El fútbol inglés está de luto tras el fallecimiento del Craig Shakespeare, leyenda de Leicester City que ocupaba un puesto como ayudante de Claudio Ranieri en la temporada 2015/2016, en la que, contra todo pronóstico, consiguieron ganar la Premier League de forma legendaria. Además, ocupó el cargo de primer entrenador en los “Foxes”, tras la destitución del técnico italiano en febrero de 2017.
A través de la Asociación de Técnicos de la liga inglesa, la familia ha comunicado que Shakespeare, quien luchaba contra un cáncer desde octubre de 2023, “ha fallecido en paz y rodeado de sus seres queridos”.
El técnico desarrolló su carrera en los banquillos principalmente como ayudante en reconocidos clubes del fútbol inglés, como West Brom, Hull City, Everton, Watford, Aston Villa y Norwich. Además, fue parte del equipo de Sam Allardyce durante su etapa como seleccionador inglés, entre agosto y octubre de 2016.
Como primer entrenador del Leicester, Shakespeare logró renovar su contrato tras sustituir a Claudio Ranieri en 2017, aunque fue despedido en octubre de ese mismo año. Sin embargo su último trabajo también fue la ciudad del centro de Inglaterra, esta vez como asistente de Dean Smith, en 2023.
La noticia ha causado un gran impacto en la Premier League, por lo que clubes y jugadores como Jack Grealish o Riyad Mahrez, a quién entrenó en el Leicester campeón, han mostrado sus condolencias a la familia tras el fallecimiento. “Buen viaje a tu próximo destino, mi maravilloso amigo. Eres amado y admirado por todos nosotros, y cada vez que pensamos en ti, una sonrisa, una mueca, una risa o una ocasión memorable nos viene a la mente. Realmente somos los afortunados por haber conocido a Shakey”, expresaba Nigel Pearson, entrenador que trabajó con Shakespeare.
Las zonas pintadas en la serie entre Real Madrid y Unicaja son callejones peligrosos. Hasta tres jugadores hemos visto con cortes en cejas y frente. Garuba, Sima y Perry se han llevado golpes que han teñido los televisivos planos de rojo.
La hemorragia ya había empezado cuando la renta de los locales se acercaba a los 20 puntos, pero el Madrid recuperó y llegó con el palmeo de un Garubayabuseleizado, con esa bandana medio sanitaria, medio comercial.
Y eso que Unicaja empezó a jugar el tercer partido en la zona mixta del segundo. Con Ibon Navarro clamando "sólo pido un poco respeto" tras forzar su descalificación con el partido ya decidido para el Madrid. Es uno de los entrenadores españoles más triunfadores del siglo XXI, objetivamente es así. Y los títulos dan voz. Él la usó.
Los equipos europeos que optan a triunfar manejan plantillas de 14-16 jugadores. Eso implica un ejercicio que no enseñan en los cursos de entrenadores: graduarse en recursos humanos, lo que ahora llaman el departamento de personas. El MVP desconvocado en el segundo fue Dylan Osetkowski, que parece que fichará por el Partizan porque ya no pesa la sanción por dopaje que revoloteó la Costa del Sol durante muchísimos meses. El californiano anotó 21 el domingo puntos y supuso una sutura táctica para el rival. Pasar de no estar convocado a ser el mejor cambia destinos, ya le pasó a Spanoulis contra el Barça en el quinto partido de cuartos de Euroliga con Papagiannis. En la derrota, la herida inciso contusa siempre se la lleva el técnico.
¿Tanto se puede equivocar un entrenador? No, pero se puede equivocar. Por eso cuando veo plantillas que por lesiones se reducen a 8-9 jugadores, sé que van a jugar a su máximo nivel porque el que está en el banquillo tiene menos decisiones que tomar y los jugadores menos dudas de confianza. Ahora, gestionar plantillas largas en un baloncesto físico es clave en esta época de contacto total de playoff y de temporadas largas. Ya no puedes optar a casi nada con 10 jugadores. Por mucho que acierte tu director deportivo.
Este junio algunos abonados del equipo profesional de Unicaja han mostrado billetes de curso legal y han lanzado carteras ¿vacías? a la cancha. Es irónico pues Unicaja (el Banco y la Fundación) han hecho una labor de décadas sobre la educación financiera de sus clientes. Parece que quieren referirse al trabajo de los árbitros o los comentaristas. Cuanta más musculatura, velocidad, potencia y centímetros e iguales dimensiones de la cancha se requiere una mayor necesidad de definición televisiva, telemetría, capacidad de juicio y algo de suerte. ¿Cuántos centímetros puede abrir un jugador ofensivo el brazo que no lleva la bola pero protege? Musa fue condenado por acto de violencia. ¿Si no hubiera habido sangre recurrente se hubiera señalado antideportiva?
