El italiano Edoardo Bove, jugador de la Fiorentina que cayó desplomado sin conocimiento en el partido de Serie A ante el Inter del domingo, ha superado sin complicaciones la noche ingresado en el hospital y se le ha retirado la intubación este lunes.
El centrocampista, de 22 años, está despierto, consciente y responde a las preguntas de médicos y familiares, según las primeras informaciones de los medios locales desplazados al Hospital Careeggi de Florencia (norte).
Tras ser evacuado del campo de juego, Bove recuperó el conocimiento y el ritmo cardíaco gracias a las asistencias médicas en el hospital y pasó la noche bajo sedación. Según recoge Corriere della Sera, el TAC y los exámenes complementarios realizados en el hospital han descartado tanto daños cerebrales como cardíacos.
Entre las hipótesis del colapso de Bove figura una repentina bajada del potasio en la sangre, que le habría provocado problemas cardíacos. No se descarta que el duro encontronazo con el jugador del Inter Dumfries influyera en el desmayo que hizo temer lo peor.
Edoardo Bove sigue en Cuidados Intensivos y se someterá a nuevas pruebas a lo largo de la mañana, al término de las cuales se hará público un parte médico.
El entrenador del Fiorentina, Raffaele Palladino, llegado poco después de las nueve al hospital Careggi, en el que también están los padres del futbolista y su novia. También ha acudido su compañero de equipo Danilo Cataldi y se espera que en las próximas horas lo hagan directivos del club ‘viola’.
Joao Félix (Viseu, 1999) resolvió las dudas del Barcelona y Atlético de Madrid en Montjuic a la media hora de juego. No sólo celebró el gol ante su ex equipo, se subió a una valla para reivindicarse ante él. Era su momento álgido en el club culé, "el sueño" que tuvo desde niño. Sus defensores aseguraban que, esta vez sí, había encontrado su sitio. Desde el club rojiblanco respondían que su última preocupación era cómo celebraba Joao.
Solo tres meses y medio después, la situación del luso en el FC Barcelona es completamente diferente. Joao Félix había comenzado siendo fundamental en el once de Xavi con 10 de 11 presencias en el equipo titular hasta la exhibición en Montjuic frente a los rojiblancos y jugando los 90 minutos en tres de ellos. Tras ese 3 de diciembre de 2023, sin contar con los cuatro encuentros que se perdió por una lesión de tobillo, Félix no ha vuelto a jugar un partido completo. Ha jugado de inicio en seis de nueve duelos, pero apenas lo ha hecho una hora en tres de ellos.
El portugués mantiene la media goleadora en el Barcelona que ha tenido en España. Desde su explosión en el Benfica en la temporada 2018/19, año que le valió el fichaje por el Atlético de Madrid por unos 127 millones de euros, nunca ha anotado más de 10 goles, 15 hizo aquel año. Joao ha marcado una decena dos años seguidos con los colchoneros (2020/21, 2021/22) y lleva ocho tantos este año con el Barça. El último en la goleada del equipo culé ante el Getafe el pasado 24 de febrero.
"Hago mi trabajo e intento hacer lo mejor para ayudar al equipo, he vuelto de lesión antes", comentó tras ese partido en el que afirmó que siempre intenta "disfrutar" sobre el campo. No es una afirmación accidental, fue lo primero que recordó en una entrevista cuando llegó al Barça. Decía que Xavi le pedía que disfrutase mientras que en el Atlético argumentaba sentirse "mal" porque no se adaptaba a las "ideas del entrenador".
El portugués tras marcar al Atlético.EFE
Lo cierto es que el rendimiento de Joao Félix siempre ha sido a modo de bengala: brillante al inicio y perdiendo fulgor hasta terminar por apagarse, bien porque la relación con el entrenador no era la idónea, bien porque su encaje en el grupo tampoco acababa de ser el correcto o, directamente, porque compañeros suyos, con más hambre y ganas que el portugués, le relegaban a un segundo plano. Lugar en el que nunca se sintió cómodo como ha mostrado en multitud de ocasiones en el Atlético de Madrid.
Así, el portugués no ha podido triunfar en sus tres años y medio como rojiblanco, tampoco en sus seis meses cedido en el Chelsea, donde aseguró sentirse "feliz" y "libre" porque al equipo le gustaba "atacar" y ahora ha vuelto a exhibir una progresión parecida en el Barcelona, aunque aún tiene algunos meses para cambiarlo.
Restan 10 partidos de LaLiga más, mínimo, dos de Champions League. El Barça y el portugués se necesitan. Al club no le sobra presupuesto, cuanto mejor acabe en Liga y más avance en la máxima competición continental, mayor límite salarial podrá obtener. Y al portugués se le terminan las oportunidades para brillar y los clubes que quieran apostar por él.
