Una imitación sin maldad de una Haka por parte de cuatro jugadoras españolas durante un entrenamiento preparatorio en Nueva Zelanda, donde en unos días comienza el Mundial de fútbol femenino, ha enfadado a la comunidad maorí.
Esta danza tribal se usaba tradicionalmente para amedrentar a los rivales antes de una pelea y es utilizada por las selecciones neozelandesas de muchos deportes antes de disputar un partido. Pero para la comunidad maorí el gesto de Misa Rodríguez, Jenni Hermoso, Salma Paralluelo y Laia Codina les ha parecido una burla.
Por ello han emitido una queja ante el vídeo que la Federación Española difundió por redes sociales del momento de la Haka de las españolas y que después de la polémica ha borrado. Pese a que el vídeo no sea ya visible, las imágenes se viralizaron y llegaron a gran parte de Nueva Zelanda.
Muchas personas han criticado la situación al considerar que se trata de una mofa a una parte importante de su cultura. Tanto es así, que según publica Marca, la FIFA ha llamado a la RFEF para darle un toque de atención ante el malestar general.
El Mundial de clubes siempre recordará este 30 de junio y estos octavos de final. Unas horas después de que el Fluminense venciera al Inter de Milán y firmara una de las grandes sorpresas del torneo, el Al Hilal ha obrado el milagro y ha derrotado en una prórroga imprevisible al Manchester City (3-4). El conjunto de Pep Guardiola se adelantó en el marcador, pero los árabes remontaron, obligaron a los británicos a empatar antes del 90 y vencieron en la prórroga con goles de Koulibaly y Marcos Leonardo, culminando otra decepción más en la temporada de los 'citizens'.
Y eso que el partido empezó de cara para el City. En el minuto nueve, Bernardo Silva completó una buena combinación entre Reijnders y Ait-Nouri para adelantar a su equipo. El Al Hilal pidió mano del lateral izquierdo en la jugada, pero el colegiado, tras una larga revisión de VAR, dio el tanto por válido.
Los ingleses fueron superiores y sólo Bono evitó que ampliaran distancias con una mano colosal ante el regate de Savinho. Doku, que hizo sufrir a Cancelo, provocó las mejores opciones.. Gündogan y Ruben Dias tuvieron sendas ocasiones que hicieron estirarse al portero y los de Inzaghi llegaron vivos al descanso pidiendo la hora.
Pero tras el intermedio todo cambió, tanto en el Al Hilal como en el City. Los ingleses bajaron una marcha y los saudíes quisieron comerse el mundo en los pies de Marcos Leonardo, que marcó el empate en el primer tiro a puerta de su equipo, justo después del descanso.
El gol noqueó al City, que no supo contener la intención saudí. Cancelo estuvo a punto de poner el 1-2 y Malcom, aprovechando una contra tras un córner de los ingleses, corrió casi todo el campo para batir a Ederson de disparo cruzado.
Los de Guardiola, eso sí, no tardaron en reaccionar y Haaland, tras un rechace a la salida de un córner, volvió a empatar el duelo y puso al City de nuevo en el partido. El técnico dio entrada a Rodri para controlar el partido de balonmano que empezaban a jugar contra los saudíes y el City dominó, aunque sin ocasiones extremadamente claras.
Sólo Doku, incansable, propuso algo diferente a sus compañeros, demostrando que el City está lejos de ser ese equipo con ritmo y ejecución que fue hace un par de años. En el 84, los defensas del Al Hilal sacaron un balón de Haaland debajo de los palos y el partido se encaminó a la prórroga, donde reinó la locura.
Guardiola sentó al delantero noruego y dio entrada a Cherki para ganar talento en el último pase, pero el primero que pegó a su rival fue el Al Hilal. Koulibaly puso el 2-3 cabeceando de forma impecable un saque de esquina lanzado por Neves.
Más drama para un City en el que Guardiola siguió moviendo piezas. Retiró a Rodri, que había entrado en el 53, y sacó a Foden, talismán para conseguir el 3-3 tras un centro medido, milimétrico, de Cherki desde la frontal del área. Era el minuto 103 y todavía quedaba mucha noche.
