Todo amante del wrestling conocía a Terry Brunk, aunque nadie lo hacía por su nombre real, pero sí por el de su personaje, Sabu. El icono de la lucha libre y de la WWE ha fallecido a los 60 años, por motivos desconocidos, y ha dejado una gran tristeza en un mundillo que siempre le recordará por ser uno de los pioneros en el estilo ‘hardcore’ en la Wolrd Wrestling Entertainment (WWE).
Sabu conquistó cinco títulos mundiales y levantó los cinturones de la ECW, el XPW World Heavyweight Championship, el NWA Independent World Heavyweight Championship y de la NWA. Pero lo que más recordaran de él los aficionados es como introdujo el estilo ‘hardcore’ en este espectáculo y como utilizaba sillas, mesas e incluso alambres de espino para reducir a sus rivales.
“La WWE lamenta profundamente el fallecimiento de Terry Brunk, conocido como Sabu por los aficionados a la lucha libre. La WWE expresa sus condolencias a sus familiares y amigos”, se ha lamentado la cuenta oficial de la más reconocida de la asociaciones de wrestling del mundo.
“La AEW y el mundo del wrestling lamentan el fallecimiento de Sabu. Desde batallas con alambre de púas hasta momentos inolvidables de alto riesgo, Sabu lo dio todo por la lucha libre profesional. Nuestros pensamientos están con su familia, sus amigos y sus fans”, ha compartido por su parte All Elite Wrestling.
Por las montañas del mundo, unos adolescentes se calzaban sus esquís, se vestían de valientes y seguían a Kilian Jornet, uno de los mejores deportistas españoles de la historia, hasta que las fuerzas se acababan, incluso cuando ya se habían acabado. «Te ponías detrás de él hasta que reventabas. Le seguías, petabas a medio camino, te ibas a la cama y, al día siguiente, lo volvías a intentar», recuerda Oriol Cardona. «Nuestro entrenador nos decía que hiciéramos lo que él hacía. Fue una suerte coincidir con él», añade Ana Alonso. Hoy, aquellos chavales, Cardona, Alonso y otros como Ot Ferrer, Íñigo Martínez, Marta García o María Ordóñez forman la selección de esquí de montaña, uno de los equipos más potentes del mundo junto a Francia y Suiza.
En los próximas Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026 el skimo se estrenará en el programa y, por primera vez en la historia, España llegará como favorita a las medallas en un deporte de nieve. En la competición individual Cardona es uno de los favoritos, pero en el relevo mixto a ver quién le roba el oro al dúo que forma junto a Alonso. Paquito Fernández Ochoa, único campeón español en invierno, puede tener compañía por fin, más de 50 años después. ¿De dónde sale este milagro?
De muchos lugares, pero uno de ellos es la estela de Jornet, claro. El mejor corredor de trail de la historia dominó durante una década el esquí de montaña hasta el punto de que en el Mundial de 2011 se llevó tres oros, todos los posibles. Entonces no era una disciplina olímpica, era parte de su preparación, pero sus éxitos impulsaron a los chavales que le perseguían en tantos entrenamientos. A sus 37 años y con cuatro Copas del Mundo o cuatro Pierra Menta, el Tour de Francia de la especialidad, aún se alimentan rumores sobre la participación de Jornet en los Juegos Olímpicos de invierno de los Alpes en 2030, pero parece improbable. Queda su herencia, que multiplica la riqueza de quienes le precedieron.
"Mi padre no pudo enseñarme"
«Antes de Kilian en España siempre hubo practicantes, especialmente en las modalidades más cortas, que son las que ahora han entrado en los Juegos Olímpicos de invierno. Yo todavía tengo trofeos de mi padre en casa», apunta la granadina Ana Alonso, de 30 años, con la historia de España en el skimo en su salón. Su padre, Gerardo Alonso, apodado Yeti, guarda del refugio Félix Méndez de Sierra Nevada, fue uno de los pioneros españoles, segundo en el Europeo oficioso de 1975, pero por desgracia no pudo disfrutar de los éxitos de su primogénita: en 2010 un desprendimiento de rocas acabó con su vida.
