El segundo partido de la Laver Cup, en el que el griego Stefanos Tsitsipas ha vencido al argentino Diego Schwartzman este viernes, se ha visto interrumpido brevemente tras la irrupción en la cancha de un activista que ha prendido fuego a su brazo como protesta contra los aviones privados.
Tsitsipas acababa de ganar el primer set por 6-2 y los jugadores estaban en los banquillos de sus equipos cuando un joven, con una camiseta que decía ‘Pongan fin a los aviones privados en el Reino Unido’, se acercó a la red. Se sentó en el medio de la pista y prendió una sustancia inflamable en su brazo, pero las llamas fueron rápidamente apagadas y el joven fue evacuado por la seguridad del torneo.
A continuación los árbitros verificaron que la cancha, donde también se prendió el fuego, estaba en buen estado. El partido pudo continuar y Tsitsipas ganó el segundo set por 6-2 para dar a Europa una ventaja de 2-0 sobre el equipo del resto del mundo. Este partido ha marcado el final de la sesión de tarde en el O2 Arena de Londres.
Sarunas Jasikevicius tenía a toda su familia en las gradas del WiZink, felices todos de otro triunfo más de papá en una cancha que siempre se le dio bien. Con el Barça, ocho victorias en 11 partidos, incluida una final de Copa. Esta vez, con el amarillo del Fenerbahçe, la cosa no fue un paseo ante el Real Madrid, pero casi.
Venció de principio a fin, dominando abrumadoramente el rebote. Con la sabiduría de Calathes a los mandos y el poderío de Nigel Hayes-Davis, otros dos ex azulgrana. Y su equipo, de menos a más, ya está en puestos playoffs.
Era la primera vez que regresaba el técnico lituano al Palacio desde la última final de Liga Endesa y sobre ese pasado de rivalidad se le cuestionó en sala de prensa. Y, aunque ya ha dejado algún avance de aquel "proceso feo" que resultó su salida del Barça el pasado verano, sorprendieron las duras palabras del Saras. "Todo el mundo me pregunta por el Barcelona y hay que dejar eso atrás. Además, lo hemos dejado de una manera bastante mala. Hoy he hecho una entrevista en la que he dicho que al final en la Euroliga esto es una victoria y dos días de buena prensa, y si pierdes te vas sin la victoria y tienes dos días de mala prensa. El maratón sigue", dijo en primer lugar de forma enigmática.
Para después aclarar que no era "la primera vez" en la que salía así del Barcelona, "ganando", recordando su etapa de jugador, en la que partió rumbo al Maccabi tras ganar la Euroliga (aunque luego regresaría para cerrar su carrera antes de su último paso por Zalgiris). "La decepción es enorme, sin ninguna duda. El trato malo sigue ahora mismo, estos días ha seguido, sobre mi familia y eso. Un día hablaré claro, no quiero hacer más daño. Un día hablaré bastante más de lo que he hablado hasta estos momentos", zanjó. Su hijo Lukas juega en la cantera azulgrana.
Tras tres temporadas como entrenador del Barça, el pasado verano el club le hizo una oferta a la baja que él no aceptó y Roger Grimau se hizo cargo del equipo. Jasikevicius llevo al Barça a las tres últimas Final Four, perdiendo la final ante el Efes en 2021 y dos veces en semifinales contra el Madrid después. Conquistó dos Copas y dos ligas ACB.
Le resultó raro a estadio, jugadores y técnico. Faltaban casi 5.000 almas, y las más ruidosas, animando ante el Leganés. Volvieron frente al Lille en Champions. Cumplida la sanción impuesta por Disciplina, el Metropolitano ya no debía nada a nadie, pero el Frente Atlético sí.
"En vista de los constantes ataques sufridos desde todo el Nacionalmadridismo, aceptados y comprados por una parte del mundo Atlético", comenzaba el comunicado que el grupo ultra lanzó en redes sociales criticando a los que no piensan como ellos. Para, posteriormente, solidarizarse con "esos Atléticos que sin ser ultras, comparten y entienden esta forma de vida igual que nosotros, y que han sido perjudicados sin motivo". Y anunciar, finalmente que "para poder reflexionar detenidamente, y tener tiempo para pulsar a esas peñas, colectivos y aficionados que buscan como nosotros una unión inquebrantable, esta noche no animaremos".
En el resto del comunicado, el grupo pedía unión y ofrecía asesoramiento legal para todos aquellos perjudicados por la prohibición autoimpuesta de cinco partidos sin poder comprar entradas para duelos visitantes.
"¿Cómo lo han visto todos?"
Así, aunque sus bufandas sí ondearon en el himno rojiblanco, su actitud fue "pasiva" durante todo el encuentro como explicaron en el mismo texto. No animaron cuando salieron los jugadores al campo, dejando el protagonismo al resto del estadio que brindó una sonora pitada al himno de la Champions. Aunque sí aplaudieron cuando se desplegaron los rojiblancos antes de comenzar el encuentro. "¿Cómo se ha vivido? ¿Cómo lo han visto todos?", contestó lapidario el entrenador cuando le preguntaron por el ambiente del Metropolitano.
Era el resto de la grada la que entonaba las clásicas arengas en el estadio rojiblanco mientras desde el Frente asistían impasibles al espectáculo que estaba brindando el Atlético en el verde aupado a su tridente más esperado. Apenas habían jugado 118 minutos juntos de los 990 que había disputado el Atlético de Madrid esta temporada. A juzgar por lo visto ante el Lille, tanto en ataque como en defensa, una ventaja para los rivales. Funcionó de maravilla y podrían haber matado al Lille si Sorloth hubiera estado más entonado.
Vista del Metropolitano en el gol del Atlético.JUANJO MARTINEFE
Tuvo tres ocasiones clarísimas que marró por dos cucharitas mal ejecutadas y un remate alto. Julián, la que consiguió la enchufó, mientras que Griezmann estuvo en la sala de máquinas para generar dos de las tres de Sorloth y un remate forzado que no pudo concretar. "No es un chico y sabe convivir con estas situaciones", comentaba Simeone tras los fallos del noruego.
Momento paranormal
Ocasiones aparte, el partido lo inclinó Marco Guida, el colegiado de la contienda, con un penalti que nadie se explicó ni en el campo ni fuera de él. Nadie supo si fue mano, si hubo contacto de Koke... Y la losa de fallar oportunidades y ese penalti en contra.
"Vi el vídeo y me parece mano del jugador del Lille, no sé si lo roza Koke, pero primero es mano y me parece que debería haberla ido a ver", comentaba Julián Álvarez en el postpartido. Tanto es así que el propio Cholo tuvo que decir: "Ojalá encontremos algo para poder decir que fue penal". Hasta que luego, ya cansado, admitió: "No fue nada, muchacho".
Bruno Genesio, entrenador del Lille, aseguraba de manera muy política y correcta que no había visto la jugada y no podía valorarla. "No he hablado con mis jugadores del penalti y aún no he podido ver las imágenes", explicó.
El Atlético se queda con tres puntos de nueve posibles y, además, ala diferencia de goles le coloca en el puesto 26 de 24, con lo que estaría fuera de los equipos que se clasifican para los dieciseisavos de final. "Estamos en un momento complicadísimo de la Champions", admitió el Cholo. Toca ganar ante el PSG en París para volver a los puestos de privilegio.