La aventura continúa. Este año kilómetro 0 recorre, desde el martes 17 de junio, casi 700 kilómetros en bicicleta, con más de 5.000 metros de desnivel: la distancia que separa Madrid de Hondarribia, en menos de 100 horas.
Tendrá los mejores compañeros de viaje: un equipo formado por 70 personas, algunas con discapacidad intelectual, trabajadores de la Fundación A la par y empleados de Tressis, que cuando pueden, hacen deporte. “Es lo que nos conecta y lo que nos une”, insiste Miguel Silvestre, propulsor de esta iniciativa que “trata de poner en valor y normalizar a las personas con discapacidad intelectual que forman parte de nuestra sociedad”, aunque reconoce, que lejos de ser un proyecto solidario o humanitario, es una aventura en la que se aprende mucho de los compañeros de viaje.
Y es que, explica Silvestre, “un discapacitado intelectual no sufre ninguna de las tres enfermedades que actualmente no nos dejan vivir como deberíamos: el estrés, la envidia y los complejos. Fuera complejos, estrés y envidia, nos subimos a la bicicleta y no dejamos de pedalear hasta alcanzar nuestro objetivo”.
La aventura comenzó hace ocho años, cuando un grupo de amigos de Tressis y de la Fundación A la par deciden guiar a chavales con discapacidad intelectual en una ruta que entonces partió de Madrid y llegó a Lisboa.
Lo que podía parecer una auténtica locura, hoy es una realidad. A la Madrid-Lisboa le siguió la Transpirenaica y tras esta hazaña, se atrevieron con la Pilgrim Race y no solo en una, sino en dos ocasiones. En el año 2024 recorrieron la distancia que separa Madrid de Tarifa y este año unirán Madrid y Hondarribia en bicicleta en poco más de tres días. Cuatro etapas: Madrid-Silos, Silos-Haro, Haro-Beasain, Beasaín- Hondarribia, muchas horas de convivencia, y muchos aprendizajes
Kilómetro 0 es un sueño hecho realidad con varios documentales a sus espaldas e incluso una canción “Extraordinario” que Jorge Ruiz, el cantante de Maldita Nerea, “al que conseguimos engañar para que se sumase a uno de los recorridos”, explica Silvestre, les hizo a este grupo de amigos, ya casi hermanos, de Tressis y la Fundación A la par.
Alberto Contador recuerda el 2008, un flechazo con una carrera insospechada, el Giro que iba a conquistar en dos ocasiones. «Fui de rebote. Y me acogieron tan bien, recibí tanto cariño de los aficionados. Es especial, es la carrera que aún mantiene ese romanticismo que quizá en el Tour y la Vuelta ya no se encuentra tanto». Al madrileño se le quedaron grabadas en la memoria «las ciudades vestidas de rosa, el agua rosa de las fuentes». El mismo color que entusiasmó a un niño lombardo al que sus padres llevaban a ver etapas en Verona, a disfrutar de sus ídolos y que, años después, también lo iba a conquistar.
«Tengo una conexión para siempre con esta carrera. Independientemente de mis victorias, recuerdo mi primera maglia rosa, en Zoldo Alto, en 2005», rememora en EL MUNDO Ivan Basso, enamorado de las Grandes Partenzas desde el extranjero. «Los dos que gané fuero así, uno desde Holanda y el otro de Bélgica», hace memoria, con guiño al comienzo del 2026, que será en Bulgaria. Este lunes, en el Auditorium Parco della Musica Ennio Morricone, se presentó el recorrido de una edición que volverá a ascender cumbres únicas, que atravesará los Apeninos y los Dolomitas, en esa «orografía única para los escaladores», como admite Contador. Y que buscará un sucesor a Simon Yates. Todo apunta a su compañero Jonas Vingegaard, anhelo propio y de los organizadores. Pues «los grandes campeones, todos, quieren el Giro en su palmarés. Siempre fue así. Merckx ganó el Giro, Hinault ganó el Giro, Indurain ganó el Giro... Estoy convencido de que Vingegaard lo tiene en su cabeza, que su objetivo es vestirse de rosa al 100%. Está capacitado», agrega Basso, ahora director del Polti Visit Malta, uno de los animadores de cada Corsa Rosa.
