Habían pasado 11 años desde la última vez de la presencia del Rey Felipe en la Copa que lleva su nombre. Desde la edición de Gran Canaria 2015. En el Roig Arena, como entonces, fue recibido con mezcla de aplausos y pitos. Y muchos decibelios. El reconocimiento, especialmente de la afición local, puesta en pie. La crítica, sobre todo desde los numerosos aficionados llegados desde Vitoria y también de los que quedaban del Barça, eliminado en semifinales.
Nadie olvida en Valencia el cariño y el apoyo que recibió de la Casa Real durante la trágica DANA en octubre de 2024. Cuando el Rey Felipe VI apareció en el palco del Roig Arena (para el domingo se habían aumentado las medidas de seguridad por su presencia), a las 19.00 horas, las tribunas se levantaron a aplaudirle.
Aquel trofeo de 2015 fue uno de los primeros que entregó -a Felipe Reyes (el Madrid derrotó al Barça en el Gran Canaria Arena)-, Felipe como monarca. Pero desde entonces, no había repetido. Dos años antes, su padre, el Rey Juan Carlos (y el himno español), recibió una enorme pitada en el torneo celebrado en el Buesa Arena de Vitoria.
Junto al Rey, en el palco de autoridades del Roig Arena, estuvieron presentes: Milagros Tolón (ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes), Diana Morant (ministra de Ciencia, Innovación y Universidades), Antonio Martín (Presidente de la ACB), Juanfran Pérez Llorca (Presidente de la Generalitat Valenciana), Josean Querejeta (Presidente del Baskonia), Llanos Massó (Presidenta de las Cortes valencianas), Pilar Bernabé (Delegada de Gobierno), José Manuel Rodríguez Uribes (Presidente del Consejo Superior de Deportes).






