El catalán batió el récord de los Campeonatos, con Katir segundo y Mario García Romo, tercero
Mechaal, en meta, junto a Katir.RFEA/EFE
Los 1.500 metros, la prueba más esperada y de mayor nivel de los Campeonatos de España de Atletismo, que se disputan en Torrent (Valencia), deparó un espléndido duelo entre dos de los favoritos, Adel Mechaal y Mohamed Katir, dos atletas, especialmente Katir, de talla mundial.
La carrera fue muy rápida desde el primer momento, lanzada por un entusiasta y “suicida” Abderrahman El Khayami. Los grandes (Mohamed Katir, Adel Mechaal y Mario García Romo) aguardaban, mimetizados con el paquete, acontecimientos. Unos acontecimientos que dependían fundamentalmente del trío y que empezó a desencadenar Katir.
El plusmarquista nacional alargó el paso poco antes de la última vuelta. Al sonar la campana, su táctica quedó meridianamente clara, resumida en un ataque brutal y sostenido. Sólo Mechaal le siguió. García Romo pareció sorprendido y, reaccionando, trató en vano de unirse al dúo. No perdió mucho terreno, pero tampoco ganó ni un metro.
La recta final contempló un soberbio pulso entre Katir, aún en cabeza, y Mechaal. Dientes apretados, esfuerzo máximo, determinación equivalente. Fuerza, clase, rabia. Centímetro a centímetro, Mechaal le fue comiendo terreno a Katir, quitándole aire, restándole tiempo. Lo rebasó en los últimos suspiros para acabar en 3:33.44, récord de los Campeonatos, arrebatándoselo a Fermín Cacho. Katir realizó 3:33.76. García Romo, 3:34.77, aguantó el ataque de Ignacio Fontes (3:34.95). Los tres confirmaron su viaje al Mundial de Budapest. Y no irán precisamente de turistas.
"Me da vergüenza hablar de mi tesis a la gente", cuenta Lidia Sánchez-Puebla (Getafe, 1997), acostumbrada a podios y medallas, a los focos del deporte profesional, pero no tanto a los méritos y los elogios que tienen que ver con su otra vida, esa "dualidad" de la que sólo presume en bajito. Porque mientras batallaba con lesiones y sinsabores, con la cruel persecución de su sueño olímpico de marchadora, la madrileña desarrolló una brillantísima labor académica. Una novedosa investigación en la retina de los ratones para la detección precoz del alzhéimer por la que recibió el premio a la Mejor Investigadora Joven en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión. Además, en su tesis doctoral, defendida hace unos días, obtuvo una calificación de Sobresaliente Cum Laude.
A Lidia no le cuesta reconocer que pensó en más de una ocasión en tirar la toalla. Tanto en lo deportivo como en lo académico. Que avanzó muchas veces sin saber muy bien por qué, apoyada en sus espartanas rutinas, en "entrenar, estudiar y entrenar". Sin fines de semana. Tantos veranos sin vacaciones: "Aprovechaba para hacer las prácticas del hospital". Sacándose la carrera de Medicina a curso por año. Y cuando renunció al MIR porque "el atletismo siempre tuvo prioridad", rozando su clasificación para los Juegos de Tokio, llegó el covid y, a continuación, le azotaron duramente las lesiones. "Si tuviera que definir mi carrera deportiva de alguna forma, sería de mala suerte. Desde 2020 que me operaron del pie, he ido acumulando problemas. Otra operación, fracturas, tornillos en un dedo... Siempre me ha costado tener continuidad", desgrana el calvario que se alargó hasta los de París, en los que también se quedó a las puertas.
A sus 29 años, los mismos que María Pérez -"de niñas la ganaba. Y ahora ella es campeona del mundo y olímpica..."-, es como si a Sánchez-Puebla, que no empezó con la marcha hasta los 13, cuando ya tenía alguna medalla en cross a nivel nacional, todo le empezara, al fin, a sonreír. "Venía de un 2024 en el que había apostado todo por ir a París y decidí no ver nada de esos Juegos. Me fui a Italia a trabajar tres meses a un hospital. Y a hacer un reset. Estaba agotada mentalmente. Y luego me lesioné con dos fracturas por estrés, desde octubre hasta febrero, muchos meses complicados. El atletismo era mi vida, pero me estaba costando la salud. Decidí tomármelo con tranquilidad", repasa.
