El mundo del ajedrez mundial se ha visto impactado por un niño al que califican ya de prodigio. Se llama Faustino, vive en Barcelona y con solo 10 años acaba de ganar al número 1 de este deporte.
Faustino llevaba tiempo queriendo enfrentarse con él y este fin de semana no dejó pasar la oportunidad en un campeonato online de partidas ultrarrápidas de un minuto. Gracias a su habilidad innegable a pesar de su corta edad supo aprovecharse de los errores de su rival, el noruego Magnus Carlsen, gran maestro de ajedrez noruego y el número uno del mundo del ajedrez a nivel mundial.
Faustino logró una victoria histórica en 48 movimientos que acabó celebrando con un divertido baile. Faustino Oro tiene 10 años, es argentino y en su país ya le llaman el Messi del ajedrez. Fue su padre quien le enseñó a jugar durante el confinamiento derivado de la pandemia de Covid-19.
Y desde entonces su trayectoria parece no tener techo. Desde hace unos meses toda su familia se ha trasladado a Barcelona para potenciar su talento y cumplir su sueño de convertirse en Gran Maestro.
Hace unos meses, contaba en una entrevista en EL MUNDO que no le asustaba que le llamasen el Messi del ajedrez. “No siento presión, me gusta”, decía. Su padre aseguraba que el joven entiende el ajedrez “de forma distinta y calcula muy bien”. “Uno de sus profesores decía que sabe intuitivamente dónde van las piezas. También encuentra jugadas raras, imposibles, con una facilidad increíble”, añade.
Él mismo considera que su talento es “innato”, aunque reconocía que al principio no le atraía la idea de jugar al ajedrez ya que pensaba que era aburrido. Hasta que llegó la pandemia y comenzó a jugar, al principio viendo vídeos de Youtube porque le parecía “difícil”, pero pronto comenzó a superarse a sí mismo hasta convertirse en lo que es hoy en día.
Además de jugar al ajedrez, Oro tiene su propio canal de Youtube, Faustichess, y juega al ajedrez tanto en vivo como en Internet.
Hubo un tiempo en que el Mundial Femenino de Ajedrez cambiaba de bandera, pero no de protagonista. Vera Menchik, primera campeona, lo ganó en nueve ocasiones, la primera vez como soviética (1927), luego como checoslovaca y por último bajo bandera británica (1939). Habría prolongado su dominio aún más, de no ser por los bombardeos alemanes sobre Londres, que le dieron un 'jaque mate' injusto y cruel en 1944. En las últimas décadas hemos asistido al fenómeno contrario: las ajedrecistas chinas han dominado con fiereza, alternando a media docena de campeonas del mundo, muy diferentes entre sí, pero casi intercambiables ante los ojos poco entrenados de Occidente.
Las dos últimas campeonas son Ju Wenjun y Tan Zhongyi, dos jugadoras de la misma generación, 34 y 33 años, que se han repartido la corona desde 2017. La mantendrán al menos un ciclo más. La primera es la reina vigente de los tableros, seguramente la más estable y favorita, pero tendrá que demostrarlo a partir de este 3 de abril. Serán 12 partidas en las que, como dice la aspirante, veremos «dos batallas, la ajedrecística y la psicológica». Para mantener cierta equidad, la lucha se ha repartido entre dos ciudades, Shanghái y Chongqing, aunque ya sabemos que el resultado no alterará el mapa geoestratégico.
Llevamos ya un cuarto de siglo de tiranía china. Desde 1991, solo han encontrado brechas en la Gran Muralla dos ajedrecistas ucranianas, una rusa, otra búlgara y la húngara Susan Polgar. Para que quede claro que no es casualidad, en la clasificación de la FIDE las cuatro primeras clasificadas son chinas. Un control semejante de un solo país no se produce entre los hombres desde hace décadas, aunque los grandes maestros indios parecen capacitados para intentar un asalto similar.
La número 1, ajena y descontenta
En lo que sí se parecen el ajedrez masculino y el femenino es que los dos números 1 observan los Campeonatos del Mundo en la distancia. Si Magnus Carlsen se cansó de defender el título, Hou Yifan mantiene un perfil aún más discreto. Campeona en cuatro ocasiones, entre 2010 y 2016, la gran maestra china comparte con el noruego su descontento con el formato del Mundial. Sigue en activo, pero el ajedrez se ha convertido en un «pasatiempo», pese a que es la única ajedrecista que, después de Judit Polgar, ha podido competir contra los mejores.
Ju Wenjun y Tan Zhongyi están a más de 80 puntos Elo de ella, quien a su vez camina ya muy lejos de su mejor puntuación. En cierto modo, el ajedrez femenino está estancado, a la espera de que termine de aflorar una nueva generación de niñas prodigio, que prometen estrechar de nuevo los márgenes entre hombres y mujeres en los tableros.
