El primer refuerzo del Real Madrid para la temporada 2024/2025 se llama Andrés Feliz, viene de brillar en el Joventut, de ser incluido en el mejor quinteto de la Liga Endesa (15 puntos, 4,3 rebotes, 4,3 asistencias, 1,1 recuperaciones y 16,9 de valoración en 27:03 minutos) y tiene detrás una historia de superación. Un base eléctrico de 1,88 metros y 26 años por el que los blancos han pagado una cláusula de rescisión a La Penya de aproximadamente medio millón de euros.
El dominicano, que acude a ocupar la plaza del retirado Sergio Rodríguez y de Carlos Alocén (fichado por el Gran Canaria) y a ser el primer reemplazo de Facundo Campazzo, contaba su historia en EL MUNDO hace unos años. “Nací y crecí en Guachupita, el barrio más peligroso de Santo Domingo”, recordaba una infancia rodeada de pobreza y tentaciones, de la que escapó gracias al baloncesto. “Siempre estaba en la pista de una escuela, botando el balón. Mi mentalidad estaba allí. Mientras jugaba no hacía otras cosas peores. Solía ver a los traficantes frente a mí, pero nunca me interesó ni nada por el estilo. Simplemente miré hacia otro lado”, rememoraba del periodo anterior a su reclutamiento por parte de las categorías inferiores de la selección dominicana y del salto a EEUU que le cambió la vida.
Con 16 años salió por primera vez de su país, destino Florida, “sin familia, sin saber ni una palabra en inglés. Esa fue una parte muy dura de mi vida”. Continuó su formación en la West Oaks Academy de Orlando y en la Northwest Florida State College y después dos años en la Universidad de Illinois -entre tanto fue máximo anotador del Mundial sub-19 en 2015-, donde logró el graduado en Sociología del que se siente igual de orgulloso que su posterior carrera profesional. Fue en febrero de 2021, después de la pandemia y “varios meses sin jugar”, cuando dio el salto a España, al CB Prat, ‘filial’ del Joventut, al que ascendió a LEB Oro, promediando 19 puntos en la decisiva eliminatoria por el ascenso contra el Cantabria.
Asentado en la ACB con el Joventut, su progresión las dos últimas temporadas ha sido fulminante. Este curso ha brillado en la Liga Endesa donde dejó la canasta de la temporada contra el Bilbao Basket, un triple desde casi 20 metros para conseguir la victoria sobre la bocina.
“Es una gran oportunidad para mí y para mi familia. Fue una gran sorpresa. Es un paso importante en mi carrera y una gran oportunidad. Llego a un gran club, que tiene mucho valor y quiero tener la experiencia de jugar para su gente y sentirme uno más”, ha comentado el dominicano, que tiene pasaporte Cotonou y jugará como comunitario, en los medios oficiales del club.
Camino de Le Lioran, en pleno Macizo Central, cuando Tadej Pogacar atacó en los últimos metros del Pas de Peyrol, el Tour temió. Más aún cuando en el descenso su distancia con Jonas Vingegaard, que no había podido agarrar la rueda del salvaje arreón anterior, se empezó a disparar rozando los 40 segundos. Restaban dos cotas y 30 kilómetros y no hay en el pelotón mundial nadie como el esloveno en los 'solos', esas cabalgadas sin compañía hasta la meta. Lo que hubiera podido parecer una sentencia a falta de la mitad de la carrera, unos minutos después devino en todo lo contrario: la Grande Boucle, que este sábado inaugura los Pirineos, late más viva que nunca dispuesta a otro combate épico entre los dos tipos que la han copado en el último lustro.
La resurrección de Vingegaard -corroborada el viernes, al frente él mismo del agresivo Visma Lease a Bike en los abanicos de la etapa con final en Pau, la octava más rápida en la historia del Tour (48,8 kilómetros por hora)- y los cinco centímetros que le dieron el triunfo en el mano a mano final, fueron un golpe psicológico, «un antes y un después» en palabras del emocionado danés, que se reconoció a sí mismo tres meses después de la espeluznante caída en la Itzulia en la que «podría haber muerto». Una confirmación, incluso antes de lo previsto. «Está en la mejor forma de su vida», en palabras de un Pogacar (luego Jonas renegó: «Es imposible que lo esté con un mes y medio de entrenamiento») asombrado cuando el danés le atrapó en la subida al Col de Petrus -miró insistentemente hacia atrás-, ya sin Roglic.