Solo un día después de la eliminación de Carlos Alcaraz, el US Open sufrió este viernes otra conmoción con la partida de Novak Djokovic, eliminado en la tercera ronda por el australiano Alexei Popyrin. Nada pudo hacer el actual campeón del 'grande' neoyorquino, sobrepasado por un Popyrin que ocupa la posición 28 de la ATP y que firmó una victoria mayúscula por 6-4, 6-4, 2-6 y 6-4 en tres horas y 19 minutos.
Sin el serbio, número 2 del mundo, y sin Alcaraz (3), que cayó el jueves en segunda ronda, Flushing Meadows tiene nada más que a un campeón en competición tras solo cinco días de torneo: el ruso Daniil Medvedev (5), que venció en la Gran Manzana en 2021.
La derrota del balcánico, tetracampeón en Nueva York, impedirá además que pueda conquistar su 'grand slam' número 25 para desempatar con Margaret Court (24) como el tenista con más títulos de 'grandes' de la historia.
Tampoco podrá igualar a Roger Federer, Pete Sampras y Jimmy Connors, que tienen el récord con cinco títulos del Abierto de EEUU en la 'era open'. Además, 2024 será el primer año desde 2017 en que Djokovic no gana un 'grand slam'. Incluyendo también a Rafa Nadal y Roger Federer, 2024 será el primero desde 2002 sin un 'grande' para el 'big three'.
Hay que remontarse también a 2017 para encontrar la última vez que Djokovic no alcanzó los octavos de final de un 'grand slam': fue en el Abierto de Australia, donde perdió en la segunda ronda y en cinco sets contra el uzbeko Denis Istomin.
Aún más lejos hay que viajar en el tiempo para hallar la última vez que Nole sucumbió en la tercera ronda del US Open: fue en 2006 y contra otro australiano, Lleyton Hewitt.
A sus 37 años, Djokovic viene de redondear un palmarés de leyenda con el oro olímpico en París 2024, pero a Nueva York ha llegado muy justo de físico, con la gasolina bajo mínimos y sin haber participado en ninguno de los torneos previos de la gira norteamericana de verano.
Para saber más
Además, en todo el 2024 solo ha disputado tres torneos en pista dura, que es la superficie del último 'grande' del año, y todos ellos ocurrieron en el primer trimestre del año: la United Cup (por equipos), el Open de Australia (eliminado en semifinales por Jannik Sinner) e Indian Wells (fuera en tercera ronda ante el también italiano Luca Nardi).
En cambio, Djokovic tenía esta noche al otro lado de la red a un Popyrin que llegaba de haber sellado su mayor éxito hasta el momento hace tan solo dos semanas y media: el título de Montreal, que supuso el primer Masters 1.000 de su vitrina.
Un Popyrin inolvidable
Con todo ello, Popyrin, imperial este viernes, dominó con mano firme los dos primeros sets en la sesión nocturna del Arthur Ashe Stadium frente a un Djokovic que no logró ni un solo 'break' en esas dos mangas y que acabaría el encuentro con 14 dobles faltas.
Pese a lo crítico de la situación, para el serbio era, de alguna forma, territorio conocido, ya que en 2023 y también en tercera ronda en Nueva York perdió los dos primeros sets ante su compatriota Laslo Djere y acabó remontando el partido tirando de épica.
¿Más motivos para el optimismo? En sus tres precedentes ante Popyrin, dos de ellos este mismo año y también en 'grandes' (Abierto de Australia y Wimbledon), terminó cantando victoria.
La reacción de la tercera manga fue ilusionante con tres 'break' para Djokovic y un set en el bolsillo por la vía rápida cuando peor pintaban las cosas. El cuarto set fue una pelea magnífica, con Djokovic y Popyrin intercambiando derechazos mientras el público del Arthur Ashe disfrutaba del show.
El momento clave de la noche llegó con 2-2. En un juego larguísimo de Djokovic al saque, Popyrin se inventó un trueno impresionante con la derecha y su grito, tras conseguir el 'break', se escuchó en cada rincón del estadio.
Poco más duró la resistencia de Nole mientras que Popyrin metió la directa para cerrar un triunfo gigantesco y dejar vacío y en busca de heredero el trono del US Open.
El Real Madrid, campeón de Liga, de Champions, de la Supercopa de España, de la Supercopa de Europa y de la Intercontinental en 2024, ha perdido desde el mes de septiembre 1-0 contra el Lille, 0-4 ante el Barça, 1-3 frente al Milan, 2-0 contra el Liverpool, 2-1 ante el Athletic y 2-5 en el último clásico contra el Barça. Algunas han sido una leve piedra en el camino, un toque de atención, como la de Francia o la de San Mamés, pero las sonrojantes goleadas contra el Barça y la desgracia continental en Anfield y contra los italianos en el Bernabéu han levantado todas las alarmas, con sombras que se repiten en cada encuentro y que preocupan al cuerpo técnico, al vestuario y a la directiva de Chamartín.