La FIDE, que también intenta acortar esa distancia, no ha desvelado el premio que se repartirán las dos candidatas al título. En la última edición fueron solo 500.000 dólares, un quinto de lo que se repartieron Gukesh Dommaraju y Ding Liren el año pasado. El mero hecho de que no se haya anunciado la cifra es un mal dato para el ajedrez femenino, que no logra atrapar el mismo interés, más aún con dos candidatas del mismo país y sin jugadoras occidentales con opciones de lograr el título. La primera ajedrecista de la clasificación internacional que no es asiática o del antiguo bloque del Este es la española Sara Khadem (nacida en Irán), que ocupa el puesto 21.
La historia nos enseña que estos ciclos no son eternos, por supuesto. De hecho, el ajedrez estuvo prohibido en China durante la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976, bajo el régimen de Mao Zedong. Era considerado un símbolo de la «decadencia capitalista». Luego, empezó a ser visto como una imagen de prestigio nacional, algo parecido a lo que ocurría en la Unión Soviética a comienzos del siglo XX, cuando Lenin impulsó el «ajedrez para las masas». El mensaje caló también entre las mujeres y, después de la fuga y posterior muerte de Vera Menchik, las soviéticas recuperaron el liderazgo.
Tan Zhongyi, candidata al título mundial.Gong Bing / Xinhua News / ContacMUNDO
Figuras como Ludmilla Rudenko (ucraniana, entonces parte de la URSS), Elizaveta Bykova y Olga Rubtsova consolidaron este predominio, hasta que en los sesenta, y sin salir todavía del imperio soviético, empezó el reinado de la pequeña república de Georgia. Allí el ajedrez gozaba de una larga tradición, muy anterior a la bolchevique y con un acento femenino más marcado, ya que desde la Edad Media las dotes nupciales incluían tableros.
Largo reinado
El reinado de Nona Gaprindashvili (quien hace no tanto demandó a Netflix por la serie "Gambito de dama") y Maia Chiburdanidze se prolongó durante tres décadas, hasta que en los noventa aparecieron las chinas, encabezadas por Xie Jun, primera campeona mundial del gigante asiático y actual presidenta de su Federación de Ajedrez.
En medio, cabe destacar la aparición de las hermanas Polgar, tres niñas húngaras que como saben los aficionados merecen una novela aparte. También tuvieron breves periodos de reinado figuras individuales procedentes de Bulgaria y Ucrania (con las hermanas Muzychuk al frente), en parte como herencia del ajedrez soviético.
Después de la victoria de la India en la última Olimpiada Femenina de Ajedrez, cabe pensar que las jugadoras de este país podrían inaugurar más pronto que tarde un nuevo ciclo y emular a sus colegas masculinos. De momento, sin embargo, solo hay una ajedrecista india en el top 10 y tres entre las 15 mejores. Ya veremos si China vuelve a conseguir otro Mundial en el que solo ondee su bandera.
FEDERICO MARÍN BELLÓN
@FedericoMarin
Actualizado Viernes,
4
agosto
2023
-
15:23Las ajedrecistas han escrito una carta abierta, suscrita por compañeras de profesión...
Las emociones se sucedieron en la quinta jornada del torneo de Candidatos, del que saldrá el retador del gran maestro chino Ding Liren, actual campeón del mundo. En Toronto, el trío de ases indio pudo escribir una página histórica, pero al final solo logró la victoria el más joven, Gukesh D. El joven de 17 años derrotó al azerí Nijat Abasov, que nos dejó otra imagen de gran maestro hundido, porque así de duro es perder en ajedrez. El chaval alcanza el liderato empatado con el ruso Ian Nepomniachtchi, quien se libró de una derrota 'de laboratorio' contra el otro niño indio, Praggnanandhaa R.
La partida del día parecía la de Pragg (18 años), que tuvo a Nepo contra las cuerdas. El indio llevó de casa una idea precocinada que sirvió en el momento justo en una defensa rusa, que tiene fama de ser la más impenetrable de las formas de defenderse contra el avance de peón de rey. Ahora la berlinesa tiene una reputación casi mejor, pero esa es otra historia. El caso es que el joven Pragg traía de casa un plan peligrosísimo, que implicaba el sacrificio de dos peones primero y de un caballo después. Entregar tanto material en el ajedrez de élite solo puede acabar en desastre para alguno de los dos. O bien hay un ataque definitivo o el bando glotón se queda con el botín y remata la faena sin mayores dificultades.