La edición de 2025 no sólo fue única por su resolución, por una etapa que recordarán los tiempos, cuando Simon Yates, contra todo pronóstico, hizo saltar por los aires en Le Finestre el duelo latino entre Isaac del Toro y Richard Carapaz. También marcó tendencia por su impacto económico y social, cada vez más pujante. Los estudios posteriores lo demuestran.
El lunes, en el International Bike Economy Forum, organizado un rato antes por RCS Sports & Events en colaboración con ICE (Agencia para la promoción en el exterior y la internacionalización de las empresas italianas) se pusieron de manifiesto las cifras, cuantificadas por Banca Ifis, sobre el retorno económico que genera la Corsa Rosa en la región. «Datos extraordinarios», en palabras de Urbano Cairo. «Cuando era niño, para mí era algo imperdible, recuerdo a Gimondi y más tarde a Pantani. Después, cuando empezamos a organizar el Giro lo seguía viendo como un gran evento deportivo, una gran pasión, con grandes corredores como Nibali (presente en el Forum). Hoy veo estos números y es algo más, un evento que da una gran contribución a nuestro país», admitió el presidente de RCS. «Los datos están en constante crecimiento. La contribución del Giro a las exportaciones es evidente y confirma que ha alcanzado una nueva dimensión. Ya no es solo un gran evento deportivo, sino una herramienta concreta para el desarrollo territorial y el apoyo a las empresas italianas. Hablamos de un sistema que genera más de 2.500 millones de euros, con indicadores que siguen en aumento. El Giro es positivo para Italia, para las empresas y para las comunidades locales. Si tantos países invierten cantidades significativas, es porque han comprendido el verdadero valor de este proyecto en términos económicos, turísticos y de reputación internacional», declaró.
Giro de Italia 2026
El Giro es pasión, es tradición y es impacto económico. Vincenzo Nibali, otro mito italiano, vuelve a su infancia, a «Bugno y Chiappucci». «Me fascinaron. El Giro tenía un lugar especial en mi corazón. Después, como ciclista, me cambió la vida», cuenta quien lo conquistó en 2013 y 2016 y quien en 2019 protagonizó una épica batalla con Primoz Roglic y el vencedor Carapaz. Batallas que se traducen en números.
El análisis de Banca Ifis destaca que el valor generado por los espectadores en directo del Giro 2025, que asciende a 2.100 millones de euros, incluyendo tanto el impacto inmediato (el gasto generado por los espectadores a lo largo de las etapas del evento y por la estructura organizativa del mismo) como el impacto indirecto (el gasto de quienes, tras asistir al evento en los territorios del Giro, regresan para disfrutar de otras experiencias turísticas). Este impacto es significativo y está creciendo en comparación con la primera medición realizada en 2023.
El Giro es también un poderoso embajador del 'Made in Italy'. Según datos, más de 1,5 millones de aficionados extranjeros que siguieron la carrera activamente aumentaron su propensión a comprar regularmente productos italianos (la alimentación y las bebidas fueron las más populares), lo que genera un valor de más de 2.500 millones de euros anuales.
Los datos recopilados también ponen en valor el sello que el Giro deja con sus salidas en el extranjero. Bulgaria tomará el relevo de Albania: el 92% de los espectadores en directo valoraron positivamente esta decisión y el 74% reconoció la salida en Albania como un importante valor de promoción turística y el 38% lo considera un fortalecimiento de los lazos culturales entre los dos países, lo que se conoce como poder blando.
También hace unas semanas, durante el Festival dello Sport de Trento bajo el título 'Giro de Italia: Entre el impacto económico y el bienestar social', Banca Ifis avanzó este estudio en el que, según sus modelos de medición, consideró que la edición pasada generó un impacto de 79 millones de euros.
El ingeniero pega el estirón. Carlos Rodríguez se estrenó este domingo como ganador de la clasificación general de una ronda de prestigio. A sus 23 años ha inscrito su nombre en el libro de oro del Tour de Romandía.
El granadino supo defender el liderato obtenido el sábado en la etapa reina de la ronda helvética. En la clausura de la prueba supo aguantar las acometidas de los enemigos en una etapa quebrada con cuatro puertos de tercera categoría, azotada por el frío y la lluvia. La jornada estuvo protagonizada por numerosos intentos de fuga. Los más activos fueron Cavagna, Guillaume Martin y Valgren.
