Después de una temporada muy discreta, donde incluso tuvo que ceder protagonismo en la rotación, Facundo Campazzo ha recuperado su mejor nivel al frente del Real Madrid. El argentino, autor de 18 puntos, lideró ayer el segundo triunfo frente a Unicaja en una noche decidida por la puntería de los blancos desde el perímetro (13 triples, con un 48% de acierto) y las 22 pérdidas del equipo de Ibon Navarro. [Narración y estadísticas (90-75)]
La 29ª victoria consecutiva en el Movistar Arena deja al Madrid a un paso de la final. Sus buenas sensaciones colectivas cuentan además con un refrendo estadístico, ya que jamás ningún equipo logró remontar un 0-2 adverso en semifinales. Con el mejor Campazzo a los mandos, el vigente campeón vuelve a parecer máximo favorito para reeditar título. Los bases de Unicaja, que dominaron a su antojo durante la final de Copa, no encuentran ahora un antídoto contra el Facu.
Dejando aparte el sangrante caso de Tyson Carter (-32 de su equipo con él ayer en pista), ni la intensidad defensiva de Alberto Díaz, ni la amenaza de Kendrick Perry en la otra canasta mermaron a Campazzo. Su contribución más decisiva llegó al inicio del tercer cuarto, con un gran triple seguido de una fulminante bandeja que abrían la primera ventaja por encima de la decena (53-41). En esos minutos de inspiración, el equipo Chus Mateo aún estiró el colchón hasta un 63-44 que parecía definitivo.
Hezonja y Garuba
Entonces apareció el espíritu de Unicaja, que ya mostró en el cruce de cuartos ante el Barça su capacidad para salir airoso de las situaciones más extremas. Los visitantes reaccionaron con un parcial de 4-20. A falta de siete minutos, con 67-64, Melvin Ejim desperdició un triple para restablecer la igualdad. Entonces llegó el momento de Mario Hezonja, autor de cinco puntos en minuto y medio y Usman Garuba, que acertó con el triple antes de negar la bandeja de Kerry con un formidable tapón.
Los tiros libres errados por Yankuba Sima, Nihad Djedovic y Tyson Pérez terminaron por desquiciar a Unicaja, que acabaría sufriendo los últimos coletazos de Campazzo, con un par de triples para el delirio de su afición. El domingo, el Martín Carpena acogerá el tercer capítulo de la serie (17:00 horas). Mientras, el Madrid ya puede presumir de sus 14 meses sin perder como local. Desde aquel 31 de marzo de 2024 suma ya la segunda mejor racha de la historia, sólo por detrás de los 33 triunfos encadenados por el Barcelona entre 2009 y 2010.
Un segundo cuarto absolutamente letal del Real Madrid dejó el 'Clásico' de la ACB en el Palau Blaugrana visto para una sentencia que acabaría reflejando un incontestable triunfo por 76-95 al término del duelo. La efectividad en el tiro de los blancos, que firmaron un ataque con múltiples protagonistas en el que brillaron especialmente Campazzo, Procida y Hezonja, dejó desmoronó a un Barça que no supo engancharse al duelo en ningún momento y que pecó tanto de un exceso de precipitación como de falta de precisión en sus labores ofensivas. Solo Vesely, Parra y Clyburn parecieron capaces de hacer frente al torbellino propuesto por un rival que, por momentos, estuvo a punto de llevarse un triunfo de récord para vengarse aún más de la afrenta encajada en casa en enero frente a su enemigo más íntimo, capaz entonces de batirlo a domicilio por un muchísimo más peleado 100-105.
Por mucho que el Real Madrid lograra abrir una leve brecha en el arranque del duelo, con un juego eminentemente coral en el que ya destacaría inicialmente la aportación ofensiva de Hezonja, el Barça logró hacerse con una primera victoria parcial por 18-15. Un resultado forjado gracias, sobre todo, a la efectividad de Jan Vesely y que, quizás, les permitió a los aficionados que llenaban las gradas pensar seriamente en hacerse con un triunfo al término del encuentro. Pero, si por un momento los locales pudieron llegar a prometérselas felices, el segundo cuarto fue todo un golpe de realidad. Los de Scariolo, hechos todo un vendaval, aprovecharon una tremenda efectividad en los triples para castigar a los locales marchándose con una máxima diferencia de 21 puntos en el marcador (30-51) cuando el partido se acercaba ya al descanso y dejando a los barcelonistas sin capacidad de respuesta.
