Un planteamiento cobarde de inicio de Simeone y un desastre con todos sus cambios irracionales le regalaron la victoria con amabilidad a un Barcelona que jugó con esmoquin y se fumó a un lamentable Atlético.
Para empezar, la alineación inicial de Sime
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El nuevo director de Radio Marca es un hombre que sonríe tanto que a veces inquieta, porque es este un gremio más de gruñidos y sarcasmo que de optimismo y vitalidad, pero cualquiera que haya leído el libro que Felipe del Campo (Madrid, 1976) escribió sobre el periodismo deportivo español ['Buenas noches y buenos goles', mismo nombre que el programa nocturno que conduce] sabe que su visión positiva de la vida no es impostada. Es complicado encont
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El Niño Jesús de la selección no es ya Jesusito Navas, convertido ahora en su San José. Ese papel corresponde ahora a Lamine Yamal, un niño de verdad. Navas es el eslabón con el paraíso perdido, eslabón también en la jugada con que Iniesta llevó a España a los cielos, en Sudáfrica, aunque el futbolista del Sevilla no estuviera en el título fundacional de la gran generación, en 2008. Nadie resiste desde entonces al nivel que exige una Eurocopa, ni siquiera el custodio de Navas cuando empezó a visitar la selección, como sub'21. Era Sergio Ramos, que dice adiós al Pizjuán, mientras Iniesta gana e
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Hasta en siete ocasiones Jaume Munar había sido eliminado en segunda ronda en un Grand Slam, su tope, su muro, y en esa misma estancia se descubrió este jueves en mitad de una trampa. En la Suzanne Lenglen, la segunda pista de Roland Garros, seguramente la más ruidosa por la cercanía de sus 10.068 asientos, no sólo se enfrentaba a un tenista francés, Arthur Fils, también se enfrentaba a un tenista joven, impetuoso, emocional. Si las cosas le iban mal, reclamaba los gritos del público. Y, al final, claro, el partido acabó como el rosario del aurora.
Munar estuvo eliminado, luego clasificado y si acabó fuera del torneo con un marcador de 7-6 (3), 7-6 (4), 2-6, 0-6 y 6-4 fue por el ambiente. El mallorquín, apadrinado por Rafa Nadal desde su adolescencia, alumno de su academia, perdió los dos primeros sets en el tie-break, aprovechó después las supuestas molestias en la espalda de Fils para hacerse con los dos siguientes y en el último se desconcentró. Con Fils recuperado de sus dolores, que realmente parecían calambres, cedió su último saque entre gritos de los aficionados franceses que nunca le concedieron silencio.
DIMITAR DILKOFFAFP
Pese a su carácter afable, una hora después, en la rueda de prensa posterior al partido, seguía enfadado. "Que animen al otro me parece perfecto, pero es una falta de respeto absoluta no parar de cantar, gritar tonterías e interrumpir constantemente. Aquí está el público más molesto y forofo del mundo, pesa demasiado la bandera", comentó de entrada, quien más tarde añadió: "En Nueva York y Australia entienden el deporte de otra manera. Pueden animar mucho y tener un sentido del espectáculo, pero nunca faltan el respeto a los jugadores. En este torneo, es necesario que la gente se calme un poquito porque esto es un auténtico circo".
Munar, además, cargó contra Fils y su estrategia para ser atendido cuando posiblemente no lo merecía: "Era una supuesta lesión de espalda, pero estoy convencido de que sufrió calambres. En ese caso, no podría haber sido atendido. Además, le he visto bebiendo jugo de pepinillo en los últimos parciales, así que está claro lo que ha ocurrido".
Su derrota se añadió a la desdicha de Alejandro Davidovich, que cayó ante Jiri Lehecka por 6-3, 3-6, 6-1 y 6-2, para dejar a Carlos Alcaraz solo en el cuadro español. Un registro negativo que pudo haber sido histórico: desde 1981 siempre ha habido como mínimo tres representantes -entre hombres y mujeres- en tercera ronda. Pero Jessica Bouzas y Paula Badosa salvaron la situación. Bouzas, que ya había llegado a tercera ronda el año pasado en Wimbledon y US Open, venció a Robin Montgomery por 6-4, 4-6 y 7-5. Y Badosa se rehízo de unas décimas de fiebre para remontar a Elena-Gabriela Ruse por 3-6, 6-4 y 6-4.