Lidia, con su premio a Mejor Investigadora Joven en Estudio de Retina en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión.ÁNGEL NAVARRETE
Precisamente en la primera concentración invernal en Sierra Nevada, en febrero, conoció a Juanpe López, el ciclista recién fichado por el Movistar, "el chico andaluz que habla con todo el mundo", su pareja desde entonces, con el que compartió, por ejemplo, la reciente San Silvestre vallecana. "Me ha dado mucha estabilidad", desvela. Una calma que, curiosamente, se traduce en los mejores tiempos de toda su carrera. "Con esta nueva filosofía, sin quizá entrenamientos espectaculares, llegué a hacer marca personal en 20 kilómetros. A quedar séptima en el Campeonato de Europa por equipos en mayo. A nada de la mínima RFEA para el Mundial. Y pude rematar con un bronce en el Campeonato de España"...
Ahora Lidia avanza, deportivamente, paso a paso. No mira tanto a Los Ángeles, quizá su última oportunidad, como al próximo campeonato de España, en marzo. "No hago marcha porque sea un deporte en el que gane dinero. Pero siempre he tenido un sueño, ser olímpica. Me queda esa espinita y no sé si lo voy a conseguir. He vivido dos ciclos, he tenido el caramelo en la boca... He tenido tantas lesiones que te planteas: '¿Hasta cuándo?'. Aunque ahora estoy con ilusión. Creo que todavía tengo que explotar en el deporte. Sólo espero un poquito de suerte, poder entrenar a gusto y tranquila, que las ganas ya las pongo yo", asegura.
Mientras todo eso ocurría, había otra Lidia, con bata, también con empeño, compaginando una carrera como la de Medicina con sus entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento, al que al principio, antes de que obtuviera una plaza para vivir en la Residencia Blume, acudía desde Getafe, más de tres horas al día en transporte público. "Se me hacía muy cuesta arriba. Pensé incluso en dejar la carrera. Desde primero tuve que aprender a marchas forzadas que tenía que organizarme muy bien", recuerda.
Lidia Sánchez-Puebla posa para EL MUNDO.ÁNGEL NAVARRETE
Cuando terminó la carrera, su mentor, José Manuel Ramírez (profesor de oftalmología en la Universidad Complutense), la convenció para que no se desvinculara de la Medicina. Lidia completó un master en ciencias de la visión y después consiguió un contrato predoctoral con la Universidad. "Me he dedicado a investigar la retina en un modelo de ratón con alzhéimer. La retina comparte muchas similitudes con el sistema nervioso central. El objetivo principal era ver si los cambios que vemos a través del ojo se reflejarían en el cerebro y cómo a través de ello, en un futuro, podría haber biomarcadores para la detección precoz del alzhéimer", relata con orgullo el proyecto recién culminado con el premio y el Cum Laude.
Además, uno de esos trabajos para la tesis tuvo un protagonista inesperado. "Mi padre es físico, profesor de la Universidad Carlos III. En una de las partes yo debía contar unas células del ojo del ratón. Tenía tantas imágenes... Y tenía que medirlas manualmente, diferentes parámetros. Un día, él, viéndome en casa, me vio muy estresada 'pintando celulitas'. Y creó un programa, basado en la Inteligencia Artificial, que me ha salvado la vida. Lo que hubiese tardado un año y medio en hacer, en cuestión de horas está resuelto. Eso es lo que defendí en el Congreso y por lo que gané el premio a Mejor Investigadora Joven", explica Lidia, que defiende el empeño de los atletas y también de los jóvenes. "Siempre se dice que somos cada vez más vagos. Pero creo que estamos cada vez más formados y podemos aportar bastante a la sociedad. En mi caso, el entorno que tengo, la verdad es que es súper trabajador. Todos tenemos ambición, aspiraciones. En el atletismo es un poco así ahora. La gente estudia para tener un respaldo por si los resultados no acompañan".
Entre la investigación y la marcha. Entre el atletismo y los estudios. Entre los ratones y las zapatillas. "Siempre digo que mi vida es como una bici con dos ruedas. Una es el deporte, la otra es mi trabajo. Cuando ha habido épocas de mi vida que he pinchado la rueda del deporte, porque he estado lesionada o porque ha habido menos motivación, he tirado con la otra. Y al revés. Cuando con la tesis he estado muy agobiada, de hasta pensar en dejarlo, he tirado del deporte". Lidia, un ejemplo.
El segundo récord del mundo del campeonato certificó el éxito de una edición sobresaliente en conjunto y excepcional en el capítulo de plusmarcas. Dos. Ambas femeninas. Después del primado de Femke Bol en los 400, Devynne Charlton, el bólido bahameño
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Casi un año después de su última competición, Bruno Hortelano ha anunciado su retirada definitiva de las pistas. El doble medallista europeo y plata mundial en pista cubierta corrió por última vez el 6 de julio de 2024 en el Campeonato de España de Federaciones Autonómicas en La Nucía (Alicante). El atleta nacido en Australia el 18 de septiembre de 1991 ha comunicado este domingo su adiós definitivo en un mensaje publicado en sus redes sociales.
