El penalti deja un sabor amargo en el paladar de España. Como ese último trago no deseado, aunque siempre es mejor que un beso no deseado, dicho sea con el viento en contra de un título perdido. El Mundial ganado hace dos años llegó acompañado de la vergüenza nacional que no merecía un equipo emergente, que rompía barreras, ejemplo de un país distinto, un país deseado. Esta Eurocopa perdida es la constatación de un avance imparable desde entonces, por la autoridad y el dominio del juego por parte de España, con algo pendiente para el futuro, claro, en los 11 metros. Todo es fútbol. Inglaterra, a la que derrotaron las españolas en Sidney, resistió a una selección mejor hasta llegar al único lugar donde era peor. Fue pétrea, estratégica e inteligente, como lo es Sarina Wiegman, una mujer que conoce la ciencia del banquillo. Ahí están sus tres Eurocopas.
La holandesa que dirige a Inglaterra se apresuró a saludar a Montse Tomé, la seleccionadora de la triste figura, entrenadora de perfil bajo ascendida por las consecuencias de la crisis del beso de Luis Rubiales a Jenni Hermoso y, por tanto, bajo sospecha permanente. En un equipo de ‘primadonas’, con las Balones de Oro Alexia y Aitana, Jenni convertida en el icono global del #Secabó, más el empoderamiento colectivo de las internacionales impulsado por el título mundial y el combustible político, la toma de decisiones en el banquillo no era cosa fácil.
En sus primeras comparecencias, Montse daba la sensación de pedir perdón por hablar, huidiza, hierática. No era únicamente un rasgo de su personalidad. Era parte de las circunstancias. La primera ausencia de Jenni, con el pretexto de protegerla tras la carga emocional que había soportado, supuso el primer desafío, consumado en la no convocatoria de esta Eurocopa. Una vez en la final, no le tembló el pulso para sentar a Alexia. La jerarquía y la experiencia era importante en la elección de los penaltis, aunque al final entre las que fallaron estaban Aitana y Mariona Caldentey. Como Alexia en París.
Una caída prematura habría pasado factura a Montse, todavía en un momento de debilidad, después de la decepción de los Juegos, pese al título de la Liga de Naciones, un torneo que suma y complementa, pero no pone la carga de la decisión. La asturiana acudía a esta Euro pendiente de renovar un contrato que acaba en agosto, algo insólito en el caso de los seleccionadores masculinos. A pesar de la cruel derrota, por la forma de caer, el trabajo de España avala su buena mano, sea tanto en la planificación y planteamientos tácticos, como en la cohabitación para incluir rostros nuevos, como el de Vicky López, o favorecer el regreso de la amotinada Patri Guijarro, mediocentro clave en el juego de España en Suiza. Esta España es mejor que la que ganó el Mundial al mismo rival, aunque, hoy, el paladar diga lo contrario.
Cuando Olga Carmona soltó un zurdazo en el minuto 29 de la final del Mundial que sorprendió a la portera inglesa Mary Earps, España volvía a hacer historia. Eran campeonas del mundo contra viento y marea, gracias al talento de sus jugadoras, que ya acumulaban tres Balones de Oro, y su capacidad de guardar bajo la alfombra los desprecios. Muy poco había cambiado desde que, un año antes, un grupo de ellas levantara la voz contra unas condiciones de trabajo inmerecidas. Algunas estaban en Sídney, en un ejercicio de resiliencia y olvido forzado; otras estaban en casa. Pero aquello que apartaron para jugar al fútbol lo sacudió un beso, una agresión sexual de Rubiales a Jenni Hermoso que escandalizó al mundo. «Se acabó». Una frase de Alexia Putellas que fue principio y final de todo.
En Sídney nació la España campeona que hoy volverá a pelear por un título que no tiene, la Eurocopa, de nuevo ante Inglaterra, dejando un reguero de elogios por su fútbol y su talento. Pero el legado supera al hecho histórico. «Sabéis todo lo que hemos pasado, todo lo que hemos luchado, siempre manteniendo el foco en el fútbol. Y eso es muy complicado. Esta Eurocopa ha sido muy tranquila, cosa que agradecemos, y creo que eso también ha ayudado a sacar nuestra mejor versión. Siempre es más difícil jugar cuando tienes cosas externas», reflexiona Aitana. Esa resiliencia, que por momentos no fue eso sino un amargo trágala, les hizo más fuertes. «Este equipo es mucho más maduro, tiene mucha más experiencia y sabe competir en los partidos», añade la jugadora.