Serán los Pirineos primero y los Alpes después, sin mucha solución de continuidad (apenas el día de descanso del lunes y la aproximación del martes con final en Nîmes), los que resuelvan la batalla eterna, los que desnivelen también la balanza entre dos ciclistas para la historia, que presumen de dos Tour cada uno. Esta vez con un asterisco en medio aún, un fouri classe como Remco Evenepoel al que se le presupone flaqueza en las grandes cumbres... «La carrera está en manos de Visma y UAE. Por mi parte, si las piernas funcionan trataré de recuperar tiempo. Pero el plan es seguir a los demás y mantenerme concentrado y paciente», avisaba ayer. Y ya sin el desafortunado Roglic, otro que prometía giros de guion, gafado un año más: abandonó (como en 2021 y 2022) tras sufrir dos caídas consecutivas en los días previos.
UAE
Tras la victoria de Philipsen en Pau, el Tour visita el siempre mítico Tourmalet, primer puerto de una jornada eléctrica con final en Saint Lary Soulan, con el desenlace por primera vez en medio siglo en Pla D'Adet, donde ganó Poulidor. Dos puertos Hors Categorie -más Hourquette d'Ancizan, de segunda- antes del plato fuerte de los Pirineos. Una jornada que recuerda a la del año pasado con final en Cauterets, ganada por Pogacar en la primera semana todavía. El domingo, casi 200 kilómetros con 4.800 de desnivel acumulado. Cinco puertos, cuatro de Primera y el final en Plateau de Beille. Si no es la etapa reina...
«Me gustan las etapas de los Pirineos. Antes del Tour no había revisado qué puertos concretos íbamos a hacer, pero ahora sí lo he mirado y la verdad es que son subidas que conozco y me gustan. La manera en que hemos competido los últimos tres días va a afectar al desarrollo de las próximas dos etapas, porque han sido jornadas durísimas. En todo caso, lo que importa es que nos encontramos en un gran estado de forma», admitía un Pogacar que sufrió la contrariedad de la pérdida de Juan Ayuso (se bajó de la bicicleta al poco de comenzar, afectado por el Covid y es duda para la contrarreloj de los Juegos en la que iba a ser el único representante español) y ante el que se abren todo tipo de incógnitas ahora.
Porque, con 1:14 de ventaja sobre Vingegaard en la general, gran parte obtenida en las bonificaciones, la duda es si seguirá al ataque, seleccionando la carrera como ha hecho hasta ahora con sus pretorianos del UAE y atacando de lejos, o pasará a la expectativa, a intentar morder segundos en esos finales explosivos en alto en los que es único. Sobre eso mismo se pronunció en Pau, aunque de las palabras a los hechos... "Creo que ahora podemos calmarnos un poco, tenemos una buena renta en la general y yo me siento bien físicamente. Llegamos al final de la segunda semana y mi condición es buena, el objetivo es mantener esta ventaja. No soy yo el que tiene que ir a la ofensiva", despejó el líder.
Y otro tanto de incógnitas su rival, cada vez más pleno con el paso de los días. ¿Está ya listo Jonas para doblegar en las montañas a Tadej, como en años anteriores? ¿Aguardará a los Alpes, donde ganó sus dos Tours? Porque, además de las consecuencias de sus lesiones tras el accidente en el País Vasco, la gran diferencia se encuentra en la compañía. Esta vez Vingegaard no cuenta a priori con compañeros tan potentes en las subidas como Sepp Kuss o el propio Roglic, ángeles de la guarda de los últimos tiempos.
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Actualizado Martes,
31
octubre
2023
-
19:14Ver 1 comentarioEsta viernes arranca el torneo en la liga americana, donde participarán...
Igual que en la cancha sólo hay que dejarle jugar, a Álvaro Cárdenas (Granada, 2002), sentado en el hall del hotel Radisson Blu de Riga, sólo hay que dejarle hablar. «No he pasado por ninguna selección española en categoría inferior, ni siquiera por la andaluza. He tenido un camino muy distinto, pero yo creo que puede servir de inspiración para otros jugadores. Demostrar que con trabajo y con sacrificio se pueden conseguir las cosas. Porque yo me lo he currado mucho», explica un día antes de disputar su cuarto partido con España, titular y brillante (16 puntos) en el Xiaomi Arena en el triunfo contra Ucrania.
Físicamente, Cárdenas es un trasunto de Ricky Rubio. Algo más bajito (1,85 metros), también se le podría comparar en descaro. Y hasta en determinación. Es como si este chico al que nadie conocía hasta el pasado verano hubiera estado esperando toda su vida esta oportunidad. Tras anotar uno de sus cuatro triples sin fallo el viernes, Chus Mateo, que le llama el «superviviente», no pudo ocultar una rabiosa celebración. A Álvaro tampoco le falta carisma.
