciones que había desperdiciado, se mostró arrepentido. «El resultado no es ideal porque tuve algunas oportunidades. Hoy tenía alguna ventaja y no la aproveché. Necesito mejorar», admitió poco después cuando le pidieron un balance de las cinco primeras partidas del Mundial. Tenía el aspecto de un escolar en un examen oral, inseguro e incluso asustado.
La pentacampeona mundial Susan Polgar resumió el sentir general durante la quinta partida: «Parecía que Ding estaba contento con un empate en lugar de presionar y hacer sufrir a Gukesh. Si Magnus jugara esa posición, torturaría a Gukesh durante varias horas».
FIDE
La actitud de Gukesh ofrecía otros matices. Con la voz casi ronca y menos firme de lo habitual, el indio admitió que se sintió aliviado, aunque cree que no llegó a estar perdido y que podía sostener su posición. Reconoció también que se dio cuenta muy rápido de su error, pero aseguró que nunca entró en pánico. No sabemos cómo están los dos ajedrecistas por dentro, si hay tanta diferencia entre los candidatos al título como aparentan en el exterior, pero en ese tablero el aspirante sigue siendo claro favorito.
Ambos han comprobado ya que en un Campeonato del Mundo es difícil dar lo mejor de uno mismo, que la tensión es tremenda y que en la posición más sencilla se puede colapsar. No es casualidad que Carlsen, que justo este sábado cumplía 34 años, decidiera alegarse de esta presión tóxica del ajedrez de primer nivel.
Quedan siete partidas y cada vez será más difícil recuperarse de un error, por lo que el sistema nervioso será el factor más importante, con clara ventaja sobre los conocimientos técnicos o la preparación de aperturas. Gukesh, de hecho, comentó en la rueda de prensa que lleva varios meses trabajando para mejorar su preparación mental y que para él esa faceta es «muy importante». Que no se confíe en exceso, porque Ding ya demostró que es capaz de ganar la corona con la casa de sus pensamientos en llamas.
La biografía de Judit Polgar pedía a gritos una película. La única ajedrecista que ha estado en el top 10 absoluto no es solo una deportista excepcional. Al igual que sus dos hermanas mayores, Judit es el fruto de un experimento. Polgar 3.0 es una creación artesanal de Laszlo y Klara, dos profesores húngaros que pretendían demostrar que los genios no nacen, sino que se hacen. La lotería genética estuvo de su parte, pero el resultado fue un éxito indiscutible. Tres de tres.
La propia Judit Polgar (Budapest, 1976) declaró en una entrevista que su vida le parecía mucho más interesante que la de Beth Harmon. La heroína de ficción pelirroja, como ella, se hizo inmensamente popular durante la pandemia, cuando ‘Gambito de dama’ alivió el confinamiento de millones de personas. Netflix ha vuelto a repetir la jugada con ‘La reina del ajedrez’, película dedicada a la vida de la ajedrecista.
En solo unos días desde su estreno, el pasado día 6, ‘La reina del ajedrez’ se ha colocado en el top 10 de títulos más vistos en todo el mundo. El documental de Rory Kennedy gustará a los aficionados y a quienes no distingan una torre de un alfil. Tiene ritmo, imágenes documentales de excepcional interés y el testimonio de todos los miembros de la familia Polgar, además del de Garry Kasparov y tres expertos bien seleccionados: la gran maestra femenina Anna Rudolph, también húngara, el GM Maurice Ashley y Dirk Jan ten Geuzendam, editor de la revista ‘New in Chess’.
La propia directora y guionista mostró su asombro ante el hecho de que no existiera ya una película sobre su biografiada. «Me quedé atónita con su carrera... Me sorprendió no conocer su nombre. Luego investigué su trasfondo y me enganché». Eso mismo le ocurrirá al espectador, porque el relato no aburre nunca, ni siquiera cuando explica los entresijos de alguna partida, aunque el material utilizado en las imágenes que no son de archivo -los relojes, sobre todo- no está a la altura. La mayor ventaja de la cinta es su personaje central: Judit no solo es real, sino que tiene dos hermanas, Susan y Sofia, que podrían ser objeto de otras dos películas. Por desgracia, Tevis no dejó escrita ninguna continuación de su ‘Gambito de dama’ y los intentos de contarnos nuevos episodios de la vida de Beth Harmon no han prosperado.