Montse Tomé tiene claro por qué España merece ganar la Eurocopa, y va más allá del fútbol. «Somos un equipo, una selección, unas jugadoras, que llevan luchando, trabajando y esforzándose con mucha energía en muchos lugares. Y ahora hemos sido capaces de que la tuvieran en lo importante, que es el fútbol», sentenció la seleccionadora.
Una reconstrucción difícil
«Esto ha hecho tener un bagaje increíble de todas y que todos los que acompañamos a la selección podamos disfrutar de la profesión pura. Que pueda sentarme aquí y que todas las preguntas sean de fútbol es de las cosas más grandes que habla del cambio que estamos consiguiendo. Por todo el esfuerzo, el equipo se lo merece», añadió.
El camino de reconstrucción no ha sido fácil. El despido de Jorge Vilda y la inhabilitación de Luis Rubiales -en medio de un clamor político y social sin precedentes que terminó también en una condena judicial-, no cerraron las heridas. Con un presidente interino, Pedro Rocha, sin demasiada capacidad de maniobra y con desconfianza absoluta en Montse Tomé, segunda de Vilda, la selección echó a andar tras una larga noche de reproches y compromisos en el salón de un hotel de Oliva. Todo era tóxico menos el fútbol de España, que dos días después ganó a Suecia y goleó a Suiza en la Nations League.
La campeona se exhibió en la nueva competición, la ganó y, por primera vez, se plantó en unos Juegos Olímpicos. Tomé resistía la pregunta constante sobre las convocatorias de Jenni Hermoso, las que iba y las que no, y fue trabajando un equipo que necesitaba muchos cambios en el staff y algunos en el terreno de juego.
Aitana, Martin-Prieto y Esther, durante el último entrenamiento en Basilea.AFP
La RFEF, inmersa en una crisis de imagen, se vio abocada a un camino que imponía la igualdad, el respeto y la atención a sus jugadoras, a las que debía dotar de todos los medios posibles para seguir haciendo su trabajo. El modelo lo tenían en Inglaterra y, más cerca, en el Barcelona. Media docena de jugadoras pasaba de un club hiper profesionalizado, entre los mejores de Europa, a una selección precaria. El fichaje de Markel Zubizarreta empezó a poner en marcha un cambio que, ya sin él, aceleró la llegada a la presidencia de Rafael Louzán. Sólo había que acompañar.
A Montse Tomé, cuyo contrato acaba el 30 de agosto, le han permitido dotarse de un cuerpo técnico amplio y preparado, capaz de analizar rivales y transmitir a las jugadoras dónde están sus puntos débiles, como que Berger se adelanta. Luego Aitana, pura inteligencia en el campo, lo interpreta y lleva a España a una final. Porque en la élite, los detalles marcan diferencias.
a golpe de meritocracia
Tomé ha sabido manejarse con un grupo de jugadoras que desconfiaban de ella, pero a las que ha ido convenciendo. En tres años ha ido moldeando al equipo, primero con las convocatorias, renovando el grupo a golpe de meritocracia sin subvertir el orden natural del vestuario. Dejó en sus manos las capitanías, que volvieron a Irene Paredes y Alexia, y ha ido sumando al centro de mando a nuevas jugadoras que garantizan la cohesión. El bloque no ha cambiado demasiado, salvo la irrupción de jóvenes como Vicky López y Jana y el premio a veteranas como Martín-Prieto.
El legado en el campo es tan fuerte que puede servir para conquistar un título que completaría una triple corona inédita: España sería la primera vigente campeona del mundo que también gana la Euro, pero, además, suma una Nations que puede revalidar en noviembre. En el campo siempre quieren más. «Hemos hecho historia, pero somos ambiciosas, queremos ganar y competir al máximo», recuerda Alexia, brillante de nuevo en este campeonato.