La puntería de Lyles, Campazzo y la de un recuperado Hezonja desde más allá de la línea de 6,75, así como unos muy buenos minutos de Procida sobre la pista, castigaron a un Barça al que le faltó acierto y convicción al buscar el tiro y que, pese a todo, logró maquillar un poco las cosas justo antes de marcharse a la caseta gracias a un triple de Parra (33-51). De nada le sirvió al Barça mejorar un poco sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Los azulgrana siguieron fallando opciones aparentemente claras para maquillar un poco las cosas mientras al Real Madrid los puntos prácticamente se le caían de los bolsillos, incluso con todo aparentemente en contra, para lograr una máxima diferencia de 24 puntos y marcharse al último y diferente periodo 18 arriba en el luminoso (53-71).
Visto lo visto, y prácticamente dando por imposible una remontada que habría sido como mínimo una absoluta sorpresa, a Xavi Pascual no le quedó otra que empezar a guardarse bazas con vistas a una semana con doble cita en la Euroliga, pero sin renunciar por ello a evitar que el eterno rival fuera capaz de hacer más sangre en casa. El Real Madrid, levantando quizás por momentos un poco el pie del acelerador, tampoco quiso renunciar a llevarse un triunfo que le permitiera romper un récord de máxima diferencia a domicilio en un clásico de la ACB (23 puntos) que se remontaba a hace 53 años. Sin olvidar, claro, que la máxima absoluta fue un 63-102 cosechado a finales de 2016 precisamente en la Euroliga. El duelo, decidido ya a la práctica desde el segundo cuarto, terminaría finalmente registrando un triunfo visitante por 76-95. Algo menos abultado, pero no por ello menos doloroso.
Sergio de Larrea mide 2,03 metros, es campeón del mundo júnior y plata en el Mundial sub 17 y este verano dejó a todos impresionados como invitado de la selección durante la preparación del Preolímpico (llegó a debutar en un amistoso). «Es un perfil de jugador muy diferente, que en España no se ha visto nunca. Un base muy grande, creo que a la larga puede ser un jugador generacional», dice de él Mario Saint-Supéry, otro director pura fuerza y desparpajo, perla del Unicaja y ahora desperezándose en la ACB con el Baxi Manresa. «Los dos tienen muchísimo talento y un futuro por delante increíble», les elogia Rafa Villar, también oro de Debrecen, clave con sus triples en la final mundialista, formado en el Barça y abriéndose paso en el Hiopos Lleida. España, país de bases, escapa del laberinto mirando al futuro. Los tres ya están a las órdenes de Sergio Scariolo en la absoluta, que se la juega en el doble enfrentamiento contra Eslovaquia (este viernes, el primero, en Bratislava, a las 18:00 h.) para poder defender oro el próximo verano en el Eurobasket.
El cuarto pilar, ya consolidado, es Juan Núñez, también 20 años, que no puede acudir a la ventana por jugar esta noche con el Barça en Euroliga. Él, quizá antes de lo que le tocaba, fue el recurso de urgencia del seleccionador en el Mundial 2019, cuando de repente España se quedó huérfana de lo que siempre presumió. Sin Ricky, sin Lorenzo Brown (nacionalizado como recurso a la carestía de directores...), apenas Alberto Díaz quedaba. Un país que una década atrás presumía de Calderón, Sergio Rodríguez, Cabezas, Raúl López... y el propio Ricky.
«Los veía en la tele. Todos los veranos veíamos a la selección en familia. Yo me fijaba en los bases. En Ricky y en el Chacho... Me fascinaban, la manera de leer el juego, de hacer disfrutar al espectador. Son mis ídolos», cuenta a EL MUNDO De Larrea, quizá el más avanzado en madurez del trío aunque le queden unos días para cumplir los 19 años. Un director nunca antes visto, de más de dos metros, al que Pedro Martínez moldea en el Valencia Basket. Aunque la llegada del vallisoletano a la elite no haya seguido el camino preestablecido.
Saint-Supéry, De Larrea y Villar.ALBERTO NEVADO / FEB
Hasta los 15 años, Sergio jugaba en su cole, el San Agustín de Pucela, desoyendo las ofertas de aquí y de allá (también de EEUU). «Decidimos quedarnos, lo primero porque estaba jugando con mis amigos. Y eso era lo más importante. Iba a clase con ellos, jugaba con ellos, mis amigos de toda la vida. Y lo segundo, porque éramos un grupo competitivo, siempre nos colábamos en campeonatos de España, entrenábamos a buen nivel. Y el sentido de pertenencia y de estar cerca de mi familia. Las ofertas que se presentaban eran un poco lejanas y salir de casa... Decidimos esperar un poco, a tener un punto de madurez mayor, para adaptarse al sitio y la situación cuando tocara. Es raro, lo sé, la gente sale pronto. Pero animo a la gente a pensarlo bien y , sobre todo, a disfrutar. Eso es lo primero. Ahora aquí en la elite disfrutamos, pero para ello hay que disfrutar antes», explica con una madurez llamativa.
