No fue una victoria ni vistosa ni cómoda, pero sí una goleada indiscutible. Le costó a España domar a una Portugal respondona que quería desnudar más carencias de la campeona de Mundo y lo que hizo fue despertar su voracidad. La selección gana vida en la Nations League justo cuando lo necesitaba y ante un rival al que espera el martes en Vigo y el 2 de julio en Berna en la Eurocopa.
Portugal avisó desde el inicio con los disparos de Diana Silva y Andreia Norton de que su liderato no era casual. Son un equipo camaleónico capaz de adaptarse para neutralizar el juego de sus rivales y España, más pasiva al inicio, lo notó hasta el minuto 25. Se acercó con centros de Claudia Pina y un remate lejano de Patri Guijarro, hasta que encontró el camino.
Se abrieron las diferencias, sobre todo porque la selección penalizó mucho la pasividad de Portugal para atajar segundas jugadas. De un libre directo de Pina cazó Aitana la pelota en un destello y, con una ruleta, encontró en el segundo palo a Patri Guijarro para abrir el marcador.
En menos de dos minutos, las portuguesas armaron una contra por la banda derecha y Catarin Amado batió a Cata Coll, que arriesgó mucho en la salida. España estaba avisada y se puso a carburar. Volvió a volcarse en campo rival y, de otra segunda jugada, nació otro centro de Claudia Pina que cabeceó picado Laia Aleixandre en el segundo palo. Los despistes le estaban costado caros a las lusas una y otra vez. El marcador lo engordó quien lo merecía, Claudia Pina, que falló en el remate de un perfecto centro lateral de Salma Paralluelo pero se revolvió hasta mandar el balón a la red.
En el segundo tiempo, cuando Tomé esperaba que su equipo amasara el duelo bajo la lluvia buscando minimizar riesgos, Portugal apretó el resultado desde el punto de penalti por una controvertida falta de Jana a Marchao que la colegiada rumana vio dentro del área.
Marcó Carole sin que Cata Coll adivinara y tuvieron las españolas que volver a apretar los dientes para consolidar la victoria. Buscó Montse Tomé piernas frescas, incluso sacrificando el talento, anoche estéril, de Aitana para buscar la electricidad de Athenea del Castillo y el olfato de Esther González tras un largo periodo de ausencia. Precisamente fueron ellas dos las que fabricaron el cuarto gol que cerraba el partido y mantenía a España viva en la Nations League y en la pelea con Inglaterra por la clasificación la fase final. Y es que las inglesas endosaron un 5-0 a Bélgica en Bristol para encaramarse al liderato con un punto de ventaja.
El Valencia refuerza su estructura deportiva tras la salida de Miguel Ángel Corona. Lo advirtió el CEO de fútbol, Ron Gourlay, hace unos meses y se ha materializado tras su regreso de Singapur. El presidente Kiat Lim ha dado luz verde a la incorporación de Lisandro Isei, Hans Gillhaus y Andrés Zamora, tres hombres a los que el Gourlay conoce perfectamente y a los que confía la "visión de futuro" en el mercado de fichajes que cree debe tener el Valencia para fortalecerse en los próximos años.
El objetivo, según anunció el club en un comunicado, es "impulsar el crecimiento deportivo y la mejora competitiva a lo largo de las próximas temporadas" tanto de la primera plantilla como de la Academia.
Lisandro Isei será el director de captación y 'scouting' del club, una figura en la cúspide del nuevo organigrama. Fue director de 'scouting' en el Al-Ahli de la Saudi Pro League, donde coincidió con el CEO de fútbol. Antes había trabajado en el Charlotte FC de Estados Unidos y para distintos clubes europeos como el Willem II y el FC Dordrecht.
Gillhaus, por si parte, será jefe de 'scouting' tras trabajar en clubes como el PSV Eindhoven, Chelsea, Arsenal y Atalanta. Además, ha sido director técnico del Zulte Waregem de Bélgica y coordinador de la red de 'scouting' europea del Sunderland.
Mientras su tarea se desarrolla en Europa, Andrés Zamora ejercerá como 'jefe de scouting' para Sudamérica, donde ya fue ojeador jefe de San Lorenzo de Almagro, del AVS Futebol de Portugal y del Olympique de Marsella también para el sur del continente americano.
Según indicó el club, estas incorporaciones están alineadas "con la visión de futuro del presidente Kiat Lim" y también "reflejan" el compromiso del club para prepararse "para responder a los retos que plantea el mercado de fichajes a nivel nacional e internacional.
