El español Carlos Alcaraz, ganador de las dos últimas ediciones del Trofeo Conde de Godó, no defenderá el título en Barcelona al haberse resentido de su lesión en el brazo derecho.
Según informó la organización del torneo, Alcaraz no ha tenido buenas sensaciones en el entrenamiento de este domingo y ha optado por darse de baja del Godó, al persistir las molestias que le impidieron jugar en Montecarlo.
Estaba previsto que el número 3 del ranking mundial debutara el próximo miércoles en la pista central del RCT Barcelona-1899 contra el vencedor de partido entre el joven talento francés Luca Van Assche o el chino Zhizhen Zhang.
Tras este revés, el joven de 20 años pone ahora la mira en el Abierto de Madrid, donde también ha ganado las dos últimas ediciones, y que arranca el próximo 24 de abril.
“Te vamos a echar de menos, campeón”, indicó la organización del Abierto de Barcelona en X, un mensaje que iba acompañado de una foto de Alcaraz posando con el trofeo Conde de Godó ganado en 2023.
“Te deseamos una pronta recuperación y esperamos verte de nuevo el próximo año”, añadió el torneo.
"No sabemos qué pasará en el futuro, qué pasará de aquí a cinco años. Quiero seguir mi camino, hacer las cosas a mi manera y si me equivoco, pues me equivoco. Mi prioridad es el disfrute. Hay gente que no piensa como yo, piensan que es posible. También hay gente que cree que sí lo es. Hay opiniones distintas y lo comprendo, pero las opiniones que importan son la mía y las de mi equipo. Quiero hacerlo de esta manera y en los próximos años quién sabe, quizá cambio mi manera de ver las cosas".
Después de la épica, la reivindicación. Con su segundo título de Roland Garros descansando a su lado, Carlos Alcaraz defendió en rueda de prensa que seguirá como hasta ahora: rascando al tenis todo el tiempo posible para su familia y para sus amigos. Su tribuna de la Philippe Chatrier era un fiel ejemplo de la unión de su entorno. Allí, una docena de colegas de El Palmar junto a sus padres, sus hermanos, su abuela materna, su tío abuelo o sus primos. Era el rincón más ruidoso del recinto durante el partido y también lo fue después del partido.
Una vez certificó su remontada antológica ante Jannik Sinner, Alcaraz se estiró boca arriba en la tierra batida de París y subió rápido a abrazar a los suyos. El primer abrazo fue para su entrenador, Juan Carlos Ferrero, a quien incluso le saltó encima. Luego el resto de miembros de su equipo. Y finalmente todos los amigos y familiares, los muchísimos amigos y familiares.
La comparación con Nadal
De la ceremonia de entrega de trofeos destacaron un par de imágenes inusuales. La primera, el gesto de Alcaraz metiendo la cabeza dentro de la copa, de pura incredulidad. Y la segunda, su foto con el reloj de duración del encuentro, cinco horas y 29 minutos. Fue un gesto reclamado por los fotógrafos para ilustrar un hito histórico. La final de este domingo entre Sinner y Alcaraz fue la segunda más larga de la historia después de la victoria de Novak Djokovic sobre Rafa Nadal en el Open de Australia de 2012. Aquella vez fueron cinco horas y 53 minutos y el serbio se hizo la misma instantánea señalando el tiempo transcurrido.
Lindsey WassonAP
"Que un partido mío se pueda comparar con esas finales son palabras mayores. Recuerdo aquella final o Wimbledon 2008, que fueron momentos que hicieron historia en el tenis y el deporte en general", comentó Alcaraz, que antes de que se lo dijeran ya sabía el dato más curioso de su quinto Grand Slam, que Nadal lo consiguió con la misma edad, 22 años, un mes y tres días. "Durante el partido he pensado un poquito en Rafa. He vivido grandes remontadas suyas, su espíritu de lucha, de garra, de no darse por vencido. Como en esa final de Wimbledon".
