El futbolista está acusado de dos delitos de lesiones en una pelea nocturna en 2021 cuando militaba en el Granada
Darwin Machís con la camiseta del Real Valladolid en un partido ante el Girona.IÑAKI SOLARVCF
La Fiscalía reclama una pena de 18 meses de prisión al futbolista del Valladolid Darwin Machís por una presunta agresión a la pareja de su ex mujer, el 4 de abril de 2021, cuando militaba en el Granada.
El fiscal sostiene que el futbolista junto a los “tres sicarios colombianos” que lo ayudaron, se bajaron “apresuradamente” del vehículo, actuando de común acuerdo, después de golpear a otro coche que se encontraba en la zona, y que a continuación se produjo la trifulca.
La acusación particular de uno de los heridos, que ejerce Aránguez Abogados, considera que el futbolista, ayudado por sus tres acompañantes, se personó en el local en el que su ex mujer estaba junto a su nueva pareja y, sin mediar palabra, propinaron una fuerte paliza tanto a este hombre como al amigo que les acompañaba, antes de darse a la fuga.
La condena solicitada por la Fiscalía no ha sido aceptada ni por el jugador ni por los otros tres procesados en la causa, pero sigue en pie tras no llegarse, el pasado mes de enero, a un acuerdo de avenencia entre las partes. Al extremo internacional con Venezuela y a sus acompañantes se les acusa de dos delitos de lesiones. Los imputados no tendrían que entrar en prisión, salvo que tengan antecedentes penales previos, ya que la pena no supera los dos años de cárcel.
Según el medio ahoraGranada, la Fiscalía también reclamaba inicialmente que Machís y los otros procesados indemnizasen a las dos personas heridas en la agresión con 4.725 euros y 1.525 euros, respectivamente, por las secuelas y las lesiones causadas.
El futbolista también resultó herido en la pelea, pero no presentó ninguna denuncia. Las heridas que se hizo le obligaron a estar siete días de baja en el Granada y tardó en recuperarse 14 días.
JUICIO APLAZADO
Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) han aclarado que la huelga de funcionarios impedirá celebrar el juicio, que debía producirse este miércoles, en el Juzgado de lo Penal 2 de Granada y para el que no se ha fijado una nueva fecha.
Mohamed Katir, que cumplía una sanción de dos años por saltarse tres controles antidopaje desde el pasado 7 de febrero, ha visto incrementado su castigo otros dos años más, hasta el 6 de febrero de 2028, por manipulación de pruebas.
Según la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU), los fallos de Katir se refieren a tres ocasiones en las que no pudo ser localizado para someterse a un control antidopaje y que el atleta español atribuyó a errores al cumplimentar los datos para su localización en la plataforma ADAMS.
Diez meses después de aquella sanción, por parte de Sport Resolutions -empresa contratada por la Federación Internacional para resolver sus propios procedimientos disciplinarios- Katir ha recibido la comunicación de una infracción prevista en el artículo 2.5 de su reglamento antidopaje. La infracción es comúnmente denominada como tampering, lo que supone una manipulación o intento de manipulación de cualquier parte del proceso de control de dopaje.
El viaje a Lisboa
Pese a la sanción de cuatro años, Katir asegura que "no se procede por parte de Sport Resolutions a la anulación de ningún resultado deportivo" logrado por su parte, puesto que se considera que "no existe actuación alguna que haya incidido en los resultados logrados" en su carrera deportiva.
"La acción de tampering por la que se pretende sancionarme habría tenido lugar el 28 de febrero de 2023, coincidiendo con el primer fallo de localización. Como ya reconocí, modifiqué la fecha de un viaje de avión a Lisboa en la reserva y el billete, dado que había informado a AIU que había viajado a dicha ciudad en determinado día, cuando, en realidad, lo había hecho dos días antes", expone en su comunicado el atleta de Mula.
"Asumí que el 28 de febrero de 2023 se produjo un primer fallo de localización por no estar correctamente actualizados los datos de paradero en ADAMS. Sin embargo, considero que la desafortunada alteración de la fecha de viaje en la reserva y el billete de avión no tuvo -ni pudo haber tenido - consecuencia alguna en el procedimiento antidopaje. Esto se debe a que, a mi juicio, el fallo de localización ya estaba plenamente establecido con anterioridad y de forma independiente a dicha alteración, por lo que no puede considerarse la existencia de una infracción de tampering", subraya.
"Justificar mi ausencia"
"La modificación de la fecha en la reserva y el billete de avión fue un intento de dar una explicación al hecho de que no me encontrara en mi domicilio cuando se intentó realizar un control fuera de competición. Este control, además, se iba a llevar a cabo fuera de la ventana de 60 minutos especificada en mis datos de localización del ADAMS. En ese momento, yo me encontraba en Lisboa, y mi intención al modificar la fecha fue aportar información para clarificar mi paradero en ese periodo, no para subvertir ni alterar el procedimiento antidopaje. Esta acción, aunque equivocada, nunca ha tenido como objetivo cuestionar el fallo de no haber actualizado adecuadamente los datos de paradero en ADAMS, sino justificar mi ausencia en determinado día, hora y lugar", apunta.
"Resulta llamativo que la apertura del procedimiento sancionador en relación con la supuesta infracción del artículo 2.5 se produjera justo después de que, el 19 de febrero de 2024, se solicitara por mi parte a la AIU la corrección de la resolución publicada relacionada con la infracción del artículo 2.4 del reglamento antidopaje (infracción de localización). Ante mi petición, AIU procedió a modificar, aunque no sin cierta reticencia, el punto 37.2 de la resolución publicada el 16 de febrero de 2024, suprimiendo la referencia a las cantidades fijas recibidas por participación en competiciones", destaca.
