Klaebo y Brignone, los reyes de unos Juegos en los que claudicaron Lindsey Voon y Malinin

Klaebo y Brignone, los reyes de unos Juegos en los que claudicaron Lindsey Voon y Malinin

Tres medallas logradas por dos personas en una sola modalidad, el esquí de montaña, resumen la mejor participación española en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Oriol Cardona, oro, y Ana Alonso, bronce en sprint, y bronce ambos en relevos mixtos, hicieron que en Milán-Cortina se elevase a ocho el número total de nuestras recompensas invernales.

En el plano internacional destacó Johannes Klaebo. Aspiraba a seis oros en el esquí de fondo, el deporte rey en Noruega, y con seis oros se volvió a casa, contribuyendo más que nadie al rotundo liderato noruego en el medallero. A los 29 años, suma 11 oros y una plata y un bronce en tres Juegos. Sus actuaciones han superado en su país el 90% de audiencias televisivas.

El esquí alpino, la joya de la corona nevada, que se recordará por el accidente de Lindsey Vonn en el descenso, entronizó al suizo Franjo von Allmen, oro en descenso, en supergigante y en la combinada por equipos. Su compatriota Marco Odermatt, la máxima estrella masculina, con dos platas y un bronce, mostró cómo, paradójicamente, se puede triunfar y fracasar a la vez. Según las personas, sus aspiraciones y sus posibilidades, el éxito y el fracaso son relativos. Mikaela Shiffrin rompió su maleficio de Pekín2022, y se llevó el eslalon. Pero, mucho más que profeta en su tierra, Federica Brignone, oro en gigante y en supergigante después de las gravísimas lesiones sufridas en abril de 2025, formó con Von Allmen la pareja ideal alpina.

La gran sorpresa de los Juegos la constituyó el descalabro de IIia Malinin (USA) en el patinaje artístico. No podía ser más favorito. Pero, aplastado por semejante presión, se despeñó hasta el octavo puesto. Por contraste, la pareja japonesa formada por Riku Miura y Ryuichi Kihara, quinta en el programa corto, protagonizó, en el libre la exhibición más perfecta que se haya contemplado jamás. Tanto, que catapultó al binomio al oro con un total de 231.24 puntos, récord del mundo.

Un guiño al ámbito del espectáculo y un homenaje al deportivo. El día que cumplía 35 años, Francesca Lollobrigida, sobrina nieta de la célebre actriz Gina Lollobrigida, uno de los emblemas cinematográficos de Italia y “sex symbol” universal en los 50 y comienzos de los 60, se impuso en los 3.000 metros del patinaje de velocidad. Y contribuyendo aún más al formidable papel de la anfitriona Italia, conquistó un segundo oro al vencer en los 5.000. Arianna Fontana, también italiana y también de 35 años, oro en relevos mixtos en patinaje de velocidad, conquistó su decimocuarta medalla (tres de oro) en seis Juegos consecutivos.

El esloveno Domen Prvec, la figura cimera en los saltos de trampolín, no pasó del sexto lugar en el trampolín normal, pero ganó en el largo y en equipos mixtos en el normal. En el cuarteto figuraba su hermana pequeña Nika, plata, a su vez, en el normal individual y bronce en el largo.

Nika tiene 20 años. Le dobla la edad el austriaco Benjamin Karl. En una disciplina, el snowboard, en la que la media de edad de los practicantes es, precisamente, 20 años, revalidó su título en el gigante paralelo.

Sin rusos, y 12 años después de la última aparición olímpica de los jugadores de la NHL (National Hockey League), Estados Unidos se llevó el oro ante Canadá, en uno de esos duelos que se suceden y prolongan históricamente. El “partido de los partidos” cerró la competición de unos magníficos Juegos.

kpd