Hace un año los padres de Paul McGrath reservaron su viaje para los Juegos de París: vuelos y apartamento, todo, y sin posibilidad de cancelación. No fue orgullo paternal, ni mucho menos una locura, fue lo más sensato. Porque McGrath debutará como olímpico este verano a los 22 años y es probable que lo haga con una medalla. Este sábado en el Europeo de Roma certificó la progresión que lleva desde hace años con un oro en los 20 kilómetros marcha.
Era su debut con la selección, pero no era una sorpresa. De madre española y padre escocés -y muy seguidor del Celtic-, desde sus inicios en la marcha en Gavá a los cinco años, McGrath prometía éxitos. Fue bronce en el Mundial sub20 de 2021, campeón de Europa tanto sub20 como sub23 y este mismo año le ganó el Campeonato a España a todo un Álvaro Martín, vigente doble campeón del mundo.
Al llegar entre los mejores ya era uno de los favoritos. En la prueba de este sábado, McGrath se mantuvo en el grupo hasta que saltó el sueco Perseus Karlström, subcampeón del mundo tras Martín el año pasado, y se fue con él. A media prueba, el título ya estaba entre ellos y se resolvió para el sueco, cosas de la experiencia. McGrath llegó a demarrar y marcharse, pero entre avisos al español Karlström remontó para llevarse el oro.
En otoño Ana Peleteiro lo cambió todo, pero quiso cambiarlo todo, todo, todo, todo. Después de los Juegos Olímpicos de París 2024, dejó atrás a su entrenador en la última década, Iván Pedroso, y su casa de Guadalajara, para irse a su Galicia a prepararse con los consejos de su marido, Benjamin Compaoré. La mudanza, con razones profesionales y personales, ya era atrevida, pero la saltadora quiso llevarla más allá. A la misma pista, al mismo foso. De la mano de Compaoré, Peleteiro intentó modificar su pierna de batida, de la derecha, que había utilizado toda la vida, a la izquierda, para colmar así un viejo anhelo. Pese a que Pedroso lo desaconsejaba, Peleteiro siempre había pensado que con la otra pierna podría saltar más fácil y saltar más lejos y las primeras semanas le dieron la razón.
La que fuera bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 realmente volaba con su nueva técnica y soñaba con un futuro de marcas imposibles, quién sabe si más allá de los 15 metros. Pero empezaron los dolores en la pierna izquierda, la rodilla se quejó, y el doctor Pedro Guillén, especialista entre especialistas, mandó parar. Si quería seguir sana, tenía que volver a su batida de siempre.
Hace menos de un mes, aún curándose de esas molestias, Peleteiro regresaba a su técnica antigua en el Campeonato de España y triunfaba y se ganaba un lugar de privilegio en el Europeo indoor, donde este viernes (desde las 18.50 horas, Teledeporte) buscará el oro, pero al mismo tiempo se guardaba un secreto. Tiene que batir con la derecha como antes, pero ya no salta como antes. Si su estilo se basaba en unos brincos exagerados, arriba, muy arriba, ahora se impulsa sin coger altura. La revolución de Peleteiro se mantiene: consistir en volar bajo.
Peter DejongAP
"Estoy intentando saltar de forma más horizontal y mejorando de una vez por toda la técnica, que al fin y al cabo era algo que se me atravesaba desde hace años. La parte técnica es muy importante para ganar sobre todo en salud y longevidad. Benjamin es un crack planificando y confío mucho en su criterio. Las cosas están fluyendo muy bien y me encanta como entrenador", aseguraba este jueves, en la primera jornada del campeonato en Apeldoorn, Países Bajos, donde sólo hubo una final.
España, cuarta en el 4x400 mixto
En el nuevo relevo 4x400 mixto, España acabó cuarta por detrás de los Países Bajos de Femke Bol, de Bélgica y de Reino Unido. Fue un día con decepciones, como la eliminación de Mohamed Attaoui e Ignacio Fontes en los 1.500 metros y también con alegrías como la clasificación para la final de Esther Guerrero en los 1.500, de Jaime Guerra y Lester Lescay en la longitud y, claro, de Peleteiro en el triple salto.
Su clasificación fue breve. En el primer intento no consiguió el pase directo porque se dejó demasiada distancia en la tabla -36 centímetros-, pero en el segundo lo logró sin apuros. Campeona ya en el Europeo indoor de 2019 y subcampeona en 2021 -en la última edición estuvo ausente por maternidad-, pocas rivales parecen capaces de rebasarla. Con Patricia Mamona y Maryna Bekh-Romanchuk fuera de las pistas, su éxito depende de ella misma. Deberá observar a la turca Tugba Danismaz, campeona hace dos años, y a la finlandesa Senni Salminen, y esquivar sorpresas.