Lejos del césped la huella es casi igual de profunda. Igualdad, respeto, audiencias millonarias... el fútbol femenino ha ganado visibilidad en el deporte y seguimiento. Aunque el impulso a la Liga F ha sido limitado, estas jugadoras son iconos nacionales y mundiales. Empezando por Alexia y Aitana, las dos balones de Oro, y siguiendo por aquellas que han dado el salto a otras competiciones, como Esther o Mariona, cuyas experiencias enriquecen la selección. Es el círculo virtuoso de un éxito que se labró en Sídney con un gol y muchas lágrimas.
Parecían imparables y se estrellaron contra sus propios desaciertos. España puso contra las cuerdas a Inglaterra sin poder golpearlas. Perdió el gol en las decenas de ocasiones que pisó área y cayó en trampa de las las inglesas para jugárselo a penaltis. Arrancaron fallando el lanzamiento de Mead, repetido por doble toque, pero ni otra parada de Cata Coll evitó que la tanda fuera un desastre. Marcó Patri y fallaron Mariona, otra vez, Aitana, para sorpresa, y Salma Paralluelo, para colmo de un partido de desaciertos. España se marcha sin triple corona, sin haber perdido un partido y víctima de una seleccionadora, Sarina Wiegman, que siempre hace a sus jugadoras creer en el milagro. [Narración, minuto a minuto (1-1, 3-1)]
España las obligó a revolverse cuando Mariona hizo aparecer sus galones para abrir una final que parecían haber entendido mejor las inglesas de inicio. Montse Tomé sorprendió con la titularidad de Athenea, pero España tenía un plan muy claro que la seleccionadora neerlandesa se sabía de memoria. Mientras las españolas buscaban tejer sus conexiones, Inglaterra se movía como un acordeón. Era capaz de replegarse en su campo para ahogar a España, robar y hacer el que balón corriera hacia el área de Cata Coll, que tuvo que salvar un remate de Alessia Russo. Las británicas sabían que de cada error en la sala de máquinas española nacía una oportunidad. Asfixiaron a Patri Guijarro para quitarle la brújula, engrisecieron a Alexia e intentaron que Aitana no encontrara ni un espacio. Si la forma era con un patadón a la espalda de Ona Batlle o de Olga Carmona, no había vergüenza.
Aún así, España trataba de crecer y Hampton tuvo que tapar a bocajarro un disparo de Esther tras un centro que bajó con el pecho. La delantera del Gotham, peleona, buscó el gol que le calzara la bota de oro del torneo y encadenó oportunidades sin acierto. La selección se iba acercando a la zona de peligro con más confianza, tanto que Stanway tuvo que poner la espalda para desviar un chut de Athenea, con la portería siempre en la cabeza.
Contundente respuesta
No estaba incómoda Inglaterra, su plan estaban funcionando y, de nuevo, Stanway armó un disparo que avisaba de su voracidad. Pero la campana la hizo sonar Hemp, cuando aprovechó un desajuste entre Cata y Aleixandri en la salida de pelota que hizo a la portera mallorquina sacar un pie extraordinario para desviar el disparo de la extremo inglesa.
La respuesta fue contundente. Otra vez pasado el minuto 20, como en el Mundial de Australia, España encontró las costuras de su rival. Y lo hizo por tesón. Athenea y Aitana pelearon la pelota en la orilla derecha del área, nadie les mordió los tobillos, se la intercambiaron, la protegieron y acabaron por filtrársela a Ona Battle para que la colgara con mimo al segundo palo, donde apareció Mariona para batir a Hampton. España había vencido la resistencia inglesa con sus mejores armas y se quedó con el control absoluto del partido.
Durante 20 minutos, ni Sarina Wiegman ni sus jugadoras se pudieron levantar de la lona y un testarazo de Esther a centro de Aitana que se escapó junto a palo de Hampton. La única reacción del banquillo británico llegó por la lesión de Lauren James, que llegó renqueante a la final y aguantó solo 40 minutos. Llamó Wiegman a Chloe Kelly para buscar una reacción que llegó en la segunda parte.
