El Comité de Disciplina de la Federación Española de Fútbol (RFEF) sancionó con dos partidos al jugador del Real Madrid Jude Bellingham, por su expulsión al final del encuentro de la jornada pasada con roja directa ante el Valencia.
La resolución del Comité desestima las alegaciones del Real Madrid en defensa de Bellingham e impone dos partidos al madridista por actitudes de menosprecio o desconsideración hacia los árbitros, con multa accesoria de 700 euros al club y 600 al jugador, en aplicación del artículo 144 del Código Disciplinario de la RFEF.
Bellingham cabeceó a la red un centro de Brahim Díaz que habría supuesto el 2-3 para su equipo en el momento en el que el árbitro señalaba el final del partido, sin dar validez al tanto, y después fue expulsado con tarjeta roja directa por dirigirse “en actitud agresiva y a gritos”, según el acta arbitral.
“Tras la finalización del partido y aún en el terreno de juego, se dirigió hacia mí corriendo y en actitud agresiva y a gritos, repitiendo en varias ocasiones ‘its a fucking goal’ (es un jodido gol)”, apuntó en el acta Gil Manzano.
LaLiga EA Sports
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Domingo,
8
octubre
2023
-
22:15Ver 1 comentarioEl técnico vasco es el segundo entrenador destituido en...
Con gesto serio presentaba Javier Tebas, presidente de LaLiga, los resultados económicos de la patronal de la temporada 2023/24. El máximo mandatario dejaba la exposición de los datos financieros en Javier Gómez, el director General Corporativo, aunque luego los valoraba positivamente. "El rendimiento es óptimo cuando comparamos inversión con resultados deportivos", apuntaba el mandatario.
Había motivos para presentar cualquier gesto a la hora de explicar la evolución de la competición. Los ingresos de LaLiga han crecido hasta los 5.049 millones de euros frente a los 4.892 del curso pasado. La cifra de la actual ya alcanza los niveles prepandémicos, en 2019 los ingresos de la competición alcanzaban los 5.065.
Mientras que en el caso de la inversión de jugadores, los clubes españoles seguían bajando respecto a otros cursos. Tras la recuperación postcovid, ya son dos años seguidos en los que LaLiga reduce el balance entre compra y venta de futbolistas. La competición ha bajado de los 685 millones a los 645. "En otros lugares se derrocha dinero, nosotros somos la liga más eficiente. Otras competiciones invierten mucho, pero luego sus jugadores no valen", apuntaba.
Tebas se refería principalmente a la capacidad que han exhibido la Serie A y especialmente la Premier en lo que respecta al mercado. Ambas competiciones habían gastado 283 y 842 millones, respectivamente, frente a los 60 millones de beneficio en el mercado español. "La Premier y Serie A son peores gestores, nosotros estamos contentos", apuntaba el presidente.
De hecho, en España han aumentado las inversiones en infraestructuras, principalmente debido al Plan Impulso, que toma parte de los ingresos del fondo CVC, por encima incluso de las de jugadores. Habamos de 830 millones para la construcción de estadios, ciudades deportivas y demás infraestructuras frente a los 735 en futbolistas.
FC Barcelona
Dentro de la presentación de estos datos, tanto Javier Gómez como el propio Tebas han recalcado que se habían sacado las famosas "palancas" con las que había maniobrado el FC Barcelona en los últimos informes presentados a la competición nacional.
Preguntado respecto a si el Barça podría volver a estar en la regla del 1/1, que le permitiría inscribir jugadores con normalidad, Tebas era claro: "Es un club que sabe lo que tiene que hacer y esperemos que no lo dejen a 48 horas del límite", ironizaba sobre la situación de Dani Olmo y Pau Víctor. También aseguraba respecto a la pérdida de la palanca de 100 millones de los palcos Vip del Camp Nou que él no era auditor y que será el que tienen el que lo determine.
Respecto a la resolución del CSD que permitía al club blaugrana inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor, Tebas lo calificaba como "ingeniería jurídica" y aseguraba que lo que había dicho el organismo gubernamental era que las licencias de los futbolistas siempre habían estado vigentes. "Según el CSD, Di Stefano sigue con licencia del Real Madrid", ironizaba.