Errores y omisiones
Hechas las presentaciones y alabanzas oportunas, también se pueden señalar pequeños defectos en ‘La reina del ajedrez’, más allá del material descartado por causas naturales en la sala de montaje.
Para empezar, el guion está desequilibrado, por el peso de Garry Kasparov. Judit Polgar fue número uno del ajedrez femenino durante 26 años, desde los 12 hasta que se retiró, más tiempo que ninguna otra deportista. También superó el récord de Bobby Fischer como gran maestro absoluto más precoz de la historia, antes del impulso de la IA, y derrotó a todos los grandes campeones de su época. La película, sin embargo, despacha casi todos sus logros con algún rótulo informativo, mientras las imágenes se centran en su rivalidad con Garry Kasparov. Solo vemos las partidas que jugó (y en general perdió) contra el Ogro de Bakú.
El ardid narrativo es lícito. Kasparov ejerce de villano de la historia, le añade emoción. El exruso es mostrado como un genio prepotente y machista, que adquiere un protagonismo exagerado. Para empezar, él es quien nos explica en qué consiste el ajedrez. Es un ‘mansplaining’ de manual. Luego, tiene tiempo incluso de contarnos cómo aprendió a jugar. En los títulos de crédito se repite el festival. Para que comprendamos la gesta de una niña en un mundo masculino, vemos a Fischer, a varios hombres más jugando y a Garry, por supuesto, que parece el personaje central. La cámara se recrea en los ejercicios físicos del macho alfa y le cuesta apartar la mirada de su torso peludo.
Esta fascinación contrasta con la fugacidad de los planos dedicados a otros campeones, como Karpov, Anand y Topalov, con los que también jugó Polgar a menudo, y con mejores resultados. Esas batallas se omiten, como si carecieran de importancia.
Machismo recalcitrante
En la película, vemos a Fischer decir barbaridades sobre las mujeres («Son jugadoras espantosas. Supongo que no son tan inteligentes»), Viktor Korchnoi califica a Judit como «una jugadora de café» y el propio Kasparov dice que «no son capaces de sostener una lucha prolongada». Es cierto que luego rectifica, hasta cierto punto, y con el tiempo acepta a Judit como «uno de los nuestros».
Tan grave o más que las palabras pueden ser los gestos. En el Magistral de Madrid de 1994, donde Judit venció de forma inapelable, se dice que cuatro grandes maestros se negaron a darle la mano tras perder contra ella, pero se omiten los nombres con sobreprotectora piedad.
Educación en casa
La vida familiar de los Polgar está presente a lo largo del metraje, pero también se olvidan detalles cruciales. Los padres no fueron visionarios irresponsables, aunque el papel de Laszlo está descrito con una ambigüedad calculada. Nos ocultan que ambos eran profesores y decidieron no escolarizar a sus hijas con cierto conocimiento de causa. También se esconde que las tres eran políglotas y que en su modesto apartamento no solo entraban entrenadores a todas horas. Era frecuente que aquel piso de Budapest acogiera a ajedrecistas de cualquier país. Además de generosidad y de una forma de compensar la prohibición de viajar con la que fueron castigadas por el régimen comunista de Hungría, ese contacto humano las ayudaba a mejorar su ajedrez y a practicar idiomas.
Entre los invitados, sobresale el gran campeón Bobby Fischer, quien pasó una buena temporada refugiado en su casa, cuando era perseguido por el gobierno de Estados Unidos. Son hechos más que relevantes, que tampoco aparecen citados en ‘La reina del ajedrez’.
La FIDE, en el limbo
Una de las omisiones más graves atañe a la FIDE. La película cuenta las amenazas del Gobierno húngaro a las Polgar, ametralladoras incluidas, pero no la complicidad de la Federación Internacional, que no dio amparo a aquellas niñas prodigio. Las chicas lograron cambiar la historia por su cuenta, sin ayuda institucional, al lograr el oro olímpico en Salónica cuando solo tenían 12, 15 y 19 años. De la Federación Internacional, de hecho, apenas vemos de refilón a su presidente, Florencio Campomanes (sin citarlo), en la inauguración de la Olimpiada.