«Fue un recibimiento como si hubiéramos ganado la Copa del Mundo». Alain Roche (Brive-la-Gaillarde, 1967) mira con nostalgia una fotografía en la que alza la Recopa de 1996, el único título europeo que tiene el PSG en sus vitrinas. Durante seis temporadas, el central francés visitó la camiseta de aquel equipo, fue capitán y disfrutó de la llamada Edad de Oro que el club vivió a principios de los 90. «Ese título nos ayudó mucho, porque en Francia no se habían conquistado tantos títulos europeos y fue un salto para todo el fútbol francés», recuerda. Compartió vestuario con el brasileño Raí, Djorkaeff, el mítico guardameta Bernard Lama, George Weah o David Ginola. Pero a aquella generación le faltó una guinda que arrastra el club. Jugó dos semifinales de la Copa del Europa pero nunca llegó a una final. La primera vez que el PSG lo consiguió fue en 2020, en un formato especial por la pandemia de coronavirus que proclamó campeón al Bayern Munich. Ante el Inter lo volverán a intentar. Sin con ellos fue clave en el banquillo Luis Fernández, ahora lo es Luis Enrique. Para Roche, pieza esencial para haber vuelto a una final.
Casi de la misma generación, se cruzaron en LaLiga cuando Roche vestía la camiseta del Valencia y él la del Barça, «y les ganamos», bromea el francés, que tiene muy claro lo que el asturiano ha inculcado al vestuario: «Ahora hay un espíritu y mentalidad de lucha continua. Nunca han bajado los brazos. Se pudo ver en esta Champions, creo que desde el partido ante el City». Rememora Roche el duelo en la penúltima fase de la liguilla, buscando la clasificación, que inició con un 0-2 en el Parque de los Príncipes que acabó con un 4-2. También reivindica el ex capitán el éxito en el campeonato francés, «que nadie mira pero que es muy físico, de mucho contacto».
Roche recibe la Copa de Francia en 1995 de manos de Mitterrand.AP
No oculta el ex capitán que no todo fue un camino de rosas para Luis Enrique. En la primera temporada, gobernando a un Mbappé con un pie en Madrid y cayendo en la semifinal ante el Dortmund. Y en esta segunda con un arranque Champions que arrojaba dudas.
«Ha tenido muchas críticas sobre la manera de gestionar pero estaba convencido de que tenía razón y lo ha demostrado. El mejor ejemplo es Dembélé y cómo reaccionó en 2025. Pero también Vitinha, Hakimi, Donaruma... Luis Enrique conoce el fútbol e hizo un equipo a su medida. Ahora, en la final, todo el mundo le aplaude, pero él siempre ha estado convencido», reflexiona destacando la personalidad del ex seleccionador español. «Tiene una confianza enorme en sí mismo enorme y en su carrera, en el Barcelona o en la selección, ha ganado títulos importantes. Y en su vida personal, ha vivido un momento trágico que le ha dado una fuerza terrible que transmite».
Clave ha sido también hacer un equipo a su estilo, coral y con jóvenes que auguran un proyecto a largo plazo, y que deben ser «tan maduros como Mbappé o Lamine». «Además, un espíritu increíble y hambre de títulos. Fabián Ruiz es el único campeón de Europa con España. La suerte que tenemos los aficionados es que el PSG tiene ahora la posibilidad de conservar y hacer crecer a este equipo porque tiene dinero para conseguirlo. Luis Enrique está construyendo un equipo que cada año va a reforzarse», advierte.
Ese cambio se dio tras la llegada de los fondos de Qatar, que han transformado el club convirtiéndolo en una referencia mundial a base de estrellas. «Permanece el espíritu, pero el club ha cambiado muchísimo. En mi época era conocido en Europa y ahora, desde que llegaron los nuevos accionistas, tiene una dimensión internacional. Han pasado por el vestuario multitud de estrellas. Beckham, Messi, Neymar o Mbappé jugaron en el PSG y eso es un salto mundial», reconoce.
De hecho, por eso Roche tiene en Valencia una habitación personalizada en el hotel del grupo Accord Novotel Lavant, honor que comparte en otros lugares del mundo con otros históricos como Raí, Pastore, Anelka o Pauleta. Todos ellos tiene una fijación: ver al PSG campeón de Europa, algo que sólo ha logrado otro equipo francés, el Olympique de Marsella en 1993, eterno 'enemigo'. «Nosotros ganamos la Recopa, pero estamos a un paso de la más bonita». En Múnich verá Roche si su deseo se cumple.
