La Federación Española de Fútbol (RFEF) anunció que ha abierto expediente sancionador y ha apartado de sus puestos de trabajo y funciones a los directivos relacionados con la causa judicial que instruye el juzgado número 4 de Majadahonda y ha rescindido el contrato externo con el despacho GC Legal.
La decisión afecta a quienes han ejercido hasta ahora como directores de Servicios Jurídicos y Recursos Humanos, Pedro González Segura y Recursos Humanos, José Javier Jiménez, respectivamente, y a Tomás González Cueto, como comisionado de control externo.
En este caso también se le han revocado los poderes de representación en todos procedimientos judiciales, tanto a él, como a Ramón Caravaca, investigado, y otros letrados de este despacho.
Tomás González Cueto es uno de los dos detenidos ayer que pasará mañana a disposición judicial, junto a Ángel GonzálezSegura, hermano de Pedro y directivo de la empresa de construcción Gruconsa, que llevó a cabo obras en el estadio La Cartuja, en Sevilla, para albergar partidos de la Eurocopa 2020 y las finales de Copa del Rey hasta 2024.
La RFEF en un comunicado anunció que se analizarán las responsabilidades disciplinarias en las que hayan podido incurrir empleados de la misma relacionados con estos hechos, de una u otra manera.
Del mismo modo, la RFEF se personará en esta causa, dado el gravísimo perjuicio que está causando para la institución y para la imagen del fútbol en España. Estas medidas han sido tomadas por el presidente de la Comisión Gestora, Pedro Rocha, tras los hechos acaecidos ayer.
Este jueves quedaron en libertad cinco de los siete detenidos ayer en la operación que investiga contratos presuntamente irregulares durante la etapa al frente del organismo de Luis Rubiales, que figura como investigado y que se encuentra fuera de España.
«Habíamos apuntado esta fecha en nuestro calendario. Hoy es el mejor día de mi vida». Las palabras de Chefo Basterra, uno de los héroes de la victoria ante Bélgica (3-2), compendiaban las emociones del hockey masculino español, en la lucha por una medalla olímpica por primera vez en 16 años. A tres minutos para el final, Marc Miralles anotó ayer el gol que suponía la revancha contra su verdugo en los Juegos de Tokio. El vigente campeón olímpico, el equipo más regular de la última década, el mismo que les tumbó en los siete últimos precedentes. «Hoy celebramos y mañana veremos cómo ganar el próximo», advirtió Miralles. El adversario será Holanda.
La heroicidad en el Stade Yves-du-Manoir llegó ayer de la mano de la agonía, merced a una provindencial intervención de Luis Calzado. Con el tiempo cumplido y los españoles festejando el triunfo, el cuarteto arbitral -formado por dos holandeses, un argentino y un indio- aceptaron la reclamación de Bélgica, que aún dispuso de una opción postrera de penalti córner. «Esa parada ha sido el pasito extra que nos faltaba», admitió el seleccionador Max Caldas.
El técnico argentino ha liderado la reconstrucción desde 2021, cuando la derrota frente a Bélgica en cuartos (3-1) desencadenó el fin del ciclo de Fred Soye en el banquillo y el adiós de referentes del vestuario como Pau Quemada, David Alegre o Quico Cortés. Desde entonces, los RedSticks sólo pudieron acabar sextos en el Europeo 2023, lo que les obligaría a sellar su billete para París en el Preolímpico de Valencia. No llegaban como favoritos al podio, pero ahora se ven a un triunfo de la medalla. Sería la quinta, tras las platas de Pekín 2008, Atlanta 1996, Moscú 1980 y el bronce de Roma 1960.
Sin complejos
«Hemos jugado contra muchos equipos a priori mejores y les hemos sabido dominar con la bola. Nuestra tarea pendiente suelen ser algunas desconexiones en momentos puntuales que nos cuestan goles», admitió el capitán Miralles. La primera fase, cerrada con dos victorias ante Alemania (2-0) y Sudáfrica (3-0), un empate frente a Francia (3-3) y dos tropiezos contra Gran Bretaña (0-4) y Holanda (3-5), evidenciaron las virtudes y defectos de un grupo joven y sin complejos, pero aún con cierto vértigo en los momentos de la verdad.
Bonastre, durante el partido ante Holanda.AFP
Desde luego, España necesita seguir creciendo para seguir la senda de aquel equipazo de Maurits Hendriks que sólo tuvo que inclinarse ante Alemania en la final de los Juegos de Pekín (1-0). Sin embargo, el octavo puesto en el ránking de la Federación Internacional (FIH) tampoco explica por sí mismo su poso competitivo. «Este vestuario sabe que ha hecho historia, pero no quiere que se acabe aquí y quiere una medalla», valoró Marc Reyné, autor del 1-2 frente a un rival plagado de jugadores con dos medallas olímpicas en su palmarés.