Fede Valverde despierta por la mañana. Ha tenido un sueño. Es el sueño de un niño que marca tres goles en el Bernabéu en la Copa de Europa, la Champions, pero no unos goles cualquiera. No. Unos goles de los que se sueñan, con los autopases de Cruyff, los controles en carrera de Maradona o el sombrerito del adolescente Pelé en la final del Mundial de Suecia. Esas cosas no pasan. Se sueñan. [Narración y estadísticas, 3-0]
Valverde despierta y mira el móvil. Pone la radio. No puede ser. Lee su sueño, lo escucha, incluso mejor de lo que es capaz de recordarlo. Un hat-trick con el que el Madrid vence al Manchester City de Pep Guardiola, nada menos, al anticristo del Bernabéu.
El relato que escucha está cargado de adjetivos en los que jamás piensa, sólo corre, como un antílope en el Serengueti, para dejar que piense su cuerpo, que decida el instinto de un futbolista difícil de clasificar. Quizás eso explique que se sintiera extraño en la clasificación pretendida por Xabi Alonso y, en cambio, explote en este caos que tan bien le sienta al Madrid. El caos, en realidad, es un orden distinto que te permite estar en todas partes, y eso es lo que hace el uruguayo, en defensa y en ataque, en el área propia como en la contraria. No es un desconocido para el gol, en absoluto, pero eran goles distintos, explosiones de su propio físico. Estos goles son otra cosa. Se sueñan.
Convertirlos en reales no depende únicamente de la determinación y el deseo. Necesitan de una atmósfera, de una fuerza telúrica. Sólo la combinación de ambas puede convertir en una noche a un gran jugador en la sombra chinesca de los mejores de la historia. El control y el autopase a Donnarumma en el primer tanto y el sombrero sobre el defensor en el tercero son propios de lo mejor que se puede encontrar en las videotecas, en blanco y negro o tecnicolor. A esos añadió Valverde el disparo del segundo, certero pero más propio de su condición humana. Por algo, el destino le escogió también a él para esa suerte.
Es cierto que hubo errores del rival, de O'Reilly y el propio Donnarumma, malas mediciones en el primer gol, y que un rebote lo habilitó en la acción del segundo. Nada de eso, sin embargo, resta mérito y mística a lo hecho por el uruguayo.
Valverde logra el primer gol.OSCAR DEL POZOAFP
Los goles llegaron pronto, dos antes de la media hora y los tres antes del descanso, para rearmar moralmente a un Madrid ajado por las bajas, con Mbappé como un turista histérico en la grada vip después de su polémica estancia en París para recuperarse de una lesión. Guardiola olió el rastro de la sangre y salió con todas sus baterías. Incluso demasiadas. Se empachó. La sobrepoblación de delanteros apartó al técnico y a su equipo de su estado preferido, de las largas posesiones de su centro del campo. Rodri no parecía el Rodri renacido, sino un guardia urbano en la rotonda de Cibeles de madrugada. Cuando el técnico quiso corregirlo, con la entrada de Reinjders, ya iba tres abajo, ya jugaba sobre el desfiladero.
Guardiola buscó el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent, con insistencia. Lo hizo con Doku, un diablo. Las acometidas provocaron vértigo en el Bernabéu, miedo por lo que se venía, pero entonces Courtois tomó una decisión a contraestilo. Lanzó un balón larguísimo para la carrera de Valverde. Todo lo demás pasó en sus sueños.
Guardiola observa a Arbeloa.THOMAS COEXAFP
En el Bernabéu eran tan reales que acabaron por cambiar la realidad. El gol activó todavía más a un Madrid que había arrancado intenso, aunque no dominante. A partir de ahí, se comió el partido, con ayudas incesantes para auxiliar a Trent, fueran del propio Valverde o de un Thiago Pitarch estajanovista, de un lado a otro, imparable. El esfuerzo y despliegue físico del jugador de la cantera justifica la elección de Arbeloa como titular por delante de Camavinga, que salió en la segunda mitad. Uno llega con el compromiso que el Madrid, hoy, necesita. Hoy y siempre. El otro está detenido. El único error de Thiago Pitarch encontró la pierna salvadora de Courtois, el ángel de la guarda en el portal el Madrid.
Los goles continuaron para inflamar el alma blanca, con un tercero preciosista, en el que Brahim hizo un primer sombrero para que Valverde realizara el segundo y el remate definitivo. El malagueño fue un recuperado para la causa, después de llegar algo deprimido de la Copa de África. En la plaga bíblica que sufre el Madrid, su regreso es como el agua.
Tampoco para el City lo que pasaba era real. Era una pesadilla, con un ataque estéril, Haaland aislado, como un farero en un islote, y Guardiola con las manos en la cabeza. Le espera el rincón de pensar. Vinicius, en el punto de penalti, falló la estocada, aunque con este Madrid y este City quizás no sea necesario llevar el estoque a Manchester.