En el Mundial de Qatar, 2022, la Federación de Rubiales estaba nerviosa. En abril había saltado el escándalo de los tejemanejes del presidente con Piqué para la Supercopa a Arabia, y llegados al Mundial, que se jugó entre noviembre y diciembre, la relación con varios medios de comunicación era tensa. A uno de esos medios, la Federación sólo le concedió una entrevista, cuando lo normal era, y es, poder tener a uno de los protagonistas antes de cada partido. El elegido fue David Raya, en ese momento el tercer portero de la selección, pues apenas llevaba, con esa, tres convocatorias. Por delante de él estaban, en teoría, y en la práctica, Unai Simón y Robert Sánchez.
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Para quien no esté muy familiarizado con el funcionamiento de los medios de comunicación, una entrevista con el tercer portero de una selección en un Mundial, a priori, no es lo más atractivo, y no cambiaba esa percepción el hecho de que entonces fuese el guardameta del Brentford. No dejaba de ser el tercer portero, alguien que parece llamado a no jugar ni un minuto y, por tanto, de inicio lejos del interés del público (excepto en esta cita de EE.UU., claro, porque aquí el tercer portero es Joan García, del Barça, e interesa). Bueno, el caso es que aquella entrevista a David Raya (Barcelona, 30 años) descubrió uno de los personajes más interesantes de la selección.
“Si no me conoce nadie, mejor”, decía en aquella conversación, algo que ha cambiado radicalmente en cuatro años. Hoy día es el portero titular del Arsenal, campeón de la Premier y subcampeón de la Copa de Europa. Sin embargo, vuelve a estar en una situación algo incómoda porque la llegada de Joan García ha producido un efecto curiosísimo: se ha abierto en algunos sectores de la prensa y de la afición un debate, estéril por el pensamiento del seleccionador, pero debate al fin y al cabo, según el cual hay que decidir quién debe jugar: Unai Simón (primer portero) o Joan García (tercer portero). ¿Y el segundo?
“Puede ser que se hayan olvidado de mí, puede ser que los medios, teniendo a los porteros que están en la Liga española, a Joan y a Unai, pongan ahí el debate. Me acuerdo de la primera vez que vine, que la gente no sabía quién era porque llevo muchos años fuera. Pero vamos, que el debate os lo dejo a vosotros. Yo estoy intentando hacerle la vida imposible al míster y nada más”, explicó ayer él, educado, exquisito, con el don de la palabra y muy agradecido con la defensa que hizo de él Luis de la Fuente el día que dio la lista. “No entiendo que no me preguntéis si va a jugar Raya, no entiendo que sólo me preguntéis quién va a jugar, si Unai o Joan”, dijo el técnico.
Raya (derecha) junto a Unai Simón.
En realidad, está acostumbrado. Hablamos de un jugador que paraba en el Cornellá y que, gracias a un convenio de ese club con el Blackburn Rovers, con 16 años cogió la maleta y se fue para allá con el sueño de ser futbolista. De hecho, estaba decidido a, si no salía bien, dejar el fútbol y ponerse a estudiar ADE, que es lo que le atraía. Pero salió bien. No sin dar un montón de tumbos, entre ellos jugar cedido en un equipo que vendría a ser como una categoría regional en España, el Southport, donde vivió una experiencia humana que le ha marcado. “Allí, en quinta división, vi a la gente que dependía de la prima por ganar el partido para pagar la hipoteca, o gente que volvíamos de jugar a cinco o seis horas de viaje y al día siguiente había que levantarse a las seis para ir a trabajar”, contó ayer. Todo eso lo tiene grabado a fuego. Volvió al Blackburn, logró debutar con el primer equipo y luego se marchó al Brentford. Le costó tanto que tiene tatuada en el cuello la fecha de su debut en la Premier.
Ahí fue cuando le llamó, por sorpresa, Luis Enrique en esa primavera de 2022. Desde entonces, ha jugado 13 partidos, todos a la sombra de Unai Simón, y eso que tuvo la oportunidad, real, de jugar con Inglaterra, que intentó ‘ficharle’. Pero no: “Me siento español, siempre he querido representar a España. No jugaría con Inglaterra porque me sentiría un extraño por muchos años que lleve allí. Siempre me he sentido muy español y siempre va a ser así”.
Volvió sobre la paradoja que vive: “La diferencia entre Joan y Unai y yo, para vuestro debate, es que juegan en España. La situación en sí, la convivencia con ellos, la vivo con naturalidad, compañerismo, empujándonos los unos a los otros para ser mejores. Y esa competencia no sólo nos hace mejores a nosotros mismos, sino a nuestros compañeros, así que lo vivimos con naturalidad, sabemos que tenemos una gran selección. Es un lujo trabajar con estos porterazos”, explicó, e incluso detalló lo mejor de sus rivales: “De Unai me quedo con la serenidad y de Joan, el uno contra uno”.
Luis Enrique, el hombre que apostó por él, le utilizaba en muchísimos entrenamientos para completar los ‘partidillos’. “Tú puedes jugar de 10 en cualquier equipo, David”, le decía el asturiano. Eso, el juego con los pies, es una de sus grandes virtudes. ¿Y saben por qué juega de portero? Porque su hermano mayor, que también le daba al fútbol, se lo llevaba a jugar con él, pero solamente para que se pusiera de portero con los grandes. Con su hermano, por cierto, diseñó unos anillos tipo NBA para celebrar la Eurocopa.
David, que tiene como ídolo a Casillas, viene de una familia de joyeros, y aprovecharon los dos para crear 26 piezas únicas, con el nombre y el dorsal de cada compañero, que recibieron el regalo encantados en una muestra más del buen ambiente que sigue presidiendo, hoy, el vestuario. “Estamos muy felices, como siempre, deseando ya que llegue el debut. Esperemos ganar, pero lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba”, zanjó.








