Sigue el racismo presente en el fútbol. En esta ocasión ha sido Elijah Gift, jugador del Athletic Club e internacional sub-19 con la selección española, quien lo ha sufrido en sus propias carnes y no precisamente de unos ultras en una grada. El jugador español ha sido insultado por un rival en el encuentro entre España y Rumanía, en categoría sub-19.
El incidente se ha producido al término del partido en el que ambas selecciones han empatado en territorio rumano. Cuando los jugadores de ambas selecciones se retiraban a vestuarios, Gift escuchó el insulto, que algunas partes aseguran que fue: ‘Nigga’ (algo así como ‘negrata’, nombre despectivo en inglés para los hombres de raza negra).
El futbolista se revolvió al escucharlo y se fue contra su agresor, pero integrantes de ambos conjuntos se prestaron a contener el posible conato de tangana. El jugador tuvo que ser contenido por varios compañeros hasta que lograron llevarle al vestuario.
La Real Federación Española de Fútbol ha emitido un comunicado en el que relatan el incidente y rechazan lo ocurrido. “Condenamos enérgicamente cualquier tipo de actitudes discriminatorias en el mundo del fútbol y mandamos todo nuestro apoyo a Elijah”, escribía la RFEF.
El jugador también ha recibido muestras de cariño por parte de su club. “Todo nuestro apoyo a nuestro jugador Elijah Gift ante el incidente racista que ha sufrido a la finalización del partido Rumania-España del Torneo Internacional que está disputando en Bucarest. TOLERANCIA CERO AL RACISMO”, escribía el Athletic en redes sociales.
Lugar que también escogió su compañero y también presente en el torneo, Marc Guiu para criticar las conductas xenófobas. “No hay sitio para el racismo en el fútbol. Dios está con las buenas personas”, manifestó el jugador español del Chelsea.
Gift llegó a la disciplina del Athletic Club la pasada temporada procedente del Liverpool. El jugador cuyos ídolos son los hermanos Williams con los que comparte causa común contra el racismo ha disputado cuatro encuentros con el filial del equipo vasco.
Serán 23.807 días los que Juan Antonio Jiménez Cobo (Castro del Río, 1959) haya vivido cuando salte junto a su caballo Euclides Mor a la arena del Palacio de Versalles este 31 de julio. Con 65 años y 82 días, el jinete se convertirá en el español más veterano en la historia en participar en unos Juegos Olímpicos y también el más mayor de todas las delegaciones en París 2024. Sólo otra jinete, la australiana Mary Hanna, con 69 años, podría superarle en esta cita, pero en su caso es reserva en el equipo hípico aussie, por lo que si no hay lesiones no participará.
"Mientras esté en forma, la edad no es un problema", explica a EL MUNDO el cordobés, propietario de una hípica en Torrejón de Ardoz (Madrid). Fibroso y delgado, salta a la vista que la vida de Jiménez Cobo es la de un deportista de élite y de un apasionado no sólo por la doma, sino por los caballos.
"Nací entre caballos y me han salido los dientes entre ellos", explica el propio deportista. Su padre, también jinete, quiso que fuera mecánico, y a ello se dedicó durante 14 años aunque siempre aprovechaba sus huecos de ocio para montar. "Nunca me he planteado otra cosa", explica y continúa: "Desde que me acuesto estoy deseando levantarme la mañana siguiente para seguir. Es lo que me gusta. Supuestamente descansas un día, pero mi descanso es estar con mis caballos y mis alumnos. Es mi vida".
Tiene 60 caballos en su hípica que considera como "sus hijos". No hace distinciones pese a que han sido varios con los que ha compartido éxitos en las arenas de la doma y también en las olímpicas. Se enamoró de los Juegos en Seúl 88 y quiso participar en ellos hasta que lo consiguió en Sidney 2000 y en Atenas 2004, donde consiguió una medalla de plata por equipos en la modalidad de doma clásica.
