El centro del campo. Ahí reside ahora la reflexión del Real Madrid en el césped y en los despacho justo antes de enfrentarse al Pachuca en la segunda jornada del Mundial de clubes. ¿Qué hacer? Firmar a un nuevo mediocentro o confiar en la plantilla. Preguntado por ello en la llegada de la expedición a Charlotte, Xabi Alonso fue contundente: “Ahora estamos en competición, no pensamos en el futuro“, y se mostró confiado sobre las posibilidades y las virtudes de los jugadores que tiene en el eje de su equipo.
“Estamos en un momento que es el Mundial, no estamos en cómo poder mejorar la plantilla. Sí creo que con los que tenemos podemos tener un centro del campo dominante y con diferentes perfiles se puede conseguir, estoy convencido, lo vamos a ir viendo, seguro”, explicó, centrándose en la “ambición” y no en la ansiedad por jugar bien.
“He percibido ganas de mejorar, de hacer cosas diferentes porque viene un cuerpo técnico nuevo, eso agita un poco el día a día, pero noto ambición y calma positiva. El reto es que con los jugadores que tenemos este centro del campo funcione bien”, insistió.
Dos futbolistas son clave en esa realidad: Aurelien Tchouaméni y Arda Güler. El primero, según el propio Alonso, es “un pilar” del equipo. “Clave porque tiene que tomar decisiones muy rápido en diferentes momentos”. El segundo, el turco, joven promesa que poco a poco se va haciendo hueco, necesita “estar cerca del balón“. “Cuanto más balón toca, mejor”, dijo.
A unos metros, el joven turco explicó que ya ha hablado con el nuevo técnico y que está “ilusionado“. “Muy motivado”, añadió. “Ha sido un gran jugador, una leyenda. Hemos hablado y me ha dicho que si juego de 6 o de 8 quiere que vaya profundo y ayudar en la creación, que tenga el control del juego, y que si juego de 10 tengo que jugar entre líneas y crear oportunidades. Para mí mejor que en la banda, me gusta”, reconoció.
Tchouaméni, con mejor español que el tímido Güler, reflexionó sobre la llegada de Xabi y las necesidades en el centro del campo. “Es un entrenador muy intenso, quiere mucha intensidad en el campo y vamos a mejorar cada día”, dijo, y volvió a insistir en su preferencia por jugar de mediocentro antes que de central, aunque como con Ancelotti, se pone en manos del entrenador: “Seguro que prefiero jugar de medio, pero lo que diga el entrenador”.
Cuestionado sobre la necesidad de un fichaje, Tchouaméni fue directo hacia el periodista que se lo preguntó: “¿Tú qué crees?“, dijo, bromeando. “Tienes que preguntarle al presidente o al míster, no es mi trabajo. Mi trabajo es el de jugar en el centro del campo y ayudar al equipo”, valoró, antes de reconocer que están siendo semanas “difíciles” para la plantilla. “Tuvimos que ver desde casa la final de la Champions y eso es difícil, hay muchas ganas de ganar partidos y de ganar este título. Sabemos de la exigencia de este club y debemos ganar trofeos”, finalizó.
De repente, un balón cae desde una pequeña jaula suspendida en lo alto del pabellón. Suena una bocina gigante, ocho tubos lanzan humo desde ambos fondos del campo y dos futbolistas, cual gladiadores que luchan por su vida en el Coliseo romano, corren desesperados hacia la pelota, que cae sobre el círculo central. Comienza el partido, un uno contra uno al que cada pocos segundos se van sumando más jugadores hasta quedar seis contra seis. Comienza una de las finales de la Kings League, la competición de fútbol amateur que nació en la cabeza de Gerard Piqué y que ahora ha conquistado varios países de Europa, de América y de Asia, ha convencido a leyendas del fútbol, reúne detrás de los móviles y en la grada a millones de niños y adolescentes y parece dispuesta a convivir con el fútbol profesional a base de show, tarjetas de suerte en forma de penaltis sorpresa, dados gigantes que aumentan el valor de los goles o cambian el formato del partido y un sinfín de mezclas entre algo real y un videojuego.
"Desde el primer momento nosotros no queríamos competir con el fútbol tradicional", explica a EL MUNDO Gerard Piqué por los pasillos del Inalpi Arena de Turín, sede, en una misma tarde, de las finales de la Kings League de Francia, Italia y España. "El fútbol es el deporte más grande del mundo, siempre va a ser el deporte rey", asegura.
Después del éxito de la edición de España, retransmitida por internet y con la presencia de exfutbolistas y youtubers como presidentes de los equipos, entre ellos Iker Casillas o Ibai Llanos, en los últimos meses el formato se ha trasladado a Italia, Brasil, Francia o Alemania, y en el 'Mundial de Clubes de la Kings League', que se está disputando estos días en París, también hay equipos de Japón, Arabia Saudí, Congo, Marruecos y Estados Unidos, debutando como presidentes, entre otros, Lamine Yamal y el boxeador e influencer Jake Paul.
