Rafael Nadal no pudo contener la emoción y se le saltaron las lágrimas en la presentación de equipos, antes del inicio del choque entre España y Países Bajos, el primer enfrentamiento de los cuartos de final de la Copa Davis.
El balear fue presa de la emoción en un momento especial. Mientras sonó el himno español en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena, al ganador de veintidós títulos del Grand Slam le cayeron las lágrimas al sentir y contemplar la apabullante ovación del público.
Cerca de once mil espectadores llenan el recinto malagueño. La cámara se detuvo en el recorrido visual del conjunto español, en fila, en el centro de la pista, mientras sonaban los himnos. Fue una ovación interminable, cariñosa y ruidosa, al tiempo que sonaba el compás representativo del cuadro local. No pudo controlar la emoción Nadal que abrirá el choque contra Países Bajos en el primer compromiso individual frente a Botic Van Zandschulp.
La cita de la Copa Davis es la última presencia como profesional de Rafael Nadal que dirá adiós al tenis en cuanto finalice la participación de España en el torneo.
Copa Davis
Semifinales
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Domingo,
26
noviembre
2023
-
18:54Derrotó al australiano por 7-5, 2-6 y 6-4. Popyrin sólo aprovechó tres...
Quizá sea la baja de última hora de Carlos Alcaraz o la polémica que llevó a Alejandro Davidovich a quedarse fuera del equipo. Quizá sea este formato de la Copa Davis, que a nadie apasiona, ni al más patriota. O quizá sea el frío de Bologna Fiere, el recinto ferial gigantesco donde la Federación Internacional ha montado la Final a Ocho y la ha llenado de universitarios a base de regalar entradas en las facultades cercanas. Pero lo cierto es que no parece que esta vaya a ser la vez de España.
Si clasificarse para la cita ya fue una gesta, con aquella remontada contra Dinamarca en Marbella, levantar la séptima Ensaladera sería el mayor milagro del tenis patrio. A la sombra de Alcaraz, la selección sufre la mayor crisis de lo que va de siglo y faltan argumentos para la heroica. Este jueves, el primer partido de los cuartos de final ante República Checa ya acabó en derrota y ahora toca ganarlo todo para avanzar. El triunfo de Jakub Mensik, un tenista en plena progresión, ante Pablo Carreño, que admite que encarrila la retirada, obliga a España a imponerse en los dos duelos que se disputan a continuación -Jaume Munar contra Jiri Lehecka y el dobles-.
Pese al marcador, 7-5 y 6-4 en una hora y 39 minutos de juego, Carreño tuvo sus opciones, pero el éxito no dependía de él. Después de años de dolores en el codo derecho, quien fuera uno de los 10 mejores del mundo ha perdido las armas con las que contaba para tumbar a un adversario así y sólo le quedaba la resistencia. Mensik venía en mala racha, con ciertos problemas físicos, y podía enredarse en errores propios. No lo hizo.
El checo de sólo 20 años, que esta temporada se impuso en el Masters 1000 de Miami, careció de la brillantez de entonces, se notaba la falta de confianza, pero el saque -sumó 20 aces- y la derecha le bastaron para llevarse el punto. En el primer set Carreño llegó a adelantarse con un break (con el 4-3) que apenas le duró unos minutos y luego aguantó hasta dos bolas de rotura antes de entregarse a la tercera. En el segundo set, con Mensik más afinado, peleó sus servicios, pero la empresa ya era demasiado complicada
Son las siete de la tarde y un viento frío y húmedo barre las afueras de Manacor. El aire racheado se cuela por la cristalera entreabierta de un bar que vive un día especialmente emotivo. Es el US Open, el restaurante ubicado en la primera planta del cuartel general de Rafa Nadal en Mallorca: su famosa academia.
Allí, en una tarde anodina de martes, unas 150 personas se han reunido para ver el que puede ser el último baile del héroe local. Han llegado animosos y confiados, con su letanía de vamosrafas en la boca, esa evocación de un tiempo dorado.
El bar, elegante, forrado de posters del Grand Slam norteamericano que Rafa ganó en cuatro ocasiones, ha sido engalanado para la ocasión con banderines de España. Fuera, en las pistas de la escuela de tenis, los chicos de la academia están con sus clases y suena el ruido seco de sus golpes cuando Nadal pierde un punto y se hace el silencio.
"Sólo sentimos gratitud"
Porque el tenis ha ido avanzando como la tarde que se cuela por la cristalera: la corriente gélida de noviembre ha ido enfriando el ambiente y el otoño del héroe ha acuchillado poco a poco la ilusión de la parroquia. "Da igual, sólo sentimos gratitud por todo lo que nos ha hecho vivir, por el legado que nos deja, por todo lo que ha ganado y nos ha hecho disfrutar todos estos años", explica Toni, empleado de la Rafa Nadal Academy desde hace seis años, manacorí que se crio jugando al tenis en el mismo club local donde Rafa dio sus primeros golpes.
Lo dice al borde de la emoción, mientras va tomando conciencia de lo que acaba de ver. "Muy probablemente ha sido el último partido profesional individual de su carrera", reflexiona con la mirada en el infinito, dejando espacio para la esperanza de verle en unos hipotéticos dobles en esta Copa Davis. "El valor de lo que ha hecho es único y los que lo conocemos podemos decir que su calidad humana es enorme". Cerca de su mesa, Marga llora. Raya los 70 años y lleva media vida siguiendo a Rafa, al que adora como tenista "y como persona".
El partido ha tenido sus altibajos. El tenista español nunca se da por vencido y ha logrado levantar de sus asientos a los aficionados en alguna ocasión. Como cuando, impetuoso, ha subido a la red en el arranque del segundo set, quizá el momento más celebrado de la tarde junto a su conato de remontada y la ruptura del saque de Botic van de Zandschulp, momento en que el público se ha inflamado y ha cerrado el puño emulando a su ídolo.
"Ha luchado como siempre"
"Ha habido un momento en el que parecía que venía la remontada", explica uno de los camareros, que en ocho años ha visto todo tipo de tardes gloriosas en este mismo bar. Nunca con tanta gente como en esta noche con aroma de despedida. "Lo ha intentado y ha luchado como siempre, pero no ha podido ser". Muchos hubieran deseado otro baile final, "disputando un trofeo". Pero "es lo que hay", sentencia el público local, empleados, amigos, aficionados, gente del tenis.
RAFA NADAL ACADEMY
En una mesa en primera fila el partido se ha vivido con especial emoción. Isabel Homar, abuela de Rafa, ha venido al bar de la academia para ver a su nieto. Visiblemente emocionada, a sus 93 años ha aplaudido con energía al término del partido. Ha apurado una infusión y tiene el orgullo en la mirada, satisfecha por todo lo que su nieto le ha dado al tenis.
Cuando acaba el partido, charla junto a otros familiares. Mueve la cabeza ligeramente, como quien acepta con deportividad el curso natural de los acontecimientos, el inexorable paso del tiempo. "Pero ha tenido puntos muy buenos", le comenta una de sus acompañantes. La abuela asiente sin más apostillas, como en una cariñosa concesión al cumplido. Una abuela no discute el valor de su nieto.
El partido de Rafa se acaba en Manacor. El bar se vacía de golpe y la noche se cierra. Fuera, los chicos que sueñan con ser Nadal siguen entrenando en las pistas. Siguen dando golpes secos. En la tele juega Carlos Alcaraz, pero apenas 10 personas se quedan a verlo. Porque se ha hecho de noche, porque hace frío. Y porque no era solo tenis lo que habían ido a ver allí.