Él empezó en la vaquera, en la que participó en varios campeonatos de España hasta que conoció la clásica y ya no miró atrás. Especialmente desde que se 'alió' con Guizo, un caballo de origen lusitano, con el que consiguió sus mayores éxitos. "Esto es cuestión de equilibrio. Cuando estás encima de un caballo no es cuestión de fuerza sino de equilibrio", detalla el jinete.
Desde Guizo han venido bastantes más. El último Euclides Mor, con el que participará en sus terceros Juegos Olímpicos, es el último de los equinos terminados en Mor. Dinastía de éxito en la cuadra de Jiménez Cobo. "En la doma no hay edad si sacas un caballo que funciona. Si me veo como estoy, vamos a donde haga falta", apunta alto el deportista olímpico español más veterano si no contamos con la medalla de pintura que obtuvo Daniel Vázquez en los Juegos Olímpicos de 1948 en Londres con 66 años y 7 meses. Unas disciplinas, las artes, que desaparecieron de la mayor cita deportiva mundial cuatro años más tarde.
Objetivos
Pero, la carrera olímpica de Jiménez Cobo no quiere detenerse aquí y, si obtiene los resultados, no descarta estar en Los Ángeles 2028. Serían 69 años, lo que le daría, seguramente pintura o no, el récord olímpico de longevidad en la delegación española, pero no la total, que lo tendría el tirador sueco Oscar Swahn quien, además, obtuvo una medalla de plata con 72 años y 279 días. "Yo voy con la misma ilusión como si fuera a ganar, pero ya llegar es un sueño".
Quién sabe si hoy en Versalles podrá acercarse a la gloria. De momento él cuenta con una ventaja superior a cualquiera: la experiencia. "Por una parte dices: 'qué viejo', por otra en cambio: 'qué suerte llegar con esta edad'", asegura el jinete. Dice el refrán que "a músico viejo le queda compás", Juan Antonio cuenta con una banda y Euclides Mor, es su frontman.
Antonio Adán (Mejorada del Campo, Madrid, 1987) es un portero valiente. Vivió a la sombra de Casillas y Oblak, sufrió la guerra de Mourinho en el vestuario blanco, se consolidó en un Betis en horas bajas, triunfó en el Sporting de Portugal y tras estar una temporada parado y sin equipo decidió coger las maletas para ir, con 38 años, al Esteghlal de Irán. "Tardé cuatro meses en aprenderme los nombres de todos los compañeros", cuenta, entre risas, a EL MUNDO.
¿Cómo llegó la propuesta?
Tuve un primer acercamiento hace tiempo, pero dije que no, por esos prejuicios que tenemos en Europa sobre estos países y porque negociábamos otras cosas que encajaban mejor. Este año surgió, de nuevo, la oportunidad. El míster es Sapinto, que me conoce bien, y me encajó jugar en uno de los equipos más grandes de Asia, pelear por títulos, algo que he buscado en mi carrera. Y cuando llegué aquí, me llevé una grata sorpresa. Todo es mejor de lo que pensamos en Arabia.
Adán estuvo cuatro meses probando y entrenándose con un club de Arabia Saudí, pero no le pudieron inscribir. Sin embargo, tido cambió cuando le llamó el Esteghlal. "Es el Real Madrid de Irán. Tras ver su organización o las instalaciones, los primeros miedos con los que llegas desaparecieronn", explica.
En el equipo del guardameta hay ocho extranjeros más. En el vestuario se comunican chapurreando inglés. Munir, que le llamó para informarse antes de fichar, es su principal confidente. "Otros jugadores de España ya me han preguntado cómo es el país y algunos están interesados en venir", advierte.
El portero en una foto de equipo.Esteghlal
La vida será diferente.
Llevo poco tiempo y profundizar en la mentalidad de un país es complicado. Pero encuentro una vida bastante normal, bastante abierta. Hay restaurantes muy buenos, cafés modernos, tiendas de lujo...
¿Su familia se adapta bien?
Está en Madrid. Mi hijo, por suerte, todavía tiene cuatro años y le permiten faltar al cole. En noviembre estuvieron aquí, como 15 o 20 días. Ahora en enero, con las vacaciones, intentaremos juntarnos de nuevo.
Su ausencia tiene que ser dura.