El siguiente escalón, por supuesto, se antoja extremadamente complicado. Holanda se quitó ayer de encima a Australia (2-0) con goles de Duco Telgenkamp y Thijs van Dam tras el descanso. Después de seis partidos en París, la vigente campeona europea sólo ha cedido un empate frente a Gran Bretaña (2-2). Hace sólo tres días, España llegó a dominar 2-1 a la Oranje antes de ceder frente a su gran verticalidad (3-5).
«Tienes que perder para luego ganar/ Y aun sin ver, creer». Son estos versos y la voz de la fadista Mariza lo que ha inspirado a Roberto Martínez (Balaguer, 1973) para meterse a todo Portugal en el bolsillo. En apenas un año y medio, el primer entrenador de habla no portuguesa que dirige a la selección lusa se ha ganado al país y a los jugadores. De Cristiano Ronaldo al jovencísimo Joao Neves, a quienes ha traído a Alemania como única selección invicta en la clasificación, con diez victorias, 39 goles a favor y sólo dos en contra. «Hay que soñar muy alto. Vamos a crear recuerdos», se impone como reto el español.
La mirada está en volver a ganar un título que los lusos ya levantaron en 2016 antes del adiós de una «generación superlativa». El técnico español se perdía por los pasillos de la Casa dos Atletas de Federación Portuguesa los primeros meses, pero su plan estaba claro: se lanzó a conocer la estructura futbolística de un país de sólo 10 millones de habitantes, pero productor de tanto talento que tiene a 71 futbolistas en equipos Champions.
En su primera lista apuntó 200 jugadores, que después recortó a 90 y luego a 52 que monitorizó para hacer más fácil la criba de 20 y tres porteros que necesitaba para esta Eurocopa. El idioma del fútbol lo dominaba después de una larga experiencia en la Premier y con Bélgica. Pero sentía que necesitaba más. «Me gusta empaparme de la cultura y la forma de vida del país», confiesa siempre. Por eso se trasladó con su familia a Lisboa y comenzó clases de portugués, una lengua que se esforzó en dominar. La primera sonrisa de complacencia se la sacó a su afición entonando La Portuguesa, el himno nacional, en su primer partido en el banquillo.
Después ha sido capaz hasta de participar en la gala de los Premios de la Música Portuguesa, precisamente junto a Mariza, y de ser actor principal en el vídeo promocional de selección para la Euro. Roberto Martínez es una estrella que, además, ha conseguido la mejor versión de un equipo resquebrajado tras el Mundial.
«Trabajo, respecto y honestidad» es lo que pide y lo que se ha ganado de unos futbolistas a los que empezó por curar. «Cuando un entrenador no controla las emociones, no puede controlar el juego ni dar soluciones tácticas», advierte el catalán.
Su Portugal tiene un repertorio que explota las capacidades no sólo de Cristiano Ronaldo, reconvertido a sus 39 años en delantero y domesticado en trato, sino de toda la pléyade de estrellas que concentra y a las que convenció con charlas uno a uno por todo el mundo. «Portugal tiene la misma exigencia que un club grande y le va bien tener jugadores tan exigidos, por ejemplo, en la Premier», admite el seleccionador pensando especialmente en dos de sus líderes, Bruno Fernández y Bernardo Silva. Pero quiere más.
Cristiano Ronaldo y Pepe, durante un entrenamiento.M. A. LOPESEFE
A ellos encomienda el juego, en el que tendrá papel Joao Neves a sus 19 años e incluso Joao Félix, de quien espera su mejor versión. «Ellos nos van a abrir espacios y las estructuras defensivas que casi todos los rivales proponen en el fútbol moderno», reflexiona.
Cristiano, sin privilegios
A Cristiano y a Pepe, los dos 'cuarentones, les da el mando en el vestuario. «Tienen una experiencia y una forma de trabajar contagiosa». A Ronaldo incluso lo ha amansado e integrado en grupo, restándole poder para vivir al margen y rodeado de su corte, pero dándole los galones que le motivan. Incluso le ha inventado un papel distinto en el once titular que ya tramó con él en Riad su primera visita hace meses. «Llegamos al último tercio del campo con facilidad y tener tres puntas de lanza es nuestra idea. Cristiano es un jugador que queremos en el área por su potencia, su disparo e incluso su juego aéreo», advierte.
El arma que pretende explotar en esta Eurocopa, donde se encontrará con la República Checa, Georgia y Turquía, es una desconcertante flexibilidad táctica. Nadie sabe cómo jugará Portugal. «Queremos provocar la duda en los rivales», confiesa. «Puede hacerlo porque los jugadores han sido muy receptivos a esa conversación táctica. Han visto que les da un plus a su competitividad. Además, él es capaz de ver claras las soluciones que aparecen durante un partido», comenta el entorno del técnico.
En la clasificación ha tenido pocos partidos complicados y sabe que ahora es el momento «de crecer». El único entrenador español junto a De la Fuente no quiere pensar más allá. Aunque en su contrato marque que las semifinales son el objetivo, no parece posible que Portugal le abra la puerta a quien que se ha anudado su bandera al cuello.