La UEFA confirmó este viernes que ha impuesto una multa al Barcelona de 60 millones de euros, de los que tendrá que abonar 15 y el pago de los otros 45 estará condicionado al cumplimiento de unos requisitos del reglamento financiero durante un periodo de dos años.
El club aceptó las medidas disciplinarias establecidas por la Cámara del Órgano de Control Financiero de Clubes (CFCB), por incumplir los requisitos de estabilidad del reglamento sobre licencias y sostenibilidad financiera de los clubes de 2024.
Según la UEFA, el Barcelona incumplió la norma de Ingresos de Fútbol por tener un déficit agregado de estos por encima de la desviación aceptable en la temporada 2024/25 (para los periodos de información que finalizan en 2023 y 2024) y aceptó un acuerdo de liquidación por un periodo de dos años el pasado día 3.
Multa de 31 millones al Chelsea
El Barcelona no ha sido el único club multado por incumplir el llamado ‘fair play’ financiero. La sanción más alta ha sido impuesta al Chelsea londinense, que tendrá que pagar algo más de 31 millones de euros. Se arriesga además a una multa suplementaria de otros 60 si persiste en el incumplimiento.
Además, el organismo rector del fútbol europeo también ha castigado al Lyon francés a pagar 12,5 millones; y al Aston Villa inglés, a pagar cinco millones.
La exitosa temporada del primer equipo de fútbol del Barça, con un juego que ha vuelto a despertar la admiración de propios y extraños, tres títulos más en sus vitrinas (Liga, Copa del Rey y Supercopa de España) y una superioridad casi aplastante en los duelos directos con el eterno rival, el Real Madrid, ha sido deslumbrante. Hasta tal punto, que la luz arrojada desde el césped ha acabado por ocultar una serie de sombras del todo innegables en el que es ya el quinto año de este tercer mandato de Joan Laporta.
El 2020-21, con las elecciones a mitad de temporada, ya contó como el primero, por lo que le queda solo uno para convocar de nuevo los comicios. Algo que, según ha señalado el dirigente, no se producirá hasta el verano del año que viene. Nuevos vaivenes en el apartado económico, las inscripciones con polémica de Dani Olmo y Pau Víctor, los serios movimientos de la oposición para pedir su dimisión o los aún largos tentáculos del caso Negreira serían las más destacadas de esas sombras que se mantienen más allá de los estupendos éxitos deportivos.
Laporta, a pesar de todo, sale reforzado de un curso que ha sido toda una montaña rusa desde el punto de vista institucional. La remodelación del Spotify Camp Nou, la nueva gran joya de la corona que desea dejar como parte de su legado, por ejemplo, ha acabado por alargarse más de lo esperado. Por mucho que la voluntad fuera inicialmente regresar a casa a finales del año pasado o principios del presente, finalmente se ha optado por retrasar el retorno, en principio, hasta septiembre. El regreso, eso sí, de momento, y hasta el verano de 2026 al menos, se producirá con la tercera grada pendiente de terminar y con algunas incomodidades por las obras.
La venta, precisamente, de varias localidades VIP del estadio, una nueva palanca activada tanto para inscribir definitivamente a Dani Olmo y Pau Víctor tras la firma del nuevo contrato millonario con Nike como para asegurarse el 1-1 en el fair play financiero también se ha visto rodeada de suspicacias. Sobre todo, desde LaLiga, con Javier Tebas a la cabeza. El CSD tuvo que intervenir para que los dos únicos fichajes del verano pasado pudieran seguir formando parte de los planes de Hansi Flick. Ese triunfo en los despachos, conocido durante la Supercopa de España en Arabia Saudí, llegó a provocar una airadísima reacción de Laporta fuera de sí (cortes de mangas e insultos) que vio también cómo la oposición se alineaba para reclamarle que dimitiera y convocara nuevas elecciones. Ahora, con los triunfos en la mano, podría hacerlo, pero ya ha adelantado que eso no entra en sus planes.
Las elecciones, la renovación de Flick...
«Convocar las elecciones antes sería ventajista, y no lo soy, siempre he cumplido mis mandatos en la medida que me han dejado. Las convocaré cuando corresponda, según los estatutos», recalcó en declaraciones a RAC1 un Laporta que sí tiene decidido presentarse a la reelección. «El club está mejor organizado viendo de dónde venimos y hacia dónde vamos. Me da fuerza y me hace estar convencido de que hacemos bien las cosas, en gran medida, estamos acertando. Me gustaría presentarme a las próximas elecciones, creo que estamos haciendo un buen trabajo y merecemos continuidad», agregó el máximo dirigente azulgrana, quien confirmó además la ampliación de contrato de Hansi Flick por una temporada más, hasta el 30 de junio de 2027, y cargó contra lo que él considera casi como una persecución en lo extra deportivo, tanto en el caso de las inscripciones de Olmo y Víctor como por la instrucción de un caso Negreira que parece estar eternizándose.
