No es sobre fútbol en esa localidad de Córdoba. Sino sobre el Barça de basket en las dos últimas semanas. Todos los periodistas que trabajan sus fuentes y hacen largas horas de guardia en whatsapp dijeron que si el Gran Canaria de Lakovic ganaba a los azulgrana, Joan Peñarroya estaría en la calle.
En realidad el entrenador de Terrasa creció con mucha calle. Practicaba tenis, que es un deporte tan solitario como el de entrenador de élite, y también
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Los clubes miembros de la Euroliga han acordado fijar la reanudación de los partidos en Israel, a partir del próximo 1 de diciembre, tras reunirse este martes y analizar la situación actual en Gaza después del reciente anuncio de las iniciativas de alto el fuego y paz.
Los equipos israelíes de la Euroliga y la Eurocopa, que estaban disputando sus partidos como locales en sedes neutrales desde octubre de 2023, podrán volver a jugar ambas competiciones en sus pabellones dos años después.
Hasta ese 1 de diciembre, la Euroliga "seguirá de cerca la evolución de los acontecimientos", manteniéndose "en estrecho contacto con las autoridades locales y extranjeras, los equipos visitantes y todas las organizaciones pertinentes", según ha explicado en un comunicado.
Los clubes propietarios de la competición, que "garantizará que la seguridad y el bienestar de todos los involucrados sigan siendo la máxima prioridad", han dicho acoger "con optimismo y esperanza" el reciente plan de paz para Gaza.
«Sólo pienso en el presente. He aprendido eso». Devontae Cacok (Chicago, 1996) repasa la historia de su vida y todo son giros inesperados. El penúltimo le llevó a Murcia, un campeón de la NBA en el modesto UCAM. A las órdenes de Sito Alonso se reencuentra consigo mismo, ese pívot de apenas dos metros, pura fiereza, que domina pinturas. Y que afronta la Copa (hoy, 21:00 horas, en cuartos contra el Barça), sin ningún complejo: ya han derrotado dos veces esta temporada a los azulgrana.
Cacok, padre haitiano, madre jamaicana, es el chico que se rompió la muñeca jugando al fútbol americano y acabó probando en el baloncesto, un deporte que desconocía. «Era malísimo, terrible. En mi primer año promedié 0,5 puntos», recuerda. Es el joven que, años después, recién salido de la Universidad de North Carolina-Wilmington y sin ser drafteado, se encontró encerrado en la burbuja de Disney World compartiendo existencia con LeBron James y ganando un anillo con los Lakers. El pívot que se destrozó la rodilla en un partido de Euroliga en Belgrado en 2023 y tardó 20 meses en volver a jugar. Es el padre y marido que se aficionó, durante la baja, a la fotografía y el vídeo (no se separa de sus cámaras) y que ha encontrado en la insospechada Murcia una ciudad desde la que volver a despegar.
«Sólo quiero demostrar a todos que se equivocan. Mucha gente dudó de mí cuando firmé, porque llevaba mucho tiempo sin jugar, lo cual es comprensible. Pero esa duda me motiva», desafía quien, todavía en la búsqueda de su nivel anterior a la lesión con la Virtus de Bolonia (no pasa de 17 minutos en pista), promedia 12,2 puntos y 4,8 rebotes, líder de valoración del grupo salvaje de Sito Alonso, un técnico al que venera. «Desde el primer momento en que lo conocí, supe que él y yo tendríamos una buena conexión. En un partido reciente estaba frustrado conmigo mismo, no defendía. Y me sustituyó. Y sabía exactamente por qué me estaba cambiando. No porque fallara mis tiros, sino porque no estaba defendiendo. Me gusta eso. Porque no le importa quién sea, nos hace responsables a todos por igual. Lo adoro, es mi hombre», elogia al técnico que obra el milagro del UCAM -«somos físicos, duros incómodos para el rival»- un equipo de presupuesto bajo que busca un perfil de jugador como Cacok. Tipo de los que el resto no se fían (DeJulius, Forrest, Raieste...).