El pasado verano, ante la plaga de lesiones, Sergio Scariolo llamó de urgencia a Cárdenas nada menos que para uno de los partidos de preparación antes de Eurobasket, en el Palacio de los Deportes contra la Alemania que después sería campeona. Ante el fiero NBA Dennis Schröder, el granadino no se cortó aquel 21 de agosto. En su presentación al mundo, como en casi toda su carrera bajo el radar, había una intrahistoria de reivindicación. «Durante el verano, a casi todos los jugadores de la España B, Scariolo los había subido a entrenar con la absoluta algún día. Creo que yo fui el único al que no. Y, si te soy sincero, eso me molestó un poco», desvela de esa noche madrileña, tan inesperada que nunca había estado «tan nervioso» antes de ningún partido: «En el bus de camino, Alberto Díaz me iba tranquilizando, explicándome las jugadas».
Álvaro Cárdenas, durante un entrenamiento con la selección.ALBERTO NEVADO / feb
Por entonces, Cárdenas ya había sido fichado por el Valencia Basket en un movimiento de anticipación sorprendente y se encontraba en Grecia, donde fue cedido al Peristeri (el entrenador, Vasileios Xanthopoulos, le llamó personalmente: «Quiero que seas mi base titular»). Y aquí, otro de esos acicates que forjan carreras. En la Liga Endesa, casi nadie había levantado un teléfono por él. «¿Estaría jugando ahora tanto como en Grecia (promedia 10,1 puntos y 4,8 asistencias en Liga)? Buena pregunta. Me da un poco de rabia sinceramente que no hubiese equipos españoles que estuviesen interesados. Y no sabes si te querían porque eres cupo o porque de verdad piensan que puedes ser una pieza fundamental en el equipo. Pero estoy acostumbrado a que me infravaloren», zanja.
Tan poco tenido en cuenta, tan por debajo de cualquier radar, que Álvaro jamás llamó la atención de ninguna cantera importante. No esconde la crítica al sistema, a esos clubes que «buscan jugadores más físicos y ganar el campeonato a corto plazo. Y ya está. El modelo está un poco... No sé, no creo que se esté haciendo del todo bien». Él se forjó baloncestísticamente junto a su padre, el entrenador David Cárdenas (llegó a dirigir al Granada en ACB), en el club de La Zubia, donde siendo junior ya subía con el equipo EBA. «Me desarrollé tarde. Con 16 años medía poco más de metro y medio», aclara quien hasta bien avanzado no se imaginó jugador profesional. «Estar fuera del radar ha sido como una motivación. Pensaba: 'A la gente que tiene dudas, que piensa que no lo puedo conseguir, le voy a demostrar que soy un pedazo de jugador'», desafía.
Cárdenas y Francis Alonso, en un entrenamiento en Guadalajara.FEBEFE
Lo hizo pese a tener todo en contra. Apostando fuerte. Primero, por una academia de formación en la República Checa, donde le pilló la pandemia. Después, con una beca para la NCAA, tres años en la Universidad de San José y otro más en Boise, donde todo su talento se desplegó (se convirtió en uno de los mejores pasadores de la competición, con 6,9 asistencias) para preparar el retorno a España. «Estas experiencias han hecho que crezca mucho como persona. Al final, pues me tuve que buscar las habichuelas por mí mismo».
Al chico de moda se rinde Chus Mateo, quien le manda un mensaje después de cada partido. «Ha tenido que luchar mucho, pelear al máximo para sacar la cabeza, levantar la mano y decir: 'Aquí estoy yo'. Eso hace que su carácter y su forma de juego sea la de alguien que nunca se da por vencido. Para nosotros es un privilegio tenerle en la selección. Defensivamente lucha y en ataque cada vez aporta más desde el tiro exterior, las penetraciones y repartir juego a los compañeros. Se entrega por el equipo. Transmite muchos de los valores buenos del baloncesto», le elogiaba estos días el seleccionador.
«Durante mucho tiempo, mi camino ha sido un poco más en la sombra. Nadie lo ha visto. Y es verdad que mi progresión el último año y medio ha sido muy grande . En parte es por mi cabeza, por todas estas experiencias, cada vez tengo más confianza en mí mismo». El laborioso trayecto de Cárdenas tendrá este verano su siguiente episodio. ¿Al fin jugará en la ACB? «Cuando hemos jugado contra un equipo español (en la FIBA Europe Cup), estaba bastante motivado, me apetecía demostrar que podía jugar a ese nivel. El año que viene la decisión final va a ser del Valencia. Si quieren que vuelva, bien. Si quieren cederme otra vez, por mí encantado también».