En todo caso, con su espíritu competitivo, parece más que preparada. "Estoy en un remanso de paz absoluto. Creo que la cabeza es un 80% y estar bien mentalmente me ha ayudado a estar bien físicamente. Me siento en el mejor momento de forma de toda mi carrera. Entreno todos los días al máximo y creo que aún no he tocado ni mucho menos mi techo", proclamaba Peleteiro en plena revolución.
"Cuando empecé en el atletismo estuve viviendo dos años en Vic, corriendo carreras pequeñas en España, con un representante que se llamaba David Kipelio. Recuerdo que gané una en Mataró. Pero quería estar en una estructura más profesional y por eso me vine aquí con la familia. Alquilamos una casa cerca y empecé a presentarme aquí cada mañana, en la puerta del campamento, para seguir los entrenamientos de Eliud y su equipo. Quería que vieran que podía correr rápido, que podía trabajar con ellos. Era 2010. Al final me llamaron para unirme al equipo", relata Laban Korir, corredor veterano de 38 años, con tal ascendente en el campamento del NN Running Team en Kaptagat que ha sido escogido presidente. Si hay un conflicto, acuden a él para que medie. Su manera de entrar aquí en la élite del atletismo parece extraña, demasiado sencilla, demasiado casera, pero no es una excepción, ni mucho menos.
En cada entrenamiento de Kipchoge, sea largo y exigente o sea corto y sencillo, aparecen en la puerta una veintena de chavales -y no tan chavales- que desean exhibirse. Si aguantan, si muestras maneras durante unos cuantos meses, quizá acaben ganándose un puesto como liebres o quizá incluso rompan a estrellas.
En una estructura comandada por el agente holandés Jos Hermens y su Global Sports Communications, hay ojeadores y agentes implicados en la búsqueda de talento, a veces el equipo ficha promesas o campeones consagrados, como era Faith Kipyegon, pero todavía persiste el método más elemental: ven a correr con nosotros y veremos si vales para eso.
"Es un lugar agradable para vivir"
"¿Sabes qué? En la escuela yo quería ser periodista como tú. Me gustaba mirar los periódicos y los informativos en televisión. Pero después decidí hacerme corredor para conseguir una vida mejor para mi familia. Crecí en esta zona, cerca de Kaptagat, y por eso empecé a venir aquí a entrenar con el grupo. Con el tiempo, el entrenador [Patrick Sang, preparador de Kipchoge] vio mi talento y en 2020 entré a vivir. Este es un lugar muy agradable para vivir", apunta Daniel Mateiko, el más joven del lugar, de 25 años, padre ya de dos niños, que intenta ser uno de los seleccionados por Kenia para correr los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de París. Al contrario de lo que ocurre en otros lugares, un hueco en el NN Running Team ofrece cierta estabilidad, unos cuantos años de margen para construir una carrera. De hecho, como Korir, o Victor Chumo, otro veterano, muchos se retirarán aquí.
Mateiko, durante el entrenamiento de fuerza.NN Running Team.
En el Valle del Rift se calcula que hay unos 5.000 aspirantes a atleta profesional y unos 150 campamentos. Con sólo dos pistas de atletismo de tartán en la zona, la pública Estadio Nacional Kipchoge Kaino de Eldoret y la privada HATC de Iten, los entrenamientos no se organizan alrededor de un CAR en las ciudades, si no en el campo. Para montar un 'training camp', de hecho, apenas se necesita una caseta y unos cuantos corredores con ganas de triunfar.
"Yo pido fe"
Algunos lo hacen antes en la adolescencia, a través de los campeonatos kenianos de formación, pero si se les pasa la edad, lo más probable es que acaben probando con entrar en un campamento. El del NN Running Team de Kipchoge es una de las mejores opciones, pero también está, por ejemplo, el campamento de Nandi, vinculado a Adidas, donde se prepara Amos Kipruto. "Hay mucho talento, mucho talento, pero para empezar a trabajar con un atleta joven yo pido fe. Deben creer en mí, en mi conocimiento, para poder seguir mi programa. Tengo que ver que están convencidos de lo que hacen", comenta Sang, entrenador de Kipchoge, con una bonita historia sobre cómo descubrió al mejor maratoniano de la historia. La madre de Kipchoge era su maestra en la escuela, pero cuando se le acercó por primera vez, aún adolescente, a los 16 años, se lo quitó de encima.
"¿Cómo iba a saber yo que llegaría tan lejos? En aquel momento le di el programa básico que había preparado para mis atletas y no le hice más caso. Pero más tarde fue seleccionado para la selección de Kenia del Mundial de cross y pregunté para saber más de él", explica Sang, el encargado del casting que puede cambiar la vida a muchos jóvenes -y no tan jóvenes- del valle del Rift.