Cacok acude desde un calvario. «En Murcia estoy agradecido y bendecido. Ver lo que estamos logrando, sabes que es más grande que el baloncesto. Porque ahora veo todo desde otra perspectiva. Ya no doy nada por sentado. Pasé por un enorme estrés: durante cuatro meses no podía hacer nada por mí mismo. Mi madre me tuvo que acompañar, no podía ni bañarme, ni caminar. Momentos duros», acude a aquel 28 de diciembre de 2023, cuando todo se detuvo en Belgrado. Momentos de incertidumbre hasta que le confirmaron el peor de los escenarios. «Lo más difícil para mí fue cómo me informaron sobre lo que me hice. Después del partido, sabía que tenía algo mal en la rodilla. Pero me hicieron una ecografía y dijeron que todo estaba bien, que podría jugar en un par de días. Les dije de hacerme una resonancia para asegurarnos y ahí me comunican que mi temporada ha terminado. Esa parte fue la más difícil. Era lo último que esperaba y me pilló desprevenido», pronuncia con amargura. El proceso con la Virtus, que a final de esa temporada dio por terminado su contrato, fue amargo: «sucedieron muchas cosas fuera de la cancha, fue muy frustrante». Tuvo que intervenir el Comité de Conciliación y Arbitraje de la Lega y Cacok se quedó sin equipo en plena fase de recuperación.
Fue el momento crítico de una carrera ya para presumir. Porque Devontae ya guarda en su memoria una experiencia de la que contar a los nietos. En su vitrina luce un anillo de la NBA. El anillo más especial de la historia, el de la burbuja de Florida en plena pandemia. «Era mi año de novato. Había pasado de una universidad pequeña a uno de los mercados más grandes del mundo, Los Ángeles. Estaba rodeado de LeBron, Anthony Davis, Rajon Rondo.... Fueron dos meses de locura, pero valió la pena», repasa. Cacok apenas disputó un encuentro ese curso, 20 más la temporada siguiente y otro puñado con los Spurs después. Pero en su retina guarda las vivencias con LeBron. «Fue surrealista. Nunca piensas que estarás jugando en el mismo equipo que Lebron James. Me costó acostumbrarme al principio, pero después de un tiempo, simplemente... ya sabes, son personas normales, también pasan por cosas normales, y simplemente observas, ves su ética de trabajo, ves cuánto esfuerzo requiere llegar a un nivel superior. Aprendí mucho de él: ser constante con tu cuerpo, con tu juego y ser duro».
Un pasado del que presumir, otro del que aprender. Giros y más giros. Por eso Devontae no quiere anticiparse a nada. Ni siquiera a escenarios que le devuelvan a la Euroliga. O a la propia NBA. "¿El futuro? Con mi lesión y todo eso, he decidido sólo mirar al presente. Hoy estoy en Murcia y voy a darlo todo. Seguiremos adelante y luego veremos qué pasa. Sé que mentalmente es bueno pensar así, sentir así y estar preparado. Lo que tenga que pasar, pasará".
Davis Bertans no era una presa fácil de capturar. En el verano de 2020, su agente ya había conseguido un contrato de cinco años con los Wizards a cambio de 80 millones de dólares. Además, en las últimas semanas había surgido el interés del Real Madrid, algo desorientado tras la precipitada marcha de Guerschon Yabusele. Durante las negociaciones, el entorno del jugador pudo usar también la carta de los Warriors, que le habían invitado a sus entrenamientos. Se percibía cierta inquietud en el mercado ante la decisión de uno de los mejores tiradores de la NBA. Un alero que promedió un 39,6% de acierto desde la línea del triple a lo largo de ocho temporadas. Hasta que a primera hora del martes, el Dubai Basketball dejó a todos descolocados.
«Esta plantilla es muy competitiva y el club tiene grandes ambiciones para el futuro. Es un nuevo desafío para mí, pero me siento muy emocionado y estoy deseando jugar delante de nuestros aficionados a final de mes», comentó Bertans nada más estampar su firma. A los 31 años, en un momento de plena madurez, no sólo renunciaba a la verdadera elite, sino que dirigía sus pasos a Emiratos Árabes Unidos. Un proyecto algo confuso, pero que ya ha se hace sentir en el Viejo Continente.