El Ineos tuvo que emplearse a fondo para controlar al carrera. El momento más peligroso apareció a falta de 25 kilómetros, con un contragolpe de Juan Ayuso. Pero Carlos Rodríguez, bien protegido por Magnus Sheffield, neutralizó la situación. La jornada, con meta en Vernier, se resolvió con victoria al sprint de Dorian Godon. Segundo triunfo para el francés en esta edición.
En Vernier se coronó Carlos Rodríguez, un notable escalador y contrarrelojista. Alto, fuerte. Es un diésel con potencia. Muy regular en su rendimiento, sin la explosividad de Juan Ayuso, al que le arrebató el liderato de Romandía en la etapa reina del sábado. ''Es tranquilo, hace grupo y es muy maduro para su edad'', aseguran en el Ineos, escuadra que le contrató con sólo 19 años, tras permanecer dos temporadas en el Kometa de Alberto Contador.
El chaval de Almuñécar Rodríguez también es un buen estudiante. Desde niño le inculcaron que el deporte es algo pasajero y que debería formarse profesionalmente. Después de meditarlo durante algún tiempo se decidió por un grado de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, impartida en la Universidad de Málaga.
Carlos Rodríguez cerró en Romandía una brillante primavera, con una segunda plaza en la general y una etapa (memorable fuga con Juan Ayuso) en la Vuelta al País Vasco. La carrera suiza ha sido su último gran test antes de afrontar el Tour de Francia. En la última edición de la Grande Boucle terminó quinto y se impuso en la etapa de Morzine. Esta volverá a ser su gran apuesta para esta temporada. Si todo rueda como debería, será el jefe de filas de Ineos en la carrera que comenzará el próximo 29 de junio. Su objetivo es subir al podio de la cita que concluirá el 21 de julio en Niza.
El estandarte, junto a Juan Ayuso, de la nueva generación del ciclismo español, es una de las piezas más cotizadas del Ineos. El año pasado, el Movistar pujó fuerte por su contratación. A sus 23 años ya suma etapas en la Vuelta a Gran Bretaña (2023), País Vasco (2024 y 2023) y Tour del Porvenir (2021). Fue séptimo en la única Vuelta a España que ha disputado, la de 2002. Ha sido campeón de España en ruta (2022) y tercero en la modalidad de contrarreloj (2021).
Quizá sea la baja de última hora de Carlos Alcaraz o la polémica que llevó a Alejandro Davidovich a quedarse fuera del equipo. Quizá sea este formato de la Copa Davis, que a nadie apasiona, ni al más patriota. O quizá sea el frío de Bologna Fiere, el recinto ferial gigantesco donde la Federación Internacional ha montado la Final a Ocho y la ha llenado de universitarios a base de regalar entradas en las facultades cercanas. Pero lo cierto es que no parece que esta vaya a ser la vez de España.
Si clasificarse para la cita ya fue una gesta, con aquella remontada contra Dinamarca en Marbella, levantar la séptima Ensaladera sería el mayor milagro del tenis patrio. A la sombra de Alcaraz, la selección sufre la mayor crisis de lo que va de siglo y faltan argumentos para la heroica. Este jueves, el primer partido de los cuartos de final ante República Checa ya acabó en derrota y ahora toca ganarlo todo para avanzar. El triunfo de Jakub Mensik, un tenista en plena progresión, ante Pablo Carreño, que admite que encarrila la retirada, obliga a España a imponerse en los dos duelos que se disputan a continuación -Jaume Munar contra Jiri Lehecka y el dobles-.
Pese al marcador, 7-5 y 6-4 en una hora y 39 minutos de juego, Carreño tuvo sus opciones, pero el éxito no dependía de él. Después de años de dolores en el codo derecho, quien fuera uno de los 10 mejores del mundo ha perdido las armas con las que contaba para tumbar a un adversario así y sólo le quedaba la resistencia. Mensik venía en mala racha, con ciertos problemas físicos, y podía enredarse en errores propios. No lo hizo.
El checo de sólo 20 años, que esta temporada se impuso en el Masters 1000 de Miami, careció de la brillantez de entonces, se notaba la falta de confianza, pero el saque -sumó 20 aces- y la derecha le bastaron para llevarse el punto. En el primer set Carreño llegó a adelantarse con un break (con el 4-3) que apenas le duró unos minutos y luego aguantó hasta dos bolas de rotura antes de entregarse a la tercera. En el segundo set, con Mensik más afinado, peleó sus servicios, pero la empresa ya era demasiado complicada