«La suerte que tenemos los tres es que hemos jugado casi siempre juntos. Nos coordinamos bien. Somos capaces de estar juntos en pista, porque tenemos perfiles diferentes que permiten esa conexión», apunta De Larrea, que define a sus dos compañeros, novedades en una convocatoria en la que también destaca el pívot Izan Almansa. «Rafa es un tío súper competitivo. Defensivamente es top. Leyendo situaciones de juego es muy bueno. Y, sobre todo, el balón en los últimos segundos... Bueno, ya se vio en el Mundial, lo dejó bastante claro», apunta sobre el barcelonés, el mayor del trío con 20 años. «Mario es un muy muy físico. Y muy listo, con mucho talento. Puede aportar mucha energía en ataque y en defensa», cuenta sobre el malagueño.
"El siguiente Llull"
A Saint-Supéry le llaman, cómo no, el Principito (cuentan que comparte ancestros con el escritor francés) y en 2022, con 15 años y 11 meses, se convirtió en el jugador más joven en debutar con el Unicaja. El del Rincón de la Victoria jugó la pasada temporada cedido en Burgos (LEB Oro) y ahora derriba todas las barreras con Diego Ocampo en el Manresa: el pasado fin de semana, ante el Tenerife, firmó 24 de valoración (15 puntos), algo que a su edad sólo habían conseguido en ACB dos bases, Luka Doncic y Ricky Rubio. «He tenido siempre desde pequeño en Málaga a Alberto [Díaz] como referente. Ha sido mi tutor, el que me ha enseñado todo. Pero siempre me han dicho que me parezco a Calderón cuando era joven y a Sergio Llull. El siguiente Llull me dicen mucho», admite.
«Mario físicamente es un bicho. Muy luchador, lo da todo y es un guerrero. Y a la vez es bastante inteligente para ser de 2006 y lo está demostrando en ACB», le alaba Villar, quien encontró el trampolín del desarrollo en Lleida, donde el año pasado logró el ascenso y ahora sorprende a toda la Liga Endesa. «De pequeño siempre he sido muy de Ricky Rubio, ha sido mi jugador favorito. Aunque me parezco más a Alberto Díaz, los dos somos muy guerreros, muy luchadores, muy de darlo todo por el equipo», dice tras un entrenamiento de la selección en Guadalajara.
«Quizá es que estábamos muy bien acostumbrados, con bases tan top, de un nivel increíble. Son generaciones que van pasando, cada una destaca más en diferentes posiciones», razona Villar sobre la crisis del base, un discurso parecido al de Saint-Supéry: «Yo no diría que hemos tenido problemas. Nos acostumbramos al nivel de unos bases que eran increíbles, jugadores generacionales».
Mario Saint-Supery reemplazará a Lorenzo Brown, quien anunció que, por motivos personales, no disputará con la selección española el Eurobasket 2025, que se jugará en Letonia, Chipre, Finlandia y Polonia del 27 de agosto al 14 de septiembre.
El base malagueño, incorporado recientemente a la Universidad de Gonzaga, completa la primera lista de 15 jugadores ofrecida por Sergio Scariolo, junto a Alberto Abalde, Santi Aldama, Darío Brizuela, Alberto Díaz, Juancho Hernangómez, Willy Hernangómez, Sergio de Larrea, Xabi López-Arostegui, Eli John Ndiaye, Joel Parra, Jaime Pradilla, Josep Puerto, Yankuba Sima y Santi Yusta, según informó la Federación Española de Baloncesto (FEB).
Scariolo ha decidido que Saint-Supery, que ya debutó con la selección absoluta durante las ventanas del pasado noviembre ante Eslovaquia en Bratislava, se incorpore al conjunto nacional antes de la cita europea.
28 de julio
Presente también en las ventanas disputadas de febrero, el base de 19 años ha disputado la última campaña en el Baxi Manresa, cedido por el Unicaja de Málaga, su club de formación, antes de confirmar recientemente su salto al baloncesto universitario estadounidense.
Por su parte, Brown, pieza clave en los esquemas de Scariolo para conseguir el oro en el Eurobasket 2022 y participar en los Juegos de París 2024, renuncia a disputar el torneo por motivos personales, días después de confirmarse su fichaje por el Armani Milán.
Está previsto que España inicie su concentración el próximo lunes 28 de julio, que seguirá con una serie de partidos amistosos en agosto, antes de la cita continental.