Rusia dispone de unas 6.000 cabezas nucleares. No puede utilizar ninguna por excesiva e injustificable en un conflicto convencional. También posee ingentes recursos naturales y energéticos que le sirven de sobra para financiarse, pero no para prosperar. Un maniatado, contradictorio, inabarcable coloso en decadencia en manos de un autócrata-dictador “pálido, frío y viscoso” (Madeleine Albright “dixit”). Por los medios clásicos no ha podido aplasta
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"Javier Habans tiene derecho a soñar", asegura desde Brasil el gran maestro Jesús de la Villa, entrenador del joven navarro, que acaba de ganar en Florianópolis el Campeonato del Mundo sub 16. El propio ajedrecista admite que no se había planteado demasiado la posibilidad de vencer: "Es muy bonito soñar, pero solo pensaba en hacerlo bien, aunque empecé fenomenal y vi que se ponía cada vez más cerca. Comencé a creérmelo y a concentrarme aún más. Llegado a ese punto, no quería que se me escapase de ninguna manera".
Habans es el tercer español que se cuelga un oro en un Mundial por edades, después de Paco Vallejo (campeón sub 18 en el año 2000) y Pedro Ginés (sub 14 en 2018). Nuestro ajedrez culmina así un año espectacular, con una buena colección de metales, aunque Habans es quien más ha salido en las fotos: fue miembro del equipo campeón sub 18 en el Europeo celebrado en agosto en Praga, donde también fue bronce sub 16 individual.
En Brasil, el jugador navarro se impuso casi con comodidad, con nueve puntos en 11 partidas. Ganó las seis primeras y luego empezó a dosificar los riesgos, para terminar con siete victorias y cuatro tablas. Hubo dos momentos clave. El primero se produjo en la sexta ronda, cuando ganó con negras al gran favorito, el noruego Aksel Bu Kvaloy. "Su rival cometió un error y Javier lo aprovechó inmediatamente. Ahí empezamos a pensar que podríamos conseguir el oro", cuenta De la Villa. «Todo salió muy bien. Si hubiera empatado alguna de las primeras partidas, algo que podía suceder perfectamente, tendría que haber arriesgado más, pero en ese caso unas tablas estaban bien, aunque planteamos una partida abierta por si acaso».
El equipo español en Brasil.FEDA
Lo cierto es que antes del torneo, entrenador y jugador ya practicaban un poquito ese derecho a soñar que Habans se ganó después con su triunfo. "Yo siempre uso una frase de mentalización un poco antes de los grandes torneos", cuenta De la Villa: "Dentro de dos semanas, puedes ser campeón del mundo o nuestra vida puede seguir igual. Era una oportunidad y él se veía fuerte, aunque luego en un sistema suizo (formato parecido al elegido para la Champions este año) te tiene que salir todo bien".
El segundo momento crítico se produjo en la novena ronda. Jugar con mayor prudencia no le sentó bien y "sufrió más de la cuenta", según De la Villa, para conseguir las tablas. "El polaco se estaba acercando en la clasificación y en esa partida sufrí mucho", reconoce Habans. "Incluso llegué a estar perdido y me puse un poco nervioso, porque se me podía escapar el título. Después de la décima, que gané más o menos fácil, ya me había asegurado el segundo puesto y la última sí la jugué más tranquilo". En esos momentos, el empate le daba la medalla de oro y el español lo amarró sin perder nunca el control.
Una década con De la Villa
De la Villa conoce muy bien a su pupilo, al que vio por primera vez cuando aún no había cumplido los cinco años y ya se quedó asombrado de su talento y determinación. Luego, empezó a trabajar con él de manera regular desde los seis, por lo que ya llevan una década juntos. "Tiene muchas virtudes. Es muy sensato, es valiente y no se arruga en la competición, ni siquiera en las partidas importantes, pero lo que me impresionó desde pequeño es su fortaleza. Algunos lo aprenden con el tiempo; él desde pequeño ya estaba atento a lo que su rival está pensando, no solo en sus jugadas. Luego, tiene una memoria espectacular, imaginación... lo tiene todo".
¿Está preparado para llegar a la élite? "Sí, yo me lo imagino, pero también podría ser que no se produzca nunca. Debe seguir trabajando, dar paso a paso, e iremos viendo. El siguiente objetivo será el de convertirse en gran maestro. Veremos cuánto tarda y de qué forma lo consigue, con qué autoridad y contundencia. Hay que ir poco a poco, pero me gusta una frase de Jonah Lomu: 'Me atreví a soñar'. ¿Quién puede criticarme por eso? Javier tiene derecho a soñar".
Javier Habans, durante un torneo.Vivian PassigFIDE
El protagonista tiene la lección bien aprendida: "Llegar a la élite es superdífícil, pero quedar campeón juvenil te da mucha ilusión y no lo descarto. Ahora no voy a estar ansioso por ser gran maestro. En un mes jugaré en Llobregat, que es un torneo muy fuerte y donde puedo intentar la primera norma (hacen falta tres), pero si no lo consigo habrá oportunidades de sobra".