Queda raro, porque la FIDE fue un enemigo recurrente de la familia, sobre todo cuando impidió que Susan Polgar participara en el ciclo por el Campeonato del Mundo masculino, pese a que fue la primera mujer en clasificarse. Esta injusticia histórica obligó a cambiar el reglamento, pero no fue la única. Todas las ajedrecistas del mundo, salvo Susan, fueron beneficiadas con una subida de puntos en la clasificación internacional; la húngara dominaba con demasiada holgura gracias a su gran «ventaja», jugar en competiciones masculinas.
No todos los olvidos van contra las hermanas. Para no empañar la épica de la victoria de Judit contra Kasparov (Moscú, 2002), no se explica que se produjo en una partida rápida y no en una de duración clásica. Fue un hito en la carrera de la jugadora que no era necesario exagerar.
Trampa en Linares
Se cuenta mejor, para desgracia de Kasparov, el episodio en el que el ruso cambió una jugada de caballo, en Linares, después de soltar su pieza durante una fracción de segundo. El campeón queda retratado, sobre todo porque tres décadas después sigue sin pedir perdón ni admitir los hechos del todo. «No creo que hiciera nada malo», dice aún, con lo socorrido que habría sido parafrasear la maradoniana «mano de Dios».
Frente a todos estos comportamientos perfectamente tachables, Judit Polgar se gana al público y hace perdonar todos estos olvidos con su arma infalible: una sonrisa sana y maravillosa, exenta de rencor. Es difícil oírla hablar mal incluso de las personas que peor la trataron. Siempre se tomó los obstáculos con deportividad, sabedora de que superarlos la haría aún más fuerte. Solo así se explica una carrera irrepetible.
Las emociones se sucedieron en la quinta jornada del torneo de Candidatos, del que saldrá el retador del gran maestro chino Ding Liren, actual campeón del mundo. En Toronto, el trío de ases indio pudo escribir una página histórica, pero al final solo logró la victoria el más joven, Gukesh D. El joven de 17 años derrotó al azerí Nijat Abasov, que nos dejó otra imagen de gran maestro hundido, porque así de duro es perder en ajedrez. El chaval alcanza el liderato empatado con el ruso Ian Nepomniachtchi, quien se libró de una derrota 'de laboratorio' contra el otro niño indio, Praggnanandhaa R.
La partida del día parecía la de Pragg (18 años), que tuvo a Nepo contra las cuerdas. El indio llevó de casa una idea precocinada que sirvió en el momento justo en una defensa rusa, que tiene fama de ser la más impenetrable de las formas de defenderse contra el avance de peón de rey. Ahora la berlinesa tiene una reputación casi mejor, pero esa es otra historia. El caso es que el joven Pragg traía de casa un plan peligrosísimo, que implicaba el sacrificio de dos peones primero y de un caballo después. Entregar tanto material en el ajedrez de élite solo puede acabar en desastre para alguno de los dos. O bien hay un ataque definitivo o el bando glotón se queda con el botín y remata la faena sin mayores dificultades.
Para saber más
Esta vez fue una excepción. Nepo vomitó el exceso de ingesta y se quedó como nuevo, pero sin fuerzas para ganar. Pragg acabó decepcionado consigo mismo: había entrado en la línea soñada y no había sido capaz de rematarla. Lleva el 50% por ciento de los puntos en su primer Candidatos, pero este chico es especial y no se conforma con hacer un papel digno.
Praggnanandhaa R.MICHAL WALUSZA | FIDE
Quien tampoco acepta unas tablas sin luchar es Gukesh, que sabía que contra el más débil del torneo, Nijat Abasov, todo lo que no fuera ganar sería un fracaso. Le costó 85 movimientos y más de seis horas, en la partida más larga del torneo hasta el momento. También necesitó que su rival lo ayudara en el último suspiro; ya se sabe que en ajedrez no se consigue nada si el enemigo no colabora un poco en algún momento. Se llegó a un final en el que cualquier máquina haría tablas sin pestañear, pero los humanos sí pestañean y cometen errores, un mal imprescindible para que el juego sea emocionante y bello.