La nueva estrella del fútbol español es un ejemplo perfecto para analizar la relación entre el balón profesional y la Kings League. Yamal despunta ya en el Barça, pero una de sus primeras acciones comerciales ha sido sumarse como presidente de uno de los clubes de la competición de Piqué. Su edad, 17 años, le pone a la par de la mayoría de aficionados de la Kings League, con todo lo que implica a nivel publicitario.
El mensaje sigue siendo claro: "Nosotros siempre nos hemos presentado como un producto complementario al fútbol y creo que nos podemos ayudar mutuamente porque tenemos una audiencia muy joven", admite Piqué. Y tan joven. Según datos ofrecidos por la propia competición, el 80% de los seguidores de la Kings League tiene menos de 34 años, y en directo, tanto en Italia como en el Cupra Arena de Barcelona donde se han hecho las distintas ediciones de España y en los campos de fútbol a los que se ha llevado la liga para sus finales (Camp Nou o La Rosaleda) la imagen es la misma: la mayoría son niños y niñas entre 10 y 18 años, muchos de ellos con una camiseta de algún equipo de la Kings League y el nombre y la camiseta de futbolistas que hasta hace no mucho jugaban en divisiones inferiores de sus países.
En el Inalpi Arena de Turín aquello parecía un concierto de alguna estrella del pop adolescente: hormonas, muchas fotos y varias marcas que pretenden conectar con el público juvenil. El césped, negro por votación del aficionado, recibió a Claudio Marchisio, CEO de la competición en Italia por presión, así lo admitió medio en broma y medio en serio, de sus hijos adolescentes. "Para ellos es más divertido que el fútbol, menos aburrido, menos largo... Pasa algo en cada minuto. El fútbol no debe convertirse en la Kings League, pero necesita algunos cambios y podría copiar algunas cosas de este formato", asegura a este periódico a pie de campo.
Las finales comienzan con el pabellón lleno y con los presidentes, youtubers la mayoría y auténticas estrellas de esto, emitiendo en directo para sus canales oficiales. Pinchan la señal del encuentro y en un recuadro muestran su reacción en vivo al partido. Ahí aparece DJMariio, presidente de Ultimate Móstoles y uno de los rostros más conocidos del sector en España. En la grada, las miradas dejan de ir al campo y van hacia ellos: le piden selfies, hacen corrillos a su alrededor y pasan de largo de otras leyendas del fútbol como Zanetti o Bonucci, ex de la Juventus, presidente de la Kings League en Italia y uno más en un pabellón turinés.
La noche fue triunfal para el youtuber español, cuyo equipo terminó levantando el trofeo de campeón. En su plantilla, caras conocidas del fútbol español como Ferran Corominas (Espanyol) o Alberto de la Bella (Real Sociedad). Enfrente, el Troncos FC, propiedad del youtuber 'Perxita' que tiene en su equipo a Carles Planas (ex canterano del Barça) o Joan Verdú (Espanyol). "Es diferente al fútbol, pero igual de emocionante. Para mí ha sido un descubrimiento porque no esperaba disfrutar tanto. Había perdido la ilusión, por eso había dejado el fútbol, y esto me ha hecho divertirme y conectar de nuevo con el Alberto de la infancia", reconoce De la Bella a EL MUNDO.
"A los jóvenes también les gusta ver fútbol gracias a la Kings League, estoy seguro. Y ahí están los acuerdos que hemos hecho con clubes y ligas, porque al final entienden que formar parte de alguna forma del ecosistema de la Kings League les puede ayudar a acoger gente muy joven que se una también a sus proyectos", añade Piqué.
La Serie A italiana se acercó a la Kings League nada más crearse y en la edición de España siguen esperando pasos concretos de LaLiga. Hace un par de años, Javier Tebas tildó la competición de "circo", pero hace poco salió en uno de sus vídeos promocionales. El encaje parece necesario para un fútbol que no se puede permitir alejarse del aficionado más joven.
El ecosistema de la Kings League, incluyendo a los presidentes de los equipos, acumula 2.900 millones de seguidores en total, una cifra que el fútbol tradicional no puede infravalorar, suma 33 millones de visualizaciones por jornada entre las seis ligas en activo y en el Mundial de selecciones disputado en enero registró cifras récord: seis millones de espectadores simultáneos en la final entre Brasil y Colombia y 40.000 asistentes en el Juventus Stadium de Turín.