"Para los que han seguido mi carrera deportiva, ¡Gracias y hasta luego! Después de 15 años en el deporte internacional, he colgado mis zapatillas. Me retiro", afirma Hortelano, que empezó a despuntar en categorías inferiores como una promesa de la velocidad y lo confirmó con el título europeo de 200 metros en Amsterdam 2016, pero al que un accidente de automóvil en septiembre de ese mismo año frenó notablemente su carrera al estar de baja 21 meses.
"Empecé en el 2010 representado a España en el Campeonato del Mundo junior, y a partir de entonces se impulsó un recorrido personal en busca de la velocidad que me ha permitido viajar y conocer mucho mundo durante década y media. También me ha permitido hacer un viaje mucho más significativo, el introspectivo de conocerme mejor a mí mismo, en todo lo bonito y en todo lo doloroso", indica.
"Mi carrera deportiva ha visto muchos éxitos, cada cual motivándome a seguir luchando, y también ha visto muchas derrotas, de las cuales traté de aprender todo lo que pude para mejorar. De todas formas, de las lecciones aprendidas y del pasado hablaré otro día, porque lo primero y lo que más deseo es dar reconocimiento a mis personas que componen mi actual vida, mi presente y futuro", apunta.
"Ha sido un largo camino de años en muchos momentos muy solitario, pero a partir del 2022 mi vida fue bendecida porque 'mi camino' se convirtió en 'nuestro camino'. Hace 3 años tuve la inmensa fortuna de conocer a mi Mujer, a mi Persona, al Amor de mi Vida. Evelyne, entraste en mi vida para cambiarlo todo, renovarme y darme las mayores lecciones de crecimiento personal que he conocido", señala.
"Te has mantenido firme a mi lado desde el primer día, sacrificando de ti para que yo pudiese seguir luchando por mis sueños, y en los momentos más duros has seguido confiando en mí y en nosotros con una paciencia eterna. Todo lo que ahora soñamos y visualizamos para nuestro futuro me llena completamente de ilusión y de esperanza, y qué ganas de seguir viviendo el resto de nuestras vidas caminando juntos de la mano. Te estoy eternamente agradecido, por todo lo que eres, por todo lo que soy a tu lado, por todo lo que somos juntos", añade.
"Y ahora, paso página del deporte para dar lo mejor de mí a lo que en los últimos años se ha convertido en lo primero y fundamental en mi vida: mi mujer y nuestros niños", insiste Hortelano, que entiende que "construir una preciosa familia juntos, ha sido lo mejor" que le ha ocurrido en la vida.
"De los logros me voy totalmente satisfecho y orgulloso, pero no han dejado de ser circunstancias momentáneas y transitorias, para bien o para mal. Lo permanente son mis personas que sacan lo mejor de mí cada día, a los que deseo dar mi mejor versión siempre. Evelyne, que me inspira a ser mejor hombre y marido; nuestros niños, que me hacen ser mejor padre y persona", agrega.
"Me voy con el tanque vacío (he dado todo lo que he podido dar al atletismo), y con el corazón lleno", asegura, "sí, he disfrutado como un niño volando en las pistas, pero los días más enriquecedores y mágicos los he vivido con Evelyne y nuestros niños. He soñado con victorias y récords desde la infancia, pero nada me enamora tanto como una sonrisa y una mirada de amor y ternura de mi mujer, de mi mejor amiga".
"He soñado ambiciosamente en el deporte", resalta, "y he invitado a soñar, pero visualizar la creación de nuestra familia y llevarlo a cabo con todo nuestro amor no tiene comparación. He sido atleta y así me he considerado, pero lo que me da definición y significado por encima de todo lo demás, son ellos, mi núcleo, sin lugar a duda, como hombre, marido y padre. Lo que más valor tiene en la vida, pocas veces se encontrará allá fuera en el mundo o alejado en el futuro".
"He descubierto mi mayor tesoro en mi familia. Qué infinitamente privilegiado me siento. ¿Cómo puede un hombre tener más suerte? Así que, de la mano de Evelyne, Nico, Chloe y Vega, me despido formalmente del deporte profesional", manifiesta.
Hortelano posee los récords de España de 100 (10.06), 200 (20.04) y 400 (44.69), y participó en el de 4x100 (38.46), y, además de ese oro en Amsterdam, consiguió la plata en el relevo 4x400 en los Mundiales en pista cubierta de Belgrado 2022 y el bronce en dicha prueba en los Europeos de Berlín 2018.