Lo decidimos así porque era sólo un año de contrato y cambiar a mi hijo y sus rutinas me parecía absurdo. También para mi mujer. Obviamente, yo veo una vida normal, pero para las mujeres no es tan fácil. El día a día para ella creo que sería más complicado. No tiene relación con tanta gente, el idioma...
Adán no sabe lo que pasará el año que viene, en el que cumplirá 39 años, dice que su idea es seguir jugando, pero no le da miedo la retirada. Venía de estar un año en paro, para lo que no estaba preparado, ya que era el portero titular en el campeón de Portugal. Pero una lesión le dejó a dos partidos de la renovación automática. "Siempre he pensado que quiero ser yo el que decida cuándo y cómo dejarlo", apunta el portero, que ha tenido dos periodos sin equipo, pero que no se arrepiente de nada de su vida de futbolista: "He hecho la carrera que he querido, dentro de tener la posibilidad de elegir los clubes donde ir. He jugado mucho y he conseguido ganar, que no es fácil".
Adán durante un encuentro de la liga iraní.Esteghlal
¿Su momento más feliz?
Mi debut en el Real Madrid. Entré en la cantera con nueve años, pasé por todas las categorías y debuté en el club de mis sueños.
¿El momento Casillas-Mourinho sería complicado?
Fue un aprendizaje. Siempre intento ver que las responsabilidades son mías y en aquel momento aprendí mucho, a pesar del barullo. No salió todo como yo esperaba y por eso tuve que salir de allí. En aquel momento, todos pensaban que Iker era el mejor portero del mundo, pero no sólo eso, también el hijo que toda madre quiere tener... No había una opinión en contra. Quitar al mejor portero del mundo por un chaval era una decisión que nadie, en aquel momento, podía compartir.
Entonces no se discutía a los técnicos.
Se respetaba mucho la trayectoria del entrenador. Mourinho llegó y era el número uno, venía de ganar la Champions y al final eso impone mucho respeto, incluso en un vestuario como el del Madrid.
¿Cree que la falta de respeto es lo que le está pasando a Xabi Alonso?
A mí me sorprende el debate que se está generando con tan pocos meses de competición. Xabi conoce el club a la perfección y su trayectoria como entrenador ha sido buena. Está más que preparado para sacar adelante este momento de dificultad.
¿Capello o Simeone soportarían el desaire de Vinicius en el clásico?
Igual pasan cosas o han pasado y no se ha generado tanto debate en público o no han salido afuera.
Sus mejores compañeros
Antonio Adán define a Iker Casillas, como "un portero de momentos". Y de Oblak dice: "Para mucho, es un auténtico espectáculo, quizás el que más le ha impresionado bajo los palos". De los jugadores de campo destaca a Benzema, del que cree que es igual de letal que Ronaldo Nazario. "Se ponía delante de la portería y era gol seguro". También rememora la calidad de Guti y Özil.
Quién le iba a decir a un niño de Mejorada del Campo que nunca quiso ser portero, que los guantes le iban a permitir jugar con estrellas, conseguir títulos en España y en Portugal y llevar una vida que, con altibajos, ha sido la que también desearía para su hijo. "Ya no sólo por temas económicos, que te permiten tener una buena vida, sino por todo lo que te enseña el deporte", concluye. El futuro no está escrito en la vida de Antonio Adán y él lo afronta con la tranquilidad de haber superado momentos muy difíciles.
Lucía el sol en el Metropolitano. Un día perfecto para jugar al fútbol, un día perfecto para venir con la familia a disfrutar de un espectáculo deportivo. Sin embargo, ese buen clima, esas sonrisas, este magnífico sábado, escondía muchos peligros que debía afrontar el Atlético. Toda jornada intereuropea es complicada, el Girona es el peor rival posible y la hora del almuerzo no le suele gustar a los futbolistas, aunque luego se rehicieran. [Narración y Estadísticas, 3-1]
En estas ocasiones, para pasar el trago, se trata, normalmente, de hacer lo que sabes y mantenerte fiel a tu identidad y, en el caso del Atlético, también a tu fortaleza en casa. Pero la tarde ya empezó rara con un 4-4-2 con el que los rojiblancos nunca han arrancado este año. Encima, ante lo que pudo ser el primer gol del Atlético si Correa hubiera dado una zancada más ante una mala cesión a Gazzaniga, llegó el golpe de los catalanes.