Cabe la duda de si Habans llega tarde a una carrera en la que vemos a grandes maestros cada vez más jóvenes, algunos con 12 años. «Eso es una tontería. Muchos baten un récord y luego se quedan por ahí", dice De la Villa. "Carlsen no consiguió ese récord y ese enfoque me gusta mucho desde que Javier era pequeño. Eso sí, quería que fuera a campeonatos de España, luego europeos y mundiales. Es fundamental, porque te fortalece el carácter, te pone a prueba".
"Es una locura que haya grandes maestros con 12 o 13 años", apunta Habans. "Desde muy pequeños le echan un montón de horas, pero hay niños prodigio que parece que van a comerse el mundo y luego no llegan a ser tan buenos y no se acercan al título de campeón del mundo".
"Es una generación mejor"
El éxito de Javier Habans no debe empañar del todo la gran actuación de otros españoles en Brasil. Diego Macías, excampeón mundial sub 14, quedó cuarto en el sub 18 de este año, empatado a puntos con el tercero, el polaco Jan Klimowski. El valenciano solo perdió una partida, contra el kazajo Aldiyar Ansat, que acabó segundo.
En sub 14 no había españoles inscritos, pero en sub 16, además del oro de Habans, Lorenzo Perea acabó noveno y Daniel Tabuenca undécimo, ambos con 7 puntos. La única participante femenina, Paula Suárez, ocupó el puesto 14 en el Mundial femenino sub 18.
"Está claro que es una generación mejor y que hemos avanzado", apunta De la Villa. Recuerdo que en mi primera Olimpiada como jugador, en 1994, estábamos felices si terminábamos en el puesto 15. Ahora queremos quedar entre los 10 primeros y buscamos las medallas en estos mundiales. España ha progresado, pero todavía hay países bastante por delante".
Una chica en la categoría absoluta
En el torneo sub 18 hay que resaltar la participación de la argentina Candela Francisco. En ajedrez, existen las categorías femenina y absoluta. Las chicas pueden participar en cualquiera de las dos, pero es muy raro que una jugadora se apunte al torneo más exigente, donde es más difícil conseguir medalla.
Candela, campeona mundial femenina el año pasado, no tenía esa inquietud y lo hizo. Su actuación fue buena y logró 6,5 puntos, con los que terminó entre los 20 primeros. Se vuelve a Argentina con una subida de 36 puntos Elo, además de una experiencia impagable, a cambio de renunciar a un probable segundo oro.
El ajedrez es un mar en el que puede beber una pulga y bañarse un elefante, dice un proverbio indio. El juego milenario es tan versátil que permite que compitan juntos ancianos y niños. No hay distancia que no pueda unir un tablero. En los últimos días, hemos visto en Madrid dos ejemplos excepcionales que prueban que la edad es el menor de los obstáculos. En el polideportivo de Moratalaz, Manuel Álvarez Escudero era uno de los 149 participantes del torneo internacional que se celebra cada año en su barrio. Muchos de sus rivales podían ser sus nietos, como mínimo. Manolo cumplió ayer 104 años.
Álvarez es un ejemplo de longevidad excepcional, pero la historia del ajedrez está llena de viejitos con buena cabeza que desafían el tiempo. El pasado agosto, fallecía a los 102 años otro de nuestros ajedrecistas centenarios, Vicente Moral, un asiduo del torneo de Benidorm. El verano anterior nos dejó Joan Codina, con 103, aunque al contrario que los dos citados, el catalán ya no jugaba de forma regular. Álvarez no sólo sigue vivo, sino que después de la pandemia ha regresado con entusiasmo. Su espíritu de lucha es inigualable y aún da guerra en las competiciones donde comparece. En el último Open de Moratalaz mejoró su Elo, la puntuación que otorga la Federación Internacional después de cada partida o campeonato. Quién sabe hasta dónde puede llegar Manolo.
Días después de esta hazaña, el argentino Faustino Oro, de 11 años, lograba varias plusmarcas mundiales en un torneo cerrado en el que, por supuesto, era el participante más joven. El Messi del ajedrez, también comparado con Wolfgang Amadeus Mozart, logró su primera norma de gran maestro (necesita tres para que le den el título) y superó los 2.500 puntos Elo. Ningún otro ajedrecista ha saltado tan alto a su edad. En la Nave Bellver de Madrid, Fausti era sobre el papel el segundo peor de los maestros inscritos, pero ganó el torneo con un punto y medio de ventaja. Su actuación -el ajedrez tiene unidades de medida para todo- correspondió a la de un jugador con 2.759 puntos Elo, una cifra suficiente para afianzarse en el top 10 mundial.