Parecían imparables y se estrellaron contra sus propios desaciertos. España puso contra las cuerdas a Inglaterra sin poder golpearlas. Perdió el gol en las decenas de ocasiones que pisó área y cayó en trampa de las las inglesas para jugárselo a penaltis. Arrancaron fallando el lanzamiento de Mead, repetido por doble toque, pero ni otra parada de Cata Coll evitó que la tanda fuera un desastre. Marcó Patri y fallaron Mariona, otra vez, Aitana, para sorpresa, y Salma Paralluelo, para colmo de un partido de desaciertos. España se marcha sin triple corona, sin haber perdido un partido y víctima de una seleccionadora, Sarina Wiegman, que siempre hace a sus jugadoras creer en el milagro. [Narración, minuto a minuto (1-1, 3-1)]
España las obligó a revolverse cuando Mariona hizo aparecer sus galones para abrir una final que parecían haber entendido mejor las inglesas de inicio. Montse Tomé sorprendió con la titularidad de Athenea, pero España tenía un plan muy claro que la seleccionadora neerlandesa se sabía de memoria. Mientras las españolas buscaban tejer sus conexiones, Inglaterra se movía como un acordeón. Era capaz de replegarse en su campo para ahogar a España, robar y hacer el que balón corriera hacia el área de Cata Coll, que tuvo que salvar un remate de Alessia Russo. Las británicas sabían que de cada error en la sala de máquinas española nacía una oportunidad. Asfixiaron a Patri Guijarro para quitarle la brújula, engrisecieron a Alexia e intentaron que Aitana no encontrara ni un espacio. Si la forma era con un patadón a la espalda de Ona Batlle o de Olga Carmona, no había vergüenza.
Aún así, España trataba de crecer y Hampton tuvo que tapar a bocajarro un disparo de Esther tras un centro que bajó con el pecho. La delantera del Gotham, peleona, buscó el gol que le calzara la bota de oro del torneo y encadenó oportunidades sin acierto. La selección se iba acercando a la zona de peligro con más confianza, tanto que Stanway tuvo que poner la espalda para desviar un chut de Athenea, con la portería siempre en la cabeza.
Contundente respuesta
No estaba incómoda Inglaterra, su plan estaban funcionando y, de nuevo, Stanway armó un disparo que avisaba de su voracidad. Pero la campana la hizo sonar Hemp, cuando aprovechó un desajuste entre Cata y Aleixandri en la salida de pelota que hizo a la portera mallorquina sacar un pie extraordinario para desviar el disparo de la extremo inglesa.
La respuesta fue contundente. Otra vez pasado el minuto 20, como en el Mundial de Australia, España encontró las costuras de su rival. Y lo hizo por tesón. Athenea y Aitana pelearon la pelota en la orilla derecha del área, nadie les mordió los tobillos, se la intercambiaron, la protegieron y acabaron por filtrársela a Ona Battle para que la colgara con mimo al segundo palo, donde apareció Mariona para batir a Hampton. España había vencido la resistencia inglesa con sus mejores armas y se quedó con el control absoluto del partido.
Durante 20 minutos, ni Sarina Wiegman ni sus jugadoras se pudieron levantar de la lona y un testarazo de Esther a centro de Aitana que se escapó junto a palo de Hampton. La única reacción del banquillo británico llegó por la lesión de Lauren James, que llegó renqueante a la final y aguantó solo 40 minutos. Llamó Wiegman a Chloe Kelly para buscar una reacción que llegó en la segunda parte.
Athenea, ante Carter, el domingo en St. Jakob Park.AFP
Inglaterra ha demostrado en esta Eurocopa que no necesita fútbol para hacer goles. Le falta una chispa para encenderse y, aunque la selección quiso volver a tener el control, ellas buscaban su momento. Lo encontraron cuando Chloe Kelly se escapó pegada a la banda y sirvió el balón para el cabezazo de Alessia Russo, cómoda en el salto ante las centrales españolas. Empujadas por su ruidosa grada, las actuales campeonas habían reaccionado y generado dudas en las españolas. Incluso volvieron a hacer lucirse a Cata Coll en un golpeo cruzado, otra vez, de Kelly.
Sin puntería
La respuesta de Montse Tomé fue sentar a Alexia, desdibujada, y buscar la energía de Clàudia Pina, que forzó a Hampton con su primer zurdazo. España necesitaba volver a la fluidez que logró tras el gol y, sobre todo, fabricar ocasiones con picante, no remates mansos que se sacudía con ligereza la defensa de las lionesses. Más estiradas, ellas confiaban en la fuerza de Agyemang en los minutos en que más peligrosas han sido en esta Eurocopa.
España, roma, tardaba en encontrar cómo aprovechar el filo que empezaba a crear Pina. Fue en el 89 cuando Salma Paralluelo y Vicky salieron para dar el último apretón, pero el remate de la madrileña lo salvó Hampton para forzar la prórroga. El plan siguió siendo el mismo, como el resultado. La selección apretaba y no golpeaba. Las tuvo Salma de todos los colores no supo cómo sacar provecho de su velocidad y rozó demasiado el gol sin conseguirlo. Pina insistía, aunque sin ajustar el punto de mira. Ni aunque Aitana cogió galones pudo evitar los penaltis con los que soñaban las inglesas. Con razón.
La selección se va de la Euro sin haber perdido un partido, con la Bota de Oro para Esther y Aitana como la mejora jugadora del torneo. Pero sin título. Sin gol, al fútbol no se gana.