Athenea, ante Carter, el domingo en St. Jakob Park.AFP
Inglaterra ha demostrado en esta Eurocopa que no necesita fútbol para hacer goles. Le falta una chispa para encenderse y, aunque la selección quiso volver a tener el control, ellas buscaban su momento. Lo encontraron cuando Chloe Kelly se escapó pegada a la banda y sirvió el balón para el cabezazo de Alessia Russo, cómoda en el salto ante las centrales españolas. Empujadas por su ruidosa grada, las actuales campeonas habían reaccionado y generado dudas en las españolas. Incluso volvieron a hacer lucirse a Cata Coll en un golpeo cruzado, otra vez, de Kelly.
Sin puntería
La respuesta de Montse Tomé fue sentar a Alexia, desdibujada, y buscar la energía de Clàudia Pina, que forzó a Hampton con su primer zurdazo. España necesitaba volver a la fluidez que logró tras el gol y, sobre todo, fabricar ocasiones con picante, no remates mansos que se sacudía con ligereza la defensa de las lionesses. Más estiradas, ellas confiaban en la fuerza de Agyemang en los minutos en que más peligrosas han sido en esta Eurocopa.
España, roma, tardaba en encontrar cómo aprovechar el filo que empezaba a crear Pina. Fue en el 89 cuando Salma Paralluelo y Vicky salieron para dar el último apretón, pero el remate de la madrileña lo salvó Hampton para forzar la prórroga. El plan siguió siendo el mismo, como el resultado. La selección apretaba y no golpeaba. Las tuvo Salma de todos los colores no supo cómo sacar provecho de su velocidad y rozó demasiado el gol sin conseguirlo. Pina insistía, aunque sin ajustar el punto de mira. Ni aunque Aitana cogió galones pudo evitar los penaltis con los que soñaban las inglesas. Con razón.
La selección se va de la Euro sin haber perdido un partido, con la Bota de Oro para Esther y Aitana como la mejora jugadora del torneo. Pero sin título. Sin gol, al fútbol no se gana.
Mariona Caldentey (Felanitx, 1996) nunca sabes por dónde puede salir, ni en el campo ni durante una conversación. En un segundo plano en todas las polémicas, tampoco se muerde la lengua al hablar de los problemas de su tierra y de su generación. Los del fútbol, a los 29 años, se nota que los tiene bajo control. Por eso ha sido la sensación en su primer año en la Premier con el Arsenal (con el que ha ganado la Champions a sus ex compañeras del Barça) y figurará en la lista de firmes candidatas al Balón de Oro. Ella, que nunca pierde la sonrisa, sabe que eso pasará por lo que haga España en esta Eurocopa. Un torneo donde ayer empezó a rodar el balón y hoy lo hace para el grupo de Montse Tomé, que se mide a Portugal en la primera jornada del grupo. Siempre el partido más difícil.
¿No hay concentración sin accidentes?
Es verdad que la concentración ha comenzado un poco accidentada. Cosas como la de Aitana [ingresada por un episodio de meningitis] asustan, y más cuando no tienes conocimientos de si puede ser grave, pero estamos ya contentísimas de que esté aquí, porque es muy importante para nosotras. La Eurocopa es un objetivo grande y nos centramos ya en el torneo.
Ha habido muchos cambios desde la Euro 2022, ¿está todo más cerca de lo que reivindicaban?
Ahora mismo la posición en la que estamos es privilegiada. Tenemos todo lo que necesitamos para poder centrarnos en jugar y rendir. Y luego, además, toda la gente que nos sigue, que nos apoya... eso también ha cambiado muchísimo, por suerte. Están ilusionados con nosotras.
¿Cómo ha cambiado la relación con Montse Tomé desde aquella concentración de Oliva a hoy? De usted habla maravillas y la ha metido en el grupo de las capitanas...
La concentración de Oliva fue dura e intensa, pero nos hemos adaptado y hemos seguido creciendo juntas, haciéndonos como equipo y creo que, como he dicho, estamos en un momento muy bueno. Nos sentimos escuchadas y eso te hace estar cómoda.
Ha publicado un libro, no sé si como terapia o como desahogo...
Ha sido un repaso de todo. Se habla de muchas cosas de mi vida, no sólo de todo lo que pasa en la selección.
Hace un año salió del oasis del Barça camino del Arsenal y ha vuelto a ganar la Champions...