La decisión de Sport Resolutions, que no es firme, puede ser recurrida ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), valorándose por parte de Katir "apelar la decisión en el derecho" que le asiste.
En ajedrez, el árbitro suele ser una figura decorativa. En la mayoría de partidas, ni siquiera es necesaria su presencia. Cuando tienen que intervenir, sin embargo, a menudo es porque algo grave ha ocurrido. En Doha (Qatar), el estadounidense Chris Bird le dio una partida por perdida a Magnus Carlsen en una ronda decisiva del Mundial de Ajedrez Relámpago. El motivo era que el gran maestro noruego había tirado las piezas por el tablero, de forma accidental, cuando solo le quedaban cuatro segundos en el reloj.
En esta modalidad de juego (blitz, en inglés), cada jugador tiene tres minutos para toda la partida, más dos segundos de incremento cada vez que hace un movimiento. Es muy habitual que los dos ajedrecistas terminen haciendo sus jugadas a toda velocidad. En esos casos, los nervios y la falta de tiempo se alían y las piezas pueden volar por el tablero.
En Doha, el número uno del mundo trató de recomponer la posición, que acababa de destrozar en un gesto torpe. Mientras, pulsó el reloj para detenerlo, desesperado, lo que ya se considera una jugada ilegal, porque las piezas no estaban todavía en su sitio. Su rival, el armenio Haik Martirosyan, paró el reloj y esperó la llegada del árbitro, que conversó con Carlsen unos minutos. Después de un breve forcejeo verbal, el noruego decidió rendirse sin discutir más, pese a sus gestos evidentes de disconformidad.
Nuevo tropiezo en la misma piedra
Parecía que Bird iba a aplicar la sanción habitual, que consiste en regalarle un minuto a su rival, pero el americano consideró que el desastre había sido demasiado grande. En la retransmisión, se pudo ver que el terremoto había durado más de cuatro segundos, por lo que agotó su tiempo y no merecía continuar la partida, sobre todo porque Magnus ni siquiera había reconstruido bien la posición.
Lo más increíble del caso es que Carlsen había perdido otra partida en la jornada anterior, cuando se le cayó la dama al suelo. La pieza rodó, fuera de su alcance. No le dio tiempo a recuperarla y Arjun Erigaisi se encontró con una victoria relativamente inesperada. Es verdad que el gran maestro indio estuvo mejor toda la partida (de ahí la necesidad de Magnus de pensar más), pero cuando ocurrió el incidente las tablas parecían el resultado más probable.
En esa partida, muchos comentaristas dijeron que el número uno tendría que haber pulsado el reloj como si hubiera hecho su jugada, aunque luego lo castigaran por cometer una ilegalidad. Él intentó pararlo, como se hace cada vez que un jugador hace una reclamación al árbitro, pero para ello tenía que atinar con un botón más pequeño y no lo consiguió en esos instantes de tensión.
Protesta de otro gran maestro
Tras su derrota, dio un puñetazo en la mesa (no era la primera vez), enfadado consigo mismo. El estadounidense Levon Aronian, de origen armenio, se quejó en X por lo ocurrido. Bird había disculpado el gesto y asegurado que el noruego pidió perdón de inmediato. «Chris, no creo que debamos normalizar rabietas como esa. Afecta a los jugadores que están en medio de una partida y escuchan ruidos fuertes. En muchos deportes, actos así son penalizados como comportamiento antideportivo para enviar un mensaje a los deportistas más jóvenes». Es posible que esta protesta informal afectara de algún modo al árbitro cuando decidió castigar a Carlsen o puede que hubiera actuado igual.
En este contexto, es casi una anécdota que en otra partida posterior Carlsen llegara tarde, un error más frecuente en su repertorio. Solo fueron unos 15 segundos, pero a estas alturas del torneo quedaba claro que cada décima puede ser decisiva en las partidas relámpago. El chino Bu Xiangzhi aprovechó la circunstancia y estuvo mejor, pero acabó perdiendo. La victoria era clave para Carlsen, que trataba de ganar todas sus partidas, a lo que estaba casi obligado para clasificarse entre los cuatro mejores y pasar a semifinales.
En otra partida del mismo campeonato, Magnus perdió contra Fabiano Caruana, número tres del mundo, por dejarse colgada una torre, un error de principiante impropio de quien es considerado el mejor ajedrecista de todos los tiempos. Y sin embargo, Carlsen es Carlsen y casi nada queda fuera de su alcance.
Bird charla con Carlsen tras el polémico episodio ante Martirosyan.FIDE
En efecto, todo lo anterior no tuvo la menor importancia a la hora de la verdad. Magnus remontó y se clasificó para las semifinales, donde superó a Fabiano Caruana, un cliente habitual. En la final, empezó con una derrota, pero luego ganó dos partidas, en las tres restantes, demostrando que su sistema nervioso en los momentos decisivos es el más fiable del planeta.
Su víctima fue el uzbeko Nordibek Abdusattorov, un grandísimo jugador que le juega sin complejos. Pero una cosa es tratar de tú a tú al número uno de la historia y otra es arrebatarle los títulos. La racha de Magnus sigue imparable. Son ya 20 campeonatos mundiales. De momento, ha renunciado a ganar más en el ajedrez clásico, pero en el resto de modalidades y ritmos de juego no tiene a nadie que se le acerque.