Un mes, sólo un mes, un mes exacto, ¡menudo mes! Hace un mes, el 8 de febrero, Paula Sevilla se presentó en el Campeonato de Madrid de pista cubierta con el gesto torcido. Velocista de siempre, especialista en los 200 metros, por ser castellano-manchega no le habían dado plaza para su distancia y sólo le permitían participar en los 400 metros. El doble de sufrimiento, el doble de agonía… ¿Para qué correr? A sus 27 años, se planteó quedarse en casa. De hecho, iba a quedarse en casa. Pero a última hora decidió probarse.
En las distancias cortas, los 100 metros, siempre se había visto eclipsada por amigas suyas como Maribel Pérez y Jael Bestué y, en el fondo, sabía que algún día tendría que probar con alargar sus sprints. Lo que ocurrió sorprendió a todo el mundo, sobre todo a ella. De repente, una cuatrocentista de clase mundial. En su debut registró una marca estratosférica, 51.79 segundos, y se convirtió en la segunda mejor española de siempre sólo por detrás de Sandra Myers. ¿Había sido casualidad? Imposible.
Un mes después, sólo un mes, un mes exacto, Sevilla se colgó este sábado su primera medalla internacional: bronce en los 400 metros del Europeo indoor. Con la inocencia de quien todavía no sabe por qué es tan buena, la española se atrevió a retar
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Mónaco
Actualizado Domingo,
28
mayo
2023
-
02:27Ver 21 comentariosSaldrá segundo con el vigente campeón como único objetivo. "No...
Unos días atrás, Jim Walmsley, estrella de las carreras por montaña, algo así como el Kilian Jornet estadounidense, miraba al lado mientras disputaba la UTMB, la prueba más importante del mundo, y alucinaba: «¿Qué haces tú por aquí?». A mitad del recorrido alrededor del Montblanc, completados unos 80 de los 176 kilómetros totales, se encontraba en el grupo de cabeza junto a él al francés Vincent Bouillard, con el que Walmsley llevaba años trabajando.
Para el diseño de las mejores zapatillas de Hoka, el corredor yankee, imagen de la marca, había dado su opinión sobre varios modelos a los ingenieros y entre ellos estaba Bouillard. Pero en plena carrera, éste no quería ayudar a Walmsley con el calzado, estudiar sus pisadas para próximos prototipos, tampoco animarle: Bouillard realmente quería ganarle. Y lo hizo. Pese a su empleo a jornada completa como diseñador de zapatillas en Hoka, el francés triunfó en la meca del trail running para sorpresa de todos, especialmente de los atletas profesionales patrocinados por la empresa.
«Quizá para ellos era raro, sí, pero yo no pensaba mucho en ello. En una carrera de ultra distancia, que dura unas 20 horas, te debes centrar mucho en ti mismo y en la gestión de tu propio esfuerzo. En los primeros kilómetros recuerdo que estaba feliz como un niño, disfrutando de poder correr con los mejores y hablando con ellos. Muchos de los corredores de Hoka, como Jim, son amigos míos y yo pensaba: 'Wow, soy capaz de correr junto a ellos'. Pero a medida que fue pasando la prueba me concentré mucho en mantener el ritmo y en hacer las cosas bien», explica Bouillard a EL MUNDO.
Probador del calzado que diseña
Con su triunfo cogió el relevo de dos leyendas francesas como François D'Haene y Xavier Thevenard y se quedó a unos minutos del récord de la prueba del propio Walmsley. Sólo le perjudicó un control de material algo accidentado en uno de los últimos avituallamientos y una pequeña caída al final del descenso de La Flégère, a la entrada de Chamonix. «Me hice un poco de daño, pero ya me quedaba muy poco. En ese momento lo más importante era disfrutar de la entrada a meta», comenta el corredor y diseñador de zapatillas o diseñador de zapatillas y corredor. Más o menos una cosa llevó a la otra.
De Annecy, mediofondista desde la infancia, mientras estudiaba Ingeniería en la Universidad de Lyon llegó a competir en los 800 metros de algunos meetings franceses, pero cuando se graduó dejó de soñar en un futuro como profesional. El tartán estaba olvidado; trabaja investigando sobre polímeros. Pero para mantenerse en forma empezó a correr por la montaña, consiguió una beca para trabajar en Hoka, una cosa llevó a la otra y encontró su sitio, su equilibrio, su vida.
Entrenar a cualquier hora
En su trabajo estudia nuevos materiales para la marca, siempre en contacto con los corredores profesionales, y en su tiempo libre prueba por los caminos los prototipos que diseña. Entre 2017 y 2022, sumó algunas victorias en carreras pequeñas y poco conocidas en Francia y el año pasado empezó a sonar el mundillo al ganar la Kodiak Ultra, una prueba modesta de 100 millas en Estados Unidos. Pero nadie esperaba que fuera a ganar la UTMB, una especie de Mundial de la especialidad. La retirada de muchos de los favoritos, entre ellos el mismo Walmsley o el español Pau Capell, y la maestría de Bouillard llevaron a la campanada.