Arrancó Savio con una diagonal sin que nadie le agarrara o amenazara con entrarle, cedió a Herrera que vio a Couto más profundo y el brasileño metió un pase que cruzó el área pequeña del Atlético hasta las botas de Dovbyk, que no perdonó. Un buen mazazo del que, con 17 tantos, se acababa de convertir en el nuevo pichichi con un gol más que Bellingham. El inglés lleva dos meses sin marcar en liga y sus últimos goles, un doblete, fueron precisamente al Girona.
El gol desubicó aún más al Atlético tanto física como tácticamente y el Girona, en cambio, siguió creciendo a lomos de Savio, una absoluta fuerza de la naturaleza muy complicada de contener sin hacerle falta. Simeone, desesperado en la banda, protestaba todo. Se ganó una tarjeta, pero también decidió olvidar las probaturas y volver a su clásico 5-3-2.
El equipo se reconoció y empezó a combinar mejor y a acercarse más al área gironí. Entonces, una falta lateral botada por Griezmann terminó en la mano de Miguel Gutiérrez tras un remate un tanto defectuoso de Hermoso. Penalti que se encargó de transformar el propio francés. Borrón y cuenta nueva.
Morata ante David López.THOMAS COEXAFP
El gol generó el cambio emocional que necesitaba el Atlético y aplacó bastante los ánimos del Girona, que ya no tenía tanta facilidad para combinar y acabar jugadas. El Cholo detectó esa marea y decidió aprovechar la lesión de Saúl para sacar a Morata y tocar la corneta. Griezmann, al medio y el español a acompañar a Correa en ataque. No le suele ir mal a los rojiblancos con el francés un poquito más presente en la construcción del juego.
Sin embargo, fue Morata el que tuvo más impacto. El madrileño fue el responsable de remontar el partido antes del fin de la primera mitad en una acción que lo hizo todo bien. La salida a la contra, la descarga, la pelea por el rechace y un centro medido para que Correa solo tuviera que poner la cabeza. La inteligencia de Molina le abstuvo de intervenir en la jugada ya que estaba en claro fuera de juego. La fe de Simeone en el trabajo de Morata pese a su sequía goleadora se la devolvió el delantero con creces.
Quiso el Atlético devolverle el impacto al Girona de la primera mitad. Ese que se produce cuando no has terminado de salir del vestuario y ya tienes que recoger el balón de la red. Lo hizo Griezmann, tras un rechace de Solís hacia su propia portería. Media vuelta y derechazo a a la escuadra que sorprendió a Gazzaniga. Nada como oler la sangre de un rival, que apenas ha jugado un partido en 14 días, para ir a por él.
Los ojos en Dortmund
Sin embargo, el tanto obró el efecto contrario en el Girona que el empate en el Atlético de Madrid en la primera mitad. Los catalanes se enrabietaron y volvieron a parecerse al equipo que, durante muchas jornadas, lideró la primera división. Tuvo Dovbyk un minuto después una ocasión clarísima para acortar distancias tras un centro chut de Yángel Herrera, pero el ucraniano, a medio metro de la portería de Oblak, no acertó a poner el pie.
Y de fallo estrepitoso a fallo estrepitoso. En esta ocasión no fue uno sino dos. El primero lo protagonizó Molina con un tiro alto con Gazzaniga fuera de la portería tras una buena presión rojiblanca. El segundo fue Morata que tuvo dos disparos para poner el cuarto. Un defensa y el palo lo impidieron.
No se movería un marcador que asienta al Atlético en su deseada cuarta plaza y aleja al Girona del Barcelona por el segundo puesto. Los ojos de los rojiblancos, y de Simeone, vuelven a la Champions. El Dortmund espera el próximo martes y un empate metería a los colchoneros en semis.