Guió a su sobrino desde la infancia hasta 2017 y forjó el tenis y el carácter del extraordinario jugador que disputará en la Copa Davis, la semana próxima, el último torneo de su vida. Toni resta méritos a su influencia y continúa fiel a un ideario próximo al estoicismo.
Entrevista
JAVIER MARTÍNEZ
Enviado especial
@JavierMartnez5
Londres
Actualizado Sábado,
15
julio
2023
-
20:29"Creo que ganará Djokovic en cuatro o cinco sets", vaticina el triple...
Aún tiene 18 años y su potencial permite concebir esperanzas, pero Martín Landaluce no ha respondido a la proyección que insinuaba la victoria en el US Open júnior de 2022. La invitación al Masters 1000 de Miami es una nueva oportunidad para este madrileño de 1,91 metros y poderosa pegada que no ha conseguido abrirse paso en los torneos ATP casi un año después de su paso por el Mutua Madrid Open, donde cayó de entrada frente a Richard Gasquet. Desde entonces, sólo ha podido disputar un torneo del circuito, el ATP 250 de Umag, con derrota en primera ronda ante Taro Daniel. Ahora es el 360º del mundo.
Este miércoles (17.00 h., Movistar) se enfrenta al mallorquín Jaume Munar en el que será su segundo partido en un Masters 1000. Landaluce lleva tiempo trabajando en la Rafa Nadal Academy, donde sigue con Óscar Burrieza, su entrenador de toda la vida, además de contar con Gustavo Marcaccio, también integrante del equipo de Rafael Nadal. Su último partido fueron las semifinales del challenger de Tenerife, donde perdió frente al veterano Mikhail Kukushkin: 6-2, 2-6, 6-7 (4). A principios de febrero ganó un título ITF en Vila Real de Santo Antonio (Portugal).
«Se lo toma como una semana más en esta etapa de formación en la que se encuentra, proceso del que disfruta día a día, tanto si es una semana de entreno como si es competir en un escenario como éste», comentó Burrieza, tras el entrenamiento de este martes celebrado en Miami.
La delicada transición
Nunca fue fácil hacer la transición desde las categorías inferiores, donde los títulos, por lustrosos que sean, no representan una garantía de asentamiento en el tenis profesional. Nadal, uno de los mejores tenistas de siempre, y Carlos Alcaraz, que acaba de revalidar su título en Indian Wells y ya cuenta con cinco Masters 1000 y dos títulos del Grand Slam, se saltaron la fase de crecimiento para irrumpir con todo en edades de formación, sin apenas tiempo para dejar una huella rotunda en estratos más pequeños.
«Compartir entrenamientos con jugadores de alto nivel es una de las mejores maneras de aprender y progresar. Son experiencias que siempre suman más allá del resultado y de esa manera nos lo tomamos todos en el equipo», agregó Burrieza, cuyo pupilo ha tenido la oportunidad de hacer guantes con tenistas de primer nivel a lo largo de estos últimos días.
Martín Landaluce, en la Academia de Nadal.Álvaro DíazMUNDO
Daniel Rincón, 21, también ganó el título júnior en Nueva York, un año antes de que lo hiciera Landaluce. Número 200 del mundo, el abulense se encuentra en una situación similar a la de su compañero en la academia de Rafa Nadal. Nicola Kuhn, 23 años, finalista júnior de Roland Garros en 2017 como español, formado en la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero, es ahora el 174º, ya con nacionalidad alemana, y atraviesa los mismos áridos escenarios en busca de asentarse al menos en las previas de los torneos ATP.
«Tenemos claro hacia dónde queremos ir y pase lo que pase esta semana seguiremos trabajando en base a esos objetivos. Además de todo eso será una experiencia especial ya que parte de la familia de Martín está viviendo en USA y por suerte van a poder disfrutarlo juntos», prosigue su técnico. «Hemos tenido un buen comienzo de temporada y que mejor que terminar esta gira de pista rápida que en un Máster 1000».