«Muchos se sorprenden porque he ganado pese a tener un trabajo a jornada completa, pero sólo ha sido una carrera. Tengo mucho respeto por los corredores profesionales porque tienen que rendir mucho más, durante muchos años. Yo simplemente disfruto mucho de correr por la montaña y supongo que ése es el secreto. Saco tiempo para entrenar de dónde puedo, por la mañana, por la tarde y por la noche y, de momento, no tengo hijos así que no tengo muchas obligaciones familiares», resume Bouillard que ahora no quiere cambiar de vida.
Las marcas deportivas ansían fichar a nuevos talentos y Hoka lo tiene fácil, puede ofrecerle un contrato de corredor sin salir de la empresa, pero el francés quiere seguir trabajando como diseñador de zapatillas. «Hablaré con la marca y es posible que redefinamos mi posición, pero yo disfruto de mi trabajo, no quiero dejarlo», finaliza.
Cuando se despertó sobre el asfalto de una calle de San Vicente del Raspeig, Dalia Alonso no entendía nada. «Has estado inconsciente mucho rato», le alertaron quienes le ayudaron justo antes de la llegada de la ambulancia. Pero le parecía imposible. Simplemente estaba cruzando un paso de peatones, uno como cualquier otro, y no había ningún peligro alrededor. Sólo cuando llegó al hospital de Alicante y revisó su reloj GPS descubrió que sí, que había perdido el conocimiento ocho minutos.
«Iba corriendo muy suave y me atropellaron. Al principio todos los que estaban por allí me decían que el conductor estaba bebido o se había drogado porque hizo algo muy raro. En lugar de frenar, aceleró. Pero luego resultó que no, explicó que el sol le había cegado», recuerda Alonso, una promesa de las carreras de montaña con un trauma a cuestas. A sus 20 años ya ha sido subcampeona del mundo juvenil y ha entrado a formar parte del equipo de Salomon, pero desde el pasado octubre debe luchar contra su propia memoria cada vez que sale a entrenar.
ORIOL GONZALVOSALOMON
¿Qué hace ahora al cruzar un paso de peatones?
Siempre que puedo evitar un paso de peatones lo evito, pero es imposible evitarlos todos. Todavía recuerdo a cámara lenta el momento en el que el coche aceleraba. Las semanas posteriores al accidente fueron muy duras porque tenía miedo de salir a la calle y hoy en día lo sigo pasando fatal. Mis rodajes en la ciudad son de pena, no tienen ningún sentido. Cada vez que tengo que cruzar un paso me quedo como una tonta esperando a que todos los coches paren para empezar a cruzar. Y a veces pasa un rato, eh. Lo único bueno fue que no me rompí nada. Me pusieron puntos en la cabeza y en la pierna derecha, me hice un esguince de tobillo, pero a los 10 días ya podía volver a correr.
«Hasta que no te pasa algo así no te das cuenta de que puede ocurrir. Ahora me siento super vulnerable, la verdad, pero también agradecida de estar sana», proclama Alonso en conversación con EL MUNDO en la presentación en Barcelona de las Ultra Glide 3, la última zapatilla de trail de la marca francesa.
La nota no llegaba en Madrid
Alonso creció en Soto del Real, al norte de Madrid, y después del confinamiento por la pandemia descubrió que al lado de su casa había una magnífica Sierra para correr. «Mi padre siempre ha corrido por el monte, pero en modo vividor. Yo todavía alucino. Sale a hacer 30 kilómetros y no se lleva ni agua. Después del confinamiento empecé a salir por donde él salía y no me dio la nota para estudiar Criminología en Madrid así que me tuve que mudar a Alicante», relata con un mensaje: «Supongo que nada pasa por nada. Como no conocía a mucha gente en Alicante y me aburría muchísimo, cogí el hábito de correr cada mañana y así empecé a entrenar de manera más regular».
ORIOL GONZALVOSALOMON
La madrileña ganó la primera carrera que corrió, la montañera San Silvestre de Manzanares El Real de 2022, la segunda, la Serra Grossa Trail de 2023, y así muchas. Al final un club la llamó, el Elda Egari Trail y poco después ya era subcampeona de España sub-23. Ahora anda compitiendo contra las mejores del mundo: esta temporada estará en las distancias cortas de pruebas míticas como el Ultra-Trail de Mont-Blanc (UTMB), la Zegama Aizkorri o la Salomon Ultra Pirineu.
¿Le gustaría vivir únicamente de correr por la montaña?
Ojalá. Me encantaría. Poder vivir de correr sería increíble. O por lo menos dedicarme un tiempo, unos años y luego tener mi trabajo. En mi clase de Criminología hay mucha gente que quiere ser agente de Policía Nacional, pero yo no me veo. Me encantaría ser policía local en un pueblo de montaña, echar la bronca a los cuatro que la merezcan, y salir a correr. Una vida más o menos tranquila. Nunca me ha gustado mucho la ciudad y ahora menos.
Ahora Alonso cada día coge el autobús que le lleva a alguna pequeña montaña próxima a Alicante, pero siempre que puede vuelve a Soto del Real para disfrutar de los senderos de la Sierra y, sobre todo, de la ausencia de pasos de peatones. «Ahí es cuando disfruto de verdad, cuando no tengo que pensar si viene o no viene un coche y puedo estar relajada», finaliza la corredora de montaña.