"Simo, yo no me muevo más de aquí", suplica un padre italiano a su hijo, eufórico porque por la primera fila está pasando uno de los youtubers más importantes de Italia. A unos metros, sentados tranquilamente, Marchisio charla con Bonucci sin público alrededor. Las estrellas son otros.
A las 18:10 de la tarde del sábado, Iglesias Villanueva pitó el final del Real Madrid - Cádiz y comenzaron las 2 horas y 20 minutos de espera en el Santiago Bernabéu. El conjunto blanco había hecho los deberes venciendo al equipo andaluz (3-0) y sólo necesitaba que el Barça no ganara ante el Girona para celebrar su 36º Liga. Una celebración extraña, en diferido, sin aficionados y por televisión, como en 1967, cuando el Madrid fue campeón tras una derrota del Barça en Las Palmas.
El club dejó claro el viernes que los jugadores no acudirían a Cibeles. Querían centrar los esfuerzos en lo importante: ganar al Cádiz y ganar el miércoles al Bayern. Sin despistes. Hace dos años, el Madrid ganó al Espanyol un sábado por la tarde, levantó el título, acudió a Cibeles y el miércoles siguiente disputó la vuelta de semifinales contra el City en el Bernabéu, en la que ganó.
Este año, sin embargo, "la situación es diferente", admitía Carlo Ancelotti desde la sala de prensa. "Hace dos años estaba en nuestra mano. Ahora no merece la pena esperar, si tenemos que celebrar, celebraremos el próximo domingo. Nuestra afición lo entenderá", explicaba ayer sobre la ausencia del equipo en Cibeles.
La realidad es que el cuerpo técnico y la dirección del club preferían centrarse al 100% en el Bayern aunque hace dos años el partido del City saliera bien. Haber acudido ayer a Cibeles después del partido del Barça hubiera influido en el entrenamiento de este domingo, planeado para las 11 de la mañana. Ni cena de equipo ni celebración con la afición. El staff lo descartó, aunque muchos jugadores tenían la ilusión de acudir por primera vez a la famosa plaza.
La situación, entonces, dejó una imagen curiosa. Dentro del Bernabéu, los jugadores y el cuerpo técnico se unieron para ver el Girona-Barça en el palco junto a sus familiares y amigos más cercanos. Ni siquiera hubo zona mixta. Nadie quería hablar sin saber lo que pasaba en Montilivi. Y fuera les aguardaban unos 200 aficionados que seguían el encuentro por el móvil.
"¡Campeones! ¡Campeones!"
A las 20.30, el título. La victoria del Girona desató los gritos por toda Concha Espina y retumbó en Sagrados Corazones. Dentro del estadio, tímida fiesta. Jugadores y cuerpo técnico, con Ancelotti a la cabeza, lo festejaron entre abrazos, gritos y muchas collejas, algo que es tradición desde que llegara Rüdiger al club. Sonó el clásico "¡Campeones! ¡Campeones!" y las cabezas comenzaron a pensar en el Bayern.
A las 20:45, sólo 15 minutos después del final en Girona, Toni Kroos apareció por la puerta del estadio iniciando el camino de vuelta a casa. Los aficionados habían acudido en masa tras el final del Barça y rozaban el millar. Fue todo un poco descontrol, con la gente cruzando de un lado a otro de la plaza mientras los coches de los jugadores pasaban por ella.
Modric abandonó el recinto en taxi y los nuevos, como Brahim o Güler, se pararon durante más tiempo con los aficionados, igual que Rodrygo y Vinicius, que tenían ganas de celebrar con la gente y detuvieron su coche para sacarse fotos. "La nueva era", tuiteó Vini, compartiendo una publicación que recordaba el número de títulos de los jugadores jóvenes del Madrid. Esa misma frase es la que mencionó Araujo cuando el Barça le ganó la Supercopa de España al Madrid en 2023...
A las 21:20, 35 minutos después de Kroos, salió el último: Jude Bellingham. Sacando la cabeza y el brazo por la ventanilla mientras su madre conducía el coche, el inglés gritó a los aficionados y se paró durante unos segundos con ellos. Es su primera Liga. Será su gran recuerdo.
Sin cena oficial, los futbolistas se desperdigaron por la capital. Alguno compartió cena con otros compañeros, pero "a las 11, a entrenar" como les recordó Carletto.
Nacho, capitán, explicaba la decisión de no celebrar: "Lo primero, felicitar a todo el madridismo. Gracias por el apoyo que hemos tenido durante toda la temporada, que ha sido fundamental. Y lo segundo, un mensaje de tranquilidad, que esto se va a celebrar como se merece el fin de semana que viene. Ellos saben lo competitivos que somos y las ganas que tenemos del partido contra el Bayern. Entiendo que tienen muchas ganas de celebrarlo, pero hay que esperar una semana, que lo vamos a celebrar a lo grande". Hasta el domingo, agua.