El City dominaba la posesión en campo rival, pero cada contra del Al Hilal creaba muchísimo peligro en la portería de Ederson por la escasa transición defensiva de los británicos. Así llegó el tanto definitivo. Lodi, ex del Atlético, puso un centro perfecto con su zurda, Milinkovic-Savic cabeceó sobre Aké, Ederson salvó en primera instancia pero Marcos Leonardo aprovechó el rechace para sentenciar al conjunto de Manchester.
En la lona por verse derrotado, el cuadro de Guardiola no pudo ni acercarse al empate y repitió decepción esta temporada, en la que ha quedado lejos del Liverpool en la Premier y perdió ante el Madrid en el playoff de la Champions League.
Una noticia inesperada para el torneo de Infantino, igual que la del Inter, pero un premio al esfuerzo y el talento del Fluminense y el Al Hilal. El Mundial es imprevisible.
El Atlético amagó con lograr el título con un partido de desempate en 1974, estuvo a segundos de conseguirlo en 2014 y un poste le privó de hacerlo en 2016. El Arsenal ha visitado el último escalón sólo en una ocasión, pero una tempranera expulsión de Lehman, su portero, fue el primer clavo de su ataúd ante Barcelona de Rijkaard. Fue aquella Champions League de 2006 que Messi no celebró porque un desgarro le sacó de la convocatoria y él decidió quedarse en el vestuario.
Ganar una Champions es muy difícil. Comprende una cantidad de intangibles entre los que están, además del juego, la suerte, el estado anímico y, claro, la historia. "La historia la queremos hacer nosotros", dijo Julián Álvarez sobre la aún lejana posibilidad de alcanzar el partido de Budapest. "No sé si pesa en ese ámbito, pero creo que tenemos un buen equipo, hemos hecho un buen campeonato", respondió, por su parte, Piero Hincapie, lateral del Arsenal.
Es el duelo hispanobritánico una semifinal de aspirantes, de equipos que han rozado la gloria. Los rojiblancos son los que más veces la han disputado sin haberla conseguido, lo han hecho las tres mencionadas. Dos subcampeonatos tienen el Reims y el Valencia y con uno hay 18 equipos, entre los que está el propio conjunto inglés.
Rice, en el entrenamiento previo al duelo con el Atlético.AFP
La estadística que debe servir de acicate a ambos es que hay más ganadores de Champions que finalistas que nunca la han conseguido. Son 24 equipos los que han logrado la Orejona, con el PSG como último en hacerlo y salir del grupo de aspirantes. El Bayern, rival de los franceses en la otra semifinal, la ha conquistado en seis ocasiones, pero ha perdido cinco finales, las mismas que el Benfica. El club que más ha perdido es la Juventus, con siete.
"Es lindo soñar, por qué no pensar en eso, siempre pensamos en positivo. ¿Por qué no soñar si no cuesta nada?". Es Nico González un hombre de fe, un futbolista que nunca ha vivido las decepciones que sí han sufrido tanto Diego Simeone como Koke Resurrección. La segunda casi hace que el técnico argentino abandonara su puesto por el duro golpe sufrido. De hecho tuvo que ir el propio Miguel Ángel Gil a Buenos Aires a ayudar al Cholo para superar un "duelo" del que no se habría repuesto. "Ahí interpreté que no había manera (de dejar al Atlético) venga quién venga. En ese momento hubo novias que querían seducirme", reveló Simeone en una entrevista al club.
El pasado y el fútbol son dos elementos crueles, que no pagan siempre, que no son justos y que no deben nada a nadie. Así lo ven los rojiblancos. "No siento que se le deba una Champions al Atlético. El fútbol no te debe nada, la vida no te debe nada", apuntó Llorente, que, curiosamente, sí ganó una Champions en 2018, pero como jugador del Real Madrid. Precisamente, fueron los blancos los dos últimos verdugos del Atlético, en 2014 y 2016, mientras que el papel de villano en 1974 le tocó al Bayern Munich, que arrasó al equipo de Adelardo y Reina en el partido de desempate por cuatro tantos en el mítico estadio de Heysel, en Bélgica.
Griezmann remata de cabeza en un entrenamiento.AFP
Tampoco Oblak, uno de los capitanes de la plantilla, y sufridor de una de las dos finales perdidas en la época del Cholo, cree que Europa es un deudor del Atlético. "El fútbol no lo veo así, lo que debe o no debe. La vida no siempre es justa y si piensas así, a cada uno de nosotros le falta algo. Estamos vivos y con opciones de pelearlos", dijo el probable portero titular en esta eliminatoria ante un Arsenal que no es el equipo que arrasó a los rojiblancos en el Emirates en el pasado octubre.