Futuro
Si en los inicios de esta temporada, ante el buen hacer del 14 blaugrana, se exploraban diversas fórmulas, incluso la venta, para quedarse en la disciplina culé. Su descenso de rendimiento y las dificultades económicas del Barça hacen que incluso un segundo año de cesión entre ambos conjuntos sea una operación ya no tan sencilla como se ha especulado pese a la gran relación que tiene su agente, Jorge Mendes, con ambos clubes.
Desde la cúpula rojiblanca siguen apreciando al futbolista portugués y creen que aún tiene mercado. Saben que su encaje en el vestuario donde solo hay un líder y se llama Diego Simeone es complicado, pero no consideran las manifestaciones o las acciones del portugués como irreconciliables con el club y recuerdan lo ocurrido con Griezmann y su marcha al Barça, documental incluido, como errores que se pueden superar.
Tras la ostentosa celebración de Montjuic, Joao Félix vuelve a un Metropolitano donde dice le espera un ambiente "complicado para todos" pero especialmente para él. "Me motiva más, me gustan estos partidos importantes y picantes, hay una motivación extra", comentó en la previa del partido.
Morata, uno de los pesos pesados del vestuario, reconoce que el recibimiento será muy pasional. "La gente tiene sentimientos y solo espero que no tenga un buen día futbolístico. Seguro que lo tratan con respeto, todavía pertenece al club y en el futuro no se sabe lo que va a pasar", apuntó en las dos direcciones del affaire Joao Félix, la sentimental y la económica.
Simeone, por su parte, ya le ha sacado de su club de manera educada. "Soy muy respetuoso para los futbolistas de otros equipos, no opino de ninguno y este no será excepción", expresó. Xavi, en cambio, le animó a "mostrar personalidad" y le desveló que a él le gustaban los "ambientes hostiles". Mañana lo será para el Menino de Oro o, si hablamos de los últimos tiempos, de Hojalata.
El Real Madrid quedó eliminado en los cuartos de final de la Liga de Campeones Juvenil tras caer en los penaltis ante el AC Milán, que alcanza por segundo año consecutivo la Final Four de la competición. Gonzalo García adelantó al conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa, pero Sia, con un golazo, igualó el marcado para los locales, triunfales en la tanda decisiva.
Después de caer las dos últimas temporadas en octavos, contra el Atlético, y en cuartos, contra el AZ neerlandés, el Madrid llegaba con cierta ilusión al Centro Sportivo Vismara, la ciudad deportiva del Milán. El cuadro italiano había llegado la pasada campaña a las semifinales, donde no superara al Hajduk Split, pero los madridistas confiaban en la buena racha del equipo, que sumaba 12 victorias consecutivas en Liga y venía de ser mucho mejor que el Leipzig en octavos (2-0).
En un choque a partido único, el Madrid inició el duelo dominando a su rival, un equipo más físico que técnico, y encontró buenas situaciones para poder adelantarse en el choque, pero le faltó el olfato que sí tuvo en la ronda anterior. César Palacios, uno de los mejores futbolistas de esta generación, pegó un disparo en el palo en el minuto 11, mientras que Yusi y Fortea, balas por las bandas, generaron varios acercamientos peligrosos.
No fue hasta el minuto 30 cuando el Madrid encontró el gol por medio de Gonzalo García, que ya ha debutado con el primer equipo. El delantero anotó un penalti hecho sobre Fortea, omnipresente, y puso por delante a los de Arbeloa.
El gol empujó todavía más al Madrid, que pudo ampliar la renta antes del descanso por medio de Hugo de Llanos. Raveyre, guardameta rossonero, estuvo acertado.
Tras el intermedio, el Milán encontró el empate gracias a un golazo de Diego Sia, que regateó a media defensa y definió con clase ante Quetglas. El empate hizo daño al Madrid y espoleó a los italianos, que tuvieron varias opciones para completar la remontada.
En el tramo final, y con los dos equipos conscientes de que no había prórroga y se iba a ir directamente a los penaltis, el miedo y la tensión evitaron grandes ocasiones y todo quedó visto para la sentencia de la pena máxima.
Desde los once metros, Dani Yañez y Pol Fortuny erraron sus lanzamientos, y aunque Quetglas detuvo uno de los milanistas, Zeroli, capitán local, anotó el último y dio el pase al Milán.
El Madrid se vuelve a quedar en la barrera de la Final Four, a la que no llega desde la Youth League que ganara en la temporada 2019-2020, con Raúl González en el banquillo y Miguel Gutiérrez o Sergio Arribas en el campo.