«Con todo este tema de la corrupción deportiva no se aclaran. Se ha extendido el sumario porque han querido estirar el chicle y no tienen nada que hacer, porque la postura del Barça es la que se está imponiendo y estoy convencido que acabaremos ganando y siendo absueltos. No se saldrán con la suya porque esta campaña de desprestigio institucional como otras campañas similares hacen que aún sea mejor y tenga más mérito ganando los tres títulos», sentenció.
El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]
En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.
El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.
Falta de mordiente
El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.
Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.
Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.
Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE
Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.
Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.
Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.
Quizás solo fueran detalles, quizás metaforas, pero ayer una moneda giró en el Metropolitano y sólo con ver a los entrenadores en rueda de prensa se podía imaginar a quién le salió cara. Hansi Flick salió fresco, despejado, como si se acabara de levantar, mientras que Simeone lo hizo como si hubiera jugado él los 90 minutos de la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. "Reproches no hay. Los futbolistas están dando todo. Creo que estamos dando el máximo y aspiro a seguir igual en liga", apuntó el Cholo en su comparecencia.
La Liga está casi imposible para los rojiblancos, a nueve puntos de un equipo que aún no ha perdido en 2025. La última derrota de los azulgrana fue, precisamente, ante el conjunto de Simeone antes del parón invernal y ese duelo levantó aún más el vuelo de los pupilos de Flick. "Después de la navidad mejoramos mucho, el equipo creció en su manera de cómo jugar, pero el partido contra el Atlético anterior ya había sido bueno y les había dicho a los chicos que estaba contento", reveló el entrenador alemán.
Un técnico que permite ahora ciertas licencias que no permitía al inicio de la temporada. Aún es pronto, dice, pero el camino lo tienen claro hacia el triplete. "Soñar está permitido, pero hay que trabajar muy duro", apuntó el técnico y le secundó poco después su jugador Jules Koundé en zona mixta. "Estamos metidos en todas las competiciones, el camino todavía es largo, pero sí soñamos", comentó el defensor.
El Atlético está en el lado contrario. Cruz total en la moneda del fútbol. Lejos en liga, eliminados de Champions ante el Real Madrid y ayer se rehicieron a un primer tiempo horrible para soñar con el partido de la Cartuja. "Nos disculpamos por no haber conseguido el pase a la final, que era la ilusión de todos", dijo Josema Giménez en zona mixta.
Pero la clave del cambio de actitud fue la charla del Cholo al descanso y los múltiples cambios que se hicieron desde la caseta tanto tácticos como de nombres. "Les dije que nos habian perdonado y dejado vivos y eso nos daba optimismo para enfrentar con mas valentía el segundo tiempo", explicó el argentino.
El optimismo y la valentía los puso Alexander Sorloth. El responsable del tanto que terminó con la derrota del Barça en Montjuic fue una pesadilla para la defensa blaugrana, pero le falto contundencia y eficacia. Pese a que disfrutó de varias ocasiones claras, el noruego no pudo rematarla con un sólo disparo a puerta. Todos terminaron fuera o anulados por fuera de juego.
El equipo, con los cambios, había conseguido inclinar el campo hacia sus intereses, pero fueron incapaces de remontar el tanto inicial de Ferran, en una primera parte de los blaugrana memorable. "El rival juega muy bien, me gusta como juega y lo he dicho muchas veces", alabó el Cholo y fue correspondido por Flick que calificó al Atlético como uno de los "mejores equipos no de España sino de Europa".
Maratón y final
El Barcelona afronta ahora una maratón de partidos hasta la final de La Cartuja en la que habrá un Clásico. "Mañana llegaremos a las 3 de la mañana, dormiremos no mucho y luego a entrenar otra vez, recuperarse y ver qué es posible contra el Betis. No es fácil", apuntó Flick sobre el calendario.
De hecho, el alemán avisó de que no quería responder a ninguna pregunta sobre la final del 26 de abril ante el Real Madrid porque "su foco está en el Betis" y quedan "muchos partidos antes". Aunque al final deslizó: "El Clásico está bien". Los dos que ha jugado, por cierto, los ha ganado tras marcar cuatro y cinco goles al rival.