Xisco Serra ha fallecido este jueves por causas naturales después de sufrir una indisposición estomacal, según confirmó su familia al diario Última Hora. El deportista era uno de los más queridos y respetados en Mallorca.
Cientos de usuarios en redes sociales lamentan la triste noticia y le dedican palabras de agradecimiento por todas las enseñanzas que compartió.
Serra nació en 1974 en Palma y desde los 16 años, en 1990, inició su entrenamiento en el gimnasio de la mano de Jordi Badia y Youzina Van Pell, quienes lo guiaron a través de esta práctica deportiva.
Lo que inició como una manera de mejorar su aspecto físico se transformó en una pasión que duró toda su vida.
Xisco Serra estudió Ciencias de la Educación Física y dedicó su carrera al mundo Fitness. En su etapa más reciente también se dedicaba a las competiciones de culturismo y tenía su propio gimnasio, el XS, donde asesoraba a cientos de personas que querrían entrar en este campo.
Volaba el brasileño Almir Dos Santos en el Nanjing's Cube, la sede del Mundial 'indoor' que empezó este viernes, y lloraba emocionado con su bronce en triple salto al cuello. Después de varios años luchando contra las lesiones, por fin volvió a un podio; alegría, alegría. "Es difícil expresar con palabras lo que esto significa para mí", proclamaba en zona mixta y volvía a las lágrimas, un momento cumbre en su carrera. Pero cinco horas después era descalificado. En las pantallas del campeonato aparecía el aviso, DQ, y un motivo hasta ahora insólito: incumplimiento de la norma técnica 7.1 del reglamento de la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics). "Conducta inapropiada o violación de las reglas sobre el calzado". ¿Qué había pasado? Se había equivocado de zapatillas. Y nadie le había avisado del error.
Desde hace cuatro años, la World Athletics restringe la ventaja que las zapatillas ‘mágicas’ ofrecen a los atletas actuales. En plena guerra tecnológica, la innovación se había ido de madre, cada día caían récords y hubo que actuar. Para la larga distancia se establecieron unos límites; para la velocidad, otras; y para los saltos, unos distintos. Tanto en longitud como en triple salto se estableció una altura máxima de 20 centímetros de mediasuela en las zapatillas, pero a los triplistas se les concedió una prórroga por la cual podían usar mediasuelas de hasta 25 centímetros. La concesión duraba dos años, hasta el pasado octubre, y provocó algún problema, como una marca no homologada a Yulimar Rojas en longitud por utilizar sus zapatillas de triple. Pero poco más.
PEDRO PARDOAFP
Hasta este viernes. Dos Santos se presentó en el Mundial indoor con sus Nike TJ Elite 2 del año pasado, con una mediasuela de 25 centímetros, y realizó todo el concurso con ellas. Este invierno ya había saltado en hasta cinco competiciones internacionales con ellas, así que muy posiblemente ni conocía el fin de la prórroga a los triplistas. Saltó, llegó a los 17,22 metros y finalizó tercero por detrás del italiano Andy Diaz (17,80 metros) y del chino Yaming Zhu (17,33), pero al acabar los jueces revisaron su calzado y decidieron descalificarlo. ¿Por qué esta vez sí y las anteriores no? Porque hubo una reclamación.
La nueva normativa de la World Athletics establece que la revisión de la altura de las zapatillas no se realizará previamente -como sí se hace con los tacos, por ejemplo-, si no que sólo tendrá lugar posteriormente si existe una denuncia. El organismo argumenta que el estudio del calzado exige horas y que es imposible aprobar todos los modelos en los minutos previos a que empiece una competición. Así que lo deja en manos del resto de atletas. Este viernes, algún rival de Dos Santos -el denunciante es secreto- tuvo que observar que utilizaba unas zapatillas obsoletas, presentó una reclamación y de ahí la expulsión de Dos Santos. La Federación Brasileña expuso sus alegaciones, pero la infracción de la norma por parte de su saltador era clara. Por primera vez, un atleta perdió una medalla por utilizar unas zapatillas que no tocaba.
Nadie lo había conseguido, pero Kilian Jornet, en un ejercicio de fuerza humana casi inexplicable, ha logrado batir el récord de subir los 82 picos de más de 4.000 metros en los Alpes, que estaba en los 60 días desde el año 2008. Él lo ha hecho en 19. Toda una heroicidad sólo al alcance de deportistas como él. Y lo ha realizado únicamente usando la capacidad física, es decir, escalando, caminando o en bicicleta. Y todo ello con el objetivo de estudiar los límites del cuerpo y donar esos datos a la ciencia.
"Es difícil de procesar todas mis emociones ahora mismo, pero este es un viaje que nunca olvidaré", ha destacado el alpinista tras terminar el reto en Dome y Barre des Escrins (Francia). Y es que han sido necesarios más de 1.200 kilómetros recorridos, 16 etapas y superar las 267 horas de actividad para poder lograr algo que parecía imposible.
El último gran empujón lo dio Kilian Jornet en Montblanc hace unos días, un lugar maravilloso donde pudo ascender 16 nuevas cumbres, recorriendo 41 kilómetros con apenas cuatro horas de sueño. Con esa heroicidad su número subió hasta los 79, cifra con la que podía rozar el objetivo con la punta de los dedos. Sólo quedaba entonces superar el Grand Paradiso y terminar por todo lo alto.
Todo empezó en Piz Bernina
Esta aventura personal, denominada Alpine Connections, comenzó en Piz Bernina, pocos días después de haber participado en la carrera de Sierre-Zinal en Suiza. No había tiempos marcados, sólo pequeños objetivos que había que superar si el tiempo, el cansancio mental y el físico le acompañaban a él y al pequeño equipo que le ha seguido durante todo el recorrido.
Un desafío que, cómo él mismo apunta, ha sido "lo más difícil" que ha hecho en su vida, "mental, física y técnicamente", pero también, el más bonito.