Nakamura logra divertirse por fin
Por eso no se puede negar la belleza de la otra victoria de la jornada, la de Hikaru Nakamura contra el francés Alireza Firouzja. El gran maestro nacido en Irán volvió a tropezar donde un campeón debería saltar. Ya ocupa la última posición, empatado con Abasov. En solo cinco jornadas, de las 14 programadas, está prácticamente descartado para ganar el Candidatos. Solo tiene 20 años y muchos torneos así para demostrar lo que vale, pero debería cambiar algo si quiere ser más competitivo cuando lucha por el título mundial.
Nakamura demostró también que su plan de divertirse no era tan disparatado como parecía. En su partida contra Alireza, el americano parecía en una película del Oeste, con dos caballos saltarines que hicieron salgar por los aires uno de los consejos que recibe todo aficionado: no mover más de una vez la misma pieza en la apertura. Hikaru abusó de los dos equinos y pese a todo salió de los primeros movimientos con una posición algo más que defendible.
Alireza Firouzja y Hikaru Nakamura.MICHAL WALUSZA | FIDE
Y cuando parecía que ambos se conformarían con las tablas, el estadounidense dio el último salto magistral: sacrificó una torre por el caballo enemigo y confió en el suyo propio y en sus peones. A Firouzja lo pilló con la guardia baja, como explicó el propio Nakamura en el vídeo que, como cada día, graba después de sus partidas. Esta la calificó como «salvaje», lo que justifica un poco la actitud de su rival.Desconcertado por la osadía, no atinó con el mejor plan y acabó inclinando su rey. No recibió el mate de la coz (un remate que la mayoría de aficionados conocen), pero lo echaron del tablero a patadas, en cualquier caso.
El tercer indio en liza, Vidit Santosh Gujrathi, acabó con un empate que sabe a derrota, como Pragg. Planteó la lucha de forma magistral y tuvo a Fabiano Caruana totalmente dominado, pero dejó escapar vivo al número dos del mundo. Un solo error, bastante natural, permitió que el americano contraatacara con tanto peligro que Vidit se tuvo que conformar con forzar tablas por repetición de movimientos. Por fortuna para él, tenía ese comodín en la manga, un triste consuelo.
Candidatos femenino
En el otro Candidatos, las ocho participantes acabaron dándose la mano y firmando cuatro empates en la misma jornada. Es la primera vez que ocurre, pero el porcentaje de tablas empieza a ser demasiado alto en el torneo femenino, pese a que la teoría sugiere que el absoluto, con una media de Elo mucho más alta, debería producir más empates.
Desviaciones estadísticas aparte, porque el ajedrez tiene un punto de azar pese a ser el deporte donde menos influye la suerte, parece que las partidas entre las jugadoras no están siendo tan agudas como las del cuadro absoluto.
Ayer, Kateryna Lagno pudo ganar a la china Lei Tingjie. Fue quien más cerca tuvo algo distinto al reparto de puntos. Quizás alguna ajedrecista descubra que es el momento de jugársela: el premio gordo solo es para una y conformarse con acabar cerca de la meta no tiene sentido. En caso de empate final, por cierto, habrá jornada de desempate, el 22 de abril, antes de la ceremonia de clausura.
Clasificaciones después de 5 rondas:
En el torneo absoluto, Nepo y Gukesh tienen 3,5 puntos, medio más que Caruana y uno más que Pragg y Nakamura. Vidit está en tierra de nadie, con 2 puntos, mientras que Abasov y Firouzja cierran la tabla con 1,5 puntos.
En el Candidatos femenino, sigue en primera posición Tan Zhongyi (3,5), seguida por Goryachkina (3). Salimova y Lagno las persiguen con 2,5 puntos y las cuatro jugadoras restantes empatan a 2, en la última posición. Son Muzychuk, Lei Tingjie, Vaishali R. y Humpy Koneru.