A la caza del niño prodigio
La propia Federación Internacional no quita ojo a los progresos de Faustino Oro, que participará como invitado en la próxima Copa del Mundo, en la India, donde acudirán los mejores ajedrecistas del planeta. No es la primera vez que el niño argentino se enfrenta a los adultos más duros del circuito. En internet es aún más temido. En chess.com acaba de alcanzar los 3.200 puntos y ya está en el puesto número 12 absoluto. Magnus Carlsen e Hikaru Nakamura, los dos mejores del mundo, saben lo que es perder contra él. El chico le quita importancia: «Sólo fue un bullet», recuerda, sin perder la sonrisa, cómo ganó al noruego. En las partidas bullet [bala], cada jugador sólo dispone de un minuto para todas sus jugadas. La mente de Fausti vuela tan rápido que para él es una ventaja.
En la India, el pequeño Oro tendrá una nueva oportunidad de demostrar su talento, aunque al ser una competición por eliminatorias, como los torneos de tenis, el azar puede hacer que caiga a las primeras de cambio. También estará en la Copa del Mundo su viejo conocido Ilan Schneider, un chico de 14 años que participó en el torneo Leyendas y Prodigios. No es tan joven ni tan famoso, pero a los ocho años ya era número uno del mundo en su edad. Siguió entre los mejores hasta que la pandemia (la que ayudó a Fausti a aprender a volar) frenó su proyección. El año pasado, Ilan consiguió el título de maestro internacional -es el segundo más joven de Argentina- y también sueña con ser campeón del mundo.
Hace poco, Ilan disputó un torneo en Italia donde le ofrecieron entrenadores, una casa y trabajo para sus padres si aceptaba el cambio de bandera. Ni él ni su padre quisieron dar el salto. A Ram Schneider se le saltan las lágrimas cuando habla de su hijo, un chico magnífico, además de un pequeño genio. Cuando lo llevó a sus primeras clases, el profesor lo llamó aparte para hablar con él. Pensaba que el chico la había liado, pero era para cantarle las excelencias del muchacho.
Manuel Álvarez Escudero.F.M.B.
La parte más difícil es la económica. Tener un prodigio en casa no es barato. Schneider sigue escolarizado, pero sólo se presenta un par de veces al año y no para de viajar a torneos. Aprobar no es un problema, pero al contrario que los Oro, los Schneider se resisten a salir de su país y les gusta que su hijo no sólo juegue contra adultos. Pese a su sana rivalidad, avivada por los aficionados -empezaron en el mismo club bonaerense-, estos dos jóvenes están llamados a liderar la selección argentina durante décadas.
Casi cada mes surge una nueva estrella infantil. La británica Bodhana Sivanandan, de 10 años, ya es maestra internacional femenina. La misma edad tiene el ruso Roman Shogdzhiev, que le quitó a Faustino el récord como maestro internacional más precoz de la historia. Kaushik Aswath, de Singapur, acaba de convertirse a los ocho años en el maestro FIDE más joven del mundo. Hace unas semanas, Carlsen alababa el juego de un niño indio de tres años, que ya practica un ajedrez «decente» y tiene Elo internacional.
El columnista más longevo
También pegado a las 64 casillas, merece la pena citar el caso de Leonard Barden (96), que mantiene su columna semanal en The Guardian, donde debutó en septiembre de 1955. Hijo de un basurero, aprendió a jugar en la Segunda Guerra Mundial y representó a Inglaterra en cuatro Olimpiadas de Ajedrez. Es además un prolífico autor de libros y, como Manuel Álvarez, sigue teniendo una cabeza privilegiada.
Con supervivientes así y tantos chiquillos de creciente precocidad no sorprende ver partidas entre jugadores separados por muchas décadas. Hace dos años, vimos a Manuel Álvarez jugar contra Martín, un niño de ocho años. La diferencia era de 94.
Entre las estrellas también ha habido casos notables. La televisión rusa organizó en 2017 un encuentro entre Yuri Averbaj, gran maestro que entonces tenía 95, contra el pequeño Misha Osipov, de cuatro. El pequeño era famoso desde los tres, cuando rompió a llorar en otro plató tras perder contra Anatoli Karpov. Por lo visto, esperaba derrotarlo. Por si alguien se lo pregunta, ahora tiene 12 y no parece ningún portento.
Caruana y Korchnoi, durante su partida en 2011.JOHN SAUNDERS
Otro de los duelos intergeneracionales más famosos fue la partida entre Viktor Korchnoi, el mejor ajedrecista sin corona (culpen a Anatoli Karpov) que a los 79 años derrotó en Gibraltar a una estrella ascendente, Fabiano Caruana (19). Es probable que el actual número tres del mundo repase aquella partida en sus peores pesadillas.
En los torneos abiertos, es ya un lugar común entre los jugadores de más edad maldecir el emparejamiento con algún niño. A partir de los 50, muchos se refugian en las competiciones de veteranos sólo para estar a salvo de insolentes pequeñajos. Lo importante es seguir jugando, a ser posible hasta más allá de los cien años.