Un Arsenal diferente
Están los ingleses en un periodo convulso de su temporada. Los gunners han dilapidado 12 puntos de ventaja en la Premier ante el Manchester City y, aunque no han perdido ningún partido en esta Champions, han mostrado signos de debilidad ante el Sporting de Portugal en los cuartos de final. "Tenemos que vactuar como si ahora hubiéramos empezado la liga y volver a nuestros inicios, que hicimos un buen trabajo desde el principio", ha pedido Hincapie, que también añadió que es consciente de que las cosas se "vuelven difíciles" tan pronto avanzan las competiciones.
Uno de los dos volverá a tener una oportunidad de cumplir un sueño, aunque Simeone quiere bajar el suflé: "Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra". Koke, el otro futbolista que tiene la doble herida europea espera que se puedan restañar las suyas y la de Griezmann. "Si se puede despedir con la Champions sería increíble para todos. Más allá de su despedida, es nuestra máxima motivación", concluye.
El Gobierno de Nepal ha elevado este año la tarifa para subir al Everest la próxima primavera: de 11.000 a 15.000 dólares. Las agencias de viajes ya preparan expediciones que, con ese permiso incluido, costarán como mínimo unos 70.000 dólares. La demanda, sin embargo, será igualmente altísima. Si el año pasado se marcó un nuevo récord con 517 permisos para turistas, no hay duda de que la próxima temporada se superará esa cifra.
El problema para el país es que la montaña más alta del mundo no da más de sí. Puede seguir aumentando los precios y otorgar unos cuantos permisos más, pero el colapso está muy cerca. Para una de las economías más pobres y menos desarrolladas del planeta, los ingresos que se generan en el Everest son esenciales, y su estancamiento, un problema. Por eso, este año Nepal ha expandido su táctica.
Mientras continúa explotando el techo del mundo a precio de oro, ofrece a los extranjeros la mayoría del resto de sus montañas -que son muchas- totalmente gratis. Si un montañero quiere ascender alguno de los 97 picos situados en las regiones más occidentales del país (77 en la provincia de Karnali y 20 en Sudurpaschim), podrá hacerlo a partir de ahora sin coste alguno. Antes tenía que pagar entre 2.000 y 5.000 dólares; ahora ni eso. En la lista figuran el trío formado por el Api, el Nampa y el Saipal -tres cumbres de más de 7.000 metros que forman una extraordinaria cresta- y muchos otros parajes, aunque de momento el interés es limitado.
La solución, otro mundo
Las autoridades locales aseguran que no ha habido un aumento significativo de las solicitudes, que en los últimos tiempos rondaban las 30 o 40 anuales por el conjunto de los 97 picos. Karnali y Sudurpaschim son regiones enormes que, entre ambas, suman unos cuatro millones de habitantes, pero sin turismo, más de la mitad de su población vive por debajo del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), y solo un 3 % tiene acceso a agua potable. Entre las dos presentan los peores indicadores de todo Nepal.
¿La solución? Seguramente no haya solución. Al menos, hasta que el mundo cambie.
«Solemos concebir las montañas como espacios libres, sin conflicto, de una pureza poética, pero en las montañas siempre se ha impuesto la ideología dominante del mundo. El inicio del alpinismo estuvo ligado a la Revolución Francesa; las primeras expediciones al Everest, al imperialismo británico; y ahora el montañismo es mayoritariamente neoliberal. No hay amor por la montaña. El Everest es lo que tiene valor para quien quiere la foto, y eso es lo que busca la mayoría de la gente», explica Pablo Batalla, montañero y autor de La bandera en la cumbre (Capitán Swing, 2025), un libro en el que reflexiona sobre la política en la historia del alpinismo.
Alrededor de la montaña más alta del mundo ha habido iniciativas de todo tipo, incluso un alpinismo con unos valores contrarios a lo que sucede hoy en día, pero un futuro distinto parece aún lejano: «Hay indicios de que el modelo actual está en decadencia y de que puede crecer un alpinismo ecologista, de proximidad, de kilómetro cero, de renuncia incluso, que valore las montañas cercanas. Pero, de momento, predomina otro orden».