En la red, Novak Djokovic, pletórico, se acerca a Carlos Alcaraz y le dice: «Estoy seguro de que algún día tú también ganarás un oro olímpico». Se abrazan. Y mientras el serbio se va a celebrar con su familia a las gradas de la Philippe Chatrier, Alcaraz se sienta en su banco y llora. En los Juegos Olímpicos de París acaba de perder la primera final ‘grande’ de su vida, pero lo que le apena no es la derrota en sí, son aquellos que le rodean. Como
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En el tenis, los ánimos de los aficionados están acotados a un único momento: justo antes de que los jugadores se coloquen para el saque. El público apenas tiene unos segundos para participar en la acción y, por ello, la mayoría de los fans va a lo seguro. "¡Vamos, Carlos!", se suele escuchar en los partidos de Carlos Alcaraz, con sus variantes idiomáticas: "Come on!", "Allez!". Hay quien dice "¡Vamos, Carlitos!" y los amigos murcianos del tenista suelen personalizarlo con su "¡Vamos, Charly!". De vez en cuando, alguien vocea con alma de entrenador —"¡Es ahora, Carlos!"— y también hay quien desata toda su pasión en un único grito —"¡Te quiero, Carlos!"—. Pero no hay mucha más innovación. Ya está.
Este miércoles, en cambio, en la Rod Laver Arena un espectador fue tan original que obligó a Alcaraz a detenerse un momento. "¡Carlos Nadal!", chilló en el segundo set de su victoria de segunda ronda ante Yannick Hanfmann y, como premio a su originalidad, se llevó la risa del número uno del mundo.
Fue uno de los pocos momentos de distensión en otra jornada incómoda en el Open de Australia. Como ya le sucedió en primera ronda ante Adam Walton, el español se encontró con un rival complicado que le llevó al límite en el primer set, donde tuvo que esperar al tie-break para imponerse. "Yannick siempre es un adversario difícil y algún momento del partido me he frustrado. Pero mi equipo me ha tranquilizado. Hablándolo con ellos me he dado cuenta de que he jugado mejor de lo que creía sobre la pista", reconocía Alcaraz, que ya piensa en la tercera ronda, en la que este viernes se medirá a Corentin Moutet, un rival completamente opuesto a Hanfmann. Si el alemán era potencia, el francés es originalidad. Otra prueba en el camino hacia la segunda semana.
El mensaje por el accidente
Al cerrar su victoria, Alcaraz se acercó a la cámara para estampar la tradicional firma del vencedor y no quiso olvidarse de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. "Mucho ánimo...", escribió de un tirón y después se detuvo, miró y reflexionó. En la escasa superficie del objetivo no cabía la frase "a las víctimas del accidente de tren en Adamuz" y tampoco podía permanecer allí mucho más tiempo, así que resolvió como pudo: "Mucho ánimo a lo que está pasando en España". La construcción gramatical de la frase era muy mejorable, pero el mensaje se entendía igual.
"No sabía cómo referirme en la cámara para que se entendiera bien. Cuando me enteré del accidente de tren fue un mal trago. Estoy en la otra punta del mundo, pero eso no quiere decir que no siga lo ocurre en España. Quiero enviar mucho apoyo y mucho ánimo a los familiares de los fallecidos y a todas las personas que han perdido un ser querido en ese trágico accidente", proclamó luego el número uno, que este jueves volverá a entrenarse a primera hora de la mañana y que por la tarde intentará de nuevo jugar al golf.
Melbourne cuenta con varios campos —de hecho, aquí también se disputa el otro Open de Australia— y en cuanto puede se escapa a uno. A principios de semana, sin ir más lejos, se enfrentó a 18 hoyos contra un rival ilustre, uno de sus ídolos de infancia: Roger Federer. "Juega tan bonito al golf como jugaba al tenis. Es increíble. Todo lo que hace lo hace con estilo. Juega muy bien, juega realmente bien", analizó Alcaraz, a quien no le importó reconocer que el suizo le derrotó.
Eso sí, al principio, cuando fue preguntado por el duelo entre ambos, dudó si explicarlo o no, seguramente por respeto a la privacidad de Federer. "Espero poder volver a jugar contra él", concluyó Alcaraz, a quien, después de ver su reacción, seguro que volverán a gritarle aquello de "¡Carlos Nadal!".
Hace tan sólo 10 días Gonzalo García vivió el mejor momento de su carrera deportiva. Con sólo 16 años se proclamó campeón del mundo de gimnasia estética con su club, el Gimnasia Cartagena, y recibió su recompensa a casi media vida de entrenamientos, desde que empezó a los diez años. En Tartu, ciudad de Estonia, sobresalió junto a las siete compañeras con las que empezó cuando sólo era un niño y venció a los equipos de Kazajistán y de Malasia. Pero la celebración, según admite, fue triste.
