“No sé si fue mi mayor éxito, pero estoy seguro de que fue el Grand Slam en el que me sentí más presionado. Después de aquello estaba completamente en paz conmigo mismo, ya no necesitaba nada más en mi carrera”. Roger Federer hablaba con esa grandilocuencia de un logro que le llegó cuando tenía 27 años, cuando ya era Roger Federer. En 2009 ya había convertido el tenis en arte y el arte en gloria en el Open de Australia, Wimbledon y el US Open, pero en Roland Garros solo encontraba derrotas. Hasta tres veces había chocado en la final contra el muro de Rafa Nadal, y ahí podía quedarse por los siglos de los siglos, atrapado en una frustración histórica.
Uno de los ídolos de infancia del suizo había sido Pete Sampras, y este nunca llegó a triunfar en París. ¿Y si le sucedía lo mismo? Para su fortuna, aquel 2009 un sorprendente Robin Söderling eliminó a Nadal en octavos de final y, pese a toda la presión acumulada durante años, le abrió las puertas del cielo: el llamado Career Slam, el pleno en los cuatro Grand Slam, una barrera derribada al fin.
Sirve el sufrimiento de Federer para poner en valor lo conseguido por Carlos Alcaraz este domingo. Después de derrotar a Novak Djokovic en la final del Open de Australia, el español se convirtió, con 22 años y 274 días, en el tenista más joven en dominar los cuatro grandes. El récord anterior lo poseía su amigo y compatriota Rafa Nadal, también presente en la Rod Laver Arena, con 24 años y 101 días, una evidencia de la precocidad de ambos y de una generación que reescribió los plazos. A Nadal, el Grand Slam que más le costó fue el US Open, cuando aún estaba pendiente su transformación en un jugador verdaderamente polivalente, pero igualmente celebró el pleno en sus inicios.
Antes de ellos dos, el Career Slam suponía la culminación de toda una carrera, un colofón, el cierre definitivo de un palmarés. Solo nueve hombres lo han conseguido en toda la historia y la mayoría lo hicieron rondando o superando la treintena, cuando el tiempo ya pesaba. La lista es la siguiente: Fred Perry, Don Budge, Roy Emerson, Rod Laver, André Agassi, Roger Federer, Rafa Nadal, Novak Djokovic y ahora, sí, Alcaraz.
Nadal, durante la final entre Alcaraz y Djokovic.AFP
“¿Firmarías ser campeón aquí y no volver a ganar un Grand Slam en toda la temporada?”, le preguntaron en la previa, y su respuesta fue clara: “Sí, este año sí lo firmaría”. Alcaraz sabe que su pleno a edad temprana le define en la comparación entre leyendas. Pase lo que pase a partir de ahora, alcance la veintena de Grand Slam de Djokovic, Nadal y Federer o no, quedará que fue quien más rápido se adaptó a todas las superficies y contextos del juego moderno. Al serbio, derrotado ayer, por ejemplo, le costó un mundo. Como le sucedió a Federer, en Roland Garros tropezó una y otra vez contra Nadal e incluso contra Stan Wawrinka antes de conseguir su título. Cuando lo logró ya tenía 29 años, igual que André Agassi, mientras que los clásicos, como Laver, lo hicieron con más de 30 años y con cierta fortuna.
El tenista más laureado que nunca alcanzó el Career Slam es Sampras, pero hay una larga lista de grandes campeones con algún agujero en su palmarés. Björn Borg nunca ganó el US Open; a Jimmy Connors le faltó Roland Garros; Ivan Lendl no pudo triunfar en Wimbledon; John McEnroe falló en Australia y Roland Garros; Mats Wilander en Wimbledon; Stefan Edberg, Boris Becker, Guillermo Vilas o Jim Courier tampoco completaron el pleno. Manolo Santana nunca llegó a viajar a Melbourne y Sinner todavía sueña con reinar en París, una asignatura pendiente del presente.
“Obviamente es un gran logro para mí. Era el objetivo que me había marcado esta temporada”, aceptaba Alcaraz, que además eleva su cuenta de Grand Slam a siete. Ya tiene los mismos que McEnroe y Wilander, apenas uno menos que Connors, Lendl y Agassi. De nuevo, el récord es suyo, aunque ya está acostumbrado: es el más joven en alcanzar esa cifra. Cuando Nadal llegó a siete Grand Slam acababa de cumplir 24 años; Federer estaba en camino de los 25 y Djokovic ya había celebrado su 27 aniversario.
A sus 22 años, a Alcaraz le queda toda una carrera por delante, pero ya acumula récords, consecuciones y adjetivos. Nunca hubo un tenista tan precoz y nunca hubo un tenista tan versátil; solo el futuro dirá si tampoco hubo nunca un tenista mejor.