Como futbolista me ha hecho crecer muchísimo porque llevaba en el Barça 10 años, jugando el mismo fútbol con las mismas jugadoras. Estaba súper cómoda y era, entre comillas, fácil. Ha sido un reto adaptarme a la Premier, un juego más de arriba y abajo, la parte defensiva y física... Puedo decir que ha sido una experiencia muy positiva tras este primer año.
Mejor jugadora, 18 goles, nueve asistencias... ¡Menuda adaptación ha tenido!
La verdad es que el primer gol en liga tardó un poco en llegar, pero lo he disfrutado muchísimo. Tenemos la espinita de la Liga, que iremos a por ella el año que viene.
¿Inevitable pensar en Mariona para el Balón de Oro?
Siempre decimos, porque es verdad, que lo importante son los títulos colectivos, pero ojalá a nivel individual estemos bien para ganar. Y, si ganamos esta Eurocopa, ayudará a que el Balón de Oro se quede en España también.
Sería la tercera española en ganar y la tercera criada en el Barça, ¿es casualidad o responde a un modo de trabajar?
En España siempre ha habido muchísimo talento y, en el momento en el que ese talento se ha podido potenciar, pues están llegando todos los resultados. Aita y Ale son las dos máximas exponentes, pero hay otras muy buenas jugadoras como Patri Guijarro, Ona Batlle o Vicky Losada, que está ya asomando la cabeza. No es casualidad. Es que el talento que hay en España no lo hay en ningún otro sitio. Y era cuestión de tiempo que ese talento pudiera florecer.
¿Superado vivir sin sol, sin jamón y conducir por la izquierda? Además del inglés, claro, que no siempre es una cuestión sencilla...
El sol sale [se ríe], pero hay meses, sobre todo enero, que a las cuatro es de noche. Y eso se hace duro. Como la comida, que es diferente. Lo de conducir por la izquierda ya lo tengo dominado después de reventar las ruedas y chocarme contra varios bordillos. Ahora me pasa que cuando vuelvo a España tengo que pensar por dónde voy. Con el idioma, yo pensaba que tenía buena base, pero es verdad que cuando habla mucha gente a la vez y habla muy rápido, cuesta. En algún momento me dije «igual no sabes tanto inglés». He mejorado mucho, aunque no sé si después del verano hablando mallorquín, me acordaré.
¿Y el piano?
Desde que fui a Inglaterra, abandonado. No tengo teclado allí y ha sido un año de adaptación a muchas cosas. En cuanto esté más instalada y más tranquila, volveré a poner un teclado en casa, porque es algo que me gusta mucho.
RFEF
Con 29 años tiene casa en propiedad en Mallorca. Será una privilegiada entre su pandilla con el problema de vivienda que hay en la isla. Bueno, y en todos lados, pero en la isla especialmente...
Cuando me compré la casa en Mallorca tenía 26 o 27 años, y lo hice sola. La verdad es que es una suerte. Somos unas privilegiadas. Tengo amigas que se han hipotecado y han podido comprar o han heredado de sus abuelos, pero no es fácil.
¿A Fenalitx ha llegado el turismo masivo?
El turismo ahora mismo está descontrolado y así lo sentimos en Mallorca. He estado dos semanas y me impactó, y eso que mi pueblo no es de los más turísticos y todavía era junio... El turismo preocupa mucho en las islas y, de alguna manera, hay que controlarlo y regularlo porque, si no, para la gente local no es vida.
¿Hay equipo femenino en Felanitx jugando en el Mariona Caldentey?
Aún no, pero en la isla está el Collerense, pionero, y ahora el Atlético Baleares. Cada vez hay más gente queriendo jugar en las islas y hay más referentes, como Patri Guijarro y Cata Coll. Ojalá esto sirva para seguir incrementando la afición al fútbol en un futuro.
Usted creció jugando con chicos, no había más opción. ¿Es mejor o peor? ¿Está a favor o en contra de los equipos mixtos en las categorías del fútbol base?
A mí me encantó jugar con chicos y, hasta que se da el cambio físico, en el fútbol base me gusta que haya equipos mixtos. Fui durante muchos años la única chica y lo que quieres es pasártelo bien, aunque también te hace espabilar y buscarte las castañas.