La salida de Kroos y la llegada de Mbappé han desestabilizado a un equipo cuya mayor virtud, mencionada por Ancelotti en cada uno de sus éxitos, era el equilibrio. No lo ha hecho por los nombres, sino por los perfiles. El Madrid ha perdido cerebro y ha ganado gol cuando sin cerebro no existe gol. El mercado veraniego era exclusivamente para completar su galaxia con Mbappé y el centro del campo se entregó a Valverde, Tchouaméni y Camavinga. Los cromos eran ideales, pero el puzle de videojuego comenzó a desintegrarse.
Las lesiones de Carvajal y Militao han transformado por completo la plantilla, poniendo a Lucas Vázquez en un foco inesperado y a Tchouaméni en una posición que no domina. Al gallego se le vieron las costuras en aquella semana dramática ante Barça y Milan y el francés cuajó el domingo una de sus peores actuaciones, totalmente superado en la marca, en velocidad y en los duelos individuales.
El 4-2-4 y la parálisis
Al caer Tchouaméni a la posición de central y elegir Ancelotti a Rodrygo por delante de otro centrocampista, el Madrid se rompe, como se pudo ver ante el Barça. El equilibrio que le hizo campeón de Europa en ese 4-4-2 con Bellingham en la punta de un rombo liderado por Kroos ya no existe. Ahora es un 4-2-4 en el que pocas cosas fluyen, especialmente contra los grandes del continente.
En ataque está falto de ideas, paralizado ante equipos que, como el Barça, le dejan sin espacios. No puede dominar el juego como lo hacía con Kroos porque Camavinga y Valverde son todoterrenos imparables, no metrónomos. Y en defensa hace aguas, insistiendo Ancelotti en ese famoso bloque bajo con el que ganó dos Champions. No es otra cosa que cerrarse y buscar la velocidad al contraataque, simple y efectivo, pero imposible con el nivel actual de sus defensa, lastrada por ese Lucas-Tchouaméni del carril derecho y por la poca ayuda de Rodrygo y Vinicius a los laterales.
Y ante los problemas, la búsqueda de soluciones. El cuerpo técnico entendió después de los duelos ante Barça y Milan que Lucas no podía ser titular en partidos grandes y planeó situar ahí a Valverde. Pero perder al uruguayo en el centro del campo era demasiado riesgo. El mercado parece una opción casi obligada para cualquiera, aunque en la dirección de Chamartín se trabaja más por proyecto que por impulso. Los planes por encima de las necesidades puntuales.
Ancelotti y sus futbolistas, tras el 2-5 del domingo en Yeda.EFE
El fichaje de Alexander-Arnold va por buen camino, pero más para verano, cuando sea libre, que ahora en invierno pagando un traspaso al Liverpool. Como el curso pasado, tras las lesiones de Militao y Alaba, la urgencia deportiva no parece que vaya a cambiar el mapa de los despachos. Ni fue así antes ni parece que vaya a ser así ahora salvo que en Anfield rebajen sus pretensiones.
En el conjunto blanco señalan ese plan como la base principal de sus éxitos recientes. Si uno analiza los fichajes del Madrid en el último lustro, no hay urgencias y sí realidades. La respuesta al adiós de Benzema fue la cesión de Joselu (y adelantar a Bellingham) las llegadas hace tiempo que son 'jugadores inversión', como los llaman en Valdebebas, o gangas a coste cero. De Camavinga y Tchouaméni a Alaba o Rüdiger. El próximo sería Arnold.
Plan deportivo
Hay un plan económico y deportivo sobre la mesa que, de momento y condicionado por las lesiones, deja al vestuario con varias sombras complicadas de corregir. Se buscará un centrocampista organizador y con calidad, pero no en invierno ni con prisa, esperando un paso adelante de Valverde y Camavinga. Se buscará un central joven asumiendo la edad de Alaba o Rüdiger y los problemas físicos de Militao, pero tampoco será con urgencia. Tchouaméni y Asencio son, para el club, soluciones de emergencia y se espera a Alaba.
Se considera que hay piezas suficientes y que es deber de Ancelotti y de los futbolistas a nivel individual hacerlas funcionar. El lateral, conscientes de que Lucas está sólo y que Valverde es mediocentro, podría ser el foco de interés para un parche, pero siempre, como lo que fue Joselu, a coste mínimo.
En la última Asamblea, el Madrid anunció una cifra de negocio de 1.073 millones, 150 más que en 2023, un saldo en tesorería de 83 (40 millones menos), un presupuesto de gasto de plantilla de 482 millones (20 menos que la anterior), una subida en los ingresos de marketing de 90 millones (hasta los 426) y un presupuesto para este curso de 1.127 millones, sin contar los conciertos, pendientes de la pelea legal con los vecinos. Dijo Florentino que no hay que darle "mucha importancia al tema de los ingresos, porque el grueso viene de patrocinadores y estos son espectaculares". Hay dinero, parece, pero también un plan, un carril. Balones a Ancelotti.