Después de la rueda de prensa, Alcaraz corrió al restaurante reservado para la fiesta y, ya a primerísima hora de la mañana, a coger un avión para volver a casa. Normalmente en los Grand Slam, el ya cinco veces campeón tiene varios compromisos al día siguiente, la sesión de fotos, las entrevistas con los medios, pero esta vez lo suspendió todo para poder ganar un día más de descanso. El próximo viernes viajará a Queen’s para acostumbrarse a la hierba antes de encarar Wimbledon, pero antes, como ya es tradición, se marchará unos días a Ibiza con unos amigos.
"No me voy a poner el partido, no me apetece estar cinco horas y media sentado en el sofá. Ahora es el momento de disfrutar, de dejarme llevar, de descansar. Tengo la suerte de que han venido muchos familiares, muchos amigos y lo pasaremos bien, nos reiremos", aseguró Alcaraz que esta vez no se hará un tatuaje nuevo -ya lleva una Torre Eiffel en un tobillo-, pero sí podría darse algún capricho: "No quiero dar un disgusto a mi padre, pero me estoy aficionado a los relojes y algún relojito chulo quizá me lo compro".
Todo estaba ya decidido cuando Yoshihito Nishioka suplicaba entre bromas que un golpe de Carlos Alcaraz, sólo uno, al menos uno, se marchara fuera de la pista y pudiera así celebrar un juego ganado, sólo uno, al menos uno. Finalmente ocurrió mediado el segundo set y el japonés lo festejó a lo grande con el público presente en la Margaret Court, que le dedicó una ovación. Su derrota era segura, pero el humor debe ser lo último que se pierde. Hasta Alcaraz sonreía; un hombre alegre en pleno ejercicio de autoridad, de excelencia, de maestría.
En la segunda ronda del Open de Australia, este miércoles, el español venció a Nishioka por 6-0, 6-1 y 6-4 en apenas una hora y 21 minutos y anunció una mejor versión de sí mismo. Quedan muchas eliminatorias y vendrán rivales con más recursos, el viernes el ganador del duelo entre Jordan Thompson y Nuno Borges, pero el juego de Alcaraz proyecta nuevos límites, quién sabe hasta dónde puede llegar.
Porque ahora ya no hay duda: su saque ha mejorado. Con los cambios técnicos introducidos durante la pretemporada, puede empezar los puntos con más fuerza, más seguro. Después de las dudas de primera ronda ante Alexander Shevchenko, frente a Nishioka fue un ciclón desde el servicio, llegando a los 14 'aces' y elevando la velocidad media de sus golpes. Si en el Open de Australia de 2024 su promedio en los primeros fue de 190 km/h, en el primer set este miércoles llegó a los 197 km/h con varios impactos alrededor de los 210 km/h.
"¿Soy un robot en el saque?"
"Estoy realmente contento con mi saque hoy. En primera ronda sufrí un poco y en ese partido estaba concentrado para hacerlo mejor. Durante toda la pretemporada estuve trabajando en mi técnica, era un aspecto de mi juego en lo que realmente quería evolucionar, y creo que estoy en el buen camino. Espero que en los próximos encuentros siga mejorando", proclamó Alcaraz al superar a Nishioka y antes de bromear sobre eso mismo. Antes de marcharse, en el habitual mensaje a la cámara, escribió: "¿Soy un robot en el saque?".
Durante el partido, especialmente en la primera media hora, lo pareció. En el primer set, apenas concedió cuatro puntos a su rival y sólo uno de ellos fue con su propio servicio. Los nueve primeros juegos fueron suyos y luego se relajó de la mejor de las maneras. En ningún momento cayó en el despiste, cerró el partido lo más rápido posible, pero también fue clemente con Nishioka.
En el último set el japonés pudo jugar y no fue más que una concesión de Alcaraz. Tenista experimentado -29 años- y con un buen ranking -el 65 del mundo-, su estilo se basa en la lucha y en un revés duro y ante el español se requieren otras armas. Desprovisto de un saque o una derecha peligrosa, Nishioka apenas pudo que esforzarse y tomarse con humor la derrota ante el nuevo Alcaraz, un Alcaraz más arrollador que nunca.