Desde el mismo momento en el que acabó el Mundial, una nueva normativa entró en vigor y ya no podrá competir más. Para hacerlo sólo le quedan dos esperanzas, pero ambas son remotas. La primera, muy complicada, sería que la Federación Internacional de Gimnasia Estética (IFAGG) rectificase, para lo que García ha abierto una petición en Change.org que ya acumula 18.000 firmas. Y la segunda, un milagro, sería que otro chico se apuntase a su club y que, por primera vez, tuviera un compañero en su equipo mayoritariamente femenino.
ABEL F. ROSARABA PRESS
"El año pasado la Federación Internacional creó una norma por la que, a partir de la temporada 2025, para competir en categoría mixta un equipo debe tener como mínimo dos hombres. Si sólo hay uno, queda descalificado. En teoría se busca reforzar los equipos mixtos, pero en realidad se crea una barrera para que entren chicos a este deporte. Yo tendré que dejarlo y otros como yo no podrán ni empezar", explica García en conversación con EL MUNDO para reclamar "una gimnasia igualitaria, donde no importe el género".
Sólo tres equipos en el Mundial
Como ha ocurrido en otros deportes de mayoría femenina como la gimnasia rítmica o la natación artística, la incorporación de los hombres en la gimnasia estética es conflictiva y los organismos no están por la labor de facilitarla, más bien todo lo contrario. En el Mundial de gimnasia estética, la categoría mixta es oficiosa, no oficial, y por eso apenas hay clubes que participen. En la pasada edición hubo 26 equipos que lucharon por el oro en categoría femenina mientras que en mixta se reducían a tres, el Cartagena, y los conjuntos kazajos y malayo. La simple presencia ya suponía una medalla.
En España, a nivel internacional, sólo compite otro club en categoría mixta, el Gimnasia Chinchilla, de Albacete, con Julián Navarro en sus filas y, de hecho, hace dos años, el Chinchilla fue campeón del mundo porque fue el único equipo que se presentó. "Sé que hay un chico en un club de Valencia y dos más en Murcia, pero son más pequeños. Es muy difícil que haya más de un hombre en un equipo de gimnasia estética", descubre García.
Pero... ¿Qué es la gimnasia estética?
Es como la gimnasia rítmica, pero sin los aparatos. Hacemos movimientos parecidos, pero no usamos cintas, aros o pelotas. También cambia el tamaño de los equipos porque en la estética suelen ser más grandes, de ocho personas, y así hacemos formaciones distintas o elevaciones. Pero el montaje de los números es igual en categoría femenina o en mixta, no hay diferencias.
"Había probado el baloncesto y la gimnasia rítmica, a través de una amiga. Me gustaba bailar y me lo recomendó. Pero en 2019 se celebró en Cartagena el Mundial de gimnasia estética, me gustó mucho y me quise apuntar. Entonces en el Cartagena ya había un equipo mixto que fue cuatro veces campeón del mundo con Santiago Rodríguez, pero él lo dejó cuando yo empecé", recuerda García, que estudia primero de Bachillerato y al que le gustaría encarar un doble Grado de Arquitectura y Diseño de Interiores.
¿Ha sufrido burlas por ser un chico en un deporte tan femenino?
Obviamente, pero tampoco he tenido muchos problemas. En la gimnasia estética, nada, y fuera, bueno, algún comentario, pero poco más.
Gonzalo García, en sus inicios en la Gimnasia Cartagena.ABEL F. ROSARABA PRESS
García continúa entrenando con su club y asegura que así seguirá "unos meses", aunque sin el incentivo de la competición y menospreciado por su propia disciplina, no durará mucho más. A su favor, haber sido capaz de movilizar a través de Change.org a miles de personas que difícilmente sabían de la existencia de la gimnasia estética antes de conocer su caso. En su contra, que al otro lado de la mesa no sabe si hay alguien.
Sin influencia en los despachos
La Federación Internacional (IFAGG) tiene sede en Helsinki, su presidenta es rusa y en su Junta Directiva no hay ningún representante español. De hecho, la gimnasia estética en España está agrupada dentro de la Federación Española de Gimnasia (RFEG), que por lógica centra sus esfuerzos en las disciplinas olímpicas -artística, rítmica y trampolín- y apoya en lo posible a las no olímpicas, como el parkour. Paradójicamente, la gimnasia estética está englobada por la RFEG en el cajón de sastre llamado gimnasia para todos, donde también hay modalidades inclusivas, por ejemplo. Su capacidad de influencia a nivel internacional es muy limitada.
"Sé que la gimnasia estética es un deporte pequeño y que los equipos mixtos no son muy comunes, pero es muy triste que en 2024 haya que estar luchando por la igualdad", finaliza García, un campeón del mundo que, si nadie ni nada lo remedia, ya no podrá competir más.
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Mónaco
Actualizado Viernes,
26
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