El periplo de Bertans dará comienzo, de forma oficial, el próximo domingo 22. Un partido de la primera jornada de la Liga Adriática (ABA) ante el Estrella Roja. Nada importarán los 5.000 kilómetros que separan Belgrado de Dubai, porque el equipo árabe ha conseguido lo que hace unos años ya logró el Maccabi Tel-Aviv: disputar la competición que reúne a los mejores clubes de Serbia, Croacia y Eslovenia. Todo un logro para una estructura construida contra el reloj, pero un consuelo de segundo orden para quien hace cinco meses aspiraba a la Euroliga.
Los peligros de un gasto desorbitado
A mediados del pasado abril, los 13 equipos propietarios de la máxima competición, bajo la presidencia de Dejan Bodiroga, desestimaron la incorporación de Dubai. Privilegiaban, a su juicio, la sostenibilidad por delante del riesgo. Era el criterio del CEO de la Euroliga, Paulius Motiejunas, que venía advirtiendo de los peligros de un gasto desorbitado. Y de su frontal rechazo a la irrupción bajo los aros de un Manchester City o un PSG. Atrás quedaban, pues, los 150 millones de euros prometidos por Dubai para los seis próximos años. También los sueños de grandeza de Emirates Airlines, que en el otoño de 2022 ya había lanzado un primer envite para acoger la Final Four en menos de un lustro. El Coca Cola Arena, un fabuloso pabellón con capacidad para 17.000 espectadores, deberá conformarse con el debut de Bertans.
¿Significa esto un fin de trayecto para Dubai y para la expansión del basket en el Golfo Pérsico? Teniendo en cuenta que el próximo Mundial se disputará en Qatar en 2027 y que el presidente de la FIBA es el jeque qatarí Saud Ali Al Thani, más bien convendría sostener lo contrario. Ahora queda por ver la credibilidad de Dejan Kamenjasevic, director general del club, quien durante una reciente entrevista con Eurohoops envió el mensaje que más convenía. «No gastaremos más de lo que ganamos. No asolaremos ninguna liga, ni compraremos a los mejores. Queremos trabajar en armonía con el resto, crear un ecosistema y ser competitivos».
Desde el inicio de su mandato, Kamenjasevic ha venido apostando por la astucia y la prudencia. Dos virtudes que le emparentan con Svetislav Pesic, su mentor, a quien había conocido cuando se asentó en Girona huyendo de la Guerra de los Balcanes. El aprendizaje junto al ex técnico del Barça le terminaría abriendo las puertas de los banquillos en Baskonia y Girona, donde ejerció como técnico asistente. Luego supo moverse hasta encontrar un hueco en la órbita del emirato. Sus tablas en el mundillo contrastaban con la inexperiencia del vicepresidente Djordje Djokovic. Pese a actuar como indudable reclamo, el hermano menor del campeón de 24 majors fue destituido de modo fulminante a mediados de julio.
Nómina balcánica
Una decisión que se interpretó como muestra de la pugna por el poder. Pese a su éxito con Serbia en los Juegos de París, los inversores no lograron convencer a Pesic. Tampoco a Sasha Djordjevic, por lo que debieron conformarse con Jurica Golemac en el banquillo. Todo un reto para el ex alero del Olimpia de Ljubljana, que ha dispuesto de sólo tres meses para construir una plantilla desde cero. Entre su nómina balcánica cabe destacar a Klemen Prepelic (ex Real Madrid), Danilo Andjusic (Partizan) y Aleksa Uskokovic (Estrella Roja), pero también a Nemanja Dangubic (Estudiantes) o Leon Radosevic (Bayern). Como complementos foráneos, la experiencia de Ahmed Duverioglu (Fenerbahçe) y un base trotamundos como Nate Mason.
Tal y como ha admitido el propio Golemac, el plantel se cierra ahora con Bertans. Ese alero que apuntaba maneras en Vitoria y que hace dos veranos casi aparta a Alemania, futura campeona, en los cuartos del Mundial. Si en Charlotte no quisieron afrontar sus cinco millones de dólares garantizados para este curso, en Dubai eso no supuso mayor problema.