¿Su padre le llegó a ver ganar alguna carrera?
No me llegó a ver competir en esquí de montaña, no pudo enseñarme y eso que él había dado muchas clases. Es una pena, la verdad. De adolescente yo competía en esquí de fondo y luego me centré en los estudios de INEF. Fue después de su accidente cuando empecé con el esquí de fondo. Me consuela que sus amigos fueron quienes me enseñaron así que, de alguna manera, sí pude cerrar el círculo. Aquellos inicios, con mi padre en el recuerdo, fueron muy bonitos.
Creado en los Alpes hace un siglo, el skimo se basa en ver quien sube y baja más rápido una montaña. En su modalidad clásica, los esquiadores suelen tardar entre dos y tres horas en cubrir kilómetros y kilómetros, pero eso es demasiado tiempo para el Comité Olímpico Internacional (COI). Los jóvenes se aburren, el Tik Tok y bla, bla, bla. Así que la modalidad que ha entrado en los Juegos es el sprint. Dos minutos y medio de locura: suben una pared empinada esquiando o corriendo con los esquís a la espalda, se paran para arrancar las pieles de seguridad y bajan deslizándose a todo lo que da. Como pasó en la escalada, los esquiadores de siempre critican la simplificación de su deporte, pero es un regalo para España. Ni en los Pirineos ni en Sierra Nevada hay kilómetros suficientes de nieve para practicar el skimo clásico, pero sobran para entrenar sprints.
De modelo a dominador del skimo
«Son pruebas cortas, muy explosivas, que se pueden entrenar aquí. No somos un país de nieve, somos un país de sol y nos tenemos que apañar con lo que tenemos», comenta Oriol Cardona, que entrena entre La Molina y Font Romeu, donde ha alquilado un apartamento junto a varios compañeros de selección.
Con muchas similitudes con Ana Alonso, su pareja en el dúo mixto -también tiene 30 años, su padre Joan también competía-, Cardona en cambio llevaba toda la vida peleando en el skimo cuando los Juegos Olímpicos le cayeron del cielo. A finales del 2021, la incorporación de la disciplina al programa olímpico ya le pilló como subcampeón del mundo de distancia sprint y ganas, muchas ganas de hacer lo que hace ahora: entrenar, entrenar y entrenar. Antes, compaginaba el esquí de montaña con algunos trabajos como guarda forestal o modelo y, sobre todo, con el trail running, donde llegó a ganar una Olla de Núria. De hecho, su relación con Kilian Jornet es aún más estrecha que la del resto: hoy le ayuda a planificar sus entrenamientos.
¿Y ya no corre?
Muy poco. Desde que el skimo entró en los Juegos lo dejé todo. No hay nada más grande que ser campeón olímpico. Además, llegaron algunas becas, recursos para prepararnos bien, y decidí centrarme al completo en los Juegos. Echo de menos correr, pero es una oportunidad única. Cuando era niño parecía una locura que el skimo fuera un deporte olímpico.
El sprint del skimo se disputa en carreras de seis participantes, con cuartos de final, semifinales y final y por ello suele haber sorpresas, pero Cardona es el vigente campeón del mundo y de Europa. En los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo será el rival a batir y, si falla, en el relevo mixto junto a Alonso raramente lo hará. Este año todavía no han bajado del podio en la Copa del Mundo. Paquito Fernández Ochoa por fin puede tener compañía.
Un test en el circuito olímpico
El próximo fin de semana la selección española tiene una cita importantísima en la Copa del Mundo en la estación de esquí italiana de Bormio, exactamente en el mismo circuito donde el año próximo se disputarán los Juegos Olímpicos. Será un 'Olympic Test' donde se podrá ver si las virtudes de Cardona, Alonso y compañía encajan en el trazado diseñado por el COI.
Ahora retransmitida por Eurosport, TDP y Esport3, la Copa del Mundo consta de nueve citas, de las que ya se han disputado tres esta temporada. En la última, en Boí Taúll, en el Pirineo catalán, Cardona ganó la prueba masculina, Alonso fue tercera en la femenina y ambos dominaron juntos el relevo mixto.