Para saber más
Esta vez fue una excepción. Nepo vomitó el exceso de ingesta y se quedó como nuevo, pero sin fuerzas para ganar. Pragg acabó decepcionado consigo mismo: había entrado en la línea soñada y no había sido capaz de rematarla. Lleva el 50% por ciento de los puntos en su primer Candidatos, pero este chico es especial y no se conforma con hacer un papel digno.
Praggnanandhaa R.MICHAL WALUSZA | FIDE
Quien tampoco acepta unas tablas sin luchar es Gukesh, que sabía que contra el más débil del torneo, Nijat Abasov, todo lo que no fuera ganar sería un fracaso. Le costó 85 movimientos y más de seis horas, en la partida más larga del torneo hasta el momento. También necesitó que su rival lo ayudara en el último suspiro; ya se sabe que en ajedrez no se consigue nada si el enemigo no colabora un poco en algún momento. Se llegó a un final en el que cualquier máquina haría tablas sin pestañear, pero los humanos sí pestañean y cometen errores, un mal imprescindible para que el juego sea emocionante y bello.
Nakamura logra divertirse por fin
Por eso no se puede negar la belleza de la otra victoria de la jornada, la de Hikaru Nakamura contra el francés Alireza Firouzja. El gran maestro nacido en Irán volvió a tropezar donde un campeón debería saltar. Ya ocupa la última posición, empatado con Abasov. En solo cinco jornadas, de las 14 programadas, está prácticamente descartado para ganar el Candidatos. Solo tiene 20 años y muchos torneos así para demostrar lo que vale, pero debería cambiar algo si quiere ser más competitivo cuando lucha por el título mundial.
Nakamura demostró también que su plan de divertirse no era tan disparatado como parecía. En su partida contra Alireza, el americano parecía en una película del Oeste, con dos caballos saltarines que hicieron salgar por los aires uno de los consejos que recibe todo aficionado: no mover más de una vez la misma pieza en la apertura. Hikaru abusó de los dos equinos y pese a todo salió de los primeros movimientos con una posición algo más que defendible.
Alireza Firouzja y Hikaru Nakamura.MICHAL WALUSZA | FIDE
Y cuando parecía que ambos se conformarían con las tablas, el estadounidense dio el último salto magistral: sacrificó una torre por el caballo enemigo y confió en el suyo propio y en sus peones. A Firouzja lo pilló con la guardia baja, como explicó el propio Nakamura en el vídeo que, como cada día, graba después de sus partidas. Esta la calificó como «salvaje», lo que justifica un poco la actitud de su rival.Desconcertado por la osadía, no atinó con el mejor plan y acabó inclinando su rey. No recibió el mate de la coz (un remate que la mayoría de aficionados conocen), pero lo echaron del tablero a patadas, en cualquier caso.
El tercer indio en liza, Vidit Santosh Gujrathi, acabó con un empate que sabe a derrota, como Pragg. Planteó la lucha de forma magistral y tuvo a Fabiano Caruana totalmente dominado, pero dejó escapar vivo al número dos del mundo. Un solo error, bastante natural, permitió que el americano contraatacara con tanto peligro que Vidit se tuvo que conformar con forzar tablas por repetición de movimientos. Por fortuna para él, tenía ese comodín en la manga, un triste consuelo.
Candidatos femenino
En el otro Candidatos, las ocho participantes acabaron dándose la mano y firmando cuatro empates en la misma jornada. Es la primera vez que ocurre, pero el porcentaje de tablas empieza a ser demasiado alto en el torneo femenino, pese a que la teoría sugiere que el absoluto, con una media de Elo mucho más alta, debería producir más empates.
Desviaciones estadísticas aparte, porque el ajedrez tiene un punto de azar pese a ser el deporte donde menos influye la suerte, parece que las partidas entre las jugadoras no están siendo tan agudas como las del cuadro absoluto.
Ayer, Kateryna Lagno pudo ganar a la china Lei Tingjie. Fue quien más cerca tuvo algo distinto al reparto de puntos. Quizás alguna ajedrecista descubra que es el momento de jugársela: el premio gordo solo es para una y conformarse con acabar cerca de la meta no tiene sentido. En caso de empate final, por cierto, habrá jornada de desempate, el 22 de abril, antes de la ceremonia de clausura.
Clasificaciones después de 5 rondas:
En el torneo absoluto, Nepo y Gukesh tienen 3,5 puntos, medio más que Caruana y uno más que Pragg y Nakamura. Vidit está en tierra de nadie, con 2 puntos, mientras que Abasov y Firouzja cierran la tabla con 1,5 puntos.
En el Candidatos femenino, sigue en primera posición Tan Zhongyi (3,5), seguida por Goryachkina (3). Salimova y Lagno las persiguen con 2,5 puntos y las cuatro jugadoras restantes empatan a 2, en la última posición. Son Muzychuk, Lei Tingjie, Vaishali R. y Humpy Koneru.