Si vence a Munar, se las vería con Ben Shelton, 17º, 21 años, ya con el aval de haber disputado ante Novak Djokovic las últimas semifinales del Abierto de Estados Unidos.
El gol de Leandro Andrade a los 52 segundos incrementó la dificultad del partido para el Athletic, que ya llegaba con deberes pendientes y sufrió lo suyo ante el Qarabag. Los vizcaínos se presentaban urgidos tras sendas derrotas en las dos primeras jornadas, ambas dentro de la lógica, al tratarse del Arsenal, que se confirma como uno de los favoritos del torneo, y de la visita al Borussia Dortmund, saldada con un 4-1. [Narración y estadísticas (3-1)]
Lo ha pasado mal el equipo de Ernesto Valverde sin Nico Williams, cuyo regreso había tenido un efecto revitalizador en un equipo que empezó bien la temporada en el torneo doméstico para entrar en crisis antes de la victoria ante el Mallorca y el empate del pasado domingo contra el Elche. Todos los triunfos rojiblancos llegaron con él sobre el campo, aunque este miércoles estuvo muy por debajo de sus habituales prestaciones.
Reaccionaron bien los locales al desencuentro entre Laporte y Paredes que provocó el 0-1. Plantado en cancha rival, aunque sin demasiado juego, el Athletic vio cómo se sucedían las ocasiones para empatar. La tuvo Sancet tras un pase filtrado de Rego, brillante en la medular, pero no anduvo fino en el remate. Un disparo de Guruzeta, también a pase del joven centrocampista, lo rechazó el guardameta Kochalski. Nico lo intentó desde fuera del área, pero sus buenas intenciones quedaron desbaratadas por la bota de un defensor.
Falta de acierto
Frente a la corriente de esperanza que generaban las apariciones del Athletic por el área del Qarabag pesaba uno de los males recurrentes en este comienzo de temporada, como es la falta de eficacia ante el marco. La lesión de Iñaki Williams en el minuto 37 fue un quebranto más, poco antes de que Guruzeta levantase el ánimo de la hinchada al rentabilizar un formidable pase de Jauregizar, colosal de principio a fin, dejando en evidencia el entramado defensivo del equipo azerí.
Escaso de cualquier vitola, el Qarabag se presentó en San Mamés con el sorprendente balance de dos triunfos en la máxima competición continental, uno de ellos tan llamativo como el logrado en el estadio del Benfica, tras sobreponerse a un 2-0 adverso. El equipo de Gurban Gurbanov explota el carácter lúdico de su presencia en la Liga de Campeones, invitado por derecho a una fiesta donde ni mucho menos se cuenta con él para los mejores bailes.
El Athletic percutió una y otra vez en busca de tres puntos obligatorios. En el horizonte europeo le aguarda viajar a Newcastle y Praga para recibir después al hegemónico Paris Saint Germain. Casi nada. Había indicios más que suficientes para pensar en el segundo tanto, pero el tiempo pasaba y no faltaba alguna inquietante transición del Qarabag, imprevisible y algo caótico.
Nico Williams, ante Pedro Bicalho, el miércoles en San Mamés.EFE
Valverde retiró a Gorosabel, Rego y Nico Williams. Su relevo natural, Robert Navarro, se sacó un derechazo a la escuadra desde la frontal del área para hacer el 2-1 a falta de 20 minutos para la conclusión. Navarro mejoró a Nico, como Berenguer había hecho con el lesionado Iñaki. No fue la mejor tarde de los Williams.
Aún tuvo que sacar una pelota de la línea Yuri, quien antes estuvo cerca de cometer penalti. De nuevo Guruzeta, con un remate desde fuera del área, puso fin a la incertidumbre. Tres de los cuatro goles del Athletic en esta Champions son suyos. El puesto de delantero centro tiene dueño.