La cita más importante de esta temporada será el Mundial que se disputará en Morgins, en Suiza, del 2 al 9 de marzo. Allí se repartirán dos plazas olímpicas de las 18 que habrá en juego. El resto dependerán del ranking, aunque el límite de una plaza por país hace que España tenga ya casi asegurada su presencia.
La nueva reina de Francia exhibe en la vitrina de su casa un tesoro incomparable: dos adoquines del Infierno del Norte. Pauline Ferrand-Prévot (Reims, 10 de febrero de 1992) cautiva por su ambición y asombrosa versatilidad. Nadie en la historia ha dominado como ella en todas las especialidades ciclistas, suma 12 títulos mundiales en carretera, mountain bike, ciclocross y gravel y un oro en los Juegos Olímpicos de París. Un palmarés que este domingo adornó con la apoteósica conquista de su primer Tour de Francia.
Ella enorgullece a un país que sumaba 35 años sin conocer la victoria en la Grande Boucle femenina, la última triunfadora fue Catherine Marsal, en 1990. La sequía masculina alcanza los 40 años, con Bernard Hinault en e 1985.
Este domingo, Pauline ascendió al primer peldaño del podio de forma majestuosa, tras imponerse con el maillot amarillo en la jornada de clausura tras un ataque en los últimos kilómetros en la llegada Chátel. Monumental triunfo ante la aclamación de un público entregado. Entre sus incondicionales sobresale el neerlandés Dylan Van Baarle, su pareja. Él también tiene 33 años y es ciclista. Ambos comparten equipo, el Visma de Jonas Vingegaard. Todo queda en casa. Pauline es una corredora muy polivalente. Dylan es un rodador de primer nivel, en 2022 ganó la París-Roubaix, la misma prueba que este año se anotó Pauline. Ninguna pareja de la historia cuenta en su casa con dos trofeos de la clásica más tremenda. «Ya puedo presumir de tener en casa dos joyas de Roubaix», dijo en la pasada primavera la campeona francesa, que convive con Van Baarle después de romper, en 2021, su relación con Julien Absalon, que también ejercía de mánager.
Pauline y Dylan forman un tándem envidiado. Ambos han participado en varias pruebas mixtas y casi siempre con resultados exitosos. En la Karcher Duo Extreme de Curaçao de 2023 ganaron con media hora de ventaja respecto a los segundos clasificados. Siempre que pueden comparten entrenamientos, como también hacen Tadej Pogacar y su novia, Urska Zigart. Las parejas de moda en esta nueva edad de oro del ciclismo.
Ferrand-Prévot se adjudicó el Tour de Francia tras imponer su fortaleza en la alta montaña. La clave estuvo en la victoria del pasado sábado en la cima de la Madeleine, culminación de la etapa reina. En el ascenso al emblemático puerto, atacó a falta de 11 kilómetros y en la meta superó en un minuto y 45 segundos a Sarah Gigante, en 3:03 a Demi Vollering y en 3:26 a Katarzyna Niewiadoma. Una renta que le otorgó el liderato con una ventaja de 2:37 minutos. Una renta que amplió en la dura jornada de este domingo, con cuatro puertos y final en la subida a Chatel, tras previo paso por el alto de Joux Plane. En el tramo final saltó para desprenderse de sus rivales y llegó a la cima con 20 segundos de adelanto sobre Vollering.
«Estoy increíblemente feliz con esto. Desde que decidí volver a las carreteras, mi objetivo era participar en el Tour de Francia Femenino y ganarlo algún día. Esta victoria es la prueba de que tomé la decisión correcta», dijo ayer Ferrand-Prévot, que en 2015 se convirtió en la primera ciclista en poseer simultáneamente los títulos de campeona mundial en ciclismo de ruta, de montaña y de ciclocross. Este año fue segunda en Flandes y tercera en la Strade Bianche. Un curso fantástico en pruebas de carretera tras permanecer alejada de esta especialidad durante siete años para volcarse en la mountain bike, en la que ha sido campeona en las especialidades de maratón (dos veces), clásica (cinco) y corta (dos). Pauline, la ciclista total.